Los viajes de Pilimindrina
Viviendo cabeza abajo
Acerca de












El tiempo pasa, pero yo sigo siendo la misma (con el pelo algo más largo y 31 añitos ya, pero la misma ;). La historia de mis aventuras en Nueva Zelanda dejó de ser contada hace ya año y medio, pero he vuelto. Tengo mil aventuras más que contar, nuevos personajes de los que hablaros... y un nuevo plan, algo muy grande que llevar a cabo.

Algo para lo que necesito vuestra ayuda :)


LISTA COMPLETA DE PERSONAJES
Sindicación
 
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Después de la oleada de felicitaciones que he recibido, tanto en vuestros mensajes como por correo electrónico, quería dedicar un artículo a describir cómo fue el día de mi cumpleaños por tierras tan lejanas... pero hoy tengo algo más importante de qué hablar.

Mi amigo Sogo está pasando una mala racha, con problemas que le atacan desde varios flancos. En resumen, que anda bien jodido.

Así que este artículo va para él, para la persona que un día compartió mi corazón y que al irse se quedó con un pedacito de él. Y al que hoy estoy orgullosa de poder llamar amigo. Vamos, que te quiero, tío (música lacrimógena de fondo).

Mi amigo Sogo es un fiel y devoto defensor de las descargas gratuitas, está ofendido con la situación musical actual y con la forma de actuar de las compañías discográficas. Hace unos años, un grupo empezaba componiendo su música en un garage, tocando en baretos de mala muerte y fiestas patronales, y si era lo bastante bueno, tras años de lucha y dedicación conseguía llegar a su público. Hoy necesitas millones para pagar a una Discográfica que promocione tu primer disco (o bien participar en Operación Triunfo), del cual se quedan más del 95% de los beneficios, patentan tus canciones de modo que ni siquiera tú tienes derecho a usarlas y te utilizan como marioneta hasta que se cansan de ti, te dan una patada en el culo y te dejan en la puta calle. Son pocos los jóvenes talentos que pueden romper estas barreras y llegar a la gente con buenas canciones, pudiendo además vivir de ellas.

PhotobucketPero esto se está acabando, gente. Las discográficas siguen ancladas en el pasado y se niegan o retrasan lo más posible su aceptación de las nuevas tecnologías. Y les está empezando a doler. Hoy sólo necesitas un ordenador y una conexión a internet para tener acceso a millones de potenciales oyentes. Y eso es básicamente lo que tiene Mc Lars, que se define a sí mismo como "un tío rapero con un portátil". Esta mañana estaba yo desayunando con la tele encendida en un canal de vídeos musicales y me encontré con uno de los poquísimos vídeos musicales que llaman mi atención. La canción se titula "Download this song" ("Bájate esta canción") y su letra resume lo que muchos de nosotros opinamos acerca de la situación actual de la música. Lo primero que hice después de escucharla, por supuesto, fue salir corriendo y abrir el eMule. De momento no hay mucha gente que la tenga aún (curiosamente, ¡no te la puedes descargar desde la página web de Mc Lars! Espero que el chaval corrija pronto ese error de táctica), pero está disponible y sólo hace falta un pelín de paciencia.

Aquí os dejo la letra en inglés y la traducción que he hecho sobre la marcha. Decidme qué os parece. La cancioncita es pegadiza del todo, os aviso ;)


Download This Song

It's 2006, the consumer’s still pissed
Won't take it anymore so I’m writing a list
Don't try to resist this paradigm shift
The music revolution cannot be dismissed
$18.98 Iggy Pop CD?
What if I can get it from my sister for free?

It’s all about marketing Clive Davis, see?
If fans buy the shirt then they get the mp3
Music was a product now it is a service
Major record labels why are you trying to hurt us?
Epic’s up in my face like, “Don’t steal our songs Lars,”
While Sony sells the burners that are burning CD-R’s
So Warner, EMI, hear me clearly
Universal Music, update your circuitry
They sue little kids downloading hit songs
They think that makes sense
When they know that it’s wrong!

CHORUS:
Hey Mr. Record Man
The joke’s on you
Running your label
Like it was 1992
Hey Mr. Record Man,
Your system can’t compete
It’s the New Artist Model
File transfer complete

Download this song!
Download this song!
Download this song!

I know I'm rhyming fast, but the message is clear
You don’t need a million dollars to launch a career
If your style is unique and you practice what you preach
Minor Threat and Jello both have things to teach!

I've got G5 production, concept videos
Touring with a laptop, rocking packed shows
The old-school major deal? It makes no sense
Indentured servitude, the costs are too immense!
Their finger’s in the dam but the crack keeps on growing
Can’t sell bottled water when it’s freely flowing
Record sales slipping, down 8 percent
Increased download sales, you can't prevent
Satellite radio and video games
Changed the terrain, it will never be same
Did you know in ten years labels won't exist?
Goodbye DVD’s, and compact disks!

