Los viajes de Pilimindrina
Viviendo cabeza abajo
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El tiempo pasa, pero yo sigo siendo la misma (con el pelo algo más largo y 31 añitos ya, pero la misma ;). La historia de mis aventuras en Nueva Zelanda dejó de ser contada hace ya año y medio, pero he vuelto. Tengo mil aventuras más que contar, nuevos personajes de los que hablaros... y un nuevo plan, algo muy grande que llevar a cabo.

Algo para lo que necesito vuestra ayuda :)


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Los ingleses en el trabajo
Una de las cosas a las que nunca me acostumbraré de los ingleses es su sentido de la diplomacia. Como había comentado ya en mi artículo "De formas y maneras", en la primera impresión los hijos de la Gran Bretaña parecen gentiles y educados, pero un análisis más "pofundo" del tema demuestra que no es así. Hoy voy a dedicar mi artículo a las relaciones laborales en este país.

Hace ya casi dos años (Dios mío, cómo pasa el tiempo, y yo con estos pelos) empecé una nueva etapa de mi vida social y laboral en el Departamento de Genética de Mix Village. Debo mencionar que yo venía de hacer 5 años de doctorado en la Universidad de Oviedo, acostumbrada a salir de marcha con los compañeros los fines de semana, a tomar sidras y tapas los jueves, a tener la radio puesta en el laboratorio, a contar chistes, a tomar cafés entre barullo, risas y anécdotas... en fin, lo que a cualquier español le parecerá una relación normal y agradable con sus compas de trabajo - a no ser que te hayan tocado unos muermos. Tocarnos, rozarnos, darnos palmaditas en la espalda, besos, abrazos... eran parte habitual del contacto social.

PhotobucketBien, todo eso se terminó abruptamente el primer día que entré a trabajar en mi nuevo Departamento. El pánico cerval de los ingleses al contacto físico con desconocidos (siempre y cuando estén sobrios, y en el trabajo suelen estarlo) se hace patente en cuanto te ves confinada a un lugar de convivencia con ciertas estrecheces y donde trabaja mucha gente... y un Departamento de la Universidad cumple con creces estas condiciones: la gente sale de un laboratorio, entra en otro, camina por el pasillo, sube y baja las escaleras, va cargando con cajas a veces de tamaño considerable... es difícil encontrar un ambiente laboral más dinámico. Sin embargo esta gente se las arregla para hacer todo eso sin que una sola de sus moléculas roce a una de las tuyas ni por accidente.

Los pasillos de mi departamento deben medir metro y medio como mínimo... es decir, hay espacio de sobra como para que pasen tres personas en paralelo. Pues no. Si se te ocurre pasarte tan tranquila dejando a un lado lo que consideras un espacio más que sobrado para otra persona y te cruzas con alguien, ese alguien se aplastará contra una de las paredes poniendo cara de espanto ante la posibilidad remota de que la manga de su camisa roce tu chaqueta. A veces me recuerdan a la gente que se quedaba pegada a los escaparates por el "efecto Peugeot", pero mirando para el otro lado. Y todo el rato hasta que acabas de pasar te mirarán con cara de disculpa y sufrimiento interno como diciendo: "lamento que el aire que he provocado al aplastarme contra la pared haya rozado los pelillos de tu brazo izquierdo". Si les miras a los ojos durante esta complicada operación, además te obsequiarán con un "sorry!" para enfatizar aún más su profundo pesar.

Por supuesto, el contacto verbal, mientras no lleves un montón de meses trabajando allí, será también limitadísimo. Yo tardé casi un año en aprenderme los nombres de la mitad de los compañeros que trabajan en mi departamento, sencillamente porque nadie se molesta en decirte su nombre... Si pasas cerca de alguien y le miras, muchas veces te sonreirá tímidamente, o te dirá un "Hello" o "Good morning" y saldrá por pies por si se te ocurre obligarle a decir algo más, pero no se parará a preguntarte cómo te llamas, en qué laboratorio trabajas o cuánto tiempo llevas allí. Decirte su nombre implicaría una cierta obligación de saludarte a diario o ¡incluso! tener que pararse a hablar contigo de vez en cuando.

PhotobucketEn los laboratorios se puede oír el zumbido de las moscas (sobre todo si en ellos se trabaja con Drosophila :P)... La radio es algo vedado - ¡por favor! ¡semejante ruido atronador los desconcentraría! -, y cada persona trabaja con la nariz enterrada en sus artículos, sus experimentos o lo que sea que estén haciendo, de modo que si tienes que preguntarles algo lo haces hasta con miedo, como si estuvieses interrumpiendo las meditaciones de Einstein. Las conversaciones de trabajo se hacen en voz baja y son lo más breves posible, de hecho muchas veces tendrás que preguntar 4 ó 5 veces lo mismo. Reproduzco aquí una de las conversaciones típicas de los primeros meses de una recién llegada a un laboratorio (sustitúyase "Novata" por mí misma, sin ir más lejos):

Novata: Perdona John, ¿dónde guardáis aquí el ácido acético?
John: En el laboratorio G4

* Novata se dirige al laboratorio G4, que resulta estar 5 pisos más arriba y ser una sala de unos 280 metros cuadrados - vaya, como el piso de la ministra de vivienda - atestada de cosas. Tras media hora de infructuosa búsqueda, Novata vuelve a su laboratorio de origen cubierta de polvo y sustancias mutagénicas.

Novata: John... Disculpa... ¿en qué parte del laboratorio G4 está?
John: en el armario pequeño.

* Novata vuelve al laboratorio G4. Todos los innumerables armarios del laboratorio se podrían calificar de "pequeños" menos dos. Tras 45 minutos vaciando y volviendo a llenar los armarios uno a uno, regresa cabizbaja. Del sobaco izquiero le salen tentáculos y el pelo se le ha puesto verde.

Novata: Esto... John, tío... ¿¿en cuál de los armarios exactamente está el p... el ácido acético??
John: en el que está al fondo.

... Esta conversación y las consiguientes idas y venidas se pueden alargar "x tiende a infinito" hasta que:

a) La concentración de porquerías tóxicas acumuladas sobre tu cuerpo hace que mutes y digi-evoluciones en un ser superior que ya no necesita el ácido acético para nada. Agarras a John y te lo llevas a la cuarta dimensión y le dejas atrapado en una falla espacio-temporal en compañía de Carmen de Mairena.

b) John se cansa, te acompaña con cara de inmenso fastidio (aunque lo único que hubiera estado haciendo fuese leer las BBC News en internet, que es lo más probable), entra en el laboratorio G3, que es justo el de al lado, y que casualmente es un trastero de 2 metros cuadrados (más o menos como los pisos que propone la ministra para los jóvenes :P) que sólo contiene un armario pequeño con una etiqueta enorme que pone: "ACIDO ACETICO". John te mira como diciendo: "Desde luego mira que eres torpe tía, ¿para esto me haces abandonar mis quehaceres diarios?"

Novata: ¡Pero John, me habías dicho G4!
John: ¡G4, G3, estaba aquí mismo, no te costaba nada mirar!

* Novata asesina lentamente y con saña a John metiéndole la botella de 2.5 litros de ácido acético abierta por el orificio rectal.

Bueno, eso último sólo en tus pensamientos, pero que conste que relaja mucho imaginarse ciertas cosas.

PhotobucketFuera del horario laboral las relaciones sociales son aún más complicadas y muchas veces requieren meses y meses de arduos intentos: los ingleses suelen traerse su sandwich para la hora de la comida, que se devorarán en 5 minutos delante del ordenador y sin pronunciar una sola palabra, ni antes ni durante ni después de terminar. La palabra "sobremesa" es desconocida para ellos. La mayoría salen del trabajo a las 5, y si les propones ir a tomar una cerveza o ir al cine buscarán excusas de todo tipo para irse corriendo a encerrarse en casa con su pareja (si la tienen) para hacer lo que sea que hagan de las 5 hasta la hora que se acuesten (que suele ser beber cerveza, ver la tele, beber cerveza, hacer jardinería, beber cerveza, montar una estantería comprada en IKEA y beber cerveza).

Todos estos ejemplos son aplicables únicamente a los compañeros ingleses... si tienes la suerte de encontrarte en un grupo heterogéneo de gentes de diversos orígenes la cosa cambia, y la relación es muchísimo más sociable, sobre todo porque los extranjeros solemos buscarnos unos a otros para no volvernos asociales (véase "inglesizarnos", es un riesgo siempre presente y que produce auténticos monstruos, como el vecino de mis amigos Blancaflor y Polpette, a quien algún día dedicaré un artículo en exclusiva), y también, para qué negarlo, para criticar a los ingleses siempre que se nos presenta la ocasión.

PhotobucketPero como ya os podréis imaginar, en algunas ocasiones estos seres extraños sufren transformaciones que rivalizarían con la del mismo Hulk... el responsable, una vez más, el alcohol. Los ingleses ansían el momento de poder abalanzarse sobre una bebida etílica que les permita sacar a la luz el tío cachondo y enrollado que llevan reprimido dentro (tan dentro lo llevan que hacen falta pintas y pintas de cerveza para que vea la luz). Compañeros de trabajo que jamás se han dirigido la palabra esperan emocionados a acontecimientos tales como las Fiestas de Navidad. El cambio producido en los lugares de trabajo durante estos eventos es tal, que el propio Gobierno editó hace año y pico una lista de recomendaciones a los empresarios. Entre ellas están (y os doy mi palabra de que no es broma):

- Colocar las mesas y las sillas pegadas a las paredes para evitar que los empleados bailen sobre ellas y se produzcan accidentes.

- Mantener bajo llave las fotocopiadoras. Los ingleses borrachos tienden inevitablemente a fotocopiarse las partes más inverosímiles de su anatomía. No es la primera vez que algún inglés o inglesa especialmente corpulentos sufren graves y dolorosos cortes en sus partes íntimas al romperse el cristal superior de la máquina mientras trataban de sentarse encima en pelotas.

- Llenar las máquinas de condones de los baños: los compañeros que antes jamás se habían atrevido a hablarse acabarán manteniendo relaciones sexuales en los baños, y es mejor evitar embarazos indeseados.

- Guardar todos los objetos que puedan ser utilizados como arma contundente (en peleas de borrachos, por si alguien aún no lo tenía claro) o los que tengan aristas o bordes que puedan resultar dañinos (cuando los borrachos choquen contra ellos).

He estado ya en dos fiestas de Navidad del Departamento de Genética y doy fe de que se han producido todas estas situaciones y más. Y lo más sorprendente no es eso... emborracharse en una fiesta y propasarse puede considerarse incluso normal... lo curioso es que al día siguiente, entre resacas y ojeras, nadie comentará nada jocoso al respecto, nadie dirá "joer Michael, vaya melopea que pillaste ayer, ¿eh pillín?", nadie habrá aprovechado el ambiente de mayor contacto del día anterior para relajar el trabajo diario... No, al día siguiente todos volverán a ser extraños.

PhotobucketTodavía recuerdo la primera Fiesta de Navidad a la que acudí... fue muy sonada. Yo me llevé a Muso, por entonces mi novio, y a mi amigo Dino (que ahora está trabajando en Manchester). Me lo pasé pipa ayudando a adornarlo todo con espumillón, guirnaldas y bolas de navidad, y luego haciendo 20 litros de sangría, que me habían encargado como única española en el "comité". Claro, que si "prueba la sangría" por aquí, que si "prueba tú el mojito" por allá, que si "a qué sabe esta cosa azul"... al poco de empezar la fiesta ya tenía un mareíllo considerable. Luego pusieron la música y las luces de colores y los ingleses acabaron de desbocarse del todo. A mitad de la noche los estudiantes de tercer curso (los "part II students", como los llaman aquí) tienen por costumbre organizar una pantomima en la que imitan a los profesores del departamento. Ese año el tema era "Blancanieves y los 7 enanitos", y yo ya me había fijado en que uno de los enanitos, precisamente el "enanito Feliz", le echaba unas miradillas nada castas y puras a la Blancanieves. Si es que yo tengo una vista pa estas cosas...

Una media hora después de terminada la pantomima esta menda que escribe llevaba bastantes copas encima y necesitaba librarse de algo de líquido, así que me dirigí a los lavabos. Estaba yo tan tranquila sentada en la taza del water y en esto escucho dos voces, una de ellas inconfundiblemente masculina, que entran en el baño y se encierran en el otro cubículo. Yo callada como una muerta y con la oreja puesta, por supuesto. Jijiji por aquí, jajaja por allá, besuqueos por acullá... y en fin, que las palabras se terminaron, las respiraciones se aceleraron y la menda tuvo que salirse del baño porque le estaba entrando la risa floja y tampoco era cuestión de cortarles el rollo a los dos tortolitos. No había hecho más que abrir la puerta y me encuentro con 3 pares de ojos como platos mirándome: las chicas habían entrado en el baño y estaban allí plantadas en los lavabos buscando el origen de tan peculiares sonidos: "¿Están haciendo lo que parece que están haciendo?", me preguntó una de ellas... "Mujer, eso parece... ¿quieres entrar y preguntarles?"

Fui mala, no pude evitarlo. Salí del baño, agarré al Muso por banda y le dije: "espérate un rato aquí, que tengo que satisfacer mi curiosidad". No pasó mucho tiempo hasta que la puerta del baño se abrió sigilosamente y Blancanieves y el Enanito Feliz (ya era Feliz antes, ahora habría que llamarlo "enanito Laxitud Postcoital", al joío) se escurrieron escaleras abajo lo más discretamente que pudieron, que no fue mucho. Pobrecillos... si seguro que sólo era curiosidad inocente... apuesto a que Blancanieves sólo pretendía comprobar es si se cumple o no la ley de la alcayata, ya me entendéis...

