Hortera, pero hortera hortera.
Si hay algo que me caracteriza por encima de todo (incluso más que la chulería capitalina) es que soy una sin vergüenza. No exactamente una sinvergüenza, que la RAE, amablemente (o no) define como pícara, bribona, que comete actos ilegales en provecho propio o incurre en inmoralidades (bueno, esto a veces, sí, pero no puedo explicarlo en horario infantil). Lo que me sucede, en realidad, es que no tengo vergüenza a la hora de confesar mis intimidades. Mi falta de discreción a veces raya en la logorrea y sólo se ve compensada por la sordera de los demás, que son excelentes aplicadores de la sabiduría popular (a palabras necias ...).
En fin, que en un alarde de falta de pudor, hoy quiero confesar algo que poca gente se ha atrevido a hacer antes, constreñidos, quizá, por el miedo a no poder mirar más a los ojos de sus congéneres:
En mi boda, ¡la tarta bajó del techo!

Sí. La tarta bajó del techo cual aprendiz de nave de Encuentros en la Tercera Fase. Acompañada por bengalas, coros celestiales compuestos por camareros de frac, ya un poco sudorosos, juego de luces y clamor contenido del respetable, a la sazón gente de provincias no acostumbrada a tales derroches de glam ¿our?.
Y es que en mi boda se cumplieron casi todos los tópicos del buen gusto, comenzando por el traje de la novia. Yo misma en aquel momento. El vestido, ¿qué decir del vestido? Hoy, observando las fotos de cuerpo entero, aquella cría de 23 años se me asemeja a una cabeza coronada con una diadema (en medio de la frente, no olvidemos que estábamos a principios de los 90), asomando de una nube de algodón de azúcar. En mi vida he vuelto a ver tal profusión de volantes. Eso sí, blancos. De un blanco impoluto. Nada de blanco roto, que es el color que ahora se utiliza para tranquilizar las conciencias y disimilar lo indisimulable: que lo virginal no acompaña ya al blanco, ni aunque tomemos en consideración orificios antaño no tenidos en cuenta como vía practicable (en algunos casos, no me atrevería a poner la mano en el fuego ni por el ombligo). En mi caso, el blanco era blanco, porque una, aunque ya conocía los placeres de la carne (no sólo de la panceta asada en barbacoa, que conste), los conocía tan sólo de la mano (ejem, y otras cosas) de su santo. Y eso, al fin y al cabo, es como llegar intacta al matrimonio, porque fue como con los melones, a cata y a prueba: si te llevas el "catao" es como si te lo llevaras entero.

Qué ternura da ahora mirar las fotos (que, por cierto, no tengo, así que no sé qué es lo que he estado mirando) y ver la cara resudada con el maquillaje brillante perpetrado por la muchacha del primero B. Eso sí, cara de felicidad, porque una se casaba enamoradísima y porque los invitados no pasaron hambre. Pecado capital en cualquier boda: que los invitados se vayan del banquete al bar de la esquina, a tomar un bocata de calamares. En mi boda hubo de "to": que si langostinos (que finos), que si chuletón, que si cocretas (ouch), que si espárragos y que si una carne a la brasa que venía en un carro acompañada por una especie de fakir y música estridente.
Y la tarta. Que no se me olvide la tarta.
Por haber, hubo hasta un señor que me cantaba "Qué bonita que es mi niña" mientras al vecino del 7º (que no me vió nacer) se le caían unos lagrimones como perlas falsas. También hubo un grupo de niñas que bailaron jotas y goyescas y hasta sevillanas.
Qué jaleo, qué alboroto. No, no hubo perritos piloto, pero porque nadie se los ofreció a mi madre, que conste.
Y nooooo. No le echo la culpa a mi madre, que a una (he aquí mi ausencia de vergüenza) le hicieron mucha ilusión: el vestido, la liga, el muslamen al aire cuando me la cortaron, el corsé, la diadema, los 2000 volantes del vestido, la hilera de pel-las cayendo por la espalda, las fotos en los jardines del Moro (ahora con las madres, ahora con los padrinos, ahora con este niño tan mono, ahora la novia mirando al infinito...), el salón hortera, el menú, el cuadro flamenco y la tarta bajando del techo.