REPEAT CHORUS

You know, we just wanted a level playing field.
You’ve overcharged us for music for years, and now we’re
Just trying to find a fair balance. I hate to say it, but…
Welcome to the future.

REPEAT CHORUS

(Nota: letra de la canción copiada de la página web http://www.mclars.com)

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Bájate esta canción


Estamos en 2006, el consumidor sigue cabreado.
Ya no lo aguanto más, así que os haré una lista.
No tratéis de resistiros a este cambio paradigmático.
La revolución musical ya no se puede ignorar.
¿18.98$ un CD de Iggy Pop?
¿Y qué pasa si mi hermana me lo puede conseguir gratis?

Es todo puro Marketing, Clive Davies, ¿no lo ves?
Si los aficionados compran la camiseta
luego consiguen el mp3.
La música era un producto, ahora es un servicio
Principales sellos discográficos,
¿por qué tratáis de hacernos daño?
Epic me escupe cosas como:
“¡No robes nuestras canciones, Lars!”
Mientras Sony vende las grabadoras que tuestan CD-Rs
Así que Warner, EMI, escuchadme bien,
Universal Music, cambiad el chip.
Están denunciando a críos por descargar grandes éxitos,
piensan que hacerlo tiene sentido cuando saben que está mal.

ESTRIBILLO:
Hey, “Sr. Discos”,
Te ha salido el tiro por la culata,
Dirigiendo tu compañía
Como si siguiéramos en 1992
Hey, “Sr Discos”,
Tu sistema no es capaz de competir
Es el método de los nuevos artistas:
¡Descarga completa!

¡Bájate esta canción!
¡Bájate esta canción!
¡Bájate esta canción!

Ya sé que mis rimas son rápidas,
pero el mensaje está bien claro:
Ya no necesitas un millón de dólares para emprender tu carrera
si tu estilo es único y practicas lo que predicas.
Tanto Minor Threat como Jello tienen algo que enseñarte.
Mi realización es un G5, y hago “concept videos”
y giras con mi portátil,
haciendo flipar a salas atestadas de gente.

¿Las mejores ofertas de la “vieja-escuela”?
No tienen ningún sentido.
Contratos en semi-esclavitud, ¡los costes son inmensos!
Ellos tienen el control, pero empiezan a hacer aguas,
No se puede vender agua embotellada cuando fluye gratis
Las ventas de discos se les escapan, bajan un 8%
Las ventas por descarga no se pueden evitar
La radio por satélite y los videojuegos
prepararon el terreno y ya no volverá a ser igual.
¿Sabéis que en 10 años las compañías de discos ya no existirán?
Adiós a los DVDs y a los compact discs

ESTRIBILLO

Sabes, sólo queríamos jugar al mismo nivel.
Lleváis años cobrándonos de más por la música, ahora sólo tratamos de buscar un justo equilibrio.
Odio tener que decirlo, pero...
¡Bienvenidos al futuro!


PD Si os resulta absolutamente imposible encontrar la canción, me la podéis pedir por correo, pero por favor, que sea el último recurso (¡ocupa más de 6 megas!)
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Altibajos
Maus, sí, por fin voy a hablar de Maus. Ya sé que llevabais un montón de tiempo preguntándome por él en vuestros comentarios y correos, pero es que hasta ahora no había mucho que contar. Sigue en Inglaterra y yo sigo en Nueva Zelanda, las 4-5 semanas ya han pasado y sigo sin tener fecha de vuelta. Hasta hace unos días nos escribíamos mensajes a diario, correos cada 2 ó 3 días y hablábamos por teléfono una o dos veces por semana. Esta última semana, sin embargo, ha sido mucho más intensa. Y mucho más jodida.

PhotobucketEn el plazo de 7 días Maus ha tenido un ataque de celos morrocotudo; nos hemos gritado; nos hemos puesto a parir; hemos estado dos horas hablando por teléfono llorando, sentados sobre la moqueta (cada uno sobre la suya); hemos pasado 48 horas sin saber nada el uno del otro; le he dejado; me ha escrito 52 mensajes en 24 horas; hemos vuelto; me ha pedido disculpas por lo que me ha hecho pasar y por sus arranques autocompasivos; le he pedido disculpas por mis ataques de genio mega-explosivo y las crueles burradas que puedo llegar a decir cuando me enfado tanto que se me caldea el cerebro; nos hemos enviado frases cursis y ridículas; le he cantado una nana por teléfono para que se duerma;

Inciso: ¡Oigh, el amor! Fin del inciso.

