A contrapié
El día que no puedas más,
y ya no aprendas del error,
no te pares sin saber por qué.
Que cada paso que no das,
reafirma siempre la cuestión,
que nuestra vida sólo es de alquiler.
Grita al mundo, que oigan bien tu voz,
y vuelve a sentir que nadie ha escrito tu guión.
Al fin y al cabo hay que pensar,
que el tiempo no pierde valor,
por mucho que no entiendas la lección.
Si no lo acabas de creer,
escucha y presta atención,
vive el día siempre a contrapié.
Grita al mundo, que oigan bien tu voz,
y vuelve a sentir que nadie ha escrito tu guión.
Jordi Sánchez & Miguel Arjona

y ya no aprendas del error,
no te pares sin saber por qué.
Que cada paso que no das,
reafirma siempre la cuestión,
que nuestra vida sólo es de alquiler.
Grita al mundo, que oigan bien tu voz,
y vuelve a sentir que nadie ha escrito tu guión.
Al fin y al cabo hay que pensar,
que el tiempo no pierde valor,
por mucho que no entiendas la lección.
Si no lo acabas de creer,
escucha y presta atención,
vive el día siempre a contrapié.
Grita al mundo, que oigan bien tu voz,
y vuelve a sentir que nadie ha escrito tu guión.
Jordi Sánchez & Miguel Arjona

Instintos
Paco, cabizbajo, salía de la consulta de su médico. Había acudido a su cita periódica; en el mismo sitio de siempre.
El médico le había recibido acompañado de otro doctor, compañero suyo.
Paco marchaba de la consulta, sin cerrar la puerta, triste, melancólico, taciturno; no hablaba con nadie, no saludaba a nadie, no reparaba en nada que no fuera el suelo...
—Pobre hombre, con lo entero que parecía...
—¡Dímelo a mi! Era la viva imagen de la hiperactividad y la alegría. Todo en él era optimismo; siempre veía la botella medio llena, siempre miraba hacia delante,...
—¡Que curioso! ¿Como una persona se puede venir abajo de forma tan drástica?
—Sí, curioso... Y mucho me temo no poder ayudarle más... El sentimiento de culpabilidad que él carga sobre sí mismo solo se lo puede quitar él. ¡Maldita noche!
—Pero, ¿cómo ocurrió todo realmente?
—Un conductor suicida... Venía circulando en dirección contraria a una velocidad vertiginosa por el mismo carril por el que él circulaba. Apenas tuvo tiempo de reaccionar. No tenía espacio de maniobra. Cuestión de décimas de segundo y él, instintivamente, giró el volante del coche para evitar que el choque impactara de frente contra él... Pero fueron tan pocas décimas de segundo que no le dio tiempo a ver que, al evitar que el coche impactara contra él, iba a impactar de frente contra su niño, que viajaba en el lateral de su asiento trasero. El niño llevaba cinturón, pero dio igual: tal fue el impacto que no pudo salir de allí con vida... Al darse cuenta de lo que había hecho, Paco se abrazó a su niño y rompió a llorar. Estaba arrepentido: de haber reaccionado a tiempo, él dice que hubiera dejado que el coche chocara contra sí mismo y así, aunque él hubiera muerto, ahora su hijo viviría.
—¡Qué pena! El instinto de autoprotección fue más rápido y poderoso que el amor de padre...
—Sí, así es... Por eso ahora él se siente culpable y está como está. Por más que le he dicho que es una reacción lógica y que la culpa no es suya... Pero, no hace caso; ¡cuánto más le hablo, más culpable se siente!
—Pobre hombre,...
Elizalde

