Julia duerme
Julia está dormida, no la quiero despertar. ¡Fíjate! ¡Qué guapa es! Yo quedé atrapado por su esencia desde el primer día que me la encontré en el ascensor. El aroma de su perfume me tuvo embriagado durante dos o tres días... Durante horas mi mente vivió en la más absoluta niebla, pensando solo en ella. Tenías que haber visto que hermosa iba: por un momento creí que el sol y la luna iban a reventar al unísono por su belleza. Aquello sí que fue un flechazo, auténtico amor a primera vista. Mi vida cambió radicalmente a raíz de aquella coincidencia en el ascensor. Desde aquel mismo día, decidí volcar todos mis esfuerzos en Julia: no comía, no dormía, hasta dejé de fumar por pensar en ella… En aquellos momentos era capaz de cualquier cosa por verla, aunque fuera a través de un diminuto agujero.
Julia está dormida, no la quiero despertar… No sabes la de noches que, abrazado a mi almohada, soñaba con tener la visión que tengo ahora… Yo quería ser la neurona que desquiciara su cabeza.
Julia duerme, no quiero despertarla… Es igual de guapa dormida que despierta… Recuerdo aquellas tardes de otoño en que me escapaba con estúpidas excusas de mi trabajo simplemente para verla pasar por la calle, agazapada debajo del paraguas. ¡Pensarás que soy un estúpido, pero lo que te cuento es cierto! Muchas tardes de lluvia solo le podía ver las piernas, pero con eso ya era feliz. Al sentirla cerca, en mi rostros solo cabía la sonrisa
¡Ay! Fíjate, Julia está dormida, no la quiero despertar… Recuerdo el día en que ya me decidí a hablarla y a pedirle que se viniera a cenar conmigo. Pobrecilla. Le ofrecí mi invitación una mañana de invierno en su sitio de trabajo, delante de todas sus compañeras, y sintió tal vergüenza que salió corriendo, dejándome a mi allí… Y yo pensando que aquello era un rechazo en toda regla. Qué pena la que me embargó durante los días siguientes, en que no supe nada de ella. No me la quitaba de la cabeza. Me moría de la desesperación por verla de nuevo, aunque solo fuera para pedirle disculpas; sin embargo, en ese afán de encontrarme con ella, no salí como hasta entonces había venido haciendo a verla en sus itinerarios habituales, pues corría el riesgo de encontrarme con ella. Dios me echó una mano, y ella me vino a encontrar a mí, trayendo como regalo una aceptación mi invitación a cenar… Aquel día estaba particularmente guapa.
Julia está dormida, no la quiero despertar. Que tez más suave, blanca como la nieve; que labios tan suavemente contorneados. Recuerdo cómo me quedaba embelesado al principio mirando sus labios, por la hemosura de sus movimientos... Si miraba sus labios, me embobaba de tal forma, que era incapaz de escuchar al mismo tiempo lo que me estaba diciendo. Mejor no te hablo de mi desmayo el día que me besó por vez primera… ¿Y su sonrisa? ¡Qué sonrisa! Decir que sus dientes son perlas es decir poco: en cuanto veía que, mirándome, sus labios iban a dibujar una sonrisa, me entraba tal sonrojo que era incapaz mantener alzada la mirada. Fíjate en sus manos. Cada vez que me miraba sus manos no sé de qué me entraban más deseos si de acariciárselas o de que me acariciara con ellas.
¡Ssssssssss! Julia está dormida, no la quiero despertar. Es muy lista: sabe latín. Pero no el latín de la escuela, "rosa rosae", sino ese latín que solo hablan los que más saben, los justos... Sabía desenvolverse en las situaciones más desfavorables con una maestría sin igual… Siempre aspiraba a vencer los obstáculos y poder ir siempre más allá de los límites establecidos. Es una mujer extraordinaria, a la que quiero como a ninguna otra… ¡Maldito alcohol! ¡Maldito coche! Julia está dormida, no la puedo despertar…
Julia está dormida, no la quiero despertar… No sabes la de noches que, abrazado a mi almohada, soñaba con tener la visión que tengo ahora… Yo quería ser la neurona que desquiciara su cabeza.