...y finalmente me ha dicho que ha terminado lo que había ido a hacer a Inglesilandia

Maus dice que se vuelve.

Aunque no quiero tirar voladores, confetti y serpentinas antes de tiempo.

Las dos veces anteriores que mi indeciso compañero inglés tuvo un billete de avión en la mano, estuvo a punto de mandarlo todo a freír puñetas en el último minuto. Si acabó haciendo lo que tenía que hacer fue porque yo estaba allí con él para darle una patada en el c... para darle fuerzas.

Esta vez no voy a estar allí.

Se acercan momentos moviditos. Vosotros, - sí, vosotros, so puñeteros -, os lo pasaréis pipa leyendo los detalles más morbosos. Yo lo viviré en directo.

Aún no tengo fecha fija, pero será en breve.

PhotobucketPero para lo que sí hay fecha fija es para mi cumpleaños, que es mañana. Así que olvidémonos por un momento de novios perdidos en lontananza y concentrémonos en una cifra: 30. ¿Habéis escuchado alguna vez un número que suene tan asquerosamente mal? Porque vamos a ver, ¿a qué suena "treinta"? - "¿a qué huelen las nubes?" - Yo os diré a qué suena: suena a crema hidratante nocturna verde, rodajas de pepino y redecilla con rulos… Suena a patas de gallo, a delantal de flores y visillos de cretona a juego con el mantel. Suena a labores de ganchillo. Suena a "cariño, me duele la cabeza", a ama de casa con faldita recta beige y anuncios de legumbres "La Muyerina". Suena a... ¡¡¡niños!!! ¡Niños gritones que piden la cena y moquean sobre el sofá! ¡¡¡AAAARRRGGGHHH!!!

Vamos, que mañana cumplo 30 años. Pero como veis, no me preocupa lo más mínimo...

"Treinta". "Einta". Cuando se entra en los "enta", ya no se sale de ellos hasta los 100...

...así que no pienso volver a mencionar la cifra fatídica. Ea.

30… 30, 30, 30… ¿existe sobre la Tierra un número más feo?

Tema zanjado.

Podéis darme el pésame.
 
Murphy, mi amante más fiel
Ley de Murphy: aquélla que promulga que, si algo en este mundo puede ir mal, irá mal.

Photobucket


Ejemplos de la vida diaria:

1. Si una tostada untada de mantequilla se cae encima de la alfombra persa, lo hará siempre por la cara de la mantequilla (uno de los ejemplos más conocidos de la famosa ley; afortunadamente, no me gusta la mantequilla).

2. La fila que tú has elegido siempre será la que más lenta avance. Si se te ocurre cambiar a otra fila, ésta automáticamente se ralentizará, mientras que aquella de la que provienes comenzará a avanzar. Esto es válido en el supermercado, en el banco o en un embotellamiento de tráfico (comprobado por Pilimindrina en múltiples ocasiones).

3. La probabilidad de que un tío que te encuentras en la discoteca tenga novia es directamente proporcional a lo buenorro que te parezca. Si está como un tren, no sólo tendrá novia, sino que la tía estará allí con él metiéndole mano. Si sientes que es amor a primera vista, descubrirás que su novia es tu mejor amiga (comprobado por Pilimindrina, a excepción del último paso… pero dadme tiempo).


Ejemplos científicos:

1. Las probabilidades de que un experimento funcione son inversamente proporcionales a su importancia (comprobado un número “x tiende a infinito” de veces por Pilimindrina)

2. Los experimentos más básicos, sencillos y aquellos en los que resulta imposible que nada vaya mal, serán los que primero fallen. Al mismo tiempo, aquel experimento cuyo protocolo ocupa 7 folios, que realizas por primera vez tú sola, en el que por accidente metiste la manaza en el medio estéril, Photobucketpisaste una de las placas de cultivo, estornudaste encima de las células hipersensibles y olvidaste a temperatura ambiente durante 8 horas una proteína que sólo soporta estar fuera del congelador durante 30 segundos… ese experimento dará un resultado perfecto, indiscutible, elegante y que abrirá las puertas a nuevas teorías revolucionarias. Jamás podrás repetir ese resultado, por muchas veces que vuelvas a realizar el experimento (comprobado por Pilimindrina, que está planteándose seriamente crear una nueva revista científica internacional titulada “Journal of Irreproducible Results”, o “Revista de los Resultados Irrepetibles”).

3. Si se te ha olvidado añadir algún reactivo al último paso de un experimento que ha durado dos meses y al que le queda una noche para completarse, lo recordarás en el mismo momento en el que te has puesto el pijama para ir a la cama (comprobado personalmente por Pilimindrina… que tuvo que subir al laboratorio a las 3 de la mañana).

