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No, si tiempo no hay, pero pa tontás.....
Comentarios, opiniones, comeduras de coco y desvaríos provocados por el aburrimiento
Acerca de
La lengua me pierde. Soy el repertorio viviente del "Diario de Patricia".
Sindicación
 
¡Ay, Dios mío! ¿qué me pongo?


Esta mañana he pasado unos diez (preciosos) minutos en albornoz mirando el contenido de mi armario con cara de estar en trance. Ante mis ojos, dos hileras de perchas en relativo orden: una arriba, para camisas, camisetas, “jerseles” y demás prendas para el tronco (algunas también tapan los brazos) y otra abajo para pantalones (mis extremidades inferiores sólo se cubren con pantalones; nada de faldas, que son de chica). Entre todas esas prendas tenía, por fuerza, que existir un par que pudiera servirme, en el día de hoy, para su propósito y fin último: cubrir mis vergüenzas y protegerme de los rigores del clima primaveral del centro de la península ibérica (nueva ola de frio polar). Y, sí, efectivamente, he encontrado esas prendas, pero sólo después de pasar por un calvario de dudas.

Porque, claro, parece fácil vestirse, pero hay que tener en cuenta una infinidad de factores, a saber:

- La ropa de que dispones. Esto es bastante obvio, pero no siempre se tiene en cuenta, porque yo hoy, sin ir más lejos, he pensado ponerme el pantalón Versace con la camiseta negra Donna Karan hasta que me he percatado ¡oh, Díos mío! de que no tengo nada de esos señores en mi armario. Ni al fondo ni nada.

- El tiempo. No la hora, que ese también es un dato a tener en cuenta, sino el clima. No es lo mismo escoger el pantalón de pana y el jersey de cuello alto en el mes de Diciembre que en el de Agosto. Siempre existe una excepción, y es que te mueras de ganas de estrenar esa camiseta de tirantes de Custo tan monísima en medio de la ola de frío. Pues, mira, una copita de orujo a media mañana y a lucir hombros.

- Tu propio tamaño. A mí, por ejemplo, me encantaría ponerme los vaqueros desteñidos de talle bajo que tengo colgados en una percha desde que reinaba Carolo, pero, claro, no sientan bien metidos sólo en una pierna. Además, no tengo otros iguales para la otra.

- La combinación de colores. Porque esa es otra: ¿quién coño se inventa las combinaciones válidas y las que no lo son? A mi padre, por ejemplo, no le hace daño a la vista llevar pantalones marrones con camisa verde. ¿Por qué yo no puedo combinar el naranja con el azul si me apetece? Pues porque no se lleva. Y, como no se lleva, no lo llevo.

- El estado de la ropa. ¿Cosiste la entrepierna del pantalón verde pistacho después de que la otra noche se rajara al querer escenificarle a tus amigos la última película de Jackie Chan? Si no lo hiciste, olvida ese pantalón o la gente comprobará el tiempo que llevas sin depilarte.

- Las condiciones de tu puesto de trabajo. Si tu trabajo consiste en descargar camiones de pescado, no te aconsejo una camisa de seda. Si trabajas en mi oficina, descarta completamente las camisas blancas. Nadie se imagina la mugre que acumulan los expedientes dentro de un armario.

- La ropa interior. Sí, sí, aunque no se vea (no siempre, al menos), la ropa interior debe ir en función de la ropa exterior. Si llevas un pantalón de talle bajo y tu trabajo te obliga a agacharte a menudo, olvida los tangas. Sobre todo si el público que acude a tu trabajo tiene alguna condena pendiente. Por otro lado, nadie en su sano juicio combina camisa negra con sujetador blanco, ni sujetador blanco con bragas verdes ¿o sí?

- El calzado. Debes recordar que, una vez que te vistas, habrás de calzarte. ¿Has tenido en cuenta que ese vaquero sólo queda bien con botas y todos tus calcetines están en la lavadora o camino de ella? ¿Has pensado que si te pones los mulés de tacón que combinan con ese pantalón pirata posiblemente sufrirás un esguince de tobillo al bajar del autobús?