Aunque lo mejor vino unas semanas después... la jefa nos avisó de que tendríamos a un estudiante un par de meses en el laboratorio para hacer su proyecto de fin de carrera. Cuando llega el día, entra el chico en cuestión y nos miramos... "¡Coño, el enanito Feliz!" "¡Coño, la cotilla del water de al lado!". Anda que no le tomé el pelo y le eché indirectas durante aquellos dos meses... Ni la mismísima Madrastra habría sido peor :PPP

Pero sean como sean los ingleses, hay cosas del carácter español que no se pueden cambiar. ¡Sobre todo del mío, que soy más terca que una mula! Y la diplomacia inglesa no va conmigo para nada. A veces en los Departamentos, sobre todo en lugares de uso común, surgen conflictos: alguien no limpia, o deja todo desordenado, o se lleva cosas... La estrategia, bastante inútil todo sea dicho, de la diplomacia inglesa consiste en enviar e-mails generales a todo el departamento plagados de indirectas: "alguna persona ha dejado el grifo del laboratorio 102 abierto anoche", "últimamente el microscopio 3 queda encendido, y ya van tres lámparas de 200 libras fundidas", "el baño de 37 grados del laboratorio de cultivos está tan sucio que hasta las bacterias se han quejado"... A mí eso no me vale. Yo soy de las que dice las cosas directamente, a la cara, a la persona implicada; y si hace falta, la traigo agarrada de la oreja para que arregle el desaguisado que haya provocado... oye, ¡y funciona 1000 veces mejor!

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Tan bien funciona la cosa que soy la encargada general de las broncas, y cuando alguien se cansa de que uno de sus estudiantes haga algo mal, se me acerca y me deja caer: "Oye, Pilimindrineixon, verás, ¿has notado que esta mesa de aquí siempre amanece llena de puntas de pipeta usadas sin recoger? Pues resulta que va a ser Jamie el del 2º piso...". Total, que allá va la menda al segundo piso, pregunta por todos lados y acaba descubriendo a Jamie durmiendo la siesta debajo de una de las mesas. "Hombre Jamie, qué casualidad encontrarte justo cuando pasaba por aquí, tengo que separarte de tu arduo trabajo para comentarte un pequeño quebranto que ha surgido en el primer piso... verás, es que tengo que usar la mesa esta para preparar unas reacciones, y resulta que cada vez que trabajo en ella, las montañas de puntas de pipetas que dejas aquí se me quedan pegadas a la bata, y al final del día parezco Espinete". Ni qué decir tiene que semejante frasecita dirigida a un desconocido y con tal grado de ironía resulta de lo más efectivo... A partir de ese día la mesa brillará más que la calva de Constantino Romero.

También es verdad que a partir de esos y de los consiguientes días, crece el número de papeletas que voy ganándome para el concurso "Department of Genetics Witch 2005" (uséase: "Bruja del departamento de Genética 2005")... Pero al final del día, cuando los mails generales de los demás miembros del departamento han sido ignorados descaradamente, ¿quién ha conseguido que toda la gente que se pase por su laboratorio lo deje limpio como una patena? La Pilimindrina. ¡Buena soy yo!


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Who wants to live forever...?
PhotobucketAparte de ser el título de una de mis canciones favoritas, de los inigualables Queen, la frasecita podría aplicarse perfectamente a la charla a la que acudí hace unos días en el Departamento. El profesor Aubrey deGrey (el de la foto de la derecha), famoso teórico de la Universidad de Cambridge que últimamente sale más en la BBC que la Reina de Inglaterra, vino a exponer sus teorías y sus experimentos científicos destinados a prolongar la vida del ser humano. Aunque suene a broma, o a película de ciencia ficción, lo que este hombre defiende es que, en un breve espacio de tiempo (menos de 20 años) el ser humano alcanzará la práctica inmortalidad: será capaz de vivir más de 1000 años.

Yo ya había oído hablar de sus teorías, pero pensaba que se trataba sólo de eso: teorías, y una cierta necesidad de llamar la atención de este, digámoslo de alguna manera, estrambótico científico de barba kilométrica y costumbres alimenticias extremas (uno de los famosos vegans de los que ya había hablado en mi artículo dedicado a los ingleses). La verdad es que acudí a su charla movida más por la curiosidad morbosa que por un genuino interés científico.

No obstante me aguardaba una sorpresa. Nuestro excéntrico Aubrey había pasado hacía tiempo de las teorías a formar un grupo de investigación que trata el envejecimiento como una enfermedad (aquí tenéis su página web), y dedica todos sus esfuerzos (personales y económicos) a combatir las causas de esa enfermedad y hacernos inmortales. Mi asombro iba en aumento a medida que el hombrecillo exponía sus hipótesis acerca del envejecimiento mitocondrial, la degradación de las membranas y las mutaciones genéticas, todo ello reversible en un tiempo no muy lejano con una inversión mínima de 200 millones de libras anuales.

200 millones de libras, que se dice pronto.

El propio deGrey, que debe andar por los 40 años, confía en ser uno de los primeros beneficiados por esta técnica, y es por ello que se somete a tan estricto régimen alimenticio... que será sanísimo, pero si una tiene que fiarse por su aspecto externo, francamente, prefiero los filetes poco hechos y la fabada asturiana... al menos yo no estoy tan pálida, cenicienta y raquítica como ese hombre.

PhotobucketLos que estéis leyendo esto, así a bote pronto, seguramente lo consideréis una idea estupenda. Según esta teoría, no sólo detendríamos el envejecimiento, sino que lo revertiríamos, de modo que viviríamos esos 1000 años gozando de buena salud y un estado físico comparable al de cualquier persona joven. Podríamos olvidarnos de nuestros achaques, del Alzheimer, del Parkinson, de tener que depender de nuestros hijos, de los asilos y residencias, de la artrosis... y de tantas y tantas cosas... y disfrutaríamos de una eterna juventud por los siglos de los siglos (amén).

Muy bonito, sí.

Ahora vengo yo a romper ese sueño idílico y a echaros el jarro de agua fría.

Como iba contando, mi asombro iba en aumento, así como un profundo sentimiento de repulsa y ofensa ante tamaña idea. Aquí estábamos un puñado de universitarios de una famosa Universidad inglesa, todos nosotros con futuros bastante prometedores, los profesores con trabajo bien remunerado para toda su existencia, en uno de los países industrializados con mejor calidad de vida del planeta. PhotobucketCuando cualquiera de nosotros tiene hambre, llenamos la cartera, o echamos mano de la tarjeta de crédito y nos vamos al supermercado. ¿Que no nos apetece cocinar? Pues nos vamos a un restaurante, que nos lo podemos permitir. Tenemos un lugar donde vivir, una cama calentita donde dormir, un trabajo justo donde se nos da un buen trato, y un Estado que, con sus más o sus menos, se encarga de que tengamos una atención sanitaria envidiable y que no nos falte de nada.

Sin miedo a equivocarnos podemos afirmar que pertenecemos al 5% de población mundial privilegiada.

¿Cómo no vamos a querer vivir 1000 años?

Ahora vamos a abrir los ojos y mirar el Mundo de manera objetiva, os invito a que me acompañéis:

PhotobucketLas 2/3 partes de la población de la Tierra se mueren, literalmente, de hambre. En muchos países del Tercer Mundo la tasa de supervivencia de los recién nacidos es del 50% o menos (nuestros perros tienen una tasa mucho mayor que esa). Los que sobreviven a la niñez tienen una esperanza de vida que muchas veces no llega a los 30 años. Muchos malviven trabajando 16 horas diarias y cobrando una miseria para fabricar los bienes que utilizaremos nosotros pagando dos duros por ellos. Otros recogen basura para comer y venden la chatarra que encuentran enterrada en ella. A veces mueren aplastados por toneladas de basura mientras escarban en ella.

¿Alguna de estas personas va a tener la opción de vivir 1000 años?

¿Alguno de ellos QUERRÍA vivir 1000 años si tuviera la oportunidad?

¿Qué pasaría realmente si los experimentos de Aubrey deGrey siguieran adelante, gastando un mínimo de 200 millones de libras anuales, y encontrara la famosa fuente de la eterna juventud? ¿Hacemos apuestas? Ahí va la mía:

Obviamente, vivir 1000 años no estaría al alcance de cualquiera. Las técnicas de terapia génica, inyección de células madre y tratamientos serían muy costosos al menos al principio, y habría una enorme cola de ricos y poderosos esperando para ofrecer millones por ese privilegio. A consecuencia de ello, los multimillonarios, políticos más influyentes, mafiosos, capos de la droga y demás encantadoras personas serían las que primero vivirían cientos y cientos de años, haciéndose así mucho más ricos y mucho más poderosos. El resto de la población privilegiada accedería más tarde a este tratamiento. Mientras tanto, el resto del mundo subdesarrollado seguiría muriendo a los pocos días de nacer, o a los 20 años agotado y muerto de hambre tras trabajar para mantener el creciente imperio del Primer Mundo, que ahora encima estaría gobernado por seres casi inmortales. Asimismo, la natalidad en este Primer Mundo se detendría casi por completo, ya que al no haber muertes por vejez, deberían limitarse los nacimientos a un número parecido al de muertes accidentales. Es decir, no habría prácticamente niños. Los únicos, seguramente serían los hijos de esos ricos y poderosos, que utilizarían su influencia para conseguir “permisos de reproducción”.

Si este “privilegio” de vivir 1000 años se extendiera a la población “más normal” y menos poderosa (siempre del Primer Mundo, por supuesto), ésta tendría que enfrentarse a otro enorme problema: los 1000 años no serían para viajar y disfrutar, por supuesto... habría que seguir trabajando mucho más allá de los 65 años, ya que no habría sistema de pensiones que mantuviese a alguien desde los 65 a los 1000 años. Es decir, cientos de años trabajando y eternizándonos en puestos de trabajo que no se renovarían ni cambiarían, puesto que la gente sería siempre la misma. Año tras año, siglo tras siglo, siempre las mismas caras, la misma gente.

¿A que ahora no parece tan halagüeña la perspectiva?

No pude evitarlo. Cuando llegó el turno de preguntas levanté la mano y le espeté: “¿Cómo es posible que alguien que se autodenomina “científico” pueda plantearse una aplicación que sólo beneficiaría a la minoría del Primer Mundo? ¿Cómo se pueden pedir 200 millones anuales para el capricho de la clase rica mundial de vivir para siempre? Sólo encuentro una palabra para definirlo: obsceno”

Tras unos segundos de tenso silencio, se sucedieron los comentarios aprobatorios entre el público (¡Pfiu! ¡Yo ya pensaba que me iban a crucificar!). Aparentemente, habían necesitado que alguien mencionara este punto para hacerlos salir del mundo de fantasía que deGrey había hecho brotar en sus mentes (“¡quiero vivir para siempre!”) y poner los pies en el suelo. Sin embargo, el hombre siguió sin inmutarse: este hombre vive de la polémica, y cualquier publicidad que se le de a sus ideas, incluso si es negativa, le sirve de combustible para seguir adelante.

Si fuera creyente rezaría para que nunca consiguiera lo que se propone. Yo NO quiero vivir 1000 años, quiero que haya renovación, que nazca gente nueva, que cada generación de cualquier parte del mundo tenga una esperanza de vivir mejor que la anterior. Quiero que los 200 millones se empleen en técnicas y estudios que garanticen una mejor calidad de vida PARA TODOS. Quiero que la Muerte deje de verse como algo terrible que hay que evitar, y se considere como algo tan natural como el nacimiento. ¿Nos da miedo morir? Por supuesto, el miedo a la Muerte lo llevamos en los genes, y nos ayuda a defendernos de situaciones peligrosas. Pero todo ser vivo en este mundo tiene un período natural de existencia, un período durante el cual se le entrega el regalo de la vida, y es precisamente esa fugacidad, el no saber cuándo va a terminar, la que la hace tan bella y preciosa.

Siento no haberos proporcionado demasiados motivos de risa esta vez. También quería que supierais que, de vez en cuando, sé ponerme seria en asuntos que lo merecen. Y concretamente en este, necesito vuestra opinión; quiero saber si soy la única que piensa así. Por eso, os pregunto a todos los que leáis este artículo:

¿Vosotros querríais vivir 1000 años?

El debate está abierto :). ¡Espero vuestras respuestas!

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De mercadillos, maldiciones y ex
PhotobucketDefinitivamente habían sido demasiados golpes de suerte seguidos, y el sábado no surgió ningún plan mágico, ni ninguna fiesta sorpresa, ni mucho menos apareció Portu en tanga rojo en mi puerta... de hecho fue un día de lo más monótono, y el momento culminante de la jornada fue cambiarles el agua a los tulipanes que me había comprado esta semana. Por cierto, aquí os dejo una fotito de las florecillas junto con mi "ranita patriótica"... ¿a que es maja? Me la compré por dos euros en una tienda de esas de chinos que vende desde cortauñas hasta vajillas, ropa y edredones. La llevé conmigo hace dos domingos cuando me reuní con unos amigos españoles para ver el partido Barça-Madrid y fue todo un éxito :P. Esta foto va dedicada a leumaS, con muchísimo cariño, porque sé que los tulipanes son especiales para él.