Inciso: para más coñas, el resultado del experimento fue negativo. Fin del inciso.

4. No importa con cuánto cuidado calcules los días que tarda un cultivo celular en crecer hasta que se satura y necesita un cambio de medio… siempre acabará saturándose en fin de semana. Si el cultivo es importante, se saturará en fin de semana largo. Si es crucial, se saturará en Nochebuena, Nochevieja, tu cumpleaños o el de tu aniversario con tu pareja. Si es la única colonia de células superviviente después de un experimento que te ha llevado dos años, se saturará el primer día de tus vacaciones en Tegucigalpa (sí, por desgracia también comprobado por Pilimindrina).


Estos, y muchos otros ejemplos de lo más variopinto, me reafirman una y otra vez en que no importan los novios que tenga o los planes que haga. Mi media naranja se llama Murphy, y me demuestra su incondicional amor a diario y con pasión (y sin com-pasión).

¿Y a qué viene todo esto? Ah claro, casi se me olvida. La última prueba de amor de mi querido Murphy se podría enunciar como:

a) Cuando acabas de dejar a tu pareja, te sientes libre cual pajarillo y lo único que quieres es volar de flor en flor disfrutando de la variedad, te encontrarás con que los tíos no te hacen ni puto caso (véase ‘Etapa inglesa de Pilimindrina’).

Inciso: si alguno te hace caso, te saldrá rana. Véase la historia de Ojitos en la lista de personajes de la etapa inglesa. Fin del Inciso.

b) Cuando estás colada por un tío y por primera vez en tu vida te planteas que el tema puede ser serio, el tío se largará a 13000 kms de distancia y pasarás semanas sin saber si vuelve o no; si durante ese tiempo descubres que no te interesa ningún otro tío, y además prefieres no meterte en camisas de 11 varas hasta que tengas alguna respuesta acerca de lo que “el tuyo” pretende hacer, te encontrarás con que resultas absolutamente irresistible para los hombres que te rodean.

Ya no es sólo Hairy Dave el que me tira los tejos. Ahora tengo un estudiante de último año de carrera que me tira tejos, sequoyas y baobabs. Y para que os cachondeéis de mí (y de ellos) un poquito más, os adelanto que están celosos el uno del otro. Y Maus está celoso de los dos.

Al menos no puedo quejarme de que mi vida sea aburrida…



(continuará…)


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¿Me contáis vuestras leyes de Murphy particulares?

 
Teorías masculinas
Conversación por chat de un sábado por la mañana kiwi (traducción: un viernes por la noche español) con mi amigo Sogo:

[pilimindrina] bueno, y qué más me cuentas? has hecho algo interesante estos días?
[Sogo] na, una semana aburrida, la verdad
[Sogo] bueno, ayer
[Sogo] kedamos en una sidreria porke el colega Luis nos iba a repartir las invitaciones de su boda
[Sogo] ke es en agosto
[Sogo] sabes donde acabamos?
[pilimindrina] no, donde acabasteis?
[Sogo] pues en un bar de mala muerte al lado de parke principado
[Sogo] un barucho
[Sogo] con mesas pa cenar y tal
[Sogo] cutre cutre
[Sogo] a las 8 de la tarde
[Sogo] hora a la ke salen los obrerotes y tal
[Sogo] van a ese bar a tomar sus birras y..
[Sogo] a ver un streaptease!!!
[pilimindrina] un streaptease a las 8 de la tarde en un bar??
[Sogo] lo que oyes
[Sogo] la tia subida en 4 mesas tipicas de comer normales
[pilimindrina] bueno y... lo hizo bien?
[Sogo] estaba buenisima,hay ke decirlo
[Sogo] buff
[Sogo] lo hizo bien si
[pilimindrina] pero a las 8 de la tarde
[pilimindrina] en un bar "normal"
[pilimindrina] que no es un puticlub ni nada...
[pilimindrina] ...no sería una espontánea? :P
[Sogo] noooo
[Sogo] veras, tenemos una teoria
[pilimindrina] soy toda orejas
[Sogo] hemos deducido que el dueño tiene un puticlub
[Sogo] y manda a las putas con la regla a hacer el streaptease al bar cutre
[Sogo] pa rentabilizar
[pilimindrina] ehm...

Nota para mis lectores masculinos asturianos: si un día no tenéis nada que hacer, buscad un bareto cutre al lado de Parque Principado. Copas baratillas y tías buenas en pelotas garantizadas. Por si las moscas, llevad dinero suelto y tampones.