Es más. Hasta el novio.

;-)
En fin, que en un alarde de falta de pudor, hoy quiero confesar algo que poca gente se ha atrevido a hacer antes, constreñidos, quizá, por el miedo a no poder mirar más a los ojos de sus congéneres:
En mi boda, ¡la tarta bajó del techo!

Sí. La tarta bajó del techo cual aprendiz de nave de Encuentros en la Tercera Fase. Acompañada por bengalas, coros celestiales compuestos por camareros de frac, ya un poco sudorosos, juego de luces y clamor contenido del respetable, a la sazón gente de provincias no acostumbrada a tales derroches de glam ¿our?.
Y es que en mi boda se cumplieron casi todos los tópicos del buen gusto, comenzando por el traje de la novia. Yo misma en aquel momento. El vestido, ¿qué decir del vestido? Hoy, observando las fotos de cuerpo entero, aquella cría de 23 años se me asemeja a una cabeza coronada con una diadema (en medio de la frente, no olvidemos que estábamos a principios de los 90), asomando de una nube de algodón de azúcar. En mi vida he vuelto a ver tal profusión de volantes. Eso sí, blancos. De un blanco impoluto. Nada de blanco roto, que es el color que ahora se utiliza para tranquilizar las conciencias y disimilar lo indisimulable: que lo virginal no acompaña ya al blanco, ni aunque tomemos en consideración orificios antaño no tenidos en cuenta como vía practicable (en algunos casos, no me atrevería a poner la mano en el fuego ni por el ombligo). En mi caso, el blanco era blanco, porque una, aunque ya conocía los placeres de la carne (no sólo de la panceta asada en barbacoa, que conste), los conocía tan sólo de la mano (ejem, y otras cosas) de su santo. Y eso, al fin y al cabo, es como llegar intacta al matrimonio, porque fue como con los melones, a cata y a prueba: si te llevas el "catao" es como si te lo llevaras entero.

Qué ternura da ahora mirar las fotos (que, por cierto, no tengo, así que no sé qué es lo que he estado mirando) y ver la cara resudada con el maquillaje brillante perpetrado por la muchacha del primero B. Eso sí, cara de felicidad, porque una se casaba enamoradísima y porque los invitados no pasaron hambre. Pecado capital en cualquier boda: que los invitados se vayan del banquete al bar de la esquina, a tomar un bocata de calamares. En mi boda hubo de "to": que si langostinos (que finos), que si chuletón, que si cocretas (ouch), que si espárragos y que si una carne a la brasa que venía en un carro acompañada por una especie de fakir y música estridente.
Y la tarta. Que no se me olvide la tarta.
Por haber, hubo hasta un señor que me cantaba "Qué bonita que es mi niña" mientras al vecino del 7º (que no me vió nacer) se le caían unos lagrimones como perlas falsas. También hubo un grupo de niñas que bailaron jotas y goyescas y hasta sevillanas.
Qué jaleo, qué alboroto. No, no hubo perritos piloto, pero porque nadie se los ofreció a mi madre, que conste.
Y nooooo. No le echo la culpa a mi madre, que a una (he aquí mi ausencia de vergüenza) le hicieron mucha ilusión: el vestido, la liga, el muslamen al aire cuando me la cortaron, el corsé, la diadema, los 2000 volantes del vestido, la hilera de pel-las cayendo por la espalda, las fotos en los jardines del Moro (ahora con las madres, ahora con los padrinos, ahora con este niño tan mono, ahora la novia mirando al infinito...), el salón hortera, el menú, el cuadro flamenco y la tarta bajando del techo.
Es más. Hasta el novio.

