logotipo

img_google
Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
Recursividad... terminal

Una triste tarde de sábado medio desperdiciada frente a un ordenador que, aún por encima, anda cortillo de recursos: si es que no se puede caer más bajo. Hoy he ido a comprar el regalo de cumpleaños de mi hermano mayor y, cuando por fin lo había encontrado y había retornado triunfal a casa esperando la ovatio de las multitudes; me dice mi otro hermano que mi madre ya le ha regalado "eso" que llevo en una bolsa cual pepita de oro; así que vuelta al Alcampo a devolver la pieza (un librillo que está muy en boga, por lo visto).

Me acerco al mostrador de información y cojo un numerillo como los de la charcutería (si el invento está patentado debe de haber alguien muy forrado por el mundo adelante); cuando me toca el turno, la dependienta, claramente encantada de tener que atender quejas un sábado estival por la tarde me pregunta (las frases en cursiva corresponden a mi alter-ego, y generalmente no son pronunciadas en voz alta):

Dependienta -¿Qué desea?
Yo -Quiero devolver este libro, es que es un regalo y resulta que el destinatario ya lo tiene.
-Quiero sexo, pero contigo no (al menos no hasta dentro de un par de cubatas).
Dependienta -¿Cuándo lo ha comprado?- obviamente estaba dejándome caer si intentaba devolver un libro de 400 páginas después de haberlo leído
Yo -Hace apenas una hora y media.
- ¡Stephanie más datos! ¡Más datos!
Dependienta -¡Ah! De acuerdo, si me facilita usted el ticket.
Yo -Sí, aquí mismo lo tengo.
- ¿No prefieres mi teléfono? Estoy replanteándome el número de cubatas.
Dependienta -Gracias, y la tarjeta también.
Yo -Aquí tiene.
- ¿En tu casa o en la mía?

En momentos así me replanteo si realmente hablaré en broma cuando digo que tengo una enfermedad relacionada con la libido. Lo que tengo claro es que no tengo un problema con el sexo como dicen algunos... el problema lo tengo con la ausencia del mismo, pero con el sexo en concreto no problem. En todo caso mi problema vendría siendo más bien mi incapacidad actual de escribir sobre otra cosa que no sea el tema universal, como ya habréis notado.

Pero claro, ¿de qué voy a hablar si no? Puedo contaros como llevo tres semanas de "trabajo" mirando páginas en Internet y leyendo relatos de Isaac Asimov, porque mis jefes no se deciden a darme nada que hacer. Ayer día 28, por ejemplo, la empresa me pagó algo más de 500 €, sin siquiera saber que no hice, ni remotamente, nada parecido a aquello para lo cual fui contratado: éche o que hai , Misae.

Por lo menos me lo paso bien mirando a mi compañera de enfrente y tonteando, ligeramente, con ella. Es una chica muy maja, quién sabe, a lo mejor se anima y me saca del hoyo (o se mete ella dentro, que tampoco se está tan mal).

Ahora mismo mi máxima preocupación semanal consiste en echar cálculos y más cálculos día tras día para ver si voy a ser capaz de llegar a fin de mes si no encuentro alguien con quien compartir el piso (cagüen el mileurismo de los cojones). Si a los americanos no les diera por invadir, o apoyar invasiones, de cada país con petróleo del planeta, yo no gastaría treinta euros semanales en ahorrarme las suelas de los zapatos. A ver si aprenden a utilizar la cabeza de una puta vez, que ya son mayorcitos.

Poco más os puedo contar hasta el momento, sinceramente; es que mi vida es bastante monótona y aburrida. Aunque bueno, quizás me anime a aceptar la invitación de Ivansinho y me deje caer por Outes el fin de semana próximo, aunque luego tenga que comer pasta y arroz dos semanas.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

No