Obviando el tema de por qué se suspendió el temporal de farra del otro fin de semana (pues sí, se suspendió ¿qué pasa?); he estado intentando estrujarme el cerebro embotado por el trabajo para sacar una idea decente para escribir un artículo... y he terminado en donde siempre, en esa irremediable obsesión por la Iglesia Católica; fas est ab hoste doceri, que dirían los romanos. Pero luego, salvedades del destino, el pensar en papas, emperadores y prelados; me ha recordado esa gente que se dedica a aglutinarse cual hormigas sobre azucarillo en las visitas de tan augustos personajes. Esos seres, que casi podríamos calificar de humanos, con un don especial para la lírica y la composición musical.
Las canciones dedicadas a estos pedazos de historia andantes brillan por la simplicidad de rimas y la ausencia de complejos (o de vergüenza). Esos personajes generalmente más propios del papiro que del papel cuché, y que hacen las delicias de cofrades, opusitas y peñafieles varios; han recibido alabanzas del tipo:
Juan Carlos, primero
te quiere el mundo entero.
¡Qué gracilidad en las formas! ¡Qué complejidad en las rimas! ¡Qué derroche de genio literario! ¡Oh, si Lorca levantase la cabeza y observase el triunfo final de la lírica! Pero procedamos al análisis métrico: rima consonante en los pares e impares y quedan libres el gusto y el decoro. Hay que entender el fin último del autor, que pretende simbolizar a través de la metáfora y el oxímoron el amor universal existente hacia la monarquía española, y en especial hacia S.M. el Rey. Tiene un regusto a la lírica medieval popular, especialmente a aquella compuesta en tabernas y lupanares donde el grado de etilidad en el ambiente superaba al de oxígeno.
Pero no sólo la aristocracia recibe esta ovatio de multitudes, sino que la Iglesia también se ve arropada por el calor de las gentes, capaces de chuparse cientos sino miles de kilómetros de autobús para ver a la cucaracha blanca. Es también en esos instantes de ayuntamiento cristiano, fervor católico y, por qué no decirlo, algo de rozamiento pecaminoso; cuando los trovadores de la fe lanzan sus mentes a volar y captan los cantos de los ángeles, obteniéndose perlas como:
Juan Pablo, segundo
te quiere todo el mundo.
Es de hacer notar como el autor concentra la atención en otros detalles del poema, como el mal gusto de la composición y la deficiencia de la rima, para ocultar tras de ello el mensaje oculto: el amor hacia el mensajero de Dios, ya no sólo de la comunidad católica, sino de la globalidad religiosa y ateísta del planeta. Recuerda a la lírica proferida (generalmente a gritos) en las celdas del Santo Oficio en los siglos XV y XVI, gracias al impulso cultural prestado por frailes dominicos y franciscanos.
A fecha de hoy, otros rapsodas critianos trabajan día y noche con el fin de regalar los oídos del nuevo pontífice con piezas de sublime hermosura, tal y como hicieron con su malogrado predecesor. El equipo de trabajo de Petisoperías, no queriendo ser menos, y pretendiendo demostrar su amor hacia la jerarquía católica y la monarquía reinante, ha esbozado un par piezas, todavía por pulir:
Cristina, coneja
deja de follar, pendeja.
O también:
Benedicto, dieciséis
se te casan ya los gays
Y todo esto lo hacemos desinteresadamente, sólo intentando, como hace el resto de la gente, que el "Antiguo Régimen" sepa realmente lo que opinamos de ellos, ya sea para bien, o para peor.
Y siguiendo en la nota de nuestra última coplilla, recuerdo esa noticia que nos ha asaltado esta semana y que rezaba que la iglesia impedirá a los homosexuales acceder al sacerdocio, aunque mantengan el celibato (Ver Noticia). Y yo me pregunto: ¿cómo sabrán que los seminaristas homosexuales lo son? A lo mejor terminan pidiendo a los futuros sacerdotes una prueba de que han mantenido relaciones sexuales con una mujer; o quizás los coloquen delante del póster central de la Man y los que no tengan una erección, pues descartados. Por extraño que pueda parecer, esa nota incluye no sólo a los aspirantes homosexuales, sino también a aquellos con tendencias pedófilas. Pues no se yo que va a ser de la iglesia como impidan a los pederastas ejercer el sacerdocio; tendrán que colocar pantallas en las iglesias y retransmitir la misa on-line... todo se verá.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.
A ver si te curras un temita de ese palo
Cristina, coneja
deja de follar, pendeja.
O también:
Benedicto, dieciséis
se te casan ya los gays
buenas risas ... maburroooooooo en el curre
saludos!!!!!!!!