El médico le había recibido acompañado de otro doctor, compañero suyo.
Paco marchaba de la consulta, sin cerrar la puerta, triste, melancólico, taciturno; no hablaba con nadie, no saludaba a nadie, no reparaba en nada que no fuera el suelo...
—Pobre hombre, con lo entero que parecía...
—¡Dímelo a mi! Era la viva imagen de la hiperactividad y la alegría. Todo en él era optimismo; siempre veía la botella medio llena, siempre miraba hacia delante,...
—¡Que curioso! ¿Como una persona se puede venir abajo de forma tan drástica?
—Sí, curioso... Y mucho me temo no poder ayudarle más... El sentimiento de culpabilidad que él carga sobre sí mismo solo se lo puede quitar él. ¡Maldita noche!
—Pero, ¿cómo ocurrió todo realmente?
—Un conductor suicida... Venía circulando en dirección contraria a una velocidad vertiginosa por el mismo carril por el que él circulaba. Apenas tuvo tiempo de reaccionar. No tenía espacio de maniobra. Cuestión de décimas de segundo y él, instintivamente, giró el volante del coche para evitar que el choque impactara de frente contra él... Pero fueron tan pocas décimas de segundo que no le dio tiempo a ver que, al evitar que el coche impactara contra él, iba a impactar de frente contra su niño, que viajaba en el lateral de su asiento trasero. El niño llevaba cinturón, pero dio igual: tal fue el impacto que no pudo salir de allí con vida... Al darse cuenta de lo que había hecho, Paco se abrazó a su niño y rompió a llorar. Estaba arrepentido: de haber reaccionado a tiempo, él dice que hubiera dejado que el coche chocara contra sí mismo y así, aunque él hubiera muerto, ahora su hijo viviría.
—¡Qué pena! El instinto de autoprotección fue más rápido y poderoso que el amor de padre...
—Sí, así es... Por eso ahora él se siente culpable y está como está. Por más que le he dicho que es una reacción lógica y que la culpa no es suya... Pero, no hace caso; ¡cuánto más le hablo, más culpable se siente!
—Pobre hombre,...
Elizalde

Magia
¿Magia? ¿Ciencia oculta que pretende producir efectos con ayuda de seres sobrenaturales o de fuerzas secretas de la naturaleza? ¿Acción que, por medio de causas naturales, obra efectos que parecen sobrenaturales? ¿Encanto o atractivo con que una cosa deleita y suspende? ¿Arte de producir fenómenos que parecen contradecir las leyes naturales? ¿Habilidad para hacer juegos y embelecos para distracción de cuantos miran?
Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti; magia es verte sonreir...

Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti; magia es verte sonreir...

Ante su teléfono apagado...
La estoy llamando… La estoy llamando, pero no la oigo: su teléfono está apagado. Llevo desde hace un par de horas intentando hablar con ella: no quiero nada, no le tengo que pedir nada, no me debe nada,… Solo quiero oír su voz, que me salude; que me pregunte cómo me ha ido el día hoy, que no he podido verla, y yo le corresponda a la pregunta; que me mande un beso, como ella bien sabe hacerlo… Pero su teléfono está apagado: lleva casi dos horas apagado. Una voz femenina, siempre la misma, me informa de que el número al que estoy marcando está apagado o fuera de cobertura en este momento… Me dice que lo intente más tarde, pero al intentarlo me encuentro de nuevo ante lo mismo. Siento un gran vacío interior en estos momentos, que solo su voz puede llenar. ¿Por qué habrá apagado el teléfono? ¿Acaso preveía que yo la iba a llamar y no quería hablar conmigo? No sé; solo sé que hay algo que explicar no puedo, y es la necesidad que tengo de oír su voz en el teléfono.


La Soledad
Decía Francis Beaumont, comediógrafo inglés, que el que vive retirado dentro de su inteligencia y espíritu, vive en el paraíso... No sé... Yo, por las circunstancias de la vida, he aprendido a estar solo y a ser, en gran medida, independiente... Sin embargo, a pesar de estar acostumbrado a estar solo, nunca había sentido la soledad que desde hace unos días estoy sintiendo. Quizás las cosas tengan que ser así y las decisiones importantes verdaderamente fuerzan a dejarnos solos, o será quizás que un hombre solo no tiene por qué realmente estar solo, sino que puede tomar conciencia de su soledad por haber gozado de malas compañías...
Será que, en verdad, vivimos como soñamos: solos.

Será que, en verdad, vivimos como soñamos: solos.