Encima es que este fin de semana es uno de esos en los que todos los amigos parecen haberse puesto de acuerdo para no estar disponibles: a Rizos la ha venido a ver el novio, que está trabajando en Holanda; otros dos de mis colegas, a los que aún no habéis tenido el placer de conocer, Blancaflor y Polpette, están en España casándose (AARRGGHH... sin comentarios) y Doc se ha ido de vacaciones una semana a París. No os había comentado que Doc es estadounidense, de los de la banderita y el "God bless America", y como casi todos los angloparlantes, su conocimiento de otros idiomas es nulo; bueno, nulo del todo no, al ser de California, que está lleno de hispanos, es capaz de decir "tacos", "paella", "sevillanas" y "flamenco" de manera más o menos comprensible... pero lo único que conoce del francés no tiene nada que ver con el idioma. De modo que una, que es muy detallista, se dedicó a enseñarle algunas frasecillas que le pueden ser útiles en la ciudad de los enamorados - la "ciudad cochina", como la llamaba una de mis tías, porque lo más famoso de ella son la Torre Infiel y el Museo de la Ubre - ... cosas del estilo de "¿Te vienes a la cama, muñeca?" y "No gracias, no me acuesto con caballos" (esta por si se encontraba con alguna mujer especialmente fea). Sus peticiones especiales fueron: "Si me haces esto te consigo la nacionalidad americana, nena" y, por supusto, "Tengo una polla enorme". Deberíais haberle visto desfilando por medio departamento repitiendo "Ma biroute est gigantesque, ma biroute est gigantesque..."... desafortunadamente no se le ocurrió pensar que la universidad está llena de extranjeros, y una de las veces que le pillé ensayando la frasecita le paré y le dije: "Definitivamente Doc, estás mejorando". "¿Ah sí, tú crees?" - preguntó él todo orgulloso - "Sí, mira detrás de ti, esas dos chicas belgas te han entendido perfectamente". En efecto, la cara de las dos estudiantes era todo un poema. No creo necesario aclarar que los ensayos en voz alta de Doc terminaron abruptamente. Las dos belgas me acosaron durante días pidiéndome su teléfono.

Volviendo al tema, después de pasarme el sábado más sola y aburrida que un hippy en una fiesta pija, decidí tomar cartas en el asunto para que el domingo no fuera igual. Me mentalicé para levantarme tempranito, coger el coche o la bici e irme a algún sitio interesante. Llena de buenas intenciones me metí en la cama a las 12:30 de la noche, y a las 12:35, cuando aún no me había dado tiempo ni a entornar los párpados, escucho un coche llegar. De repente se arma un barullo tremendo, voces, risas, gritos... Dios mío, dime que no es verdad... otra vez ha venido toda la familia a visitar a los vecinos de arriba. En efecto, un rebaño entero de hermanos, primos, tíos, sobrinos y respectivas parejas se embutieron como pudieron en el apartamento de mis vecinos (que también son españoles) y comenzaron a jugar a algún juego de mesa... no sé cuál sería, sólo sé que cada vez que tiraban los dados, los gritos, los vítores y los zapateaos hacían vibrar el suelo (mi techo). Aguanté hasta las 2 de la mañana, momento en el cual tuve que subir y suplicarles que bajaran un poco el volumen, que "tenía que trabajar el domingo". Como resultado, a las 8:30 que sonó el despertador, podría haber utilizado las ojeras para atarme los zapatos.

PhotobucketAfortunadamente la mañana era soleada, preciosa, y no me costó tanto salir de casa. Decidí acercarme al Car Boot Sale. Para los que no lo sepáis, los Car Boot Sale, que podrían traducirse como "Mercadillos del maletero", son algo muy típico aquí en Inglaterra. En ellos, cada familia coge todas las cosas que no le sirven en casa, las mete en el maletero y las expone a precios de ganga para que cualquiera pueda ayudarles a deshacerse de ellas. También va gente que vende muebles, flores y todo tipo de objetos inverosímiles, y os puedo asegurar que es la mar de entretenido. De hecho, la mitad de cosas que tengo en casa, incluido una cajonera que barnicé yo misma, una estantería y un revistero, fueron comprados ahí por 2, 3, 5 libras... vamos, se puede decir que es el único sitio de Gran Bretaña donde realmente consigues cosas baratas.

Hoy el lugar estaba repleto de familias y puestecitos. A veces las cosas que se venden en los puestos te hacen preguntarte, ya no cómo es posible que alguien pueda pagar 50 peniques por algo tan espantoso, sino cómo alguien pudo pagar mucho más por comprarlo nuevo en primera instancia. Los ingleses, sobre todo los matrimonios de mediana edad, suelen tener unos gustos en decoración que rayan en la cursilería más absoluta... Particularmente les encanta el color violeta chillón y los tapizados con flores... un sofá adornado con flores violetas les haría alcanzar el nirvana. Pero pasando por alto estos pequeños detalles, puedes encontrar todo tipo de libros desde 10 peniques, armarios, sillas y mesas desde 1 libra, fruta fresca de la buena, bicicletas, ropa interior de la de "3 pares de calcetines por una libra", cosas para la cocina y el baño y herramientas a precios impensables en cualquier otro sitio. También encuentras allí todos los perros que nunca ves en el centro de la ciudad, y debo confesar que yo soy de las que ve un perro y va como una flecha a jugar con él y acariciarlo... no puedo evitarlo. Al final me acabé viniendo con una estantería para DVDs (2.50 libras), dos libros (40 y 60 peniques respectivamente) y pegatinas de fieltro para que las patas de las sillas no rocen el parquet.

Por la tarde me llamó mi ex, Muso, para ver qué tal estaba y si me apetecía quedar con él a irnos al cine o a tomar algo. Reconozco que soy cautelosa, ya que hace poco que lo hemos dejado y sé que no debo verle muy a menudo porque sería contraproducente, pero la verdad es que me apetecía saber cómo le iba en su nueva casa. Me habló de sus compañeros de piso: dos chicos, una chica y un gato callejero que un día se les coló en casa y la tomó como propia. Los chavales no son muy amantes de la limpieza, detalle que ya había podido comprobar con mis propios ojos el día que le llevé en coche las maletas. Su comentario de hoy fue: "Ayer me afeité y dejé el lavabo lleno de pelillos, así que cogí el estropajo y lo limpié un poco... ¡y coño, era rosa!".

PhotobucketDecidimos ir al cine a ver la película "Cursed", que creo que por allá la han traducido como "La maldición". Es esta de hombres-lobo en la que sale la Christina Ricci. Por cierto, la nena esta era muy mona cuando hacía de la pequeña de la familia Adams, pero ahora de mayorcita parece que le hayan hinchado la cabeza con aire comprimido... ¿no es más fea que un pie, o es sólo impresión mía? (se admiten opiniones masculinas). El caso es que la peli nos atraía por el tema - a los dos nos van las de miedo - y porque está dirigida por Wes Craven ("Pesadilla en Elm Street", "Shocker", "Scream"...). ¡Pero vaya chasco! La peli es mala, malísima, extra-mala, más mala que pegar a un padre, más mala que mandar a la abuela a por droga, más mala que la mala de "V", la que se tragaba el ratón... El tema y la trama han sido usados en unas 500 películas anteriores, todas mejores que esta. Los "sustos", si se les puede llamar así, son más esperados y predecibles que el final de "Caperucita Roja". Los efectos especiales dan más risa que miedo... ¿recordáis aquella película, también de hombres lobos, titulada "Aullidos", de los años 80? Pues estos hombres lobo son peores que aquellos, al menos Aullidos tenía el mérito de contar con muy pocos medios. En fin, esta peli sólo la recomiendo para dos grupos de personas:

a) Quinceañeros que más que pasar miedo, quieran reirse
b) Parejas en período de manoseo y sobeteo... los pseudo-sustos les darán la disculpa ideal.

A resultas del "brillante filme" a Muso y a mí nos dio un ataque de risa floja tan gordo que el camarero del restaurante italiano al que fuimos a cenar pilló un mosqueo gordísimo pensando que nos cachondeábamos de él. Bueno, para qué mentir, también nos cachondeábamos de él... era uno de estos que más que sonrisa traía un rictus post-mortem, y ello sumado a nuestro estado de hilaridad continua trae los resultados que trae...

Vamos, que estoy contenta. He dado un paseo bajo el sol para recuperarme del largo y oscuro invierno inglés. He quedado con mi ex sin discutir, ni echarnos en cara nada, ni acabar los dos llorando. Y a la vuelta, al cruzar el parque en bicicleta, he podido contemplar un hermoso cielo lleno de estrellas. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Bueno vale, sexo.

¡Dadme tiempo! Mientras tanto, me conformo con amigos y buenos momentos. Y con que alguno de vosotros disfrute leyendo mis historias. Dentro de poco, más :).
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Soy imbécil
Pues eso. Gilipollas total, vamos. Si es que me daría de collejas yo sola. Grmblblblbl. En fin, empezaré por el principio. Como le decía el Sombrerero loco a Alicia, "cuéntanoslo todo, comienza por el comienzo, y cuando termines de hablar... te callas".

Ayer por la mañana estaba mirando el periódico virtual en un rato libre. Se aprueba en el congreso el matrimonio homosexual y la posibilidad de adopción... el nuevo papa carga contra el gobierno español por reaccionario (reaccionario el gobierno, no el papa)... se aprueba la ley antitabaco... ¡Anda mira!: "La ministra de Vivienda asegura que un porcentaje alto de la sociedad pide los minipisos"... lo que hay que leer, Truji... un porcentaje aún más alto de la sociedad pide que dejes de decir paridas y sin embargo ahí sigues. De repente, mensaje de mail de Rizos: "Fiesta esta noche para celebrar el comienzo del semestre en el Departamento de Ingeniería. ¿Os venís?" La lista de direcciones a las que se lo enviaba parecía el listín telefónico de Londres... ¿pero a cuánta gente conoce esta mujer?. En fin, al menos no me aburriré. "Venga, yo me apunto, nos vemos allí". Ya tenía plan para el viernes.

PhotobucketEl trabajo ayer fue especialmente agotador. Un montón de líneas celulares que se habían negado a crecer por semana habían decidido dividirse a tutiplén el viernes... ¡Claro, en cuanto se acerca el fin de semana, a reproducirse! ¡Como que son tontas las celulitas, ya quisiera yo poder decir lo mismo! Para colmo, cuando subí a ver a Doc a su laboratorio para contarle mis penas, me lo encuentro con la nariz enterrada en artículos científicos, una mano en el teclado del ordenador, otra agarrando un tubo de ensayo y otra (???) dibujando una gráfica (lo sé, aquí hay algo que falla...). "¿Qué pasa? Te veo liadillo" "Déjame, déjame, que se me olvidó que hoy era la fecha límite para entregar el resumen de un proyecto y tengo que cubrir 37 páginas en 3 horas". Vamos, que sólo le faltó empujarme escaleras abajo... snif... Hala, a volver con las puñeteras células... Luego a la jefa no se le ocurre mejor idea que dejarme una de sus notitas... "He pensado que sería buena idea hacer el ensayo aquél en 5 líneas celulares más". Fantástico... ¿¿¿y eso no me lo podría haber dicho el lunes??? Hale, a descongelar las líneas. Cuando por fin llegué a casa veía células por todos los lados.

Decidí darme una laaarga y relajante ducha. Es lo malo de los pisos raquíticos estos, te tienes que conformar con la ducha, porque como en mi cuarto baño pretendas meter una bañera, tendrías que sacar antes el retrerte y el lavabo. El concepto mismo del bidé es impensable, como no se considerase colocarlo patas arriba en el techo (y en fin, ¿cómo decirlo?, en esa postura malamente podría cumplir su función principal de higiene íntima). Pero cada uno se conforma con lo que tiene. No sé el tiempo que me pasé debajo del agua casi hirviendo, pero cuando salí de allí, arrugada como un higo paso, mi casa parecía el puente de Londres... tuve que indicar la salida a Jack el destripador, que con tanta niebla se había despistado. El caso es que después de aquello sólo me apetecía despatarrarme en el sofá, leer un libro e irme a dormir (no necesariamente en este orden). Pero que te inviten a una fiesta así, desinteresadamente, es algo que no abunda en esta ciudad, así que me armé de buena voluntad, me puse una camisetita chechi-guay de esas que enseñan más de lo que esconden, me llené la cabeza de espuma voluminizadora (de oferta 2x1 en el Tesco) y pedaleé bajo la luz de la luna casi llena y la brisa fresca de una noche de primavera.

Juro que esta vez no llegué temprano. Habíamos quedado a las 9:30, y a las 9:30 estaba yo allí poniendo el candado a la bici. Entré en el sótano de la capilla, que es donde se celebraba "el evento", pero allí no había más que cuatro gatos mal contados preparando las bebidas y ajustando las luces y la música. Salí y me puse a esperar en la puerta principal. El departamento de ingeniería está en la zona antigua de la ciudad, rodeado de edificios del siglo XVI. Si no hubiera sido por la música discotequera que se escuchaba allá adentro, podrías creerte que estás en plena Edad Media, y casi esperas ver salir a los monjes de una de los inmensos portones de madera que jalonan las fachadas de piedra marrón. Tuve tiempo de sobra para imaginarme a los monjes, a las monjas, a los plebeyos y a toda la corte de Enrique VI, el caso es que allí no aparecía nadie.

En esos momentos, sola en una zona semidesértica de la ciudad, viendo pasar de vez en cuando a parejitas y grupos de amigos, que te miran como diciendo: "¿qué hará la tipa esta esperando aquí desde hace media hora? ¡Seguro que la han dejado plantada!", te imaginas que no va venir nadie, que vas a ir sola a la fiesta, que pasearás por el medio de la pista de baile con todas las miradas clavadas en ti, que te incorporarás obligadamente a una conversación que no es la tuya, asentirás con sonrisa estúpida y te quedarás de pie con sonrisa aún más estúpida cuando los conversantes se vayan a pedir una copa y sea obvio que ninguno hablaba contigo... y entonces volverás a casa, te pondrás un pijama de ositos como el de Bridget Jones, cantarás a voz en grito el "All by myself" y al día siguiente encontrarán tus restos, parcialmente devorados por pastores alemanes. "¿Quién era esta pobre mujer?", preguntaría la policía a los vecinos. "No lo sabemos, únicamente la veíamos esperando en una esquina, siempre sola, siempre la dejaban plantada como un ficus".

