Blogs.ya.com Quitar publicidad
Ave Fénix
Reflexiones, meditaciones, absurdeces y cuantas cosas se pueden compartir con palabras
Acerca de
Hace ya tiempo creé este blog para verter en él reflexiones, historias y enlaces que pudieran ser interesantes y que nos ayudaran a cuantos visitamos este sitio en nuestro quehacer diario. No sé si decir que esto es un éxito, pero sí puedo decir que es algo que cada vez forma más parte de mi y, aunque sigo estando bastante ocupado, mantengo mi promesa de intentar actualizar el blog con frecuencia, para que no cesen de aparecer en él cosas nuevas que puedan ser de utilidad y hagan del blog un lugar dinámico e interesante, digno de ser visitado.
Sindicación
 
Sensación de pérdida de tiempo
¿Alguna vez habéis sentido que estáis perdiendo el tiempo? ¿Alguna vez os ha parecido que estáis luchando por una causa que no merece la pena? Mario sí.

Mario es un chico joven, de unos veinticinco años, que vive de sueños y de la ambición de materializar tales sueños. Mario sueña despierto y entiende el sueño de manera noble, porque cree que la ilusión es lo que hace que la existencia esté viva, y no sea una vida muerta.

Mario es la típica persona que cree que el individuo se desarrolla de acuerdo con la teoría del sector circular, esto es, desarrollo radial divergente, a partir de un centro, en el que todos los frentes de la vida crecen por igual: familia, trabajo, persona, pareja, sexo, fe… Mario, que estudió con excelentes resultados una carrera, tiene un trabajo excelente, con un sueldo bastante aceptable, que le permite hacer frente a un pequeño apartamento que se ha comprado en Madrid capital. Mario, a su vez, está siguiendo un complejo proceso formativo, en paralelo a su trabajo, con el que aspira a poder ejercer la docencia algún día, especializándose en una materia que le apasiona. ¡Hay mucha gente que no le entiende! ¡Trabaja más de doce horas al día y encima estudia! Pero a Mario eso le da igual: Mario es sacrificado y lucha por aquello en lo que cree y, como año tras año va cosechando sus frutos, se va sintiendo a gusto consigo mismo.

Sin embargo, Mario, en realidad estaba cojo de uno de los frentes de desarrollo del sector: hace tiempo dejó una relación con una chica estupenda y, en ese sentido, sentía un vacío. Bien es cierto que Mario nunca sintió agobio por llenar ese vacío, pero el vacío ahí estaba… Cierto día, conoció a una chica, diríase que por casualidad. Si la primera imagen es la que cuenta, se puede decir que la chica le entró por los ojos; si la primera conversación es la que cuenta, Mario de primeras sintió que se había encontrado con una persona dolida por su pasado y recelosa de cara al futuro. Sin embargo, a Mario le gustó María, que es como se llamaba la chica, y decidió intentar emprender una relación con ella. Era el día de Navidad y ella le obsequió con un “me molas”. Sin embargo, desde ese “me molas” hasta el primer beso, pasaron cerca de dos meses: dos meses en los que Mario estuvo, a base de mensajes de texto al móvil, interesándose por los quehaceres diarios de María que, recelosa, contestaba a veces bien y a veces mal. No se atrevía a quedar con Mario. Cierto día, cuando Mario empezaba ya a cansarse de perseguir telefónicamente a María, ella, en un gesto que a Mario le debería haber revelado una clara inestabilidad, le propone quedar, y Mario accede. Esa noche se dan el primer beso; dos meses después.

Mario se enamoró perdidamente de María, y empezó a dedicarle de lleno el escaso tiempo libre de que disponía. María, que seguía mostrando recelo y era poco elocuente, parecía corresponderle solo parcialmente, si bien conforme avanzaba el tiempo ella parecía irse arrimando a él con cierto temor.

