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Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
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Sindikatua
 
Frustración sexual y otras petisoperías

Tengo las gónadas al más puro estilo Merapi. Y es que ya no sé que hacer... mi vida sexual es como la vida de la Virgen María: primero vino la asunción, esto es, llevo más tiempo del que me gusta indicar en público sin mojar el churro, pero tuve que admitirlo; después los dolores, que parece que se agudizan con el tiempo, y finalmente, la ascensión, porque tengo los güevos como globos aerostáticos.

Aún hoy comentaba con unos amigos que mi trauma sexual está a punto de superar un récord vital de infancia que nunca creí posible: parece que va a ocupar el lugar del día en que David el Gnomo se convirtió en árbol (joder, creo que lloré durante 18 horas seguidas). Alguien en televisión española debería ser juzgado, procesado y castrado por hacerme eso a tan tierna edad (si es que los hay retorcidos, ahí refocilándose en el sufrimiento de los niños).

Últimamente he tirado tanto el listón que ya casi parece que he cambiado de competición, ya no estoy en salto de altura, sino de longitud. Pero ni con esas; simplemente parece que uno no vale para el asunto (quizás si lo aderezo con un poco de alcohol y psicotrópicos, pues a lo mejor). Aún encima, y obviando cuatro perrunos días; las últimas tres semanas ha cundido el calor, la playa y el destape; con las nefastas consecuencias que ello tiene para mi libido.

Desde luego que, sexualmente hablando, no estoy en mi mejor momento (si es que ha habido alguno bueno en los últimos cinco años); pero me niego a estar acabado a la tierna edad de dos hueveras; no me llamo Rodrigo, pero todavía me queda mucho que campear, buena tizona por blandir... y alguna Babieca por montar.

Tiembla cromosoma X, la era de la testosterona está a punto de empezar!!!

Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.