Hoy toca hablar de sexo que, a fin de cuentas, es algo de lo que a todo el mundo le gusta hablar, exceptuando quizás a un alemán con muy mala leche que antes iba disfrazado de regla y ahora va de leche desnatada. Y empezamos...
Para tod@s aquell@s que no hayan querido (o más probablemente) podido, sobretodo en el caso de ellos, que sepáis que SÍ, es tan bueno como dicen, siempre que se haga bien y NO, el tamaño sí que importa. Hay gente que lo describe de muy diversas maneras: algunos dicen que es como ir hasta arriba de psicotrópicos, otros lo comparan con recibir un masaje durante tres días seguidos, algunos argumentan que es cómo salirse de uno mismo (generalmente a la altura de la polla), y los que levamos tanto tiempo sin practicarlo que no nos acordamos ya casi de cómo es, pues nos jodemos y aceptamos las descripciones del resto, esperando a que de nuevo suene la flauta, que al ritmo que voy en vez de colocarle un condón a mi josealfredo lo voy a exponer en el Museo Arqueológico de Madrid.
Posiblemente el sexo sea el tema del que se escuchen decir más despropósitos y barbaridades, aunque algunas puedan ser más ciertas de lo que parecen, creedme. Todo aquello que os cuenten sobre posturas, inserción de objetos, reinos animales y vegetales, quizás no sea cierto en el ser humano que os lo cuenta, pero alguien lo habrá practicado ya. Yo, por ejemplo, sería feliz con la chorra en caliente 24 horas al día (en una mujer), si no me hiciera falta comer, dormir, hacer el proyecto y todas esas guarradas típicas que la sociedad nos cuelga de la chepa. Pero hay gente que no; que se podría tirar meses (y no hablo de curas, precisamente) sin hundir el churrete o alimentar la almeja, cosa que nunca podré entender. Otros símplemente lo consideran una cosa buena más en la vida, ni mejor ni peor que las otras cosas buenas de la vida y, por tanto, ni menos ni más reemplazable (inaudito).
El sexo, como uno de los pilares sociales que es (aunque en menor medida visible y comentable), sufre los cambios del mundo como los sufre su población, y puede verse convertido en el peor de los tabúes, o en el más amplio de los placeres; y en consecuencia, aporta riqueza a todos los aspectos de la vida, no solo el sensorial, incluídas la política, la lengua (no seáis malpensados, hablo de esa de la Academia y las sillitas con letras), las artes e incluso los deportes. El sexo enriquece nuestras vidas y nos ensancha las miras, nos permite conocer mejor a nuestros allegados, siempre que entren al trapo, y nos convierte en seres más humanos, dado que aceptamos todos nuestros aspectos. Pero igual que puede ser un don maravilloso, también puede ser una losa, si no se trata con cuidado; por ejemplo, tengo un amigo (el sabe sobradamente quién es, y posiblemente alguno más también se dé cuenta) que tardó más de la cuenta en probar las mieles de la gloria, y ahora se dedica a opositar para la gonorrea con una chati distinta cada vez que sale de farra. No nos engañemos amig@s, todos los excesos son malos, porque el sexo, como cualquier cosa placentera, engancha y es muy difícil asimilar una vida sexual muy parsimoniosa cuando se ha jodido más y más rápido que los conejos. Nota: tío, eso no va por ti, que ya sabes que yo no me dedico a decirle a nadie cómo debe vivir su vida.
Así que a partir de ahora cuando algún convencido del sistema capitalista os diga que el dinero lo compra todo y es el único motor de la sociedad ya podéis decirle que no, que vosotros habéis leído en el diario de un capullo que no tiene nada mejor que hacer que con el sexo también se compra de todo, desde un aprobado en la Universidad hasta un puesto de debatista en Crónicas Marcianas pasando por un solio pontificio en el país más pequeño del mundo. Incluso podéis hacer asociaciones políticas y manifestaciones a favor de la Educación Sexual en la enseñanza pública (siempre he soñado con ser el ideólogo de algún movimiento que escandalizara a la derecha europea) si eso va a hacer que os sintáis mejor con vosotros mismos. Seguro que hay maneras peores de perder el tiempo, como picar código o ser sexador de pollos; siempre se puede pensar que hay miles y miles de personas en el mundo que comen, duermen y follan menos que tú: "mal de muchos....
En el universo heterosexual sólo existe una única verdad, ellas deciden y eso es lo que nos lleva (a los hombres) a andar quentes coma cans como decimos los gallegos. Sí, seguro que alguna mujer, si es que me lee alguna, me pone a parir por haber dicho eso, pero las verdades ofenden. La naturaleza es sabia, y como sabía que el hombre es hijoputa per se y que la mujer suele tener una paciencia infinita en algunos aspectos, supo que más tarde o más temprano las sociedades humanas serían un universo machista en el que ellas se viesen discriminadas en muchos y muy diversos ambientes, por eso dotó a la mujer de capacidad de decisión en el aspecto sexual, lo que le confiere un poder infinito sobre el temperamento masculino (siempre que no hablemos de tarugos) y, en menor medida sobre la capacidad reproductiva de la población humana.
Desde luego que se pueden encontrar muchas y muy diversas maneras de describir el sexo, pero ninguna es completamente acertada a los oídos de los que no las han pronunciado; hacer una definición de diccionario para el sexo es como intentar medir el amor de una madre, irreal. Por eso os digo que nadie espere que leyendo estas líneas va a descubrir los entresijos freudianos de la libido (no soy yo precisamente Nacho Vidal para dar consejos) y que va a tener un mojo como el de Austin Powers.
Así que, en resumidas cuentas, podéis seguir devanándoos los sesos para intentar saber qué responderle a vuestra novia cuando os pregunte: ¿Me ves más gorda?, o cuando vuestro novio os interrogue: ¿Tú crees que la tengo pequeña?. NO AMIGOS, esto no es jauja y aquí no se dan respuestas que yo no soy Lorena Berdún, la doctora Ochoa ni el doctor en Alaska.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.
E tamén é fonte das maiores frustracións, tanto a que ti e mais eu sabemos como as que se converten en cousas máis ghraves, do tipo "en algo debo de fallar ou algo debo de ter cando pasa o que pasa". O sexo non é só cousa física, igual que a comida non é só alimento para pasa-lo día.
No entanto, discrepo nun aspecto: nin o home é "hijoputa" per se, nin a muller decide sempre. A ver, meu: se algo aprendín como muller que pasa tempo entre mulleres, e que tivo a sorte de que os seus mellores amigos adoitasen ser homes, é que hai moitas mulleres efe de pe que non saben nin o que teñen diante, e moitos homes "que se salen, neno".
E xa sabes que o "grupito del hall, sito en el radiador del fondo a la izquierda" se contaba entre "los que se salen". Apertas, ti.





