Las malas noticias
¡Qué duro se hace dar malas noticias! Qué duro se hace, especialmente cuando se las tienes que transmitir a personas a las que quieres y a las que sabes positivamente que, lo que les tienes que decir, les va a suponer una lanza que se va a clavar de lleno en lo más profundo del corazón.

Cuando uno recibe una mala noticia, siente cómo, por unos instantes, se le va la vida; es como si alguien te asestara un golpe en el estómago y, en vez de sentir dolor, sientes como si las entrañas se te fueran poco a poco por la boca, quedándote vacío, y te notas como si no pisaras suelo firme, como si estuvieras levitando, en medio de la nada… ¿quién ligaría a la existencia humana la experiencia del dolor? ¡Maldito dolor, maldito sufrimiento! Es muy triste cuando nos miramos de lejos, desde arriba, y vemos cuánto condiciona el dolor nuestra existencia. ¡Qué miserable que es la condición humana! Unos obran con maldad, con el único objetivo de hacer daño; y para el resto, que obra con bondad, el sentimiento más vivo que les llega es el dolor. Parece que venimos al mundo solo para sufrir… ¡Y todavía hay algún alma caritativa que se atreve a subir a un escenario para cantar que son «los latidos del corazón los que mueven el mundo»…!
Pero, y aunque suene a egocentrismo, ¿qué hay de la persona que tiene que transmitir la mala noticia y que no es gustosa de hacerlo? ¿Qué hay de la persona que se reconcome de solo pensar el daño que le va a hacer a sus interlocutores cuando se hagan eco del doloroso mensaje transmitido? ¿Qué hay de las noches anteriores, en las que no ha sido capaz de conciliar el sueño solo de pensar que iba a hacer daño a personas que quiere? ¿Qué hay del difícilmente disimulable temblor de manos y piernas que te invade en los instantes previos a la transmisión de la noticia? ¿Qué hay de las lágrimas tragadas y de las involuntarisa e indeseadamente vertidas? ¡Eso no lo mira nadie! Y, a decir verdad, entiendo que sea así… Por eso uno siente que lo mejor es dar la noticia y desaparecer, para así no prolongar más una situación tan tortuosa.
Cada vez comprendo más y mejor por qué Juan Ramón Jiménez, alma sensible como ninguna otra, vivía aislado en su torre de marfil. No hay relación con los semejantes: no hay amor; no hay amor: no hay posibilidad de hacer daño a personas que quieres… Solo hay lo que siempre te llega: la soledad. Decía Francis Beaumont, comediógrafo inglés, que el que vive retirado dentro de su inteligencia y espíritu, vive en el paraíso... No sé... Yo, por las circunstancias de la vida, he aprendido a estar solo y a ser, en gran medida, independiente... Sin embargo, a pesar de estar acostumbrado a estar solo, nunca había sentido la soledad que desde hace unos días estoy sintiendo. Quizás las cosas tengan que ser así y las decisiones importantes verdaderamente fuerzan a dejarnos solos, o será quizás que un hombre solo no tiene por qué realmente estar solo, sino que puede tomar conciencia de su soledad por haber gozado de malas compañías... O quizás no: tal vez la soledad es una percepción meramente subjetiva, en el sentido de que existe la soledad concebida como tal en la medida estamos con otros… No sé: yo, en el fondo, siempre he creído que vivimos como soñamos: solos.
Yo nunca quise hacer daño a nadie, y menos a personas a las que quiero tanto…; pero hay cosas que es mejor saberlas por boca de la persona que debe transmitirlas y que, además, cuanto antes se sepan, es mejor para todos… Si me leeis, quiero que sepais lo mucho que lo siento...
