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Ave Fénix
Reflexiones, meditaciones, absurdeces y cuantas cosas se pueden compartir con palabras
Acerca de
Hace ya tiempo creé este blog para verter en él reflexiones, historias y enlaces que pudieran ser interesantes y que nos ayudaran a cuantos visitamos este sitio en nuestro quehacer diario. No sé si decir que esto es un éxito, pero sí puedo decir que es algo que cada vez forma más parte de mi y, aunque sigo estando bastante ocupado, mantengo mi promesa de intentar actualizar el blog con frecuencia, para que no cesen de aparecer en él cosas nuevas que puedan ser de utilidad y hagan del blog un lugar dinámico e interesante, digno de ser visitado.
Sindicación
 
Un año más… Un año menos...
Nochevieja... Se le da el apelativo de "vieja" a esta noche por el simple hecho de que es la última noche del año. Hace tiempo, el hombre decidió llamar “año” al tiempo invertido por la Tierra en su revolución periódica alrededor del Sol. Ese periodo de tiempo, de aproximadamente 365 días de duración divididos en doce meses, se estableció que se repetiría cíclicamente, dando comienzo siempre unos días después del solsticio de invierno, que suele tener lugar hacia el 21 de diciembre.

Nochevieja hoy día es una fiesta de gran calado a nivel mundial, no hay más que darse una vuelta hoy por los informativos de televisión para ver los enormes festejos que acompañan a la llegada del nuevo año en todos los rincones del mundo… Buena prueba de ello es que, festividades de tanta importancia como Navidad y, en menor medida, la Epifanía, se conmemoran pocos días antes y después, respectivamente, del final de año.

Además de todo lo que hasta ahora he dicho, a Nochevieja se le da un valor añadido: se intenta que sea una fiesta a la que se le dé un enfoque familiar tan similar, o más, que a Nochebuena. Se nos dice que es una noche, de cara al año que comienza, para formular deseos, proponerse nuevos objetivos para intentar lograr su consecución, tratar de hacer balance del año que se deja atrás para así tomar conciencia de los errores cometidos e intentar, en la medida de lo posible, no volver a caer en ellos… Todo ello viene acompañado de las frases típicamente repetidas: «te deseo lo mejor para este año que hoy comienza», «mis mejores deseos para ti y los tuyos», «que en este nuevo año se cumplan todos tus deseos» e incluso utopías, de ésas que merecen ser soñadas, como «paz y amor para todos los hombres en este nuevo año». Esto, hoy día, se aprecia con mayor claridad gracias al fenómeno de los sms de los teléfonos: cuando a uno le llega un mensaje de texto que tiene una frase jugosa para felicitar el año, reenvía este mensaje a todos los contactos que desea felicitar…

Caso aparte serían las tradiciones inherentes a esta fecha: me refiero a esas cenas suntuosas para celebrar que un año termina, es decir, que es una transición menos a celebrar; esas uvas que en raras ocasiones da tiempo a ingerir al son de las campanadas del reloj de la hermosa Puerta del Sol de la ciudad en la que vivo (con la confusión permanente de si son las campanadas o son los cuartos); y luego esas fiestas en las que los locales siempre rebasan con creces su aforo legal y a las que a los hombres se nos pide que acudamos con corbata y ésta siempre termina en el interior del vaso que contiene el cubata…



Sé que quizá se me pueda calificar, por todo lo que voy a decir a continuación, de aguafiestas o pesimista… Pero esto es lo que yo realmente pienso de Nochevieja. Va por adelantado que es un día que nunca ha gozado de mi simpatía, de ahí que el texto haya sido escrito y publicado hoy, día 1 de enero de 2007 (ya pasada Nochevieja). Creo que Nochevieja es una noche más dentro del año, como cualquier otra; dicho de otra forma: no veo por qué Nochevieja tiene que ser la noche de los buenos propósitos, de la perspectiva de cambio y de hacer balance… ¿No es más cómodo, llevadero y práctico hacer balance diario, todos los días, de uno mismo, por ejemplo, unos minutos antes de acostarse? Y si lo que se quiere es ahondar un poco más de cara a hacer balance, hágase mejor cuando se crea que se ha de hacer: que no tenga que ser día de Nochevieja, con vistas a un año nuevo, para pararse a hacer balance…

