¿Cómo rezas?
ÁNGEL: ¡Espera! Dime: ¿cómo rezas?
MARTINA: ¡Qué cosas se le ocurren al señorito!
ÁNGEL: ¿Qué le dices a Dios?
MARTINA: ¿A Dios? Yo no le digo a Dios nunca nada…
ÁNGEL: (Aparte) Se entienden sin hablar… (A MARTINA) ¿Pues a quién rezas?
MARTINA: (Encogiéndose de hombros) ¡Yo no entiendo de eso! Lo que me enseñaron mi madre y el señor cura sólo…
ÁNGEL: ¿Tienes miedo a morirte?
MARTINA: Pero ¡si no estoy enferma!
ÁNGEL: Y novio, ¿le tienes?
(MARTINA baja los ojos)
[…]
ÁNGEL: ¡Bueno! Ten novio; cásate con él, cría hijos para el cielo; vive siempre así, en paz y en gracia de Dios; reza como te enseñaron, sin pensar en lo que reces, y luego muérete naturalmente…. Como se debe morir…
MARTINA: Cuando Dios quiera…, ¿qué remedio?
ÁNGEL: ¡Es verdad; no hay remedio para la voluntad de Dios! A ti no te importa del recuerdo que dejes… ¿Sabes leer?
MARTINA: En mi catecismo sólo…
ÁNGEL: ¡A todos nos sucede lo mismo!
MARTINA: ¿Quiere usted algo más?
ÁNGEL: ¿Qué si quiero algo más? Es tanto lo que quiero… ¡Tanto! Ni yo sé lo que quiero… Vete, y no te olvides de rezar por mí…
Miguel de Unamuno
La esfinge
MARTINA: ¡Qué cosas se le ocurren al señorito!
ÁNGEL: ¿Qué le dices a Dios?
MARTINA: ¿A Dios? Yo no le digo a Dios nunca nada…
ÁNGEL: (Aparte) Se entienden sin hablar… (A MARTINA) ¿Pues a quién rezas?
MARTINA: (Encogiéndose de hombros) ¡Yo no entiendo de eso! Lo que me enseñaron mi madre y el señor cura sólo…
ÁNGEL: ¿Tienes miedo a morirte?
MARTINA: Pero ¡si no estoy enferma!
ÁNGEL: Y novio, ¿le tienes?
(MARTINA baja los ojos)
[…]
ÁNGEL: ¡Bueno! Ten novio; cásate con él, cría hijos para el cielo; vive siempre así, en paz y en gracia de Dios; reza como te enseñaron, sin pensar en lo que reces, y luego muérete naturalmente…. Como se debe morir…
MARTINA: Cuando Dios quiera…, ¿qué remedio?
ÁNGEL: ¡Es verdad; no hay remedio para la voluntad de Dios! A ti no te importa del recuerdo que dejes… ¿Sabes leer?
MARTINA: En mi catecismo sólo…
ÁNGEL: ¡A todos nos sucede lo mismo!
MARTINA: ¿Quiere usted algo más?
ÁNGEL: ¿Qué si quiero algo más? Es tanto lo que quiero… ¡Tanto! Ni yo sé lo que quiero… Vete, y no te olvides de rezar por mí…
Miguel de Unamuno
La esfinge
Comentario:
Lo que aquí se recoge es una dualidad... Con ella, lo que se pretende es que cada uno al leerla tome conciencia de a quién se parece más en su forma de ver la vida, sea Ángel o Martina.