Julia duerme, no quiero despertarla… Es igual de guapa dormida que despierta… Recuerdo aquellas tardes de otoño en que me escapaba con estúpidas excusas de mi trabajo simplemente para verla pasar por la calle, agazapada debajo del paraguas. ¡Pensarás que soy un estúpido, pero lo que te cuento es cierto! Muchas tardes de lluvia solo le podía ver las piernas, pero con eso ya era feliz. Al sentirla cerca, en mi rostros solo cabía la sonrisa
¡Ay! Fíjate, Julia está dormida, no la quiero despertar… Recuerdo el día en que ya me decidí a hablarla y a pedirle que se viniera a cenar conmigo. Pobrecilla. Le ofrecí mi invitación una mañana de invierno en su sitio de trabajo, delante de todas sus compañeras, y sintió tal vergüenza que salió corriendo, dejándome a mi allí… Y yo pensando que aquello era un rechazo en toda regla. Qué pena la que me embargó durante los días siguientes, en que no supe nada de ella. No me la quitaba de la cabeza. Me moría de la desesperación por verla de nuevo, aunque solo fuera para pedirle disculpas; sin embargo, en ese afán de encontrarme con ella, no salí como hasta entonces había venido haciendo a verla en sus itinerarios habituales, pues corría el riesgo de encontrarme con ella. Dios me echó una mano, y ella me vino a encontrar a mí, trayendo como regalo una aceptación mi invitación a cenar… Aquel día estaba particularmente guapa.
Julia está dormida, no la quiero despertar. Que tez más suave, blanca como la nieve; que labios tan suavemente contorneados. Recuerdo cómo me quedaba embelesado al principio mirando sus labios, por la hemosura de sus movimientos... Si miraba sus labios, me embobaba de tal forma, que era incapaz de escuchar al mismo tiempo lo que me estaba diciendo. Mejor no te hablo de mi desmayo el día que me besó por vez primera… ¿Y su sonrisa? ¡Qué sonrisa! Decir que sus dientes son perlas es decir poco: en cuanto veía que, mirándome, sus labios iban a dibujar una sonrisa, me entraba tal sonrojo que era incapaz mantener alzada la mirada. Fíjate en sus manos. Cada vez que me miraba sus manos no sé de qué me entraban más deseos si de acariciárselas o de que me acariciara con ellas.
¡Ssssssssss! Julia está dormida, no la quiero despertar. Es muy lista: sabe latín. Pero no el latín de la escuela, "rosa rosae", sino ese latín que solo hablan los que más saben, los justos... Sabía desenvolverse en las situaciones más desfavorables con una maestría sin igual… Siempre aspiraba a vencer los obstáculos y poder ir siempre más allá de los límites establecidos. Es una mujer extraordinaria, a la que quiero como a ninguna otra… ¡Maldito alcohol! ¡Maldito coche! Julia está dormida, no la puedo despertar…
Comentario:
Bonito relato, Rubén. Pero si me permites una pequeña crítica, creo que el final es algo prematuro, como que rompe un poco con el hilo de la historia. Salvo este detalle, me ha gustado. Besos
Comentario:
Wapo!!!
Lo primero de todo, decirte que me ha encantado tu blog. Y como ya te he dicho antes, me encanta tu manera de expresar lo que sientes, aunque sí es cierto que por muy bonitas que sean las palabras, los hechos son los que hablan. Puede que te haya conocido hace unos meses, pero de lo poco que te conozco son tantas cosas las que puedo decir de ti pero pocas las palabras para expresar que eres una persona maravillosa que ha llegado a aportarme muchas cosas en mi vida aunque sólo sea por pequeños detalles, y eso es porque te quiero mucho y que agradezco que hayas entrado en ella.
Que si alguien ha decidido apartarte de su vida, ha sido porque no ha sabido valorarte, y que aquí quien pierdes no eres tú, si no el otro.
Así que AHORA, que todo lo bueno de tu pasado se quede en un buen recuerdo, que la vida sigue, pero lo más importante de todo, es que seas FELIZ. Así que espero ver siempre en tí una sonrisa. Un besote. NTD
Lo primero de todo, decirte que me ha encantado tu blog. Y como ya te he dicho antes, me encanta tu manera de expresar lo que sientes, aunque sí es cierto que por muy bonitas que sean las palabras, los hechos son los que hablan. Puede que te haya conocido hace unos meses, pero de lo poco que te conozco son tantas cosas las que puedo decir de ti pero pocas las palabras para expresar que eres una persona maravillosa que ha llegado a aportarme muchas cosas en mi vida aunque sólo sea por pequeños detalles, y eso es porque te quiero mucho y que agradezco que hayas entrado en ella.
Que si alguien ha decidido apartarte de su vida, ha sido porque no ha sabido valorarte, y que aquí quien pierdes no eres tú, si no el otro.
Así que AHORA, que todo lo bueno de tu pasado se quede en un buen recuerdo, que la vida sigue, pero lo más importante de todo, es que seas FELIZ. Así que espero ver siempre en tí una sonrisa. Un besote. NTD