- La hora. Este factor es esencial. Si son las ocho y diez, olvídate de todas las reglas anteriores y ponte lo primero que pilles. Si, por descuido, es una camiseta de tu hijo con la foto de un Rottweiller y el pantalón del chandal, pues haber preparado la ropa la noche anterior, en lugar de ponerte a escribir chorradas.

Besos de prêt à porter.
 
Comentario:
jjajajajaajaja hoy lunes necesitaba reirme... y vaya que llevo puesta la sonrisa!
*************
 
Comentario:
Yo no me lo pienso mucho, claro que ahora mismo solo curro de maruja. En un trabajo que tuve durante unos años llevaba uniforma, es una gozada!

Besos
 
Comentario:
Pues yo me pongo lo que me da la gana.. el día anterior, sí, deformaciones de chiquilla, que mi madre me enseñó a dejar todo en filita y bien colocado por las noches, y os juro que cuando no lo he hecho, por las mañanas me encuentro más perdida que sandokán en nuevayókss. Mientras que me entero de quién soy, de dónde vengo y a dónde voy... otra vez llego tarde, despeinada y malvestida, poniéndome los zapatos y los pendientes en el ascensor...
 
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¡Qué estres por favor!
 
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Tambien influye si se te estropea la lavadora porque así no tendras mas remedio que ir desnuda o echa una guarri
 
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jajaja es horroroso las peleas con la ropa y cuando por fin te decides te manchas o esta arrugado o vete tu a saber que narices pasa, con lo feliz que era yo cuando iba al cole, no tenias que pensar, tenias el uniforme y punto, tos igualitos y mu monos. Un besote.
 
Comentario:
Pues yo no tengo esos problemas, todas las mañanas saco la cabeza por la ventana, mis orejas calculan con precisión la temperatura y humedad relativa del aire y después me pongo la ropa que pida la meteorología.
Muchos besos
 
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Uff que pereza!!! Y encima cuando el tiempo este que ni frío ni calor, es peor todavia.
Un abrazo

Por cierto, ¿qué me pongo mañana...?
 
Comentario:
Ciertamente, Azrrael, tarea complicadísima de de ir presentable al trabajo ;-)

Wolffo, no sé yo qué decirte. Asesor de imagen debe tener. O igual no, igual le viste Sonso.

Fray Barriga, pero ¿debajo del hábito lleváis algo???? ¡¡Que da más morbo pensar que no!!

Besos a discreción.
 
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Pues yo abro el armario y cojo unos pantalones y una camisa sin pensar demasiado. No le doy demadiada importancia a la ropa y ademas mis neuronas están demasiado dormidas como para preocuparse por ello.
Un beso desde mi convento.
Pos bessum que se que te gustan: Además debajo del hábito se disimula todo.
 
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Y digo yo,
a ZP, ¿le ayudan a eso?
 
Comentario:
Yo cada mañana también tardo un montón en decidir que me pongo y muchas veces pienso que me lo preparo por la noche y asunto arreglado pero siempre se me olvida y luego a última hora deprisa y corriendo y miro y esto sí esto no, ahora quiero ponerme esta camiseta pero está para lavar... No es nada fácil no :-P
Saludos y gracias por tu visita ;-)
 
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Pues igual es eso, lola, que vestir a estas muñecas era muy sencillo, traian sus dos falditas y dos blusas y, hala, a jugar.

Bruja, yo a veces pienso que lo mejor sería plastificarse en un tono oscurito, que no se transparenten las vergüenzas, y hala. O eso, o el mono azul sufrido para todos.

Besosssssss.
 
Comentario:
Es impepinable, nosotras nunca tenemos nada que ponernos en el armario, es un auténtico calvario! yo hay días que también me he pasado varios minutos en blanco mirando mi armario y rebuscando en los fondos, por aquello de que siempre hay que tener un fondo de armario, pues oigan al fondo del todo no había nada!