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Las aspas del molino siguen girando: cuando arrecia el viento, golpea contra el aspa y el molino la devuelve con tal furia, que el golpe se hace imposible de soportar. Yo empiezo a dudar de si son gigantes o son molinos, a pesar de mi eterno convencimiento de que son gigantes; lo único que puedo asegurar es que el aspa golpea (o quizás los brazos del gigante) y cuando lo hace es de forma despiadada, sin miramientos, arrasando lo que pille a su paso… ¿Ilusión, para qué? ¿Ave Fénix, renacer? Primero toma conciencia de que estás muerto para poder entonces renacer…

Cuando uno recibe una mala noticia, siente cómo, por unos instantes, se le va la vida; es como si alguien te asestara un golpe en el estómago y, en vez de sentir dolor, sientes como si las entrañas se te fueran poco a poco por la boca, quedándote vacío, y te notas como si no pisaras suelo firme, como si estuvieras levitando, en medio de la nada… ¿quién ligaría a la existencia humana la experiencia del dolor? ¡Maldito dolor, maldito sufrimiento! Es muy triste cuando nos miramos de lejos, desde arriba, y vemos cuánto condiciona el dolor nuestra existencia. ¡Qué miserable que es la condición humana! Unos obran con maldad, con el único objetivo de hacer daño; y para el resto, que obra con bondad, el sentimiento más vivo que les llega es el dolor. Parece que venimos al mundo solo para sufrir… ¡Y todavía hay algún alma caritativa que se atreve a subir a un escenario para cantar que son «los latidos del corazón los que mueven el mundo»…!
Pero, y aunque suene a egocentrismo, ¿qué hay de la persona que tiene que transmitir la mala noticia y que no es gustosa de hacerlo? ¿Qué hay de la persona que se reconcome de solo pensar el daño que le va a hacer a sus interlocutores cuando se hagan eco del doloroso mensaje transmitido? ¿Qué hay de las noches anteriores, en las que no ha sido capaz de conciliar el sueño solo de pensar que iba a hacer daño a personas que quiere? ¿Qué hay del difícilmente disimulable temblor de manos y piernas que te invade en los instantes previos a la transmisión de la noticia? ¿Qué hay de las lágrimas tragadas y de las involuntarisa e indeseadamente vertidas? ¡Eso no lo mira nadie! Y, a decir verdad, entiendo que sea así… Por eso uno siente que lo mejor es dar la noticia y desaparecer, para así no prolongar más una situación tan tortuosa.
Cada vez comprendo más y mejor por qué Juan Ramón Jiménez, alma sensible como ninguna otra, vivía aislado en su torre de marfil. No hay relación con los semejantes: no hay amor; no hay amor: no hay posibilidad de hacer daño a personas que quieres… Solo hay lo que siempre te llega: la soledad. Decía Francis Beaumont, comediógrafo inglés, que el que vive retirado dentro de su inteligencia y espíritu, vive en el paraíso... No sé... Yo, por las circunstancias de la vida, he aprendido a estar solo y a ser, en gran medida, independiente... Sin embargo, a pesar de estar acostumbrado a estar solo, nunca había sentido la soledad que desde hace unos días estoy sintiendo. Quizás las cosas tengan que ser así y las decisiones importantes verdaderamente fuerzan a dejarnos solos, o será quizás que un hombre solo no tiene por qué realmente estar solo, sino que puede tomar conciencia de su soledad por haber gozado de malas compañías... O quizás no: tal vez la soledad es una percepción meramente subjetiva, en el sentido de que existe la soledad concebida como tal en la medida estamos con otros… No sé: yo, en el fondo, siempre he creído que vivimos como soñamos: solos.
Yo nunca quise hacer daño a nadie, y menos a personas a las que quiero tanto…; pero hay cosas que es mejor saberlas por boca de la persona que debe transmitirlas y que, además, cuanto antes se sepan, es mejor para todos… Si me leeis, quiero que sepais lo mucho que lo siento...
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Las aspas del molino siguen girando: cuando arrecia el viento, golpea contra el aspa y el molino la devuelve con tal furia, que el golpe se hace imposible de soportar. Yo empiezo a dudar de si son gigantes o son molinos, a pesar de mi eterno convencimiento de que son gigantes; lo único que puedo asegurar es que el aspa golpea (o quizás los brazos del gigante) y cuando lo hace es de forma despiadada, sin miramientos, arrasando lo que pille a su paso… ¿Ilusión, para qué? ¿Ave Fénix, renacer? Primero toma conciencia de que estás muerto para poder entonces renacer…
Comentario:
Gracias a todos por vuestros comentarios y, aún en mayor medida, por vuestro interés y vuestro apoyo. Gracias; aunque he de decir, al hilo de todo lo que me habeis dicho, que la soledad es muy hermosa... Sí. Es hermosa siempre que siente al lado de alguien a quien se le pueda decir...
