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Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
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Sindikatua
 
Reducción al absurdo y otras petisoperías

En este mundo han habido, hay y habrán cosas que nunca podré explicar, lo cual no deja de ser lógico ya que, como dijo Sócrates, sólo sé que no sé nada, y uno no nace sabido. Pero yo no me refiero a todo ese universo de cosas mundanas regidas por las leyes de la física, sino a esos pequeños detalles que nos lega el tiempo (sobretodo el tiempo) y que, aunque a veces puedan parecer mentira, pueden ser tan ciertas como que el sol sale por el este (sólo a veces).

La historia es probablemente el campo que más anécdotas aporta al ideario del absurdo, pero claro, hay que tener en cuenta que ha tenido mucho más tiempo para perfeccionarse que otras opciones. La cultura romana nos ha dejado un par de leyendas que siempre me han llamado la atención, sobretodo porque tienen base en Galicia (y la tierra tira mucho), a saber: se cuenta que cuando las tropas romanas llegaron a la orilla del río Limia los soldados se negaron a cruzarlo aduciendo que aquellos que atravesaban sus aguas perdían la memoria; entonces el líder de las fuerzas, un tal Décimo Junio Bruto, atravesó a caballo el curso y llamó por sus nombres uno por uno a cada soldado, lo que permitió al ejército conquistar la Gallaecia, acto el cual le aportaría al susodicho líder el sobrenombre de Gallaico. Todo esto está muy bien, y le da un toque fantástico a la romanización de mi tierra, pero ahora utilicemos el método deductivo para saber en qué falla el razonamiento:

- Los romanos decían que aquellos que cruzaban el río perdían la memoria.
- Luego si alguien cruzaba el río acaba amnésico.
- Ergo nadie que hubiese cruzado el río podría volver para contar que había atravesado el Limia.

La otra anécdota relativa a los romanos en tierras gallegas es aquella que versa sobre el por qué del nombre de Finisterre. Bueno, según relatan los escritos de la época, los romanos que llegaron a la costa atlántica de la Gallaecia vieron ponerse el sol en el mar, y quedaron tan impresionados que dedujeron que esa costa que pisaban era el último punto de tierra antes del océano que se precipitaba al abismo donde acababa el mundo. Esta tampoco tiene nada de desdeñable, e incluso es una historia bonita; ahora hagamos de Sherlock otro poco:

- Los romanos cruzaron medio mundo (al menos lo que ellos pensaban que era medio mundo) para llegar a una tierra bañada por el mar del oeste.
- Los romanos vieron ponerse el sol en la costa atlántica gallega y les pareció sorprendente.
- Y además la costa italiana del Mar Tirreno está orientada al oeste.
- Ergo los romanos veían Valencia desde Italia.

Dando un pequeño salto nos situamos en Europa en la baja Edad Media, cuando entre las clases pudientes de los grandes poderes del momento se puso de moda el consumir remedios magistrales provenientes de los lugares más recónditos del mundo (hay que recordar que era la época en que se abrían las vías de comercio con Oriente). Uno de esos "mágicos e infalibles" remedios era el polvo de momia proveniente de Egipto. Los nobles europeos pagaban sumas exorbitantes por consumir los restos de los grandes faraones del país del Nilo. Hasta aquí todo muy bonito; repugnante, pero bonito. El fallo del razonamiento aquí era:

- En la época en cuestión las técnicas arqueológicas no estaban tan depuradas como en la actualidad, y no se conocían ni de lejos la multitud de sepulcros y necrópolis que se conocen a día de hoy.
- Los médicos judíos y árabes del Egipto momificaban a esclavos, mendigos y prisioneros (algunos de ellos cristianos provenientes de las Cruzadas) muertos principalmente por pestes.
- Ergo la aristocracia occidental se comía a sus coetáneos enfermos, en vez de a las viejas glorias añoradas.