Cuatro meses después, la relación de pareja continuaba pero algo había cambiado: Mario se sentía apocado y empequeñecido frente a ella. En varias ocasiones le había dicho que la quería y ella no le correspondió. Mientras Mario no escatimaba en piropos, María le regalaba pocas lisonjas, y las pocas que le regalaba, se las dedicaba vía mensaje al móvil, nunca en persona. María trabajaba: tenía un trabajo por el que le daban un sueldo, no muy elevado, pero suficiente dados sus escasos gastos. De acuerdo con ese sueldo, ella se había compuesto su vida: vivía en casa de sus padres; todos los días se iba con alguna de sus amigas de compras o a tomar algo, o bien se iba al gimnasio, para volver a casa cuando la mesa, a la hora de cenar, estuviera puesta. A esa misma hora, la mitad de los días Mario estaba todavía trabajando o estudiando. El fin de semana, Mario, el escaso rato que se podía conceder para divertirse, se lo regalaba a María; María, en cambio, apenas paraba en su casa, y componía su fin de semana, si le convenía, en función del rato que Mario le pudiera conceder…

Mario estaba embarcado en una interminable sucesión de conflictos y proyectos, de naturaleza variada, que le tenían a maltraer, pero eso a María no le importaba. De hecho, si alguien le preguntaba por alguno de esos proyectos a María, ella no sabría responder. Mario estaba enamorado de María y, fruto de ese amor, solo anhelaba su felicidad, por lo que muchas veces prefería no atosigarla con sus innumerables problemas de trabajo para que ella no se preocupara; por el contrario, María atosigaba a Mario con sus problemas, porque era la típica persona que se ahogaba en un vaso de agua y que, en cierta forma, explotaba su victimismo para así relacionarse con la gente. ¡Lo que a ella le pasaba, era siempre lo peor! Sin embargo, Mario, aunque empezaba a sentirse a disgusto con ella, aguantaba a su lado, porque la quería y creía que, a pesar de las diferencias, su relación de pareja podía funcionar…

A la postre, un buen día María dice cansarse de Mario, justo antes del verano (lo que siempre da que pensar), y le deja a través de un mensaje de texto al móvil, habiendo besado sus labios solo unos minutos antes. En aquel mensaje de texto, María le deseó a Mario lo mejor, con evidentes dosis de cinismo, diciéndole después que ella necesitaba una persona que esté más tiempo a su lado y que le preste mayor atención. Mario creyó morirse entonces. Mario sintió, como he dicho al principio, que había estado luchando por algo que no valía la pena, que había estado perdiendo el tiempo, el escaso tiempo del que disponía.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Su propia teoría, a Mario, se le volvió en contra: quien vive de ilusiones, corre el riesgo de morir de desilusiones… Yo no creo que Mario estuviera equivocado, simplemente que ella era una víbora rastrera, que no era capaz de ver más allá de lo que sus ojos le mostraban y, para más inri, ante muchas cosas era ciega (o se lo hacía, que no sé qué es peor). ¡Tranquilo Mario! Tú sigue creciendo y olvídate de María, porque a ella la podemos describir con una palabra que recoge el castellano…
 
Comentario:
Conocí a María una noche, la misma noche que conocí a Mario y a María. Conocí a Mario hace unos años y me regaló cuatro emes y algunas letras más (pero a mí las que más me gustaron fueron las emes) y Mario me vió hacerme mujer

La vida de Mario no es nada sencilla y el tiempo que ha dedicado a María no es para nada despreciable, porque no es sólo el tiempo, también le dedicó palabras, pensamientos y le dedicó su vida a pesar de que viven bastante lejos el uno del otro.

Supongo que nunca volveré a ver a Maria, una chica que, sin duda, me pareció muy agradable, compartí con ella una gradable velada y parte de mi vida, y eso que no soy una conversadora muy hábil, pero yo hice el esfuerzo por mi querido Mario. Más tarde nos enteramos de que ese sentimiento no era recíproco, parece que mi poca habilidad en la conversación denotó un desprecio en Maria y le llevo a hacer un juicio precipitado de mis sentimientos hacia ella, una lástima.
Una vez más la realidad se confunde con la ficción y la inestabilidad inicial de María fue tan reveladora como la rosa y la margarita de Susana.
Siempre me quedaré con las ganas de preguntarle: ¿por qué? aunque, más que yo, Mario necesita esa respuesta.

Necesita esa respuesta para integrar su ruptura y no entenderla como una derrota o como una pérdida de tiempo. Para seguir adelante y para crecer. Pero este Mario no va a morir en una cruz de navajas porque es muy fuerte y porque va a encontrar a la persona adecuada.