Comentario:
La soledad tiene sus ventajas, de no tener que herir a nadie. Pero el que no hiere es porque tampoco ama, y la vida sin amor sabe a poco.
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Hola:
AB me ha dicho que tiene extropeado el ordenador y que por eso no contesta, será cuestión de unos días.
Luego si quieres borra este comentario, muchos besos!
AB me ha dicho que tiene extropeado el ordenador y que por eso no contesta, será cuestión de unos días.
Luego si quieres borra este comentario, muchos besos!
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Hola Elizalde, un gusto leerte. Gracias por haber visitado mi blog, sin duda estaré haciendo visitas al tuyo. Me ha parecido muy interesante esa reflexión, yo creo que lo peor es cuendo estamos con alguien y nos seguimos sientiendo solos; pero un amigo me dijo que la soledad es una buena compañía si sabemos ser buenos conversadores.
Saludos
Saludos
Comentario:
"Hay cosas que es mejor saberlas por boca de la persona que debe transmitirlas y que, además, cuanto antes se sepan, es mejor para todos…". Me quedo con esta frase Etizalde.
Tengo la sensación de que has dicho/hecho lo que debías, al menos lo que te dictaba el corazón, que es lo importante.
Ánimo en tu lucha con los gigantes, al final terminarás venciéndoles.
Un beso.
Tengo la sensación de que has dicho/hecho lo que debías, al menos lo que te dictaba el corazón, que es lo importante.
Ánimo en tu lucha con los gigantes, al final terminarás venciéndoles.
Un beso.
Comentario:
Hola:
He querido corresponder a tu visita y entrar a conocer "tu mundo", yo también me he encontrado con una sensación agradable de bien estar y curiosidad asi qué volveré y podrás segui encóntrandome entre tus comentarios, y deseo seguir encontrándote a ti entre os mios. Me gusta de lo que escribes y como lo escribes.
Besos.
He querido corresponder a tu visita y entrar a conocer "tu mundo", yo también me he encontrado con una sensación agradable de bien estar y curiosidad asi qué volveré y podrás segui encóntrandome entre tus comentarios, y deseo seguir encontrándote a ti entre os mios. Me gusta de lo que escribes y como lo escribes.
Besos.
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Caramba Elizalde ¿en qué lares te encuentras? Qué mala debe ser la noticia que has de comunicar... me has dejado intrigadísima. Me gusta lo que dices de la soledad. Me quedo con esta frase:"Vivimos como soñamos,solos"
Un abrazo
Un abrazo
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Y encima pones una foto de Mahoma...
qué valiente!!! XD
qué valiente!!! XD
Comentario:
Ups! Sospecho nos encontramos en momentos similares.
He estado aislada en la torre de Juan Ramón Jiménez las últimas dos semanas. Pensar en imitar de nuevo al Ave Fénix me da pavor, hoy creo que permanecería oculta el resto de mi vida. Por eso no lo pienso. Sé que cuando menos me lo espere, sin querer, me daré cuenta de que son molinos y no gigantes.
Qué preciosa es la imagen del dragón, me encantan :)
Nos leemos, ¿sí?
He estado aislada en la torre de Juan Ramón Jiménez las últimas dos semanas. Pensar en imitar de nuevo al Ave Fénix me da pavor, hoy creo que permanecería oculta el resto de mi vida. Por eso no lo pienso. Sé que cuando menos me lo espere, sin querer, me daré cuenta de que son molinos y no gigantes.
Qué preciosa es la imagen del dragón, me encantan :)
Nos leemos, ¿sí?
Comentario:
te necesito