Y entonces ocurrió el segundo milagro de la semana. No era posible, no podía tener tanta suerte, era un espejismo, tenía que serlo... pero a medida que las dos figuras se aproximaban se confirmó lo imposible: dos chicos se acercaban a la puerta. A uno de ellos no lo conocía de nada. El otro tenía una sonrisa pícara y mirada penetrante... Portu.

"Hola, ¿también te invitó Rizos a la fiesta?"... yo recogí mi mandíbula inferior del suelo y me las arreglé para contestar: "P...p...pues sí, me mandó el mail, no sabía que tú también venías" (si lo hubiera sabido, buenorro, habría buscado una camiseta con el escote a la altura del ombligo). "¿Entramos a bailar?" "C...c...claro, ¡en eso mismo estaba pensando!".

El lugar estaba bastante bien acondicionado: tenían una sala con sofás y sillas - para la charla más relajadita, y ya más entrada la noche, para cosas más íntimas si se terciaba -, otra con el bar propiamente dicho, y una sala muy grande con columnas y techo bastante bajo, que habían adornado con luces de colores y esferas brillantes, donde por desgracia las únicas que bailaban eran las motas de polvo en el aire... la gran mayoría de los invitados, ingleses como no podía ser menos, estaban ocupados ingiriendo la mayor cantidad de alcohol posible para así hacer cambiar su personalidad de "no te conozco, no me toques, no me hables" a la de "tío marchoso y enrollado". No habíamos hecho más que dejar las cazadoras a un lado cuando entró Rizos por la puerta, con un rebaño de amigos. Me los presentó a todos, aunque por supuesto, aunque me maten no sería capaz de recordar uno sólo de sus nombres. "¡Al final te viniste!" "No me habías comentado que se venía el Portu, capulla" "Pero si estaba en la lista de direcciones, tuviste que verlo" "¡¡¡Por Dios Rizos, pretender encontrar su mail en esa lista es más improbable que escuchar a Jesulín de Ubrique enumerar las leyes de la termodinámica!!! Eso se avisa, leñe"

PhotobucketUna de las muchas virtudes de Rizos es que su grupo de amigos y conocidos es de lo más heterogéneo... de las 8747 personas que traía, debía haber 2 ó 3 ingleses nada más... el resto eran una mezcolanza de portugueses, italianos, españoles, franceses, australianos, chinos y un largo etcétera, que sin necesitar altas concentraciones de alcohol nos dirigimos ipso-facto a tomar la zona de baile. Los tres DJ's aficionados pusieron cara de pánico al ver acercarse a aquella horda, y mucho más cuando a cada 5 minutos, alguno de nosotros nos acercábamos a ellos, los cogíamos por el hombro y les soltábamos algo así como: "¿Verdad que me vas a poner "Accidentally in love", corazón?". En resumen, que la fiesta era de 9:30 a 12:30, y se dejaban de servir bebidas alcohólicas a las 11:15 - y ya habían sido muy osados, puesto que a partir de las 11 esá terminadamente prohibido -, de modo que hasta las 11:15 casi no hubo ingleses en la pista y bailamos todos con todos en amor y compañía. A las 11:15 empezó a entrar un reguero de ingleses borrachos como cubas, tirándose por el suelo, saltando y dándose con la cocorota en el techo (ya había comentado que era bajo), vomitando por las esquinas y diciendo ordinarieces a las chicas. No, no todos eran así... yo vi dos que eran bastante majos. Aún así, el enorme contraste entre el "antes" - chico que no habla ni te mira a la cara, agarrado a su pinta de cerveza y sonriendo tímidamente todo el rato mientras asiente en la conversación - y el "después" - el mismo chico riéndose a carcajada limpia, con los mofletes colorados y bailando una especie de break-dance espasmódico incluso cuando ponían la lambada - nunca dejará de sorprenderme.

En fin, a lo que íbamos... yo por supuesto, todo el rato bailando con un ojo en la pista y el otro buscando al Portu... que parecía un fantasma el tío, tan pronto aparecía enfrente mío, como desaparecía sin dejar rastro, como le veía por el rabillo del ojo, como me lo encontraba al ir al baño... La verdad es que me tenía bastante mosqueada. Y todo el rato con la mirada pícara y la sonrisa matadora puesta, ya no había rastro del chaval romántico y poeta por ninguna parte... y pensar que hasta llevaba preparada una poesía de mi cosecha por si acaso... algo así como: "cuando veo tu cuerpazo, el morbo se desparrama... déjate de tanto verso y vámonos para la cama!". Sin embargo y viendo lo que había, me limité a echarle miraditas y sonrisitas cada vez que encontraba su presencia fugaz detrás de una columna, o entre el barullo de gente. Toda la noche (bueno, las 2 horas y pico que pudimos) en ese plan, ya estaba pensando que mejor seguir bailando y haciendo el tonto sin preocuparme del chico, que no se estaba quieto - ¡leñe, se movía más que los precios! - cuando de repente vuelve a aparecer, esta vez justo a mi lado, así, sin avisar, ¡BUM!. Yo, lo típico... seguro que bailo como un pato, ¿¿y ahora qué hago con las manos?? Joer la tipa esa de ahí enfrente baila mil veces mejor que yo... ainssss. Pero el caso es que miradita por aquí, miradita por allá, él se acerca a mi oreja y me comenta: "Qué curioso, ¿no crees?, el otro día viendo una peli y hablando sobre el sentido de la vida y ahora aquí los dos bailando rodeados de gente". Yo le miro sonriendo y le pregunto: "¿Qué situación prefieres?". Y él: "Bueno, las dos tienen su encanto". Yo me acerqué a él, le agarré por la nuca y le planté un beso de película que hizo desaparecer a todo el resto de la gente y nos dejó a él y a mí solos en medio de la pista, bailando agarrados al son de "When a man loves a woman" y... y...

Vale, no.

No pasó eso.

Lo que sucedió es que esta imbécil que escribe, en vez de acercarse a él y hacer precisamente eso, se quedó bailando, diciendo estupideces y animándose mentalmente: "Venga, ahora que se te acerca un poco... uyyyy no, que se quita" "Ahora, ahora dile que se acerque un poquito más... jooo, casi" "Manténle la mirada un segundo más y es tuyo... ¡aisss es que tiene unos ojos que no puedorrlll!". Y cuando aún estaba tratando de darme valor, ¡PLAS! Se encienden todas las luces, se apaga la música y los organizadores anuncian el final de la fiesta de Ingeniería. Hale, tos p'afuera. Qué bien lo pasamos, cómo ha molado la fiesta, qué pena que se acabe tan pronto, besos por aquí, apretones de manos (esos para los ingleses) por allá, a ver si nos vemos otra vez... Total, to dios pa casita a dormir.

Dos oportunidades perdidas, DOS. ¿La posibilidad de volver a encontranos por casualidad en un ambiente propicio? Muy baja, supongo. La suerte ya se ha pasado tres pueblos conmigo. ¡Diossssss, cobardica, más que cobardica! Os dejo. Voy a fustigarme un rato con un látigo de 7 colas. Hoy quiero una colleja con cada comentario, por pardilla. Y ningún plan para el sábado... voy a por el pijama de ositos.

 
El Hundimiento
¡Oish, qué ominoso me ha quedado! No, no es que esté inmersa en una depresión de caballo, se trata sólo del título de la peli que fuimos a ver el lunes.

Mi amigo Doc ya me había dicho en alguna ocasión que le apetecería ir a ver la peli esta. Yo sólo sabía de ella que era en alemán y que trataba de los últimos meses de vida del angelito Adolf Hitler. Por puro altruismo y ningún motivo más (ehm... vale) se me ocurrió que podía invitar a ir también a Rizos... y bueno, ya que va ella, pues para ser dos chicos y dos chicas, en fin... que también podía venirse el Portu.

¡Bueno, sí! ¡La necesidad aprieta! ¿Y qué?

Una que es precavida ya le había comentado delicada y discretamente a Rizos que su amigo no me era indiferente. "Joer el portu, está buenorro ¿eh?, a ver si me pasas su mail". Acto seguido ella, que es discreta pero de las de verdad, nos envió un mail a ambos para darnos las gracias por haber ido a la Scavenger Hunt y decirnos que se lo había pasado muy bien. Primer objetivo conseguido. Así que al día siguiente planeé mi estrategia: pregunté a Doc si estaría libre para el lunes tarde y les envié otro mail a Rizos y Portu comentándoles lo de la peli.

Total, los tres querían ir, pero ninguno estaba 100% seguro que para esa hora, la hora más barata del día más barato (no es que seamos roñas, es que aquí el cine cuesta un pastón), hubieran terminado en el trabajo. Vamos, que los que pudiéramos nos presentaríamos en la puerta del cine a las 4:45 pm.

Debo aclarar que entre las muchas cualidades que hacen de mí un bicho raro está la de llegar pronto a todos los sitios. Los "seres tempranos" como yo nos pasamos media vida esperando, en primer lugar, por los que llegan a tiempo (gran minoría), y en segundo lugar por los que llegan con diversos grados de tardanza (un 98.9%). Total, que a las 4:30 de una preciosa tarde soleada allí estaba yo, plantada delante de la puerta del cine y dedicándome a criticar mentalmente a todo el que pasaba. Dios, qué gafas más espantosas lleva esa... ¿Este se habrá dado cuenta de que lleva la etiqueta del pantalón por fuera?... Si pasa otro tío más como este se me atrofiará la libido... ¡Coño, un pitufo!. A las 4:45, por supuesto, ni Dios en la puerta del cine más que yo y un grupo de chinas haciéndose fotos con el móvil. 4:50 y nada. 4:55 e incluso a las chinas había venido a buscarlas alguien. Empecé a preguntarme si realmente la película era tan interesante como para ir a verla yo sola, cuando de repente se hizo la luz... ni elecciones de papa, ni leches... la Divina Providencia ese día estaba conmigo en un cine de Mix Village cuando vi acercarse corriendo y todo sudoroso al portuguesito con cara de "¡llego tarde, verdad?"

No corazón, llegas a tiempo para satisfacer mis fantasías más ocultas... vale, no dije eso, pero lo pensé.

"Na, no te preocupes, si yo acabo de llegar" - crecida de nariz - "venga, vamos a comprar las entradas que casi es la hora"
"Esperamos un rato a ver si llega alguno de los otros, ¿no?"
"No, que se j... estooo... seguro que a estas horas ya no vienen, venga, p'adentro"

Yo solita en el cine con el Portu... lo que hacía tan sólo 3 minutos había parecido un aburrimiento de tarde había pasado a ser prometedoramente interesante...

PhotobucketAsí que ahí estábamos los dos, con una bolsa de gominolas para compartir (ains, cuántas posibilidades de roces inocentes) y 3 horas en la oscuridad aguardándonos. Sin embargo, no todo puede ir como una espera, no olvidéis que Murphy me adora y verme con otro en el cine debió ponerle algo celosillo... La película de "El Hundimiento" es una auténtica obra maestra, pero como afrodisíaco creo que no ganaría para pipas. Las escenas de guerra, violencia y brutalidad que contiene esta peli, no tanto por lo gráfico sino por la intensidad emocional que llevan consigo, hacen estremecerse a los corazones más duros (y el mío no es uno de esos). La recreación de los últimos meses de decadencia de Hitler, representado por un espléndido Bruno Ganz, la visión humana de la persona que era a la vez capaz de ser tierna con los niños, amante de los animales y gran líder de masas, pero tambén de ignorar el sufrimiento de su propio pueblo, que él llevó a lo más alto para luego dejarlo caer de bruces, de fomentar el odio más irracional sobre una parte de la población, y de liderar el genocidio más atroz que jamás ha conocido la Humanidad, es el equivalente psicológico de una bofetada, una bofetada en el alma. Llega un momento en el filme en el que te apetece levantarte e irte, no porque la película sea mala, sino porque tu mente ya no aguanta un segundo más de horror. Los directores que han utilizado la figura de Hitler en sus películas solían representarlo huraño, de mal humor constante, sádico e inaguantable... un monstruo en todas sus facetas. La visión del führer que ofrece "El Hundimiento" es mucho más aterradora, por ser más real: no era un monstruo, era un ser humano, un ser humano capaz de provocar un sufrimiento inaguantable a un pueblo después de fotografiarse jugando con una de las hijas pequeñas de Göbbels, o de mostrarse amable y comprensivo con una secretaria jovencita que no acierta con las teclas de la máquina de escribir. Recomiendo esta película a todo el que esté interesado en una visión objetiva de una parte de la Segunda Guerra Mundial, siempre que tenga un buen aguante moral.

Por supuesto, con semejante peliculazo y con la impresión que provocaba, la idea de flirtear con mi compañero de asiento no podía estar más lejos de mi mente. Mi mayor esfuerzo consistió en no ponerme a llorar en las escenas más intensas, cosa que conseguí en mayor o menor manera. Cuál no sería mi sorpresa nada más terminar la peli al comprobar que dos brillantes lagrimones rodaban por las mejillas del Portu. ¡Con la cara de pícaro ligón que tenía y va a resultar que es un chaval sensible y todo! No podía dejar pasar la oportunidad de explorar esa faceta...

"Creo que los dos necesitamos beber algo después de esto, ¿verdad?"