 
Puesta al día (para lectores fieles)
Hace tiempo ya que muchos de vosotros me preguntáis por el destino de los personajes más destacados de la etapa inglesa de este blog. Así que, como en su día hice con Ojitos y Pizzakid, hoy voy a contaros lo que pasó con los que dejé atrás en la tierra de los hijos de la Gran Bretaña.

Rizos: “¿Qué fue de Rizos? ¿Sigues manteniendo contacto con ella?” Son dos de las preguntas con las que casi siempre me encuentro en vuestros comentarios y correos. La respuesta, por supuesto, es que sí: ¿cómo voy a perder contacto con la que fue mi mejor amiga en Mix Village?

PhotobucketLa suerte quiso que el anuncio de mi partida a Nueva Zelanda casi coincidiera con la decisión de Rizos de abandonar también Inglaterra. Como le suele pasar a casi todo el mundo que lleva allí una temporada, Rizos no era feliz en su trabajo y, aunque su vida social era mucho mejor que la mía, tampoco veía Mix Village como el lugar donde quedarse durante mucho más tiempo. Aquellos de vosotros que habéis seguido el blog desde sus comienzos, quizás recordéis que Rizos tenía un “novio raro”, Erin, que vivía en Holanda y con el que tan pronto estaba saliendo como andaban cada uno por su lado buscando compañeros de cama esporádicos. Pues bien, el destino quiso que Rizos encontrase un trabajo como postdoc en la misma ciudad donde vive Erin (no es tanta casualidad si consideramos que ella ya había estado viviendo en esa ciudad durante 7 años y que seguramente habría buscado ofertas primero allí). Las semanas anteriores a la mudanza Erin le ofreció su casa para no tener que andar de hostal en hostal… y sí, por supuesto, ahora están juntos otra vez.

El último día que vi a Rizos, el día anterior a marcharme a Asturias a despedirme de mi familia (cuando volví a Inglaterra a recoger a Maus y viajar al otro extremo del mundo, ella estaba en Holanda haciendo la entrevista de trabajo), le tenía guardada una sorpresa como regalo de despedida. En numerosas ocasiones me había dicho lo mucho que le gustaban las motos – las motos como es debido, no las vespino – y los años que hacía que nadie la llevaba a dar un paseo en una de ellas. Pues bien, el día que quedamos para despedirnos, no fui sola. Me llevé a Maus… y su pedazo de Yamaha 750 cc, aparte de un casco extra. La cara de Rizos cuando la vio, y cuando le tendí el casco, no puede describirse con palabras. Y allá los dejé, recorriendo los alrededores de la ciudad durante un buen rato, mientras yo paseaba entre los Departamentos de la Universidad despidiéndome mentalmente de aquel lugar. Recuerdo haber mirado desde abajo la torre hasta la que Maus y yo habíamos subido subrepticiamente en una de nuestras noches aventureras, haber recordado la primera vez que había visto el Departamento de Genética (el día de mi entrevista de trabajo, hacía ya dos años y medio) y saber sin ningún género de dudas que no iba a echar de menos esa ciudad. Recordaría momentos, personas, gestos… pero francamente, estaba ya ansiosa por dejar atrás un país que siempre me había resultado frío y distante.

PhotobucketRizos y yo mantenemos contacto por mail cada semana. Está convencida de venirse a verme, y tenemos un plan a medio plazo; en uno de los últimos correos que le envié, incluí una pregunta en la postdata: “¿Qué te parecería celebrar las Navidades en la playa?”. Yo esperaba una negativa, ya que en Navidades todo el mundo se va para casita con la familia; pero siendo el mes más veraniego en Nueva Zelanda, y según mis compañeros de trabajo, el más relajado y entrañable para pasar por estas zonas, yo ya he decidido que mis visitas familiares serán en otra época del año.

El siguiente mail de Rizos fue cortito y directo: “¡NAVIDADES EN LA PLAYA! ¡UAAAUUUUH! ¡Apúntame a mí y a Erin!”

Inciso: bueno, conociéndola lo de Erin queda como incógnita, dependiendo de en qué etapa de su curiosa relación estén en Navidades… yo me inclino por pensar que Rizos se viene sola, y además a arrasar entre los kiwis :P

Fin del inciso.


Portu: ¿Y qué fue del portuguesito de mirada intensa que me tuvo interesada durante los primeros meses del blog? Si recordáis, Portu terminó el Doctorado y se fue de año sabático a viajar por el mundo. Aproximadamente cada mes recibía un mail suyo desde un país diferente: China, Japón, Malasia… ¡El tío es que no paraba! El último que recibí fue desde Portugal: había vuelto de su año sabático y ahora le tocaba decidir qué coño hacía con su vida a continuación. Y quería enviarme por correo la cámara de fotos que le presté cuando comenzó su viaje. Por supuesto, le dije que se quedara con la cámara (si tiene que enviar a Nueva Zelanda una cámara óptica de 10 años de antigüedad le sale más barato comprarme una nueva), o bien que me la devolviera el día que viniese a verme.


