Los viajes de Pilimindrina
Viviendo cabeza abajo
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El tiempo pasa, pero yo sigo siendo la misma (con el pelo algo más largo y 31 añitos ya, pero la misma ;). La historia de mis aventuras en Nueva Zelanda dejó de ser contada hace ya año y medio, pero he vuelto. Tengo mil aventuras más que contar, nuevos personajes de los que hablaros... y un nuevo plan, algo muy grande que llevar a cabo.

Algo para lo que necesito vuestra ayuda :)


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Los ingleses
Y cómo no, mi primer artículo del blog va dedicado íntegramente a esos seres extraños que pueblan Inglaterra: los hijos de la Gran Bretaña, más conocidos como "ingleses".

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Pero, ¿qué es exactamente un inglés? Al igual que ocurre con otros términos complejos de este mundo, se trata de algo difícil de definir con claridad. Ni tan siquiera estoy segura de clasificarlo como animal, vegetal o mineral. Los ingleses son seres vivos (al menos de eso estoy más o menos segura) que han nacido y descienden de habitantes de Gran Bretaña, de piel clara y fácilmente enrojecible, feos a rabiar en general, nulo sentido del ridículo, habilidades sociales negativas, bebedores de ingentes cantidades de cerveza, de nulo gusto en el vestir y en el mobiliario del hogar, estirados, antieuropeos en su gran mayoría, apegados increíblemente a sus costumbres (incluso a las más ridículas), gustosos de participar en cualquier acto con fines benéficos por muy absurdo que resulte, incapaces de mirar los ojos o rozar a un extraño cuando están sobrios, capaces de saltar desnudos encima de los capós de los coches cuando están borrachos, estado en el que pasan todas las evenings (véase tarde-noche) de la semana, de lunes a domingo.

Pues sí, creo que no se me olvida nada así a grandes rasgos. Eso es un inglés. La definición vale tanto para hombres como para mujeres, aunque en el tema físico se salvan los niños y niñas menores de, digamos, 12 años... Porque los bebés y niños pequeños ingleses son una ricura, todo hay que decirlo: pelo rubio clarito, enormes ojos azules y piel clara con mejillas sonrosadas y regordetas. Todo parece ir bien hasta que alcanzan la pubertad, momento en el que las niñas empiezan a deformarse, adquiriendo proporciones y formas extrañas por todo el cuerpo, y los niños adquieren el típico rostro hooliganoforme (mandíbula saliente, mirada desafiante, ojos hundidos, pero rubio cortado a cepillo). Más adelante la cosa empeora más aún si cabe: las mujeres de más de 30 años desarrollan unas gorduras o delgadeces extremas y comienzan a mostrar una preocupación obsesiva por cualquier régimen alimenticio extraño: destacaremos a los vegans (vegetarianos extremos), para los que comer una manzana arrancada del árbol es asesinato. Sólo valen los vegetales que han muerto "por sí mismos". Los hombres de más de 30 años, por el contrario, suelen ser menos meticulosos con el tema de la comida, porque para ellos TODO es bebida... y dentro de la bebida, claro está, la cerveza. A ello se deben las inmensas barrigas cerveceras de muchos de ellos. Además, una enorme proporción de hombres ingleses de mediana edad - en comparación con cualquier otro europeo - desarrolla problemas de cojera, patizambia o andares corvos; no me preguntéis por qué: es un hecho.

A todo esto se suma el mencionado tema del gusto en el vestir; y es que esta menda que escribe no es precisamente modelo de la pasarela Cibeles... ¡pero al lado de esta gente se siente una Claudia Schiffer vestida de Armani! Los panoramas de cada mañana (insisto: CADA MAÑANA, no algún día concreto como caso excepcional) son de lo más variopinto:

Desde el ejecutivo que va al trabajo con camisa impecable, corbata, americana y... ¡¡¡¡¡pantalones cortos de deporte, calcetines negros y playeros blancos!!!!! Por supuesto, las piernas escuchimizadas, peludas y de un color blanco nacarado no tienen precio...

