Probablemente muchos conozcáis esa archifamosa cita del caudillo soltada en una de sus inauguraciones de pantanos anunciadas a bombo y platillo. En España no llueve desde hace dos meses y las temperaturas siguen subiendo; es algo así como la entrada del €uro, los salarios no suben, pero los precios no dejan de hacerlo. De seguir así se acaba el boom de la informática para dejar paso a los zahoríes, esos señores que con un péndulo y una varita te encuentran agua. Psé, ni que fuera para tanto, con esas mismas herramientas McGyver te hacía un transbordador espacial y tan anchos.
Esa pertinaz sequía se deja sentir en todas partes, algo así como la peste negra, y parece ser que me ha entrado en la cabeza, porque últimamente no tengo ningún tipo de idea sobre la que escribir. A lo mejor es por las vacaciones, porque antes hacía cada día una cosa distinta, pero ahora... nozing de nozing. He estado barajando opciones: un artículo sobre el proyecto (no, muy visto), uno sobre televisión (no, muy reciente), uno sobre sexo (ja, como si tuviera algo que contar), uno sobre política (no creo que la gente esté por la labor), uno sobre religión (sí, sí, sí, aunque también es política).
Evidentemente y a estas alturas supongo que ninguno de vosotros habrá pasado por alto el hecho de que lo del integrismo islámico se nos ha ido de las manos. Y digo nos porque hemos sido nosotros, el primer mundo (más concretamente americanos e ingleses) los que nos hemos dedicado a alimentar ese tipo de movimiento para frenar el auge del socialismo en el mundo islámico. Primero fue Afganistán (los americanos armaron a los talibanes para frenar a los soviéticos), después fue Pakistán (el primer país del mundo en tener una mujer primer ministro acabo convertido en una dictadura militar islamista auspiciada por los E.E.U.U.), y todo el cristo de Oriente Próximo (ex-colonias británicas a las que les puso la guinda la creación del estado de Israel).
La solución al problema es simple a la par que efectiva: prohibición de práctica pública de todas las religiones y persecución del culto no privado. Ni papas, ni mulás, ni imanes, ni prelados. Ya lo dijo Jean Anouilh: todas las guerras son santas, os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener el cielo de su parte. La religión es causa de todos los conflictos en mayor o menor medida. Y el matrimonio religión-política, más comunmente llamado integrismo es el lado feo del problema.
La gente se deja engañar por las mentiras de la Iglesia Católica, creyendo que han cambiado y que hoy en día ya no son lo que fueron. Perdónenme por reirme (para no llorar), pero las atrocidades de Roma no terminaron con la Inquisición. Durante la última guerra mundial (hace sesenta años, que no quinientos) la Iglesia estaba perfectamente informada de las matanzas de judíos, e hizo oídos sordos. Se dedican a mandar a la muerte a millones de personas en el Tercer Mundo cada año diciéndolos que usar un condón es pecado, pero que Dios los va a admitir igual en el cielo por morir de SIDA. Eso sólo es la punta del iceberg de monstruosidades de la iglesia de Pedro: tráfico de armas, auspicio de dictaduras, subvención de guerras y muchas otras cosas más.
Ahora bien, por qué tengo yo que creerme que lo que hace esta gente está bien sólo porque lo ponga en un libro añejo. Yo siempre he dicho que no tengo nada en contra de los creyentes; existen todo tipo de enfermedades mentales en el mundo. La Biblia, el Corán, la Torah, el Ramayana y todo el largo etcétera de sagradas escrituras no son sino compendios de fórmulas y metáforas construidas para afianzar una sociedad determinada en un momento determinado. No se puede pensar que se pueden seguir unas normas como las del Levítico en el mundo actual sin estar totalmente jodido de la cabeza ¡por favor! eso fue escrito hace cuatro mil años. Por suerte hay gente que ha entendido que se puede creer en Dios e intentar hacer simplemente lo que uno considera que está bien sin ceñirse estrictamente a las rancias leyes de una iglesia (sea cual sea). Las únicas leyes que deben valer en un país son las escritas en su constitución.
Con el mundo islámico ocurre algo diferente: ellos son sociedades que han adoptado la era industrial en la cuarta parte de tiempo que nosotros, y las formas de pensar no se adaptan tan rápido como los modos de vida. Suelen ser sociedades de pensamiento medieval que intentan modernizarse todo lo rápido que pueden. No son ni peores ni mejores que nosotros, simplemente su cambio ha sido y es muchísimo más brusco ¿Qué habría pasado con nosotros si hubieramos tenido una revolución industrial en plena Edad Media? Probablemente habríamos exterminado a la mitad del planeta en nuestro afán como martillo de herejes.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.
Te aviso de que el capullo soplagaitas de borjamari http://borjamari.blogspot.com//
te ha nombrado en su excelsa e infalible página de crítica destructiva... estás en el menú lateral, en la parte del bajan.
Besos
Sin embargo durante la epoca de examen no me llegaba el tiempo para hacer y contar todo :)
A ver si me pongo a hacer algo, que llevo ya 15 dias rascandola...
Por cierto tio, enorabuena por el proyecto!!! que aun no pude hablar contigo.