PhotobucketBlancaflor y Polpette: la pareja hispano-italiana se habían casado unos meses antes de irme yo de Mix Village, y la noticia es que… ¡van a tener un nene! Ella sale de cuentas en Julio, si no recuerdo mal. Es una noticia feliz pero un pelín amarga a la vez, ya que no son felices en Inglaterra y llevaban años planeando buscar un trabajo en Italia o España. Por supuesto, si la situación en ambos países ya es mala para encontrar trabajo en la ciencia para una sola persona, como pareja les resultó imposible. Ellos nunca quisieron tener un niño en Gran Bretaña, pero se encuentran con que, o lo tienen ahora (Blancaflor debe andar por los 34 años ya) o se arriesgan a no tenerlo nunca.

Muso: ¿Qué fue del novio que se vino conmigo a Inglaterra y con el que acabé rompiendo? Pues como ya os había contado, en Octubre del 2005 se volvió para España. Desde que terminamos nuestra relación siempre quiso mantener el contacto en todo momento, aunque con una condición: que nunca le hablara de mis relaciones. Siempre he cumplido mi promesa y, a día de hoy, contactamos por correo y por teléfono regularmente, sabe que estoy en Nueva Zelanda (por supuesto) y todo acerca de mi vida por aquí… excepto un pequeño detalle llamado Maus. Sus primeros meses en España fueron muy duros para él: aún enamorado de mí, sin ganas de moverse para buscar un trabajo y con su familia pasando no precisamente por uno de los mejores momentos, llegué a preocuparme mucho cada vez que recibía sus correos plagados de detalles que me demostraban lo mal que se encontraba. Tras el bajón, encontró un trabajo, empezó a salir con sus antiguos amigos, y en sus últimos correos detecto un síntoma inequívoco de que está superando el bache: empieza a hablar de otras chicas. A pesar del pinchazo de celos que resulta inevitable al descubrir que alguien que una vez fue tuyo ahora deja de serlo (celos egoístas y estúpidos, pero humanos al fin y al cabo), me alegro en el alma por él, y sólo espero que la persona que encuentre sepa darle lo que merece y yo nunca pude.


De modo que, la respuesta a vuestra pregunta de si “sigo manteniendo el contacto” es que sí, y espero no perderlo jamás con ninguna de las personas que han sido importantes en mi vida. Es más, os pediría que no olvidaseis a ninguno de estos personajes, porque intuyo que en algún momento volverán a hacer aparición en este blog. Ni el trabajo, ni la casa, ni el dinero… lo único que echo de menos de Inglaterra son unas poquitas personas que hicieron que la experiencia mereciera la pena, que muchas veces me ayudaron a salir del bache, y que me harían sentir orgullosa de ofrecerles mi casa si en algún momento se deciden a explorar el Otro Lado del Mundo.
 
El Pitufo Polaco
PhotobucketDe entre todos los nuevos compañeros de trabajo a los que he tenido la suerte de conocer en Kiwilabs, sin duda el más singular es Bob. Bob debe andar por los 35 años, tiene el pelo corto y canoso, ojos de un azul intenso y una eterna sonrisa pícara adornando su cara. En cuanto lo conoces te das cuenta de que es un Peter Pan que jamás ha crecido: travieso, juguetón, bromista; uno de estos hombres que te saludan cada mañana con un montón de aspavientos, te sacan la lengua a mediodía y por la tarde esperan a que estés buscando algo en lo más alto de una estantería para enterrar sus dedos en tu costado y pasarse el resto del día tratando de desincrustarte del techo. Algunos compañeros encuentran su comportamiento pueril y cargante; otros, como yo, le hemos cogido un cariño inmediato nada más conocerle.

Bob es un biólogo polaco que emigró de su país hace unos 5 ó 6 años buscando una oportunidad que su tierra no le ofrecía… una vez más, la historia se repite. Se trajo consigo a su familia: su mujer, Arita, y sus tres niñas (la más pequeña, de apenas 10 meses, nació ya en Nueva Zelanda) por las que babea ostensiblemente y cuyas fotografías adornan todos los rincones de su oficina. Hace unos días, un grupo de estudiantes de la Universidad de Waikato vinieron invitados a Kiwilabs a conocer cómo trabajan los científicos en una empresa. Todos nos pusimos las batas blancas blanquísimas (especiales para inspecciones y visitas varias)…

Inciso: todo el mundo sabe que un auténtico biólogo, o bien no se pone la bata jamás por pura vagancia, o bien la que tiene está llena de manchurrones multicolores de todo tipo de sustancias mutagénicas; si conocéis a alguien en un laboratorio que habitualmente lleve una bata limpia, no os dejéis engañar, no es biólogo: es médico.