Él se limitó a asentir con la cabeza, y me lo llevé al primer pub que encontramos. Allí comenzó una larga y emocionada conversación acerca de la maldad del hombre, el sentido de la vida, la felicidad del ser humano y la razón por la que en todo pub que se precie en Inglaterra siempre haya un charco de cerveza encima de la mesa. Hablar mucho da hambre, así que de ahí pasamos al Pizza Hut, lo único abierto a esas horas (aclaración: "esas horas" en la Gran Bretaña se traduce como "las 9:30 de la noche", hora a la que los españoles ni siquiera han empezado a cenar... pues aquí ya no te sirven cenas en ninguna parte), y seguimos con la charla trascendental. Allí me enteré de que lee y compone poesía y cree que el objetivo de todo ser humano debería ser compartir su felicidad con los demás. Muy bien... verás, yo soy una soltera reciente a la que apetecería un refresquillo sin compromiso... ¿me haces feliz? No, tampoco lo dije, pero seguro que se habría acabado la charla trascendental de manera bastante abrupta :P

PhotobucketEl día soleado había dado paso a una noche fría y lluviosa... en mi ciudad esos cambios son el pan nuestro de cada día, pero en este caso el tiempo iba acompasado con el mar de dudas que me invadía... este chaval me pegaba mucho más escribiendo poemas de amor y enviando ramos de rosas rojas que como ídolo erótico. Sí, llamadme superficial (¡bueno, vale, tampoco hace falta que me lo gritéis!), pero lo que cualquier otra mujer consideraría virtudes a mí, en mi situación, me parecen más bien inconvenientes que me echan atrás. No quiero líos, ni compromisos, ni romanticismos bajo la luna. Como cantaba La Guardia en su archiconocida canción ochentera, "Tan sólo quiero tu calor". Sólo ser libre y disfrutar de mí misma durante una temporada. Estoy menos convencida que antes de intentar algo con el portuguesito... creo que esperaré al siguiente encuentro para que haya desempate de impresiones, ¿no os parece?

Al llegar a casa, empapada como una sopa, tenía mail de Doc. "Al final se me hizo tarde y no pude ir a lo del cine. ¡Espero que al menos acabadas emparejada con el portugués ese! Ya me contarás. Dig it! Doc" Hombre, emparejada emparejada... hay que ver, en cuanto te quedas libre tan a gustito, todo dios tratando de devolverte al "redil" de los casados. Francamente, no tengo ninguna prisa. Hay tantas aventuras esperándome allá afuera...

 
Scavenger Hunt!!!
PhotobucketEste sábado estaba invitada a una Scavenger Hunt. Cuando recibí el mail de mi amiga Rizos se me quedó una cara como la que se os debe haber quedado a muchos de vosotros no familiarizados con el tema al leer el título de mi artículo de hoy. ¿Y qué leches es una Scavenger Hunt?, me pregunté y os preguntaréis. Pues bien, parece que estos acontecimientos, que pueden traducirse como "Caza Carroñera" o "Caza entre la basura", son muy comunes en el mundo anglosajón, sobre todo en los colegios e institutos. Consiste en reunirse un grupo de amigos/compañeros, juntarse por parejas y tratar de encontrar en una zona más o menos delimitada (un bosque, un barrio, una ciudad) los artículos enumerados en una lista que se entrega en el momento de comenzar la búsqueda. Los participantes pueden utilizar todos los medios a su alcance para obtener los artículos, y el único límite es el tiempo, al finalizar el cual todos deben reunirse en un punto de encuentro, y cada pareja mostrar los artículos de la lista conseguidos. Gana, como os habréis supuesto ya, el que más artículos tiene, y suele llevarse un pequeño premio.

Cuando me explicaron de qué iba la cosa, lo primero que pensé fue: "¿No estamos ya un poco mayorcitos para estos juegos?" Porque vamos, no es que una sea octogenaria, pero este tipo de cosas suenan más como para chavales de 3º de la ESO, y no para gente como yo, que dentro de nada estaremos en los 30 (¡¡¡¡diossssss, lo he dicho, lo he dicho!!!! Borrad eso, mentira cochina, aún me queda muuuuucho tiempo para esa edad maldita...). De todas formas pudo más la curiosidad que la reticencia, y allí estaba yo a las 2 de la tarde de un sábado soleado y no demasiado frío, esperando a por Rizos para que me llevara al lugar de reunión.

Al verla acercarse me levanté a saludarla y me dispuse a irme con ella, pero me detuvo diciendo: "Espera, que se viene otro amigo mío también, llegará ahora", así que seguimos hablando un rato, y en esto que veo a lo lejos una monada de chaval, con perillita, ojazos pícaros y sonrisa traviesa. No era Richard Gere, pero acostumbrada a pasarme los días entre ingleses poco agraciados, mi detector de latinos saltó: "WARNING, WARNING, latinlover aproximándose". No le quité el ojo de encima con todo mi descaro hasta que le veo dirigirse directamente hacia nosotras. La Rizos: "Pili, este es Portu, un amigo del trabajo"... ¡Sí, sííííí! Si es que mi detector no falla, portuguesito tenía que ser. Cuando vino a darme la mano al estilo inglés, yo ni corta ni perezosa le mangué un par de besos. "Es que yo saludo a la manera española"... ¡Toma ya! ¡A mí con formalidades! Esto de la Scavenger Hunt empezaba a pintar bien...

Ya en el lugar de reunión seríamos unas 14 personas. Yo no quería que mis deseos de "emparejarme" con el Portu fueran demasiado obvios, así que opté por decir que "no me importaba" con quién hacer la caza (mi nariz debió crecer 20 cm lo menos), con lo cual acabé con un chaval polaco, que tampoco estaba demasiado mal, pero como mi portuguesito nada... Ains...

Llegó la hora de las normas: hora y media para "cazar", y a las 3:30 exactas quedábamos a la puerta del pub "The Anchor" con nuestra caza a cuestas. En la lista había cosas de lo más variopinto:

* un retrato de la reina
* una muestra de agua del río
* una pluma de pato
* un póster de la ceremonia de graduación de la Universidad
* el teléfono de una chica que quisiera tener una cita con uno de los participantes (esto es desesperación y lo demás cuentos :P)
* una servilleta roja
* una "Union Jack" (la bandera de Gran Bretaña)
* un trozo de fudge (un dulce muy típico inglés)
* un vaso del Starbucks Cafe
* un sobre de ketchup
* una bolsa del Marks&Spencer
* un ejemplar del día anterior del periódico "The Independent"
* una "loyalty card" (una tarjeta de fidelidad a algún negocio o comercio)
* una avellana
* dos pelotas de diferente tamaño
* el contenido del buzón del trabajo del organizador
* la inscripción que había debajo de un reloj en un lugar muy conocido de Mix Village
* cuatro panfletos diferentes de las noticias del departamento de ingeniería
* algo de color violeta
* el menú de un restaurante
* un profesor de la universidad
* la foto de los dos integrantes del "equipo" delante de una de las capillas de la ciudad
* un libro autografiado por su autor
* el folleto de una obra de teatro que se estrenaba al día siguiente

En resumen, que había que recorrerse media ciudad en hora y poco, en sábado tarde y con el centro llenito de gente. Eso aparte de hacer el ridículo en incontables ocasiones encontrando la forma de entrar en departamentos que estarían cerrados, pidiendo menús y servilletas en pizzerías sin consumir nada, peleándonos con viejecitas para quitarles su "loyalty card" y arreglándonoslas para coger un pedazo de fudge sin que nos lo cobraran (que cuestan una pasta) en una de las tiendas pijas de la ciudad. Estúpido. Infantil. Inmaduro. Vergonzoso. ¡Me encanta! :)))

En cuanto el organizador señaló el comienzo corrimos todos despavoridos cada uno para un lado. El polaco y yo teníamos la ventaja de contar con nuestras bicis, lo que nos permitió movernos con algo más de velocidad, aunque no demasiada, porque como ya he mencionado, el centro de Mix Village parecía la plaza de San Pedro el día del funeral del papa. No sé a cuánta gente atropellaríamos ese día, pero creo recordar vagamente que en numerosas ocasiones me pareció que el empedrado tenía unos pedruscos sospechosamente grandes... por tener, uno de los pedruscos hasta tenía gafas.

PhotobucketTendríais que habernos visto. Esquivando a la gente como podíamos, corriendo con las bicis a cuestas cuando era imposible avanzar, arrebatándole el vaso de Starbucks Cafe a una pobre mujer que aún no había terminado su capuccino, llevándonos un manojo de bolsas del Marks&Spencer ante la mirada de desconfianza de la cajera, persiguiendo a un pato, buscando en la papelera una botella vacía para coger agua del río (y casi cayéndome dentro, por supuesto)... Por no hablar del vigilante persiguiéndome cuando entré corriendo en lugar prohibido para apuntar la inscripción de debajo del reloj... me llevó a rastras agarrada por la pierna de nuevo a la puerta de entrada, ¡pero yo conseguí la inscripción!.

A lo que me negué en redondo fue a dar mi número de teléfono... tendríais que haber visto al ejemplar con el que había que citarse...

Cuando llegamos a "The Anchor", exhaustos y sudorosos, parecíamos todos afectados por el Síndrome de Diógenes; no sólo portábamos todo tipo de objetos desechables y desechados, sino que además los protegíamos y apretábamos contra nosotros como si alguien nos los fuera a robar... sólo nos faltaba ponernos a canturrear: "mi teshoooorooooo, esh míííío".

No, no ganamos :(. Resulta que el premio, una botella de vino blanco espumoso, se lo llevó la parejita formada por Rizos y Portu (la muy guarra... eso no se le hace a una amiga... :P). Además ella sí que dio su número de teléfono... si consigo foto del día de su cita juro que la ofrezco al mejor postor en su lugar de trabajo. De todas formas la botella duró menos que un caramelo a la puerta de un colegio, así como las pintas de cerveza que cayeron luego. Una vez contentillos por el alcohol, todos (¡incluso los ingleses!) pasamos el resto de la tarde y parte de la noche contándonos batallitas de anteriores Scavenger Hunts y trastadas del instituto y de la universidad. En eso de las trastadas los ingleses nos llevan la delantera... a ver a cuántos de vosotros se os ha ocurrido celebrar el fin de curso bailando desnudos a plena luz del día en el tejado del instituto (tejado inclinado de un edificio de 3 pisos)...

Mañana tengo que organizar mi propia Scavenger Hunt... se llamará "Portu Hunt" y no harán falta ni equipos, ni lista (excepto yo misma, claro está :P) ni por supuesto normas... en el sex... erm... amor y en la guerra todo vale... ¿o no?

Os mantendré informados :PPP

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Ligones del chat (o manual de lo que NO se debe hacer para ligar en el Irc)
Cuando te encuentras lejos de casa, y especialmente si te llevas medianamente bien con los ordenadores, una de las formas más efectivas y baratas de mantener el contacto con tu gente, y de conocer a otra nueva, es el chat. A pesar de que últimamente se han puesto muy de moda los “messenger” (como el MSN ) de mensajería instantánea, yo siempre he preferido y prefiero el Irc (Internet Relay Chat), al que se accede mediante programas específicos, el más famoso y utilizado de los cuales es el MIrc (aquí os dejo el link al programita original y a su versión en español).

PhotobucketHaré una pequeña introducción para aquellos que no estén familiarizados con el tema: el Irc es un espacio virtual al que tiene acceso cualquier persona dotada de una IP (número con el que se identifica la conexión de tu ordenador) y un programa que le permita conectarse a él. Podría compararse con una discoteca con varios ambientes: tú puedes entrar e irte a la sala funky, la house o la hip-hop, y en el MIrc estas salas serían canales: en todo servidor de Irc hay un número más o menos grande de canales que tratan de agrupar a la gente basándose en algún tipo de característica común: lugar de residencia (#asturias, #valladolid, #Calasparra_de_Arriba...), edad (#25años, #10_a_15años, #Edad_dorada), aficiones (#moteros, #esoterismo, #bdsm), etc etc. El MIrc te permite estar en uno o más de estos canales a la vez, charlar dentro de este canal para que te escuchen todos los que están allí, hablar en privado con cualquiera de los usuarios que te encuentres, enviar archivos, poner música, dibujitos, y todo tipo de interacciones con la población chatera que allí te encuentres.

El Mirc es un espacio ideal para conseguir contactar con todo tipo de gente en muy poco tiempo, y ahorrarse el montón de pasos intermedios que implicaría un acercamiento físico. Es por ello que, si no el principal, sí uno de los usos más comunes de este programita es el de conseguir sexo o encontrar pareja. La ventaja que el anonimato supone acarrea también un gran inconveniente: a pesar de que en el chat hay mucha gente normal y corriente, también es cierto que existe un alto porcentaje de usuarios con problemas de personalidad, frustraciones varias, excesiva timidez, falta de autoestima, complejos, problemas mentales serios, etc, etc, que encuentran en el chat una oportunidad de oro para aparentar ser quienes no son y acceder a gente que, de otra manera, huiría despavorida de ellos. Todos los que hayáis entrado en el Irc, especialmente si sois del sexo femenino, os habréis encontrado alguna vez con uno de estos tipos raros, aunque en la mayoría de los casos el tema no pasa de un par de líneas extrañas o curiosas, una mala contestación y santas pascuas. Otras veces la cosa no queda ahí.

PhotobucketNo querría dejar pasar la ocasión de mi blog sin dedicar uno o más artículos al mundo del ligoteo por chat, en el que mis años de experiencia me han proporcionado gran cantidad de material informativo y educativo. De paso espero que sirva también de ayuda a aquellos de vosotros que entráis en él por vez primera (para que no os pille desprevenidos, vaya) y para dar rienda suelta a mis ansias criticonas una vez más (pa qué mentir, este es el motivo principal :P).