Yo quiero saber automáticamente al despertarme que ponerme, y que mi cerebro procese la temperatura exterior y como va a evolucionar durante el día para no equivocarme en la ropa. Con lo bien que estaría yo trabajando en un lugar con uniforme sin tener que parar a pensar cada maldito día con que cubro mis vergüenzas!

muassssssssssssssssss
 
Comentario:
Eso tambien me suele pasar a mi, planeo prepararlo por la noche, pero luego no tengo ganas y pasa lo que pasa...
Yo jugaba con esas muñecas recortables, ¿sera por eso que nunca se que ponerme?
Un beso
 
Comentario:
Ya te digo, Zaiby. La solución sería tener sólo dos pantalones y dos jerseys, pero, claro, pelín aburrido. Tomo nota de tu nueva dirección.

Wolffo, ten en cuenta que el albornoz de Pickles llega hasta el tobillo y tiene capucha. ¡Vamos! Prenda antilujuria total.

Doc, tienes toda la razón. La capacidad de estrés que aguanta el cuerpo en una jornada laboral queda muy mermada después del paseo matutino por el armario, pero yo no sé si eso se puede considerar burnout ;-)

Wendeling, eso hacía yo cuando estudiaba, prepararlo todo por la noche, pero últimamente me acuesto tarde (noooooo, los blogs no tienen la culpa) y, claro, dejo el tema ropa para el dia siguiente. ¡Así me va!
 
Comentario:
Yo soy de las que se ponen lo primero que pillan... eso si... preparadito por la noche... Aún recuerdo falda estrecha, tacón y lloviendo a mares...

Besos de una maia.
 
Comentario:
Estresadito me has dejado después de leer tu post, Bru. O sea, que tengo que pasar una check-list (de esas que se van poniendo marcas en las casillas para verificar todos los puntos) antes de vestirme todos los días. Y un huevo.
Si me lo monto así no me da tiempo a sacar a mi enano de la cama, montarle el desayuno y conseguir que se lave, coja la mochila, la cazadora ... Buff. Salvo que me levante a las 6 de la mañana. Ah, no. Tú no estarás buscando eso, so bruja ;-)))
Que no. El artículo está perfectamente hecho y lo cierto es que todos, de una manera rápida y casi automática, pensamos casi todo lo que dices en pocos instantes cada mañana.
Claro que así vamos de agotaos después al curro. Es que no se puede empezar el día con una ración de filosofía tan fuerrrte, ¡leshesya!
Un besazo agradecido por el rato que me has hecho pasar, linda Pickles.
 
Comentario:
casi, casi, casi, te pillo en blanco.

Admiro a quien, por las mañanas es capaz de pensar tanto en tantas cosas.

Yo ni siquiera tengo memoria inmediata para saber si un pantalón me cabe o no. Mientras esté en mi campo de visión, intentaré ponérmelo todas las mañanas. Mirar la talla no me vale, pues no sé qué talla uso.

Y toda mi ropa es anodinamente sosa, la compro al peso en el carrefour en los lotes esos de liquidación. Mi última compra: dos vaqueros 10 pavos.

Es difícil encontrar en Europa a un ser peor vestido que yo, o que se la sude tanto como a mí el hecho de ir vestido. Me visto por una razón práctica: protegerme del frío, esconder mis michelines y tener bolsillos donde llevar las cosas.

Confieso, asimismo, que la imagen de Pickles en albornoz me ha alterado el metabolismo hasta lñlegar a una pecaminosa excitación.

Hala, a seguir.
 
Comentario:
jjajaja... que complejo es vestirse!! Me recuerdas a mi misma cada mañana, horas para decidirme... Un desastre nacional. Me he mudado de blog, te dejo la dire nueva por si te apetece seguir visitandome!! un besitooo
No