Un trato justo
Su nombre era Alexander, Alexander Fleming; era un pobre agricultor de Lochfield, en Escocia. Un día, mientras trabajaba duramente para intentar ganarse el pan para su familia, escuchó a alguien pidiendo ayuda desde un pantano cercano. Inmediatamente, soltó sus herramientas y corrió hacia el pantano. Allí, enterrado hasta la cintura en el lodo negro de un lodazal, estaba un niño aterrorizado, gritando y luchando, tratando de liberarse del lodo. El agricultor Fleming salvó al muchacho de lo que pudo ser una muerte agónica, lenta y terrible.
Al día siguiente, un carruaje muy pomposo llegó hasta los predios del agricultor británico. Un noble ingles, elegantemente vestido, se bajó del vehículo y se presento a sí mismo como el padre del niño que Fleming había salvado.
—Yo quiero recompensarle —, dijo el noble inglés—. Usted ayer salvó la vida de mi hijo.
—No, yo no puedo aceptar ninguna recompensa por lo que hice—, respondió el agricultor ingles, rechazando la oferta.
En ese momento el hijo del agricultor, un niño de pocos años, salió a la puerta de la humilde casa familiar, impresionado por el carruaje que había venido a visitar a su padre
—¿Es ése su hijo?—, preguntó el noble inglés sonriente.
—Sí —, respondió el agricultor lleno de orgullo.
—Dado que usted rechaza mi oferta, le voy a proponer un trato: déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación, ya que dudo que usted pueda proporcionársela. Si el chico es parecido a su padre, crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso.
El agricultor aceptó.
Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming, el agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary's Hospital, en Londres, y se convirtió en un personaje de gran renombre, Sir Alexander Fleming, gracias a un descubrimento que cambiaría el mundo: la Penicilina. Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonia.
¿Qué lo salvo? La Penicilina.
¿El nombre del noble inglés? Randolph Churchill.
¿El nombre de su hijo, salvado por Fleming? Sir Winston Churchill, la piedra angular de la victoria de la libertad contra la tiranía nazi.
Alguien dijo alguna vez: siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos... Quizás el sabio que lo dijo estaba en lo cierto…
Al día siguiente, un carruaje muy pomposo llegó hasta los predios del agricultor británico. Un noble ingles, elegantemente vestido, se bajó del vehículo y se presento a sí mismo como el padre del niño que Fleming había salvado.
—Yo quiero recompensarle —, dijo el noble inglés—. Usted ayer salvó la vida de mi hijo.
—No, yo no puedo aceptar ninguna recompensa por lo que hice—, respondió el agricultor ingles, rechazando la oferta.
En ese momento el hijo del agricultor, un niño de pocos años, salió a la puerta de la humilde casa familiar, impresionado por el carruaje que había venido a visitar a su padre
—¿Es ése su hijo?—, preguntó el noble inglés sonriente.
—Sí —, respondió el agricultor lleno de orgullo.
—Dado que usted rechaza mi oferta, le voy a proponer un trato: déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación, ya que dudo que usted pueda proporcionársela. Si el chico es parecido a su padre, crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso.
El agricultor aceptó.
Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming, el agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary's Hospital, en Londres, y se convirtió en un personaje de gran renombre, Sir Alexander Fleming, gracias a un descubrimento que cambiaría el mundo: la Penicilina. Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonia.
¿Qué lo salvo? La Penicilina.
¿El nombre del noble inglés? Randolph Churchill.
¿El nombre de su hijo, salvado por Fleming? Sir Winston Churchill, la piedra angular de la victoria de la libertad contra la tiranía nazi.
Alguien dijo alguna vez: siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos... Quizás el sabio que lo dijo estaba en lo cierto…
Comentario:
Me ha encantado tu historia nene. Ojalá sea cierto eso que dices que dicen :P
Mil besos nene
Mil besos nene
Comentario:
No siempre el que siembra recoge, pero con actos como el que nos has expuesto merece la seguir creyendo en la bondad del ser humano.
Pensaba "regañarte" por habernos tenido abandonados durante tanto tiempo, pero después del comentario que me has dejado en el blog me es imposible, aunque se te echa de menos!!
Te deseo toda la suerte del mundo para tus exámenes, seguro que todo va a ir genial. Ya me contarás.
Mil besos.
Pensaba "regañarte" por habernos tenido abandonados durante tanto tiempo, pero después del comentario que me has dejado en el blog me es imposible, aunque se te echa de menos!!
Te deseo toda la suerte del mundo para tus exámenes, seguro que todo va a ir genial. Ya me contarás.
Mil besos.
Comentario:
Me encantaría creer que el sabio tenía toda la razón del mundo. Y, hasta cierto punto, lo creo... claro que, hasta cierto punto, también lo dudo. Algún día, tal vez, me aclare. Mientras tanto intentaré sino hacer el bien, al menos no hacer el mal :)
Besos
Besos
Comentario:
Bonita historia!
No si es verdad lo que digo el sabio:"Siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos...."
Sinceramente,opino que muchas son las personas que ofrecen mucho y reciben poco o nada.
Tb es cierto, que cuando hacemos las cosas deberiamos hacerlas sin esperar nada a cambio, sin recompensa....
Uno, puede sentirse bien cada vez que ayuda en algo a otro ser humano, y ser esa la recompensa.
Me ha gustado mucho la historia Rubén! Un besito.
No si es verdad lo que digo el sabio:"Siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos...."
Sinceramente,opino que muchas son las personas que ofrecen mucho y reciben poco o nada.
Tb es cierto, que cuando hacemos las cosas deberiamos hacerlas sin esperar nada a cambio, sin recompensa....
Uno, puede sentirse bien cada vez que ayuda en algo a otro ser humano, y ser esa la recompensa.
Me ha gustado mucho la historia Rubén! Un besito.