El siguiente paso nos coloca en la Segunda Guerra Mundial, durante la invasión aliada de Italia. Durante la práctica totalidad de un año (entre 1943 y 1944) los alemanes resistieron el embite aliado en las colinas del sur de Roma. En uno de estos promontorios, llamado Montecasino, existía una abadía benedictina, auténtica joya de la arquitectura, y en la que se guardaban innumerables obras de arte de todo tipo, incluido el considerado primer escrito en lengua italiana. Pues bien, el hombre al mando de las tropas nazis, el mariscal Kesserling, católico practicante, decidió abandonar las posiciones en los alrededores de la mencionada construcción para salvarla de los combates, llevándose gran parte de las obras al Vaticano. No así el ejército aliado: algún espécimen del mando americano cuyos padres probablemente estaban directamente emparentados dió orden de arrasar la colina. Durante tres días las fortalezas volantes y la artillería americana bombardearon sin tregua la abadía (vacía) hasta reducirla a unos escombros irrecuperables; entonces el ejército alemán retornó a Montecasino, perdida ya toda opción de salvar nada más, para proteger sus posiciones (el lugar es estratégicamente blindado, desde el punto de vista bélico), lo que le costaría la vida a la práctica totalidad de las tropas nazis y a varias decenas de miles de soldados aliados. Expuestos los dados tenemos:

- El mando alemán decide abandonar la abadía de Montecasino y evacuar buena parte de las obras de arte a Ciudad del Vaticano.
- El mando americano ordena bombardear la colina hasta no dejar piedra sobre piedra.
- Los alemanes vuelven al lugar y se hacen fuertes en las ruinas.
- Se pierden decenas de miles de vidas humanas.
- Ergo para una vez que había un nazi listo, se topó con el más tonto de los aliados. Resultado: una de las pérdidas, tanto humana como cultural, más terribles del siglo XX. A eso de le llama el American Way of Life.

Y ya por último, dentro del tema histórico, encontramos otra genial intervención de los E.U.A. llamada conflicto Irán-Irak. Comienza la historia allá por finales de los años 70 y comienzos de los 80: Irán sufría una violenta revolución integrista que deponía al Sha (emperador) de lo que por entonces todavía se llamaba Persia, y como no, a los americanos no les hizo ni puta gracia, dado que el citado gobernante era uno de esos déspotas títeres que siempre gustaron de mantener por todo el globo. Poco tiempo después, y merced a las presiones estadounidenses que les estaban inflando los innombrables, el gobierno iraní del ayatollah Jomeini decide secuestrar la embajada americana en Teherán con todos los que había dentro. Ahora reconstruyamos paso a paso lo que supusieron estos antecedentes y como influyeron en la política internacional hasta el día de hoy:
- La Unión Soviética mantiene una guerra de desgaste (que finalmente perderían) en Afganistán, con el fin de instaurar un régimen comunista bajo el control del Pacto de Varsovia.
- Los americanos sostienen el gobierno despótico de Persia para tener una base de operaciones próxima a la guerra afgana.
- El Sha de Persia, monarca absoluto y represor terrible; es derrocado por el movimiento islamista radical liderado por el ayatollah Jomeini (de Guatemala a Guatepeor).
- El presidente americano del momento llama al líder espiritual en cuestión y le dice: malo, malo; y decide imponer sanciones económicas al recíen fundado Irán.
- Hay un cambio de gobierno en los E.U.A. y resulta elegido Jimmy Carter, probablemente el presidente más progresista y liberal de las historia del país; aunque esto no quiere decir que fuera un santo, ni mucho menos.
- "Terroristas" iraníes toman la embajada americana, secuestrando a todo el personal allí presente.
- Jimmy Carter, desesperado por la presión pública y mediática decide intervenir a la manera americana: la recién creada Delta Force, unidad de infantería de élite, es lanzada en paracaídas con el fin de liberar la embajada. Un fallo de cálculo hace que los desdichados soldados caigan en el medio del desierto persa, a cientos de kilómetros de su destino. No hace falta ni decir que les dieron pal pelo.
- Jimmy Carter pierde la reelección y es elegido presidente Ronald Reagan (cágate lorito!).
- Reagan decide hacerle la guerra a Irán a través de sus vecinos, para ello aportan dinero y armas durante casi diez años al gobierno dictatorial de Irak (sí, sí, el de Saddam).
- La Guerra Irán-Irak cuesta cientos de miles de vidas humanas.
- Un periodista liberal americano pregunta a George Bush (padre) por entonces jefe de la CIA: ¿Cómo pueden apoyar a Saddam Hussein si es un hijo de puta? (literalmente). El progenitor del tarado borracho responde: Sí, pero es "nuestro" hijo de puta.
- Al poco de comenzar el mandato presidencial del señor Bush, Irak invade Kuwait y estalla la Guerra del Golfo.

