logotipo

img_google
Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
Ser un cobarde (y otras petisoperías)

¿Alguna vez os habéis preguntado seriamente qué pasaría si fuérais unos cobardes? No hablo de cobardes en general, de esos que no serían capaces de ir al frente o de pelearse por lo que creen justo, sino de cobardía en cualquier campo o, mejor dicho, en el que precisamente uno considera primordial.

Pasa que a veces uno es cobarde hasta tal extremo que por mucho que planee algo y por mucho alcohol que ingiera nunca se atreverá a llevar a cabo aquello que tiene en mente. Es de alguna manera lo que a mi me ocurre con mi, quizás obsesiva, fijación por las camareras (o las mujeres con gafas). Me dedico a pensar qué ocurriría si, o qué pasaría si yo..., pero al final nunca hago nada, por la simple razón de que soy un jodido cobarde.

Si pudiera os retaría a meteros en mi piel por un día y jugar con mis normas al juego de la vida: aquel en que cada uno tiene una escala de valores diferente y que, por tanto, cada cosa requiere un nivel de valentía diferente para cada persona. En mi caso son las relaciones sentimentales (que no sociales, para lo cual, creo, no tengo ningún tipo de problema); aquellas que provocan auténticos atrancos insuperables, de estos que te bloquean la lengua. Jugad y ved lo que ocurre dentro de mi... jugad y aprended lo difícil que pueden llegar a ser las cosas para alguien que, a pesar de intentarlo, se preocupa de que sea perfecto hasta el último detalle de la vida sin planear nada; algo así como la Perfección Imperfecta.

No intento eliminar el dolor ni el sufrimiento, ya que hace tiempo que comprendí que son parte de cada uno (qué profundo!), y que cuanto más trata uno de evitarlos, más se regodean ellos en ti. Sino que acepto las cosas como son, hasta cierto punto. A veces tengo ganas de gritar y pedir ayuda (generalmente influido por el alcohol), pero sé que de poco me serviría, porque no importa lo mucho y lo muy sabiamente que alguien te pueda aconsejar: cada ser humano es único y nunca nadie podrá hacer nada que le permita dar un consejo perfecto a otro.

Otra manera de plantear mi caso es el de hablar de idiotez profunda o algo semejante, porque desde luego veo tantas y tantas veces hacer a gente aquello que yo quiero hacer que me convenzo de que no es tan difícil, pero al final nanai. Podría pensar que se trata de algo genético, si no fuera porque a mis hermanos y primos no les ocurre.

La cuestión es que hoy, como tantísimas otras veces, he vuelto a casa sin exorcizar mis demonios personales, lo que probablemente me cueste, para variar, el no dormir tan bien como querría. Si a alguien se le ocurre alguna solución, le rogaría me respondiese, ya sea para aconsejarme, insultarme, o cualquier otra cosa que le haga sentirse mejor.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.

No