;-)
Comentario:
Aayyy, os ha impactao lo del fakir, ¿eh??, pero, a ver, que no es que fuera un tio con taparrabos y un gorro así enrrollao, que sólo era un camarero con espadas y pinchos con fuego en las carnes (las que iba a servir, no las suyas), pero con toda su ropa. Sé que mi boda fue una horterada, pero ¿qué se puede esperar de alguien que se reconoce fan de Los Chichos, los zapatos con plataforma y los pelos de colores? Yooooooooo soy hortera porque el mundo me ha hecho asiiiiiiiin. Además, la disfruté un montón y, total, no creo que tenga otra, así que esa me tiene que servir ;-)
Y no, Alex, hoy no estudio, porque tengo un estrés del copón, porque mi hijo hace la Primera Comunión en diez días y yo vengo ahora mismito de adecentar mis pelos y porque me espera un cerro de ropa para planchar que no plancho los dias que estudio (pero tú sigue vigilándome, ¿vale?).
Que sepáis que esto avanza. Ya soy capaz de decir, firmemente convencida, que voy a aprobar. El cuándo aún no me lo he dicho, pero ya sé que lo voy a hacer ;-)
Besos a ritmo de marcha nupcial.
Y no, Alex, hoy no estudio, porque tengo un estrés del copón, porque mi hijo hace la Primera Comunión en diez días y yo vengo ahora mismito de adecentar mis pelos y porque me espera un cerro de ropa para planchar que no plancho los dias que estudio (pero tú sigue vigilándome, ¿vale?).
Que sepáis que esto avanza. Ya soy capaz de decir, firmemente convencida, que voy a aprobar. El cuándo aún no me lo he dicho, pero ya sé que lo voy a hacer ;-)
Besos a ritmo de marcha nupcial.
Comentario:
Jajajajaj, genial Pickles, hace falta mucho valor para confesarnos eso!!
Yo me casé a principios de los 90, pero mi boda no se parece en nada a la tuya! Digamos, más discreta (la tarta salió en un carrito normal) y sobre todo rara por la mezcla de nacionalidades entre los invitados!
Besos
Yo me casé a principios de los 90, pero mi boda no se parece en nada a la tuya! Digamos, más discreta (la tarta salió en un carrito normal) y sobre todo rara por la mezcla de nacionalidades entre los invitados!
Besos
Comentario:
Me has recordado una boda en la que la tarta también bajó del techo y en la que los camareros, que salían de la cocina por una puerta que tenía un cartelito en el que literalmente (lo juro) ponía OFISS, llevaban unas espadas llameantes con la carne que nos iban a servir.
Besos desde mi convento.
Post Bessum: Hace falta valor para contarlo.
Besos desde mi convento.
Post Bessum: Hace falta valor para contarlo.
Comentario:
En los 80 las bodas eran un poco menos recargadillas, Bru, pero también había de todo, vamos. La mía fue formalita pero sin pasarse: con trajes pero sin disfrazarse, con tarta pero sin OVNI (joer con la bajada), con camareros pero sin fakir, con música suave pero sin estridencias.
Tengo que reconocer que nos pudo al final la presión familiar, porque nuestra idea no era ni mucho menos una celebración al uso "comercial", pero consentimos, como casi todos.
En cuanto a "lo del melón", sorry: lo teníamos estudiado, catado y con master incluído. Sigue siendo delicioso después de los años transcurridos. No obstante, el vestido de novia era blanco por convención, supongo ;-)))
Un "privilège" de conocerte y compartir tu big boda con nosotros, cuore.
También un besazo delicadamente evocador para tí, linda Pickles.
Tengo que reconocer que nos pudo al final la presión familiar, porque nuestra idea no era ni mucho menos una celebración al uso "comercial", pero consentimos, como casi todos.
En cuanto a "lo del melón", sorry: lo teníamos estudiado, catado y con master incluído. Sigue siendo delicioso después de los años transcurridos. No obstante, el vestido de novia era blanco por convención, supongo ;-)))
Un "privilège" de conocerte y compartir tu big boda con nosotros, cuore.
También un besazo delicadamente evocador para tí, linda Pickles.
Comentario:
¿Y por qué cojones he escrito "no, big, no estoy bajillo..."?
Si a quien se lo digo es a ti, Pickles.
Estoy idiota, eso sí que sí.
Un beso, bruja.
Si a quien se lo digo es a ti, Pickles.
Estoy idiota, eso sí que sí.
Un beso, bruja.
Comentario:
Pues a mi me gustó lo k leí:ilusión
Comentario:
No Big, no estoy bajillo, pero las bodas me entristecen un montón.