Todo lo anterior sin mencionar la financiación de la Contra en Centroamérica, o la Iran-Gate, que darían para muchísimo más. Y así hasta nuestros días...

Cambiando verticalmente de tema nos encontramos con las anécdotas derivadas del Séptimo Arte y la televisión, que son puchas y puy apundantes. Por ejemplo, un amigo me preguntaba el otro día que cuánto pesaba la luz. Dicho así puede sonar raro, pero si tenemos en cuenta que la segunda trilogía de StarWars está en boga, se entiende todo. Esto ya viene siendo más como el análisis sintáctico (esquemático y totalmente inútil), y es que cuando escarbas te encuentras no sólo con eso, sino con multitud de detalles más:

- Los personajillos cogen el mango del sable de luz como si fuera un paquete de pipas, pero cuando lo blanden parece que tuvieran la Tizona en las manos. A lo mejor hace mucho, mucho tiempo y en una galaxia muy, muy lejana; la luz pesaba un güevo ¿os lo imagináis? En verano te pondrías cachas sólo con ir a la playa.
- Yoda vivió 800 años, durante los cuales se convirtió en el más grande (no literalmente) de los maestros de Jedi, atesorando una sabiduría envidiable. Y yo me pregunto: si el enano verde fue tan longevo ¿no tuvo tiempo de aprender a hablar bien?
- Si en el episodio primero (el nefando y detestable episodio primero) Anakin era "demasiado mayor" para llegar a ser Jedi ¿qué pasa con Luke en la trilogía clásica? Porque a ese lo hicieron Jedi con veintipico años. A lo mejor la orden funcionaba como la universidad, y mientras tenían alumnos había nota de corte. Claro, en la época del chico (30 años después) el gremio estaba muy mal, y se entraba sólo con la Selectividad pasada.
- En el episodio segundo, la reina de Naboo ya no es Natalie Portman, sino otra tía que no pinta nada en la película. A ver, decídase señor Lucas: o es reina, o no lo es, pero el título de reina no es de quita y pon, exceptuando si te llamas Fernando y vives en España.
- ¿Por qué el combate con Obi Wan Kenobi que convirtió a Anakin Skywalker en Darth Vader le provocó asma bronquial?
- Y esta no es mía, sino de la película "Clerks" de Kevin Smith: si en el episodio sexto, "El Retorno del Jedi", la Estrella de la Muerte estaba en construcción, y teniendo en cuenta que el emperador tendría prisa en que estuviera acabada cuanto antes para divertirse reventando planetas (seguro que la tenía pequeña), entonces ¿qué culpa tenían los pobres obreros que estaban levantando el coloso? Vale que no sé como era la jornada laboral ni el calendario de festivos de la época y lugar, pero ¿qué culpa tenían ellos del conflicto y de que a los rebeldes no les gustara el panorama? Al menos ellos tenían trabajo. Me pregunto si al caer el Imperio los rebeldes otorgaron pensiones de viudedad a las mujeres de los trabajadores fallecidos en el curso de la batalla.

Y es que existen montones y montones de anécdotas relativas a muchos y muy diversos campos; así que espero que me mandéis las que vosotr@s consideréis más notables.

Gracias a Alberto de Veracruz (México) por ese primer comentario ajeno, que ya tardaba en caer: cada día somos máis que decía xabarín.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

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