No obstante, lo asumo: yo he hecho balance. Sí, he hecho balance. Yo me paro, dado que soy una persona muy reflexiva, a hacer balance con relativa frecuencia, sin necesidad de que sea Nochevieja. No obstante, las circunstancias me han movido a hacer balance esta noche de fin de año y el resultado es bastante positivo y optimista: en el terreno profesional la vida me sonríe bastante, así como también lo hace, en gran medida, en el terreno familiar; en el terreno sentimental… ¡bueno! Este año perdí, y no por fallecimiento, a dos de las personas más importantes de mi vida: una persona a la que amé como a nadie y una persona a la que quería con locura… Pero tampoco quiero indagar más en ello ahora. No procede. Por otro lado (que no por contrapunto), en este año me he encontrado también a personas de gran valía, con las que espero afianzar los lazos de unión surgidos en este nuevo año; y he conocido un poco más a otras tantas personas que estaban ahí pero, por unas u otras razones, no había reparado en ellas en la medida en la que se lo merecían…

Todos los años salgo en Nochevieja, desde que tenía catorce años… Y, además, llevo casi diez años saliendo con mi gente: esos que no son de mi familia, pero en muchas ocasiones son mejores que si lo fueran… Mi gente. La fiesta de anoche, por ejemplo, fue un auténtico desastre y, de ella, lo verdaderamente positivo que saco, sin embargo, es que la pasé con mi gente, después de haber estado compartiendo la mesa con mi familia.

Además, Nochevieja es una noche en la que, no sé bien por qué, me acuerdo especialmente de los que ya no están conmigo y que, por tanto, no van a celebrar ese año más… Me acuerdo de Antonio, de José, de Aurora, de Carlos, de Rosa, de Ascen, de Juanmi… De tantos y tantos otros que se van quedando por el camino, de la misma forma que yo me quedaré algún día y dejaré de vivir la transición de un año a otro. Pasa el tiempo… Eso es inevitable. ¡Maldita sea siempre la fuerza que hace que giren las agujas del reloj! El tiempo, como tal, es una variable física que siempre ha estado ahí… Nada resiste al paso del tiempo… La cuantificación de la medición del tiempo es un invento de los hombres: las hojas del calendario las adaptó el hombre al ciclo que describe la Tierra girando alrededor del Sol y, como tal, Nochevieja es parte de esa adaptación…

Sea como fuere… ¡¡Os deseo a todos un FELIZ AÑO 2007!!


Un año más (Mecano)

En la Puerta del Sol,
como el año que fue,
otra vez el champagne y la uvas
y el alquitrán de alfombra están.

Los petardos que borran sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya pasó uno más.

Y en el reloj de antaño,
como de año en año,
cinco minutos más para la cuenta atrás…
Hacemos el balance de lo bueno y malo,
cinco minutos antes de la cuenta atrás.

Marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes
y alguno que otro cura “despistao”.

Entre gritos y pitos, los españolitos,
enormes, bajitos hacemos, por una vez,
algo a la vez.

Y en el reloj de antaño,
como de año en año,
cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo,
cinco minutos antes de la cuenta atrás.

Y, aunque para las uvas hay algunos nuevos,
a los que ya no están echaremos de menos.
Y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos…

Uno, dos, tres y cuatro, y empieza otra vez;
que la quinta es la una
y la sexta es la dos y así el siete es tres.

Y decimos adiós
y pedimos a Dios
que en el año que viene
a ver si, en vez de un millón,
pueden ser dos.

En la Puerta del Sol,
como el año que fue,
otra vez el champagne y las uvas
y el alquitrán de alfombra están.



 
Comentario:
Yo también soy de las que caigo y me pongo a hacer un balance de lo que ha sido el año para mí. Entre muchas cosas, porque ha sido un año en el que he podido encontrar nuevas luces en mi vida, y una de esas luces eres tú. Y por eso te doy las gracias: gracias por aparecer en mi vida; por compartir unos días de verano conmigo y que por suerte, eso ya no se queda en un "compartir" de un ANTES, si no un AHORA y un DESPUÉS; porque sé que puedo hablar y contar contigo siempre; porque puedo reír, llorar, escuchar y ser escuchada; por aguantarme... y gracias porque nuestros caminos se cruzaron y estás allí para acompañarme. Un besote. Te quiero
 
Comentario:
Debo decir que me ha encantado tu relato, además que me ha hecho reir bastante, me senti un poco (mucho)identificada, !lo admito! soy de las que manda el mismo mensaje a todos y que por si no fuera poco, no lo escribo yo jaja, también admito que hice balance que por cierto me fue bastante bien empezando porque me quite un gran peso de encima (aprox. 75 kg, mi ex novio)..jaja broma, y por último admito que comí mas uvas de la debidas, pero me fascinan.

Muchos saludos, un abrazo y feliz año nuevo Rubén, me despido deseando que sigas escribiendo como hasta hoy todo el resto del año.
No