EL AVE FÉNIX
Soy el último en tu camino,
la última primavera y última nieve,
la última lucha para no morir.
Y henos aquí, más abajo y más arriba que nunca.
De todo hay en nuestra hogera:
piñas de pino y sarmientos;
y flores más fuertes que el agua...
Hay barro y rocío.
La llama bajo nuestro pie, la llama nos corona.
A nuestros pies, insectos, pájaros, hombres
van a escaparse.
Los que vuelan van a posarse.
El cielo está claro, la tierra en sombra;
Pero el humo sube al cielo,
el cielo ha perdido su fuego.
La llama quedó en la tierra.
La llama es el nimbo del corazón,
y todas las ramas de la sangre;
canta nuestro mismo aire.
Disipa la niebla de nuestro invierno,
hórrida y nocturna se encendió la pena.
Floreció la ceniza en gozo y hermosura.
Volvemos la espalda al ocaso.
Todo es color de aurora.
Paul Eluard (Francia, 1895-1952)
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Arde en la hoguera de su propio vuelo.
Bajo el cuerpo de lumbre ella es el Sol.
Su resplandor la atrae y la convierte
en ceniza.
Viaja a su íntima noche, se asimila
al leve polvo errante de los muertos.
Pero entre lo deshecho se rehace.
Toma fuerzas del caos, se teje en luz
Y amanece en la llama indestructible.
Pacheco
la última primavera y última nieve,
la última lucha para no morir.
Y henos aquí, más abajo y más arriba que nunca.
De todo hay en nuestra hogera:
piñas de pino y sarmientos;
y flores más fuertes que el agua...
Hay barro y rocío.
La llama bajo nuestro pie, la llama nos corona.
A nuestros pies, insectos, pájaros, hombres
van a escaparse.
Los que vuelan van a posarse.
El cielo está claro, la tierra en sombra;
Pero el humo sube al cielo,
el cielo ha perdido su fuego.
La llama quedó en la tierra.
La llama es el nimbo del corazón,
y todas las ramas de la sangre;
canta nuestro mismo aire.
Disipa la niebla de nuestro invierno,
hórrida y nocturna se encendió la pena.
Floreció la ceniza en gozo y hermosura.
Volvemos la espalda al ocaso.
Todo es color de aurora.
Paul Eluard (Francia, 1895-1952)
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Arde en la hoguera de su propio vuelo.
Bajo el cuerpo de lumbre ella es el Sol.
Su resplandor la atrae y la convierte
en ceniza.
Viaja a su íntima noche, se asimila
al leve polvo errante de los muertos.
Pero entre lo deshecho se rehace.
Toma fuerzas del caos, se teje en luz
Y amanece en la llama indestructible.
Pacheco