Lo primero que he de decir es que una inmensa mayoría de los ejemplares de sexo masculino que buscan ligue en el chat carecen del más mínimo conocimiento acerca del sexo opuesto, sus gustos, su sensibilidad y la forma en que deben ser tratadas las féminas. Huelga decir que esto se debe a su corta edad, su poca o nula experiencia en el tema de las relaciones sexuales, o ambas cosas a la vez. Este hecho es fácilmente comprobable entrando en cualquier canal con más de 10-15 usuarios. No tardará mucho en aparecer la típica frase estilo:

[Fulanito23cm] Alguna tía quiere verme masturbarme por webcam? Privado!!!!!!!

O bien:

[Menganito31] Busco chica sexy, atractiva, agradable, cariñosa, de pecho grande, fiel y sensual. Privado.

O incluso:

[Zutanito23] Alguna tia buenorra y cachonda???? Mandadme privado!!!!!

Estos son los típicos ejemplos de hombres que no tienen ni pajolera idea de lo que es una mujer, y que en su mayoría se llevan tres tipos de respuesta:

a) Nula: la más común
b) Respuesta agresiva: “eres un guarro tío, fuera del canal”. Suele ser uno de los operadores, que lo expulsa del canal, al que entrará al cabo de 5 minutos con un nick (apodo) diferente a soltar exactamente la misma frase.
c) Respuesta positiva: “yo corazón, me muero de ganas de chupártela”. El 99.9% de las veces es un gay con nick del estilo Amanda35, o bien un chico con ganas de reírse un rato y publicar las fotos en bolas del “ligón” en una página web de “pajilleros del MIrc”.

A pesar de que el porcentaje de éxito de este tipo de frases es aproximadamente de -5, se da la curiosa situación de que esta gente sigue intentando usar el mismo método durante meses... a veces años. Una, que trabaja en el área de la ciencia, no puede dejar de preguntarse por qué, si después de emplear un método y comprobar que no funciona a los 2-3 intentos, la persona no se plantea, sencillamente, si el método será incorrecto. Es esta una de las grandes incógnitas de la mente del “ligón chatero” que no dejan de atormentarme. Quizá algún grupo de investigación de la facultad de Psicología dedique una tesis doctoral al tema...

PhotobucketY ya no sólo se trata de la falta de éxito... en alguna ocasión en la que, víctima de un aburrimiento supino, le abrí privado a uno de estos ejemplares a ver con qué me encontraba y si merecía la pena meterme con él un rato, la incongruencia entre lo que pedían y lo que ofrecían resultó ser tan grande que llegué a plantearme si se trataría de una broma. El Menganito31, que pedía poco menos que a una Claudia Schiffer que encima le cocinara, lavara y planchara la ropa, resultó ser un tío gordo, calvo y de belleza comparable a Rappel, y cuyas capacidades dialécticas serían difícilmente discernibles de las de un niño de 3 años. No tengo nada en contra de hombres feos, gordos ni calvos, pero que exijan una modelo de pasarela, y que encima luego te digan que “es que eres una superficial, sólo te fijas en el físico” al comentar esta aparente paradoja no puede provocar más que un ataque de risa floja...

Otro pequeño detalle que muchos de estos ligones chateros parecen desconocer es que, para una mujer, no hay espectáculo más antierótico y ridículo que ver a un tío cascársela delante de la cámara. Las mujeres, por el contrario, conocemos perfectamente el hecho de que una mujer acariciándose resulta altamente atractiva y excitante para un hombre... ¿por qué a nosotras nos resulta tan fácil entender los gustos básicos de los hombres, pero éstos parecen incapaces de entender los nuestros? Ese es uno de los misterios de la vida... mientras no se resuelva, el chat estará lleno de adolescentes (y no tan adolescentes) ofreciendo su propio vídeo amateur pajero y pensando que las mujeres babean por contemplarlo.

Luego están los que yo llamo “ligones comeorejas”. Se caracterizan por abrir privado a cualquier nick que suene a femenino, y sus conversaciones empiezan indefectiblemente así:

[Perico27] Hola cielo
[Perico27] Cómo te llamas, corazón?
[Perico27] Yo soy Perico, reina
[Perico27] Qué haces aquí tan sola, preciosa?


Las frases pueden ser más o menos similares, pero nunca falta la abundancia de calificativos cursis, pelotas, y totalmente al azar, ya que obviamente no conocen de nada a la persona y lo mismo podría ser una viuda de 80 años que la bruja Avería con el síndrome premenstrual. Si la incauta accede a llevar la conversación más allá, irán apareciendo cosas como:

[Perico27] Y cómo estás estos días?
[Incauta18] Pues algo ando triste porque me dejó mi novio
[Perico27] Claro, eso es que no te merecía, porque yo sé que tú eres una gran persona, que vales mucho, pero poca gente lo sabe apreciar.
[Incauta18] Ya, pero es que se fue con otra
[Perico27] Yo nunca haría eso por dios, a una preciosidad de niña como tú, desde luego qué mala gente hay por este mundo, con la ricura de mujer que tú eres.


Lo curioso es que esta táctica suele dar resultado en un porcentaje de casos increíblemente alto. Estoy harta de ver a tíos a los que casualmente conoces en persona, sabes exactamente por dónde van, que engañan a sus parejas, que están hoy con una y mañana con dos, embaucando de esta manera a chiquillas que encima se creen a pies juntillas lo que les escriben (tanto que ellas son maravillosas, como que ellos son encantadores). Es más, ni se te ocurra meterte con ellos en el canal, porque en seguida saldrá la legión de incautas a defenderle en plan de: “¡No te metas con Perico, es tan bueno!”. Curiosamente, a las dos semanas, esas mismas incautas están deprimidas y echando pestes porque el tal Perico las mandó a paseo después de llevárselas a la cama, y mágicamente se acabaron los halagos, los peloteos, y la enorme comprensión de “su amigo del alma”.

Es algo que no me cabe en la cabeza... ¿soy rara, o lo primero que se me viene a la mente cuando alguien que no me conoce de nada me da coba, es que esa persona quiere conseguir algo de mí? ¿Soy rara, o que alguien que acaba de abrirme privado y no me conoce me diga que “vales mucho aunque nadie te aprecie” me lleva únicamente a contestar “¿¿¿y tú cómo sabes si valgo mucho o estoy más vacía que el estómago de Carpanta???”? ¿Soy rara, o el halago de un desconocido tiene tanto valor para mí como una peseta de las antiguas? Vale, joer, soy rara.

Y es que la proliferación de los chats y los messengers ha tenido cosas buenas y cosas malas... y para mí, una de las peores ha sido la desvalorización de la amistad... hoy en día entras a un canal del chat y resulta que todos son amigos, se reparten besos y abrazos a diestro y siniestro, y se cuentan los detalles más profundos (si es que los hay) de sus vidas. Pregúntale a cualquiera de ellos y te dirá que “Periquito24 es muy buen amigo mío, llevamos chateando un mes y sé que puedo confiar totalmente en él”. Vuelve a hacerle la misma pregunta al cabo de dos meses más, y comprobarás que ni se acuerda del tal Periquito24.

Antes de los móviles, de los mensajitos, de los chats y de los msn (¡sí sí, hubo un tiempo en el que no había nada de eso!), las amistades auténticas tardaban años en consolidarse. Hacía falta mucha entrega, mucho dar-y-recibir, mucho sacrificio, para considerar a alguien un “amigo”. Ahora los amigos se añaden a la lista de contactos del msn. De hecho, si el servidor de mensajería pierde las direcciones, la gente descubre que se ha quedado de repente sin un montón de amigos... porque casualmente lo único que sabían de ellos era su dirección mail y poco más.

Pero bueno, volvamos al chat y al ligoteo, que si no esto se me va a quedar “mu trascendental”...

Otro tipo de ligón del chat muy común es el que yo llamo “ligón victimista”. El ejemplar en cuestión siempre sigue el mismo ritual: empieza hablando en el canal con la esperanza de que alguna de las chicas presentes le esté leyendo, y suelta cosas como: “las mujeres pasan de mí, yo que soy tan bueno y las cuido tanto, y luego se van con otros que las tratan a patadas”. También suele dar bastante buen resultado y en seguida alguna mujer comprensiva les abre privado y se compadece de ellos... sin embargo a la larga el resultado conseguido no suele ser el esperado por el ligón, que por supuesto no desea ser “comprendido” por la chica, sino llevársela al catre. El problema es que este tipo de “chicos victimistas” suele despertar en las mujeres su instinto maternal, y acaban viéndolos como “amigos” en vez de como compañeros de cama. Vamos, que les hablarán, les defenderán y les escucharán, pero de ñiki-ñiki nanay.

En todo canal que se precie hay también un “ligón frustrado”. Este ser está en una de sus últimas fases, me explico: en sus orígenes comenzó siendo un ligón de otra categoría, pero después de comprobar que no se comía una rosca se amargó y ahora se dedica a ir de canal en canal criticando a los demás ligones. En cuanto alguno de sus colegas masculinos hace algún acercamiento al bando femenino, sea del que sea, suele soltar comentarios tales como: “Desde luego, el chat cada vez degenera más, es patético ver a estos babosos intentando ligar continuamente. Si es que van a lo que van, se les ve. ¡Qué poca dignidad!”. El susodicho también suele aludir al hecho de que los demás ligones se pasan media vida en el chat, y no darse cuenta de que él mismo dedica unas 14 horitas diarias a soltar improperios en el mismo sitio.

Otro tipo de ligón es el “Dr Jeckyll – Mr Hyde”; con este hay que tener cuidado, porque te puede pegar unos sustos de aúpa. Suele abrir privado a un nick de chica y hablar de forma suave y empalagosa, parecida a la del comeorejas, tal que así:

[Gilberto28] Hola monada
[Gilberto28] Soy un chico dulce y cariñoso
[Gilberto28] Estoy buscando a mi media naranja, para compartir con ella extensos poemas a medianoche y amaneceres llenos de amor y complicidad
[Gilberto28] Podrías ser tú esa chica?
[Pilimindrina] Pos no
[Gilberto28] Tú lo que eres es una estrecha!!!
[Gilberto28] Seguro que te parezco feo, es eso verdad???
[Gilberto28] Puta!!! Zorra!!! si es que me lo tenia que haber imaginado
[Gilberto28] Que te den guarra!!!


Este tipo de ligones no es apto para mujeres con problemas de taquicardia.

También están los “ligones inseguros”. Estos pueden ser especialmente irritantes, sobre todo cuando dan con una impaciente consumada como yo. Las charlas suelen ser así:

[Eufrasio33] Toma, te mando mi foto
* Recepción de archivo Eufrasio.jpg terminada
[Eufrasio33] Cuando la veas me avisas
[Pilimindrina] Ya te he visto
[Eufrasio33] Ya, y no dices nada mas?
[Pilimindrina] Pues no sé, con la foto nada más tampoco es que sepa mucho de ti
[Eufrasio33] Ya, eso es que te parezco feo, seguro
[Pilimindrina] Que no joer, me pareces normal
[Eufrasio33] Ya, “normal”, eso es una manera de decir “feo”
[Pilimindrina] A ver, ni eres Tom Cruise ni Rappel en bañador, realmente cómo seas me da igual, si sólo quiero hablar...
[Eufrasio33] Ya, sólo hablar porque me has visto y no te gusto, si siempre me pasa igual
[Pilimindrina] Vamos a ver Eufrasio, hijo, ¿qué esperas que te diga la gente cuando les mandas tu foto?
[Eufrasio33] Sí, tú ahora cambia de tema, soy feo, soy espantoso, jamás le gustaré a una mujer!!!
* Pilimindrina ha abandonado el chat


Estos ejemplares encima logran que te hagas sentir incómoda y acabes dando explicaciones, no ya por lo que has dicho, sino por lo que él cree que has insinuado... expliques lo que expliques, son causa perdida. Un subgrupo de los inseguros son aquellos que se montan la película totalmente solos, sin ni siquiera necesitar tu colaboración. Eso me ocurrió una vez que yo estaba feliz chateando en un canal, y en un momento en el que no estaba hablando con nadie me fui a responder a la llamada de la naturaleza (amos, que me taba meando toa, hablando claro). No tardaría más de 3 minutos, y al volver a sentarme me encuentro este privado:

[Julandrio35] Hola
[Julandrio35] Hola
[Julandrio35] Estás ahí?
[Julandrio35] Eooooooooooooo
[Julandrio35] Eooooooooooooo
[Julandrio35] Contesta!
[Julandrio35] Desde luego las tías es que sois la ostia, ni contestáis!
[Julandrio35] Qué pasa, soy poco para ti?
[Julandrio35] O es que soy demasiado viejo?
[Julandrio35] Lo que pasa es que eres una inmadura
[Julandrio35] Hala, pues no te molesto más eh?
[Julandrio35] Perdón si he interrumpido a su majestad
[Julandrio35] Hala adiós maja
*Julandrio ha abandonado el chat


Como comprenderéis, sobran los comentarios...

Personalmente debo decir que, de los ligones chateros, aquel que más tolero y con el que jamás me meto es el “ligón directo”. Este te abre privado y te dice:

[Isidoro27] Hola, busco sexo, ¿te apetece?

