Estaba leyendo en la página de Enhiro una crítica comparativa sobre las series CSI Las Vegas y CSI Miami. Estaba bastante de acuerdo con él, en general. Mientras que en la primogénita se nos muestra un equipo de freakys que acaba encontrando culpables utilizando la técnica deductiva del ensayo y error; en CSI Las Vegas aparece el todopoderoso teniente Horatio Caine, que conoce los entresijos del crimen nada más ocurre. En líneas generales el comienzo de cada caso viene a ser:
CSI Las Vegas: Alguien muere, se detiene un/a sospechos@ que es llevado a un interrogatorio frente al insectófilo de Gil Grissom que, por norma general, queda gratamente sorprendido del nivel académico del/la acusad@. Se evalúan unas u otras pruebas y finalmente se mandan los datos a la fiscalía para que la justicia americana opere con su habitual eficiencia.
CSI Miami: Alguien muere, se detiene un/a sospechos@ que es llevado a un interrogatorio frente al teniente H.C. que, por normal general, lo acusa hasta de haber robado un chupa-chupp en el jardín de infancia. Se evalúan unas u otras pruebas, el/la acusad@ inicial resulta absuelto y finalmente se encuentra al verdadero culpable, no sin que el ex-artificiero metido a típico madero chulo le diga al/a primer/a sospechos@ que acabará por cogerlo, haga lo que haga y donde lo haga.
Tiene razón Enhiro al decir que los personajes y métodos de la primera serie resultan más reales desde el punto de vista científico. En su heredera todo lo resuelve el pelirrojo de oro aplicando dios sabe que principios deductivos que habrían dejado a Arthur Conan Doyle estupefacto. Y eso por no hablar de los argumentos, que hacen aguas por todos lados.
De todas formas, tampoco CSI Las Vegas estaba libre de errores y/o curiosidades. Por ejemplo, recuerdo que en la primera temporada encontraban rastros semen en casi todos los capítulos (algo increíble en una producción americana), y claro, eso me llevaba a pensar:
-- Los americanos atracan una licorería y mientras esperan a que el dependiente les dé la pasta, se la pelan.
Eso por no hablar de las ocasiones en que encontraban un gorgojo de la patata en la garganta de una víctima de violación y el infalible entomólogo de acero enunciaba:
-- Es un espécimen de "Escarabaius traviesus", sólo vive en las glotis de mujeres jóvenes que hayan sido recientemente violadas.
Incredible, my friend; este señor sabe más de bichos que la abeja maya. ¿Os imagináis qué habría pasado si hace 20 años se conociesen esos métodos de investigación? El juez Klaus examinaría las sábanas de los trolls en busca de fluidos corporales y otras cochinaditas varias; y Sherlock Holmes versión perruna sacaría un análisis de ADN tras otro para descubrir que siempre era Moriarty el que se la intentaba meter doblada.
Además ¿quién se cree que en los E.E.U.U. se llevan las investigaciones tan a fondo? Había un capítulo en el que mataban a un chicano en una cárcel y los del CSI iban a estudiar el caso y todo. ¿Quién se traga eso? Si un inmigrante muere en una cárcel americana le echan la culpa a una pelea de bandas y punto en boca, para qué preocuparse. Yo me imagino lo que pasaría realmente en el caso:
Grissom -- Ese es el culpable, no hay duda.
Ayudante -- Pero jefe las huellas y el ADN no concuerdan, y además tiene coartada.
Grissom -- Sí, pero mírale la cara, ese tío es culpable seguro.
Ayudante -- Pero es que el verdadero culpable ya se ha entregado.
Grissom -- Seguro que es un tarado que quiere llamar la atención, un rojo o un marica.
Ayudante -- Pero es que el ADN y las huellas concuerdan y además hay una grabación en vídeo en la que el asesino saluda a la cámara.
Grissom -- Sí, sí, todo eso está muy bien, pero este es negro.
Ayudante -- Ya sé que es de color señor, pero es que además el otro dejó un mensaje con amenazas en el contestador de la víctima.
Grissom -- Que sí, que sí, pero este es más oscuro que el otro, es malo fijo.
Ayudante -- Pero es que es Worrick, señor.
Grissom -- Lo sé, nunca me fié de ese negro ludópata.
A mi el personaje que más me gusta de las dos series (con mucha diferencia) es el poli de Las Vegas: es descarado sin llegar a ser chulo y duro sin ser prepotente; no como el teniente Horatio "el Duro", tédax frustrado metido a Mario Cobretti que se dedica a tirar los trastos a la viuda de su hermano (que está como un queso) entre coacción y coacción: si es que no se puede ser más en menos espacio. La verdad es que los padres deben estar contentísimos: un hijo les sale madero corrupto y se mete drogas hasta que el cuerpo le dice basta, y el otro disfruta más con un fusco entre las manos que con una buena teta, porque mucho usar la lengua para el palique, pero muy poco para el resto.
Lo mejor fue la manera subrepticia en que introdujeron a la policía científica en "El Comisario" para aprovechar el tirón de la serie americana, aunque claro, con unos medios mucho más próximos a nosotros. La verdad es que no me sorprendería ver que un día meten las pruebas de ADN en un bote de salsa boloñesa Gallo reutilizado (hay que ver las cosas que aprende uno de su madre), o que comprueben las muestras de semen a través del sabor, cosas veredes, Sancho.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.