Pero seguro que tú eras la excepción y estabas guapa.
Seguro
Pero seguro que tú eras la excepción y estabas guapa.
Seguro
Comentario:
Jajaja no te falto de nada, lo importante es que ese dia tu disfrutaras, y lo del vestido las modas son las modas, seguro que de aquella era lo que mas se llevaba. Pero na que con el tiempo como se ven las cosas de otra manera verdad. Un besote.
Comentario:
Sin verguenza no se, pero valienteeeeeeeeeee......la más. Contar esa boda, horterahorterahortera ehhh (sin querer ofender) te hace desde hoy mi idola.XDDDD
Muchos besis
Muchos besis
Comentario:
jajajajaja estupendo ejercicio de autoinculpamiento ;-P nos hemos reido una jartá compartiendo tus tiernos recuerdos de aquel día, seguro que en aquellos momentos fue el mejor de los días, luego las cosas se ven en perspectiva... y claro los volantes, el fakir, uffff ;-P
muasssssssssssss
muasssssssssssss
Comentario:
Ojú, eso es todo un bodorrio, si señor!
Acabo de darme cuenta que la mia fue de lo más sosa :s
Un beso :)
Acabo de darme cuenta que la mia fue de lo más sosa :s
Un beso :)
Comentario:
jajajajajaj de verdad que me has alegrado la mañana! gracias! ufff bodas.. he estado en bodas donde todo ha sido natural y divertidisimo.. donde de nuevo me renacian hasta las ganas! luego vas a bodas donde todo es formalismo y apariencias dices.. yo eso?? jamasss jajajaja ahora ya no voy jajaj solo me dedico a pensar q si algun dia me diera por... como lo haria...
Comentario:
Pues a mí me parece una boda muy bonita y si alguna vez me caso me gustaría que fuese así: de blanco inmaculado, que el melón entoavía nostá ni catau.
Que se besen los padrinos del blog.
Que se besen los padrinos del blog.
Comentario:
ainss jajajaja no te faltó detalle jamia! esa tarta volando, ese fakir...
Pero y lo bien que te lo pasaste que? ein? 23 años y en los noventa... no daba yo por volver ahí!
besos cielo!
Pero y lo bien que te lo pasaste que? ein? 23 años y en los noventa... no daba yo por volver ahí!
besos cielo!
Comentario:
Estoy al borde del síncope, bruja, has descrito algo como la peor de mis pesadillas, o bueno, ahí anda con otra boda a la que tuve que asistir el año pasado y que algún día contaré porque no tuvo desperdicio. Aunque lo del fakir no sé, eso supera hasta lo que yo doy en imaginar, y mira que tengo mala uva cuando me pongo :P
Pero hija, si es que no te faltó detalle.
De todas formas, todas las bodas dan para mucho, Pickles, sean donde sean, ¿no ves que nadie les pasa el guión a los invitados, y encima no hay director? :P
Consternada ¿eh? pero consternada me has dejado ;))
Pero hija, si es que no te faltó detalle.
De todas formas, todas las bodas dan para mucho, Pickles, sean donde sean, ¿no ves que nadie les pasa el guión a los invitados, y encima no hay director? :P
Consternada ¿eh? pero consternada me has dejado ;))
Comentario:
Ahora tenemos pues que pedir a los dioses que NO CAMBIEEEESSSS!!!!
Comentario:
Jajajaja. Que fuerte lo de la tarta... Lo demás es normal, al menos en los noventa ;)
Un besazo
Un besazo
Comentario:
Jajajaja... me ganas por goleada. La mía fue normalita y corriente... es más... tan corriente que (tb fue en los noventa) si me descuido, voy sin padrino...
Besos de una maia.
Besos de una maia.
Comentario:
Si te soy sincero... he leído hasta donde pone "En mi boda..." no sé qué más. No he continuado porque eso, unido al título del post ha conseguido que me salga urticaria.
Lo siento, soy alérgico a esas celebraciones y creo que tu post hace apología de los hechos, jeje.
Un besazo
Lo siento, soy alérgico a esas celebraciones y creo que tu post hace apología de los hechos, jeje.