Aunque la posibilidad de excitar a una mujer con una frase de 5 palabras sea muy baja, al menos estos son sinceros y directos. No te intentan embaucar, engañar, comer la oreja ni pasar por lo que no son. Suelen ser los únicos a los que respeto. ¿Que te apetece una noche de pasión con un desconocido? Pues dices que sí, y no te comes más el tarro. ¿Que no? Pues dices que no, y santas pascuas. Este tipo de ligones, además, suele ser educado y aceptar tu respuesta. Va a lo que va, y con todo su derecho.

Debo decir que, aunque en un reducido porcentaje en mis andanzas chateras, también me he encontrado a veces con ejemplares masculinos conocedores de los gustos femeninos. No soy ninguna monja, y me gusta hablar de sexo (y practicarlo, claro está), y además confieso que una buena conversación con matiz sexual es de lo mejor para una tarde aburrida. Pero para conseguir un hombre que sepa mantener una conversación de sexo sin soltarte la típica frase de “¿quieres ver cómo me corro?” a las tres líneas (lo cual es como una jarra de agua fría para cualquier indicio de excitación que hubiera podido causar en ti) tienes que pasar meses y meses aguantando a los ligones mencionados anteriormente.

Hace un par de meses empecé a charlar con un chico. Empezamos a hablar de generalidades (“en qué trabajas?” “qué tienes pensado hacer este fin de semana?” “qué piensas de la vida afectiva del escarabajo pelotero de las Maldivas?”, así, cosas normalitas de la vida cotidiana) y la conversación fue internándose en temas menos inocentes, puros y castos. Acabamos contándonos muchas intimidades, ambos participamos por igual en la conversación y lo cierto es que nos lo pasamos muy bien (no, no hubo más guarreridas que esa, que ya sé que os haréis esa pregunta :P).

A la noche siguiente coincidimos en el mismo canal, y me abrió privado:

[Felipito29] Hola picarona
[Felipito29] Hablamos de sexo otra vez?
[Pilimindrina] Hombre, así de golpe como que no me apetece


Al otro día otra vez:

[Felipito29] Hola sexy-woman
[Felipito29] una sesión de cibersexo?
[Pilimindrina] Más bien no...


Total, que cuando le negué por tercera vez como San Pedro a Jesús, se me cabreó todo.

[Felipito29] No te entiendo tía, la primera vez que hablamos lo pasamos tan bien, y ahora parece que no quieres hablar más conmigo!!!

Vamos a ver... ¿es tan difícil encontrar las diferencias entre la primera conversación y estos amagos? La primera vez empezamos hablando de otra cosa y la propia conversación fue llevando hasta el tema sexo... los dos dijimos cosas picantes, nos fuimos “metiendo en el tema”, por así decirlo, y cuando acabamos hablando directamente de sexo estábamos ya por la labor. Ya sé que los hombres sois más visuales, que en muchos casos os basta que una chica os diga “Quiero sexo”, y aunque estéis en medio del desayuno y con las legañas aún puestas, en 5 segundos estáis ya con el mástil en ristre y listos para atracar... ¡Pero las mujeres somos distintas! Si yo estoy delante del ordenador mirando el correo, las noticias y comiendo patatas fritas, que un tío me abra privado y me diga “Quieres cibersexo?”... ¡¡¡no me estimula lo más mínimo!!!

En resumen, lo que decían en el libro: los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Pero tratar de aplicar a Venus lo que sirve para Marte no da resultado. Por mucho que las feministas se empeñen, hombres y mujeres NO somos iguales (¡qué aburrido si lo fuéramos, leñe!), y si lo que queréis es encontrar un refresquillo para el sábado noche, hombres, no os queda más remedio que currároslo como es debido. O eso, o buscar en la sección de contactos del periódico del Domingo... que esas también van a lo que van ;)

Nota 1: Este artículo va dedicado a Ali, que en uno de los suyos hacía alusión a su frustración después del primer intento tratando de buscar novio por chat. ¡Espero que te sirva de algo, al menos para saber dónde NO tienes que buscar!

Nota 2: antes de recibir ningún comentario me remito a mi primer post... esto es una sátira, que nadie se sienta aludido... y si se siente... bueno, ¿qué se le va a hacer? El que se pica, ajos come... o no se come nada ;P


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De polvo y demás guarreridas...
Ayer estaba haciendo la cena y se me cayó al suelo el cronómetro de cocina que uso para que no se me peguen las lentejas... de esos con imán que van pegados a la nevera, más simples que el mecanismo de un mechero. Fui a parar el "bip bip" y se me escurrió. CRAS. La tapita de la pila y la pila a tomar viento. Echando pestes me agaché a ver si se había colado debajo de la nevera... en cuanto eché un vistazo allá abajo me olvidé del reloj, de la pila, de la nevera y de las lentejas... ¡Por dios, la de mugre que se puede acumular debajo de ese trasto! Entre las pelusillas, los restos orgánicos y las peladuras de patata fosilizadas creo que alcancé a ver una civilización entera de hombrecitos rosa que habían evolucionado allá abajo, como los que se encuentra Will Smith en "Men in Black" al abrir su consigna en la estación.

PhotobucketY es que la limpieza en la casa es de lo más puñetero que hay... Cuando vivía con mi compa éramos los dos más despreocupados, no le dábamos tanta importancia al tema de un ligero desorden y unas pocas motas de polvo. Aún recuerdo cuando estábamos los dos despanzarrados en el sofá y en esto que siento un toquecito discreto en el hombro... me vuelvo y veo una cochinilla de la humedad enorme, con cara de pocos amigos y los brazos en jarras, que me mira y me suelta: "A ver si limpiamos el baño más a menudo, ¿eh?, que me está dando reúma y en casa ya estamos hartos de comer champiñones".

Y es que tenía toda la razón la pobre, pero claro, lo malo de vivir en pareja es que da mucha más pereza limpiar, porque en cuanto despejas la mesa y barres el suelo, el otro llega y desparrama todos sus CDs, revistas de informática y demás mierdecillas que los tíos vais siempre dejando por ahí por dondequiera que paséis. "Seguro que tú también desordenas", diréis, y yo contesto: pues sí, pues sí, pero mi desorden es más razonable... puedo dejar el vaso de la coca cola, los platos de la comida, las zapatillas en medio del salón... pero no me podéis negar que los hombres, aparte de todo eso, lleváis siempre encima todo un batallón de artilugios electrónicos y/o de bricolaje que vais dejando por la casa en plan "marcando mi territorio".

"¿Y qué es, que tu churri no limpiaba?", será la siguiente pregunta... brmbgrmbl... esa pregunta es joía de contestar. Sí que limpiaba, pero limpiaba como limpian los tíos: es decir, a su manera. ¿Que le tocaba limpiar el baño? Pues pasaba el estropajo y la lejía por la parte de arriba del lavabo, por la parte exterior del water y rociaba la bañera... ¡listos!. Porque claro, ¿para qué limpiar por debajo, si no se ve? ¿Y cómo se me ocurre a mí insinuarle que hay que meter la mano dentro del water para limpiarlo? ¡Por dios, qué asco! Para eso está la cisterna, que lo deja de un limpio que no veas.

PhotobucketPozí, josmíos, por mucho que os duela leerlo, la mayoría de tíos sois así: limpiáis lo que se ve, y a regañadientes. Y como esta servidora no tiene un pelo de esclava del hogar, cuando sucedía eso yo sencillamente decía: "¿Ah sí? Pues si tú no limpias, yo tampoco". Y me quedaba tan ancha. Así acababa la casa, que teníamos a todos los amigos advertidos de que avisaran unas dos horas antes de pasarse para tener tiempo de dejar aquello medianamente presentable.

Cuando una se queda soltera otra vez empieza a "picarle" la mierdecilla... No encuentro una expresión más adecuada... pasas el dedo por la mesita de noche y compruebas que has dejado un canal de 1 cm de profundidad en el polvo, miras al suelo y ves que vas dejando huella, y parece que te apetece cada vez más tener una casa como es debido. Así que a los dos días de romper la relación te encasquetas el mandil y los guantes y dejas aquello tan limpio como nunca estuvo. Y de paso aprovechas para cambiar todas las cosas de sitio.

Pero lo de mantener limpia una casa es cosa muy puñetera: cuando está todo uniformemente sucio parece que no se nota tanto... pero basta con que limpies algo para que automáticamente destaque lo sucio que está lo demás; echas 2 horas pasando el aspirador y limpiando el suelo, y cuando te paras a contemplar su fulgor, toda orgullosa de tu logro, de repente te das cuenta: joer, las regletas están hechas un asco. Porque claro, cuando ni siquiera te preocupas mucho de barrer el suelo, ¿quién coño va a pensar en limpiar las regletas? ¿Alguien ha limpiado alguna vez una regleta?. Total, que te arrodillas y les pasas el trapo, y cuando están bien limpitas retrocedes para contemplar tu obra... y te das cuenta de que en el brillo del parquet se ve reflejado el polvo de la estantería. Vacías todas las baldas, colocas donde puedes las figuritas, libros, peluches y demás tonteridas que tuvieras colocadas allí, dejas la estantería como los chorros del oro, lo vuelves a poner todo en su sitio... y cuando te das cuenta el suelo vuelve a estar lleno del polvo que cayó de la estantería. En esos momentos te planteas la posibilidad de llamar a un equipo de especialistas para que hagan todo el trabajo y a continuación envolver la casa con plástico transparente para que no entre más polvo jamás de los jamases...

Y al cabo de muchas horas, cuando lo que más polvo y porquería tiene en la casa eres tú, cuando por fin crees que vas a poder disfrutar de una casa más o menos limpia al menos por una semana... en ese momento llaman a la puerta y se te presentan 7 amigos en casa. Traen patatitas fritas, Doritos, palomitas de microndas, refrescos y 10 cajas de pizza. Total, que cuando se van te apetece irte con ellos a una de sus casas para no tener que contemplar cómo ha quedado tu madriguera.

Y luego, esa es otra, están lo que yo llamo "rincones inaccesibles". Como el hueco de debajo de la nevera. ¿Cómo limpias un sitio en el que no cabe ni tu mano, ni mucho menos una escoba o una aspiradora, y que está debajo de un artilugio que pesa unos 100 kg? Sería más fácil hacer una campaña educativa dirigida a la comunidad de hombrecitos rosa que han evolucionado allá abajo para que mantengan limpia su ciudad.

PhotobucketTambién están los "lugares impensables". Cuando vives con tus padres en casa das por sentado que hay sitios que no hay que limpiar, que se mantienen limpios solos. Por ejemplo, la tapa del cubo de la basura... ¿has visto a tu madre limpiar la tapa del cubo de la basura alguna vez? Pues os aseguro que, cuando una vive sola, en ese rincón crecen todo tipo de hongos mutantes que harían huir despavorida a "la Cosa" de John Carpenter. Total, te pasas una tarde limpiando la cocina de arriba a abajo, y lo primero que dice tu madre en su visita periódica a tu piso es "Nena, vaya sucia que tienes la tapa del cubo de la basura, ¿qué es, que no limpias?". Es en esos momentos en los que su condición de madre la salva de las ansias asesinas que te invaden... "Hija, ¿qué haces con el cuchillo jamonero?" "Nada mamá, es que se me ha metido algo entre los dientes..."

Total, que por muchas horas y días que hayas pasado preparando la casa para su revisión materna, en cuanto te descuidas te la encuentras con el mandil puesto y la fregona en ristre... "¡¡Pero mamá!!! ¿Quieres dejar eso en su sitio? ¡Ya he limpiado!" "¿Que has limpiado? ¡Qué dices, por Dios! Mira esas regletas qué llenas de mierdecilla están, y detrás del sofá hay más polvo que en las habitaciones de un burdel... y por cierto, ¿se te ha ocurrido echar un vistazo debajo de la nevera?"

 
Los jóvenes necesitamos menos...
Esta mañana abro la página web del periódico "La Nueva España" y la ministra de vivienda, la señora Trujillo, me escupe a la cara que «una persona joven puede necesitar sólo un apartamento de 25-30 metros cuadrados». Vamos, que los jóvenes (si es que con mis 28 tacos me puedo seguir incluyendo en este grupo) además de necesitar sólo un contrato mierdoso por 4 horas diarias y trabajar 12 cobrando el sueldo mínimo y de tener que escaparnos corriendo de nuestro país si queremos un trabajo digno, ahora además podemos darnos el lujo de vivir en un zulo, por el mero hecho de ser jóvenes. Porque una persona de 45 años no, esa aunque viva sola realmente necesita pisos como el de la ministra... pero si tienes menos de 30 años, la genética dice que te basta con 25-30 metros para llevar una vida plena y feliz.

PhotobucketVamos a ver, llevo una temporada en la que sufro de úlcera gastroduodenal (sí sí, de esa que siempre citan en los anuncios de medicamentos) cada vez que escucho o leo las declaraciones de alguna de las brillantes (sic) ministras de nuestro gobierno. No es que los ministros y ministras del anterior soltaran perlas de mucha más calidad, pero lo de estas mujeres no tiene nombre. Aún recuerdo cuando nuestra querida Migoya se oponía a los vuelos baratos en Asturias con el motivo de que "si ponemos vuelos tan económicos la gente no se va a gastar dinero en Asturias" y "si permitimos estos enlaces, los asturianos se irán a veranear a Londres en vez de a Taramundi". Brillante. Ahora entiendo por qué la construcción de carreteras en el Principado va tan atrasada... es una táctica para evitar tener carreteras que puedan hacer que los asturianos se vayan a tomar el pincho a Santander en vez de a Gijón.