Ahora a nosotros, sus amigos, nos queda regalarle lo más valioso que tenemos, que es nuestro tiempo, así como nuestro cariño, dedicación y devoción.

Bueno, Elizalde, tu ya sabes que a Mario le quiero muchísimo y desde aquí le mando mi ánimo para crecer y para seguir buscando el amor, que donde esta el amor, esta Dios. Y, como seguro que lo va a leer, para decirle: TE QUIERO
 
Comentario:
Ays niño me refería al post del karaoke donde decías algo no muy bueno de la mujer que hizo sentir mal al chico que cantaba y tuvo que salir corriendo por las lágrimas que le brotaban. No me gustó, porque en la vida yo puedo sufrir por las decisiones de los demás y no por ello considerar que aquellos que han contribuido a mi sufrimiento sean malos. Es la impresión que tuve al leerlo.

En cuanto al ejemplo que pones de tu madre no creo que pueda encajar en la cuestión que se debate. Ya te dije en mi comentario que una pareja para formarse necesita tiempo y que cuando está formada ese tiempo que has dedicado para que se constituya ya no es tan importante, ya no es necesario invertir tal esfuerzo porque ya sois una pareja. Estos chicos se estaban conociendo, imprescindible para ser pareja por otra parte, y el conocimiento requiere dedicación y la dedicación tiempo. Evidentemente si esto que narras le ocurre a una pareja que lleva años y ella no le apoya en su proyecto de estudios, no hubiera opinado igual, aunque eso no quita que tengamos libertad para aceptar que situaciones queremos y qué situaciones no queremos. Pero una pareja no se forma de migajas. Por supuesto que una pareja ya formada debe apoyarse, aunque si quieres saber mi opinión ese apoyo incondicional que tantos hombres de la edad de nuestros padres han recibido de nuestras madres sí que las hubieran dejado plantadas a ellas si ellos hubieran sido los que hubieran estado solos durante tanto tiempo. Y no ya hablar de tiempos pasados, la mayoría de las parejas de hoy se rompen porque no tienen el punto de anclaje que tenían en nuestras madres, soportando el peso de la unión, sino que nosotras también necesitamos de apoyo, necesitamos de proyectos y abandonamos el nido durante semanas al igual que lo hacían ellos antes. Esto los hombres no están preparados para asimilarlo y de hecho es el motivo de muchos de los divorcios, el tiempo.

Así que este chaval puede trabajar y buscar pareja, puede trabajar y estudiar para mejorar en su trabajo pero no puede pretender que una desconocida forme un nido a su alrededor mientras trabaja y estudia, porque esta chiquilla necesita de su tiempo, de su atención, no puede por sí sola imaginar que él la quiere a pesar de no disponer de tiempo para ella y que las cosas algún día cambiarán.
 
Comentario:
Estimada Natalie. Gracias por volver, porque ya te echaba de menos, y gracias por volver a visitarme. Besos
 
Comentario:
Estimada Amy:

En primer lugar quisiera agradecer sincera y honestamente tu comentario. Me gusta que se debatan mis ideas, porque eso verdaderamente refleja que se tiene interés a la hora de leerme. Siempre he deseado que mi blog fuera un verdadero oasis de libertad en el que cada cual se expresa tal y como piense o se sienta. ¡Adoro discrepar!

Respecto al contenido de tu comentario, sobra decir, faltaría más, que estoy en total desacuerdo contigo. El trabajo no es incompatible con el amor, ni viceversa. El ser humano ha de desarrollarse en todos sus frentes. Mi padre, por ejemplo, se ha tirado toda la vida semanas enteras (incluso meses) a cientos y a miles de kilómetros de casa, dejándonos solos, a causa del trabajo. En los más de veinte años que yo vi que eso ocurría, jamás oí a mi madre insinuar que iba a dejar a mi padre por eso; jamás la oí emplear expresiones del tipo “tu padre me da las migajas de su tiempo” o “el amor principal de tu padre es su trabajo”. Al contrario, se solidarizaba con él e intentaba pasar con él el mayor tiempo de que disponía. Lo siento, pero las cosas no son así: nadie puede descuidar del todo su frente profesional por creer sentirse ante el amor de su vida, y si María pretendía que Mario dejara sus dedicaciones profesionales por María, eso refleja claramente el egoísmo de María.

