Escribe tu primer borrador con el corazón y repásalo con la cabeza, es lo que le dice Sean Connery a Rob Brown en Descubriendo a Forrester cuando intenta explicarle el método de escritura que lo convirtió en uno de los novelistas más importantes del país. Es un método semejante al que yo empleo, con la notable diferencia de que yo ni escribo bien ni espero ganarme la vida con esto, de hecho la escritura que me da para comer es más del estilo for (i=0; i<=n; i++).
Yo opino que se sobrevalora a la letra como un medio de comunicación para privilegiados intelectuales (nada más lejos de la realidad viendo quién y cómo se escribe en el mundo actual), cuando la oratoria resulta tanto más útil que la literatura, al menos en el plano humano que, a fin de cuentas, siempre es el de mayor relevancia en nuestras vidas. De hecho ha sido el diálogo, más concretamente la parrafada etílica, la que me ha hecho ver las cosas de un modo totalmente diferente a como las estaba mirando últimamente, ya que estaba cayendo en un pozo de frustración, mala leche y bordería del que podía haberme costado bastante salir, y ha sido una droga increíble lo que me ha ayudado a salir aunque pueda parecer imposible.
La planta que produce esa droga sólo se da en el sur, por desgracia, y necesita cuidados que a mi me encantaría proporcionarle, pero que no puedo asegurar que sería capaz de dar. Le gusta que le canten y la risa, que en el fondo creo que es algo que nos gusta a todos pero pocos nos atrevemos a decir.
La parte mala es que, nada más me han dado a probar esa droga se me ha muerto el camello, y parece ser que era el único que la distribuía, con lo cual va a haber que joderse y aguantar el mono o, simplemente, intentar recuperar el suministro de alguna manera, lo cual no parece que vaya a ser tarea fácil. A veces hay que agradecer los pequeños defectos que nos manda la naturaleza, como la miopía (de los demás) que permiten que las drogas ignoren quiénes las toman, porque sino es probable que nunca se hubieran dejado consumir.
A los que no entendáis nada ya os digo que no hace falta que lo releáis, porque váis a seguir sin comprenderlo. Al resto, sólo gracias.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.