A ver Truji, mujer, alguien debería explicarle que el motivo de que muchos jóvenes vivan constreñidos en cajas de zapatos con water no es que "a esas edades necesiten menos espacio" ni que les guste abarcar toda su casa abriendo los brazos... Es más sencillo que eso... cuando tienes 20 y pocos años los "trabajos" - pongámoslo entrecomillado porque algún nombre tendría que darle al estado de explotación en el que viven muchos jóvenes y no tan jóvenes en España - te proporcionan unos ingresos que no pueden pagar nada mejor (ni mayor) que 25 metros cuadrados. Esto les pasa a las ministras por no haber estudiado bien el tema de las inferencias en Filosofía de bachiller. Aquello era algo así como:

Todos los pájaros vuelan.
El mirlo es un pájaro.
Ergo, el mirlo vuela.

Esta gente que ponen en los ministerios a dedo no debieron pillar mucho el intríngulis del tema y hacen deducciones tales como:

Abrir una conexión barata Asturias-Londres permitirá viajar a mucha más gente.
Mucha más gente irá a Londres.
Ergo, no quedará nadie para ir a Taramundi.

O sea, vuelos baratos = malo malísimo... de ahí que poco más y nos quedáramos sin ellos en Asturias. Y de ahí que, si nos fiamos de la Truji, en poco tiempo las viviendas para jóvenes serán un water rodeado de paredes con múltiples funciones... ¡todo al alcance de la mano! Para más explicaciones acerca de la multifuncionalidad de las viviendas pequeñas, recomiendo encarecidamente la lectura del post de mi mentora Ardelia titulado "32 metros cuadrados"... luego haced la proporción a los 25 que quieren conceder y creo que nos saldría más rentable irnos a vivir al ascensor, que además de tener espejos nos pasea gratis y así nos ahorramos tener que salir de casa.

Aún recuerdo una de mis numerosas búsquedas de piso; corría por entonces el año 2000 y me acababan de conceder una maravillosa beca de 110000 pelas al mes, sin Seguridad Social, ni derecho a vacaciones ni paro, ni a baja por enfermedad ni maternidad - pero que curiosamente sí me obligaba a pagar impuestos -, y que me exigía un mínimo de 40 horas semanales de "trabajo" (que no era trabajo para la SS, pero sí para Hacienda). A pesar de todo ello yo estaba feliz, porque antes de eso tenía que pagarme mis estudios compaginando la dedicación completa con trabajos temporales estilo cuidar niños (con el amor que les tengo yo a los niños...), limpiar wáteres, hacer camas, cocinar y servir mesas, con lo cual la susodicha beca era para mí poco menos que el sueldo de Nescafé para toda la vida.

Pues bien, aprovechando la coyuntura me puse a buscar un pisillo de alquiler asequible (juaaajuajuajuaaaaaajuajuajua... cof cof... perdón) donde continuar con mi vida independiente con algo de dignidad (prfffffff..). Así que ahí estaba yo, con mi periódico El Cero bajo el brazo y un montón de anuncios de alquileres rodeados o tachados con boli. Uno de estos anuncios me llevó hasta un "estudio bien situado, acogedor, amplio, con todas las comodidades y al mejor precio". Su proximidad con la universidad me convenció de que se trataba de mi hogar ideal. Cuando llegué al edificio me sorprendió porque estaba bastante bien situado, era relativamente nuevo y todos los pisos, al menos desde el portal, parecían tener unas vistas impresionantes al Monte Naranco. No tardó en llegar el dueño acompañado de una mujer que, muy educadamente, me abrió el portal y comenzó a soltar elogios del maravilloso habitáculo que me iba a alquilar.

PhotobucketLo primero que me sorprendió fue que, en vez de coger el ascensor, aquel hombre bajó unas escaleras oscuras y sucias y me guió por un laberinto de pasillos interminable y lleno de puertas digno de la peor pesadilla de Hitchcock. Cuando ya empezaba a marearme y pensar que jamás volvería a ver la luz del sol, y que aquellos individuos eran en realidad asesinos en serie que se nutrían de jóvenes incautos que respondían a sus anuncios en prensa, el hombre se detuvo frente a una de las innumerables puertas y la abrió.

...

El cubículo que se mostraba ante mí sólo podía provocar dos reacciones: perplejidad absoluta o carcajada. Tardé lo suficiente en decidir cuál de las dos opciones tomaba como para que el hombre tuviera tiempo de entrar en aquel palacio y comenzar a dar su particular visión del lugar...

"Como ves, el salón y el dormitorio son amplios y hay mucho espacio"

¿Salón y dormitorio? ¡Yo sólo veo una caja de zapatos de 4x4 como muchísimo! Supongo que el "dormitorio" será la esquina que tiene el catre del ejército ese.

"La ventana deja pasar mucha luz"

¡Pero si esto es un subsuelo! ¡Lo único que se ve por la ventana es un tendedero ruinoso, tuberías oxidadas y musgo creciendo en los rincones!

"El baño es pequeñito pero bien distribuido"

¿El baño es quéee? ¡Si hay que entrar de lado y hacer virguerías para pasar entre el lavabo y la pared para alcanzar el retrete! Que por cierto, ¡vaya retrete! Por ahí no se ha acercado la lejía en siglos. Y esas manchas en la pared... ¿son hongos o restos orgánicos de anteriores ocupantes?

"Y la cocina está aquí detrás."

La "cocina"... la "cocina" es otra de las paredes de la única habitación, separada del "salón" por un armario tan viejo que seguramente se desmontará al abrirlo.

En resumen, aquello no era un estudio, era una caja de cerillas. No llegaba ni de coña a los 20 metros cuadrados, estaba sucio, olía mal, los muebles estaban para tirar y para colmo estaba a 3 ó 4 metros bajo tierra. Lo mejor vino cuando pregunté el precio: 55000 pelas al mes, sin incluir gastos. La carcajada pujaba por salir pero conseguí mantenerla a raya en mi garganta lo suficiente como para que me diera tiempo a decir que no me interesaba. Fue entonces cuando la escena lamentable se convirtió en simple y llanamente patética, con el hombre espetándome que no encontraría nada mejor en el mercado, y la mujer tratándo de demostrar que si corríamos el armario hacíamos la cocina más grande... como pronostiqué, aquel armario estaba en las últimas, y a los primeros intentos de moverlo empezaron a saltar clavos por todas partes. Aquello fue demasiado para mí... dejé a la parejita ensimismada en su cuento de hadas y no sin esfuerzo conseguí recorrer yo sola el laberinto de pasillos en sentido inverso, hacia la luz del sol.

Al salir de aquella cueva no me reí. Estaba horrorizada pensando en el sinnúmero de puertas que presumiblemente daban paso a otros tantos cubículos como el que me habían intentado alquilar... todos ellos ocupados por estudiantes como yo, pasando sus tardes en aquel deprimente lugar y dejándose más de la mitad de sus ingresos en engordar las arcas de aquel propietario bien vestido y con ademanes de embaucador...




Artículo 47 de la Constitución Española
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.




 
Mi accidentada llegada a este país
Me comenta el Asturiano respecto de mis primeros posts que no todo son cosas malas en este país y con esta gente. Tienes toda la razón Paisa. Y no sólo es así, sino que aquí hay muchas cosas buenas (sobre todo desde que llegué yo jejeje). Dicen que, aunque se tarde mucho en hacer una amistad con un inglés, cuando se consigue tienes un amigo para toda la vida, porque precisamente esa forma de ser, un tanto distante, hace que aprecien mucho más a quien ha logrado llegarles adentro. No querría dedicar todos mis posts a criticar (aunque muchos sí :P), así que en este os contaré las peripecias que viví para llegar a la que ahora es mi ciudad de acogida.

El verano en el que me trasladé a Mix Village fue el más caluroso que se recuerda en la historia de Inglaterra. Que yo recuerde, sólo llovió dos días. Uno de ellos - ¡snif! - fue el día que yo llegué.

PhotobucketY he aquí que a las 6 de la mañana de un día de finales de Julio Pilimindrina metió a presión todas sus pertenencias en su Citröen AX tres puertas (apodado "el Reichín"), que tras la hazaña parecía uno de esos Seiscientos de los años 50 en los que la familia entera se iba de vacaciones a Torremolinos... sólo me faltaba la abuela con el botijo allí subida en la baca. La diferencia es que embutida entre todo tipo de utensilios inverosímiles - la olla a presión, la caja de 5 kg de Cola-Cao, las latas de aceite de oliva de oferta, la guitarra, el teclado... ¡joer, si hasta me llevaba una vajilla! - no estaba una familia entera, sino yo solita, aterrorizada ante la que me esperaba... Debía llegar a Bilbao conduciendo, desde allí tomar el ferry hasta Portsmouth, y luego recorrerme al volante el porrón de kilómetros (millas, aquí son millas, que parecen menos) que aún me separarían de Mix Village... conduciendo por primera vez en mi vida por la izquierda y con la única ayuda de un mapa de carreteras.

Como una es una chica prevenida, la semana anterior había llevado el coche al taller e incluso a pasar la ITV por adelantado. Todo estaba a punto, nada podía fallar... llevaba los papeles del seguro, el teléfono de ayuda internacional, el teléfono de la esperanza, el de los bomberos, la ambulancia, los GEOS, el psiquiátrico y tres kilos de sobres de valeriana... bueno, quizás exagere un pelín, pero acojonada estaba bastante.

El viaje hasta Bilbao y la entrada en el ferry fueron todo un remanso de paz... lucía el sol, trinaban los pájaros, había poco tráfico e incluso el mar estaba en calma. El barco en sí más parecía un crucero de lujo, con todo el mundo tomando el sol en cubierta embadurnados en loción protectora... me dio hasta pena de no haber dejado el bikini en zona accesible, pero ponerme a buscarlo habría significado romper el delicado equilibrio de objetos que poblaban mi coche, y no tenía tanto valor. El camarote era ridículamente pequeño pero acogedor, y ni siquiera me dio el bajón de la primera noche sola... de hecho me quedé sentada un rato en aquella mini-cama esperando a soltar el moco en cualquier momento... y al cabo de un rato, viendo que el grifo no se abría, me aburrí y me fui a ver una peli (porque el ferry aquel tenía hasta cine). Aquí os dejo una de las fotitos que hice el día de mi partida:

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Y llegó el gran día... a la mañana siguiente el barco atracó en Southampton y me sorprendí siendo capaz incluso de encontrar dónde había dejado el coche a la primera... debí haberme imaginado que aquello tan sólo era la calma que precede a la tormenta...

Las puertas de la bodega de vehículos se abrieron para dejar paso a una cortina de agua... el cielo azul había desaparecido bajo una densa capa de nubes grises que parecían haber estado esperando a que yo saliera del barco con los ojos como platos... ¿¿¿Dónde coño estaba el sol???. Maldiciendo en arameo arranqué, recordándome continuamente que tenía que conducir por la izquierda. No tardaron mucho en aparecer los problemas: apenas había recorrido unos metros antes de llegar a la zona de comprobación de pasaportes, mi limpiaparabrisas hizo un ruido espantoso... algo así como PPPRRRRBBBBRRROOOOOARRRRR... y se quedó literalmente colgando del enganche... vamos, que mi coche se quedó con una varilla rascando contra el cristal bajo la lluvia pertinaz...

Supuse que al cambiar los limpias lo habría colocado mal, y allí que vuestra amiga Pilimindrina bajó a enseñar el pasaporte (por supuesto, la posibilidad de presentarlo por la ventanilla era nula, ya que la caseta del poli estaba puesta en el lado derecho... ingleses...) y a tratar de colocarlo como es debido. Mientras tanto, una cola de coches cada vez más larga se formaba detrás de mi Reichín... No obstante, ni un sólo bocinazo... fue mi primer indicio de que los modales al volante de los ingleses eran mucho mejores que los de mis compatriotas españoles (¿ves como también les veo cosas buenas Asturiano? ;).

Al final incluso el poli dejó su puesto en la caseta para ayudarme a colocar el trasto infernal aquél, que se negaba a volver a su sitio. Supongo que debí darle pena, vamos en ese momento me la daba a mí misma... Una vez encajado el limpia en su lugar, volví al coche hecha una sopa y me dispuse a continuar mi viaje triunfal. Los indicadores estaban muy claros y pronto me vi en una autopista de 5 carriles, rodeada de coches por todas partes, en dirección a Londres. Respiré pensando que ahora venía lo más fácil... craso error... a los pocos segundos, el mismo ruido estremecedor hizo que mi corazón diera un vueco...

...BRRRROOOOAAAARRRRGGGGGRRRRGGGG...


...y ¡CHAS!, otra vez el limpiaparabrisas colgando de la varilla. Esta vez la situación era para preocuparse: en medio de los carriles, lloviendo a cántaros (o "a chuzos", como decimos en mi tierra), casi sin visibilidad y sin poder siquiera parar en el arcén a pedir ayuda... porque si me hubiera fallado el ventilador, o el motor, o se hubiera encendido la luz del aceite... pues en ese caso podría llamar al seguro y mandarían a un mecánico... ¿¿¿Pero con qué cara hago yo una llamada a ayuda internacional de automovilista para decirles que me ha saltado el limpiaparabrisas??? Y aparte de eso... ¿dónde leñes iba yo a parar? ¿En medio de la autopista? Si ni siquiera sabía para qué lado tenía que meterme, ni dónde estaba exactamente, ni si sabría volver en caso de salirme de la ruta que tan cuidadosamente había planeado.

Lo que estaba claro era que no podía seguir allí, así que me cambié como pude al carril de la izquierda y cogí la primera salida que vi, que para colmo ni siquiera tenía nombre, tan sólo un número. A todo esto, con la nariz pegada al cristal inundado, tratando de ver algo, a 20 por hora y rezando para que, llegara a donde llegara, pudiera encontrar un recambio para mi limpiaparabrisas.

PhotobucketY ahí sucedó el milagro... creo que fue