Por otro lado, me ha dolido la siguiente frase que has empleado: «No es la primera vez que juzgas a la ligera en tus escritos el comportamiento de una mujer que elige, y que por elegir hace un daño colateral e irremediable a un hombre». Es evidente que en mis escritos se aprecia una cierta subjetividad y que, en la mayoría de los casos, la peor parte se la lleva un hombre; pero los papeles se podrían intercambiar perfectamente. Si el malparado suele ser un hombre es porque a mi me resulta mucho más fácil transcribir los sentimientos que siente un hombre, que los que siente una mujer, no por otra cosa. Y hasta ahora, lo único que he escrito son historias, como “El cuaderno de Beto”, en las que una mujer abandona a un hombre para irse con otro… ¿Esto es un daño colateral e irremediable?

Un saludo y gracias por tu colaboración
 
Comentario:
incorrecto fue sin duda la manera tan inmadura que tuvo María de afrontar el problema. No creo que tuviera intención alguna de enfrentarse a él, simplemente huyó, y eso denota cobardía. No creo que Mario mereciese un final así.

Creo que los caminos y las ambiciones de ambos con respecto a la vida y al amor eran radicalmente paralelos.

Un beso, Elizalde.
 
Comentario:
No estoy de acuerdo contigo, para nada. No es la primera vez que juzgas a la ligera en tus escritos el comportamiento de una mujer que elige, y que por elegir hace un daño colateral e irremediable a un hombre. Pero en este caso era inevitable, el amor, la pareja si de algo tiene necesidad es de tiempo. El tiempo es imprescindible para que crezca la relación y esto es así. Evidentemente cuando una relación está formada, estructurada, ese tiempo puede relajarse, es entonces cuando una pareja puede dedicarse a crecer hacia el exterior, procurar proyectos individuales que luego enriquezcan a la pareja al compartirlos. Pero amigo te equivocas, aquí el equivocado fue mario que pretendió dar migajas de su tiempo a María, yo no voy a juzgar a Mario, pero para mario el amor principal ha sido el trabajo y sus estudios, María ha sido una manera de expandir su mente para luego volver a su verdadera pareja su profesión. La puta aquí fue Mario que le fue infiel durante segundos al trabajo y creyó que no le iban a pasar factura.

Yo llevo con problemas de tiempo mucho tiempo, ya va par diez años, en los que mi vida personal se ha visto anulada, y te puedo asegurar que no podría juzgar a ningún hombre que se ha negado a seguir con una relación que no podía alimentarse más que del tiempo que mario le concedía a maría. Pero hay que ser justos y si yo no doy más tiempo al amor será que el amor no es una de mis prioridades.
 
Comentario:
Pues en toda relación y por desgracia y en la mayoria de los casos, siempre hay uno que ama más y siempre sufre más... no sé en que radicara esa injusticia...pero me parece que es muy común... es triste, pero suele suceder muy seguido...de hecho hasta a mi me paso...


Saludos!
 
Comentario:
Amanda: estoy, en gran parte, de acuerdo contigo... ¡Es su libertad! El amor es libre... El problema, es que es cosa de dos: Mario creo que merecía otro final, Mario creo que merecía que le hubieran dicho a la cara que le dejaban, Mario creo que no merecía aquel beso de Judas que le dio María; entiendo que María tuviera otras miras, pero eso no justifica que se valiera de Mario de esa forma...

Gracias por vuestros comentarios
 
Comentario:
Ala! Si en los planes de María, él no entraba o no estaba enamorada de él, o su vida buscaba otro tipo de emociones, o tenía ilusiones que no eran las de Mario, o incluso si su elección de vida era vivir egoístamente al ritmo que ella quería... ¡es su libertad! ¿Cómo puedes decir que ella es una Puta? Me ha parecido muy fuerte tu manera de juzgar.
 
Comentario:
Espero que Mario siga luchando por lo que cree y que jamas pierda la ilusion...Algun dia vera como llega su recompensa.
No