Un besazo
Comentario:
Ays, Big. Buscaré, a ver si tengo documento gráfico y puedo plantarlo en la sección de frikadas ;-) ¿Melancólica? Mmmmmm. Bueeeeno. De la juventud, divino tesoro, tal vez :-)
Wolffo, toda la razón. Ea, ya no me caso más. (Esto va al oido: Bichejo, ¿tas bajillo?).
Ararat, también hubo tunos, sí señor. Y no, no me quejo. Si el caso es que me da para contar anécdotas. Si mi boda hubiera sido en el Ritz y con un traje de Pertegaz, seguro que no me habría dado para un post.
Ea, besos con las Ronettes (be myy, be myyy baaaby)(al menos, hasta que firmemos el convenio regulador).
Wolffo, toda la razón. Ea, ya no me caso más. (Esto va al oido: Bichejo, ¿tas bajillo?).
Ararat, también hubo tunos, sí señor. Y no, no me quejo. Si el caso es que me da para contar anécdotas. Si mi boda hubiera sido en el Ritz y con un traje de Pertegaz, seguro que no me habría dado para un post.
Ea, besos con las Ronettes (be myy, be myyy baaaby)(al menos, hasta que firmemos el convenio regulador).
Comentario:
¿Y los tunos?
No te quejes, acuérdate de la boda de Lauren Postigo, ¡eso son bodas!
Besos
No te quejes, acuérdate de la boda de Lauren Postigo, ¡eso son bodas!
Besos
Comentario:
Ay, bruja, las boas...
Mi hermano tuvo una boa de características parecidas. Superiores diría yo. Porque, además de la bajada del techo de la tarta de pego, hubo desfile de trogloditas con espada (anacronismo) que cortaban las tajadas del asado de ciervo que bullía en el interior de una hoguera redonda...
Sabes, yo odio las bodas. Me parecen actos tristes, lamentables de dispendio de dinero y de tiempo. Demasiados mofletes sonrosados, barrigas satisfechas, demasiados chistes malos, demasiadas corbatas, demasiados vestidos feos... Y siempre me parece que la novia está mucho más fea que el día anterior.
No me gustan las bodas, digamos por lo social. Por las sonrisas de más. Por el vals estúpido del principio. Por los padrinos, estúpidamente satisfechos. Por las damas de honor, estúpidamente cursis. Por los testigos, estúpidamente engolados y orgullosos. Todo lo de una boda meparece un espectáculo lamentable de estupidez humana.
Y conste que yo pasé por ese espectáculo. Cierto que no fue memorable mi boda. No di de cenar a nadie. Pero me casé con un estúpido disfraz y un estúpido moreno de crema en mi jeta.
Odio las boas.
Mi hermano tuvo una boa de características parecidas. Superiores diría yo. Porque, además de la bajada del techo de la tarta de pego, hubo desfile de trogloditas con espada (anacronismo) que cortaban las tajadas del asado de ciervo que bullía en el interior de una hoguera redonda...
Sabes, yo odio las bodas. Me parecen actos tristes, lamentables de dispendio de dinero y de tiempo. Demasiados mofletes sonrosados, barrigas satisfechas, demasiados chistes malos, demasiadas corbatas, demasiados vestidos feos... Y siempre me parece que la novia está mucho más fea que el día anterior.
No me gustan las bodas, digamos por lo social. Por las sonrisas de más. Por el vals estúpido del principio. Por los padrinos, estúpidamente satisfechos. Por las damas de honor, estúpidamente cursis. Por los testigos, estúpidamente engolados y orgullosos. Todo lo de una boda meparece un espectáculo lamentable de estupidez humana.
Y conste que yo pasé por ese espectáculo. Cierto que no fue memorable mi boda. No di de cenar a nadie. Pero me casé con un estúpido disfraz y un estúpido moreno de crema en mi jeta.
Odio las boas.
Comentario:
Todavía estoy intentando imaginarme esta tarta bajando del techo y va a ser que no me lo imagino jajajajajaajajaa Hortera, no lo sé, pero melancólica sí que se te nota ;) xxxxxxxxxxxxxxxxxxx