Inciso 2: si además de la bata blanca lleva el estetoscopio colgando, es médico gilipollas (es decir, de los que llevan el estetoscopio para que no se le confunda con esos seres inferiores llamados biólogos, porque ya me diréis para qué coño sirve un estetoscopio en un laboratorio).

Fin de ambos incisos.

…y nos dedicamos a nuestras tareas con cara de importancia mientras un montón de chavales de 18-19 años recorrían los laboratorios mirando cada vaso de agua con cara de “¿tú crees que si toco eso me saldrá otro brazo?”. Uno de los técnicos de laboratorio dirigía a la manada de universitarios de un lugar a otro, disfrutando de la atención recibida: “Y ahora vamos a entrar en el laboratorio de clonaciones, donde la élite científica trabaja en continua comunicación para crear especies más resistentes, o bien animales que contienen genes humanos…” (léase con voz de Profesor Frankenstein). Los chicos entraron, esperando tropezarse con una oveja de 3 cabezas en cualquier momento. A quien se encontraron fue a Bob manteniendo una conversación telefónica de alto nivel científico:

“Da da dada daaa… Chiiiiiii… ¡gu gu! ¡Tiiiiiiii! ¡Tiki tiki ti! ¡Ay chiquichí!”

Los estudiantes se marcharon de allí convencidos de que en Kiwilabs los científicos utilizamos un código de clave alfanumérica para nuestras comunicaciones internacionales. Bob salió del laboratorio feliz después de una interesante charla con su hija de 10 meses.

PhotobucketUna de las habilidades de Bob son los idiomas; los polacos, ya de por sí, tienen un gran dominio de las lenguas extranjeras gracias a su educación, en la que el ruso es obligatorio y además deben elegir al menos otro idioma comunitario (inglés, francés o alemán) desde muy pequeños. Además, el idioma polaco incorpora numerosos términos heredados a lo largo de una historia de ocupaciones de lo más variopinta. Y es que no hace falta sumergirse mucho en la historia para darse cuenta de que a la pobre Polonia le han caído leches por todas partes; tal parece que, en todas y cada una de las guerras libradas en Europa, siempre ha sido el país comodín. Cada vez que el ejército que iba ganando se quedaba sin ideas, siempre salía algún general tocapelotas con la genial idea: “¡Coño, vamos a invadir Polonia!”, y vuelta a empezar. Mongoles, turcos, suecos, rusos, alemanes… me puedo imaginar perfectamente a los pobres soldados polacos que vuelven a casa derrengados después de una larga lucha contra el imperio Otomano… no hacen más que entrar por la puerta y ponerse las zapatillas, cuando su mujer sale con la coquilla y la espada en ristre: “Vladijz, jomío, tu cuñado Wieslitz me acaba de mandar un sms… ¡ahora nos han invadido los Prusianos!”… Y ¡hala!, otra vez corriendo a darse de hostias en el campo de batalla.

Pero lo de Bob con los idiomas es algo fuera de serie: le basta con que le repitas un par de veces una frase para que se le quede grabada, y a partir de ese día la incorpora a su vocabulario habitual. Bob saluda a Steve en alemán, a Dave en francés y a mí en español. Cuando me ve por las mañanas, me abre la puerta con una teatral reverencia y me saluda en perfecto castellano: “¡Buenos días, chica bonita!” (ya, bueno… lo sé… pero yo soy la profesora y le enseño a que me llame lo que a mí me dé la gana, ¿qué pasa?). Le he ido confeccionando una lista de palabras malsonantes en castellano, y ahora cada vez que se le cae una pipeta, o que no le sale algún experimento, su voz de barítono retumba por todo el edificio: “¡Mecagüen tus muerrrrtos!”. La semana pasada, hablando durante la hora de la comida, le comenté que en español, a los “Smurfs” los llamábamos “los Pitufos”; por algún motivo el nombre le hizo una gracia terrible, y durante el resto del día, cada vez que me lo encontraba al girar en una esquina, me señalaba con el dedo, gritaba “¡¡¡PITUFOS!!!” y se descojonaba de risa. A consecuencia de ello, ahora es el Pitufo, y yo soy la Pitufina. Que él mida 1.85 y yo 1.70 no constituye impedimento alguno.

Inciso: no, no sé si la tiene azul. Fin del inciso.