Hasta la señora que sale a las compras en zapatillas y bata

Pasando por todo tipo de combinaciones estilo:

a) Chaqueta rojo pasión con falda rosa fucsia
b) Traje de noche largo, muy elegante, con chancletas de playa
c) Mujer de en torno a 70 años con camiseta de tirantes y un escote hasta el ombligo (altura a la que, generalmente, terminan las tetas)
d) Niña de 9 años con minifalda estilo cinturón y tacones de aguja
e) Chica de unos 18 años de peso equivalente al de tres ballenas, con un top que deja ver todas las lorzas que se desparraman alegremente
f) Chico de veintitantos en bicicleta luciendo traje de chaqueta y pantalón de hilo, casco verde fosforito, cintas amarillo chillón y calcetines de lana virgen por encima del pantalón y hasta media pierna
g) Mujer ejecutiva de treintaytantos vestida con suma elegancia que lleva unas orejeras contra el frío de color rosa y peludas, en forma de corazón

Bueno, con estos ejemplos os haréis también una idea de la carencia del sentido del ridículo que mencionaba en mi definición. Esto no tiene por qué ser un inconveniente, de hecho para cualquier extranjero residente en Inglaterra resulta muy útil: no importa el estado en el que salgas de tu casa (en zapatillas, sin peinar, con una mancha enorme de café en la camisa, con el pelo azul...), el caso es que jamás llamarás la atención. Incluso es posible que crees moda.

 
"Todo lo que tiene un comienzo... tiene un final" El Oráculo ("The Matrix")
Pues sí, como decía esta venerable mujer por exigencias del guión pertinente, todo en este mundo empieza y acaba. En mi caso terminó una relación que había empezado hace bastante tiempo, y a resultas de ello comienza una nueva etapa.

Me llamo Pilimindrina, soy asturiana y tengo 28 años. Hace ya un tiempo dejé mi tierrina para poder trabajar en lo que siempre he querido en una ciudad inglesa, a la que llamaremos a partir de ahora Mix Village, más que nada por la mezcla de gentes de todo tipo, origen, raza y color que en ella podemos encontrarnos.

Inglaterra, aparte de ofrecer una variedad y calidad laboral que los españoles no podemos ni soñar en nuestra patria, tiene también una serie de peculiaridades bien conocidas por todo aquél que haya pasado más de una semana por la pérfida Albión. Sus costumbres y sus gentes dan para escribir no sólo un libro, sino para llenar cientos de DVD-Rs (y +Rs). Por eso, por la oportunidad de cotillear y criticar que me brinda estar aquí, porque me gusta escribir, por las vivencias que atesoro y porque me da la gana (ordénense las razones empezando por el final), a partir de este día he decidido dar la lata al mundo contándole algunas de mis batallitas con estos seres incalificables conocidos como "ingleses" y con la vida en general de una (otra vez) soltera en UK.

Lo que voy a decir ahora lo diré sólo una vez, y cualquier comentario referente a ello lo remitiré siempre a mi primer post: toda persona que escribe un blog desea en lo mas hondo de su ser etereo, profundo e "intenno" que haya gente al otro lado que le eche un vistazo. Más aún, que a esa gente le guste lo que pone, y que se quede un ratito más, que escriba comentarios y que participe, ya que un blog no es sólo un comentario periódico de una persona, sino también la interacción de esa persona con sus lectores. Sin embargo bien es sabido, y más por aquellos de nosotros que hayamos leído otros blogs, que los gustos de las personas son muy variados, y que no todos estarán de acuerdo con aquello que lean. He visto blogs en los que los lectores no sólo insultaban al blogger (o bloggera :P) sino que incluso a veces han tratado de localizarle y hacerle la vida imposible, sólo porque ha escrito algo que no les ha gustado, o porque han tratado de meterse en su vida y han sido (lógicamente) rechazados.

Mi opinion al respecto es clara: en mi blog voy a escribir, literalmente, lo que me dé la gana. Y guste o no guste, seguiré haciéndolo. Soy una persona polémica por naturaleza, y muchas de mis opiniones van a levantar ampollas en las tiernas mentes de algunos que no aceptan más opiniones que la propia... sencillamente, me importa tres pepinos. Esto no es un debate, ni un juicio moral, ni se discute si lo que hago está bien o mal, ni soy una psiquiatra que tenga que lidiar con las carencias afectivas y de personalidad de algunos lectores. Mi mensaje es claro: si no soportas los contenidos de este blog, no lo leas.

Habiendo dejado esto claro, sed bienvenidos a mi blog. Sé cuándo y cómo empieza, pero no cuándo ni cómo acabará. Aunque como todo en esta vida, seguro es que tiene un principio, y que tendrá un final.