PhotobucketOtra afición de Bob, que le ha costado ya unos cuantos enfrentamientos, son las discusiones. A Bob le encanta el sonido de su propia voz y hablar sin tapujos de los temas más políticamente incorrectos que encuentra. Los kiwis, a pesar de no llegar a los extremos de los ingleses (en Inglaterra no puedes decir que un hombre es ciego… tienes que decir que padece una discapacidad visual, ¡y ni se te ocurra decir que un negro es negro!), tienen fama bien ganada de evitar polémicas y preferir callar antes de discutir. Huelga decir que con Bob esa opción no es la más adecuada, ya que te arriesgas a escuchar un monólogo interminable plagado de las ideas más esperpénticas imaginables. Para mí no es problema, primero porque me encanta discutir como a la que más, y segundo, porque cuando veo que se está poniendo pesado, no me corto un pelo en cogerle de los hombros en plan amistoso y soltarle un: “Bob, tío, calla de una vez que me estás deshidratando el cerebro”. Es una de mis frases favoritas con él, junto con “Bob, un día vas a abrir tanto la boca, que te vas a caer dentro”.

Hace unas 3 semanas estábamos unos cuantos compañeros comiendo tranquilamente en la sala de congresos; Bob entró, saludó a todo el mundo, agarró una de las revistas viejas y ajadas que llevan rodando por allí decenios, desenvolvió su bocadillo de 4 pisos, abrió la boca… y ya no la cerró más. No recuerdo cómo empezó la discusión, pero recuerdo perfectamente las caras de horror y espanto de los demás comensales a medida que los temas políticamente incorrectos iban haciendo acto de presencia. Yo, para picarle aún más, saqué el tema de los derechos de los Maoris (discutir acerca de la situación Maorí en Nueva Zelanda provoca tantas pasiones como hablar de la discriminación de los gitanos o la delincuencia entre los inmigrantes ilegales en España, para que os hagáis una idea); los demás compañeros, en especial los de origen kiwi, se debatían entre callarse y seguir comiendo, o entrar al trapo en la batalla campal dialéctica que allí se batía. De los Maorís, Bob pasó a tomarla con la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark.

PhotobucketInciso informativo: Nueva Zelanda es el único país que conozco cuya primera ministra es mujer, sin hijos y atea. Cualquiera de esas tres condiciones le impediría llegar a nada en la mayoría de naciones de este mundo, incluidas muchas de las que se conocen como “países desarrollados” (me imagino perfectamente a una mujer presidenta de los EEUU… ¿pero sin familia? ¿Y ATEA…? Emulando a Nepomuk, sólo diré: hombrepordios…). Helen Clark, miembro (¿o “miembra”?) del Partido Laborista desde hace más de 30 años, además esquía, practica alpinismo y ha escalado el Kilimanjaro en solitario. Y ya quisieran los políticos españoles contar con el respeto que esta mujer se ha ganado en el país.

Eso sí, la pobre mujer es más fea que pegar a un padre con un calcetin sudado.

Fin del inciso informativo.

“¡Porque yo no soporto que una mujer sin familia propia me venga a decir a mí lo que yo tengo que hacer con mis hijas!”, exclamaba Bob, cada vez más emocionado.

“¡Eso, eso! ¡Cómo se atreve!”, le picaba yo, “¡Y además es fea como un pecao!”

“¡Oye!”, saltaba alguna de las demás mujeres de la mesa, ofendida, “¿y qué tendrá que ver que sea fea? ¡Vergüenza debería darte a ti, que eres mujer, fijarte en el físico de una mujer tan preparada como ella! ¡La belleza está en el interior!”

“Pues a ella habrá que buscársela en los higadillos, porque… ¡mira que es fea la jodía!”, replicaba yo. Aquella que me había contestado se iba poniendo más y más colorada, le salía humo por las orejas ante aquella afrenta… hasta que yo ya no podía contener la risa un segundo más y se daba cuenta de que le estaba tomando el pelo. Se daba cuenta ella, porque Bob seguía dale que te pego.

“¡Y esa es otra, la educación!”, exclamaba, con el dedo en alto, “Porque, vamos a ver, ¿por qué tengo que aguantar yo que una profesora le diga a mi hija mayor que masturbarse es normal? ¿Cómo le explico yo luego en casa lo que es moralmente correcto y lo que no?”

En ese momento yo abandoné de golpe mi estado anímico de “mosca-cojonera-de-discusiones-de-trabajo” y me centré en lo que acababa de oír saliendo de boca de Bob.

“¿Cómo has dicho?”, le interrumpí, “¿Qué tú a tu hija de 12 años le dices que masturbarse es anormal?”

“¡Por supuesto! ¡Y ningún profesor ni político tiene derecho a meterle en la cabeza lo contrario!”

PhotobucketA partir de ese momento el rumbo de la conversación, como no podía ser menos, degeneró a la función física masturbatoria y a su importancia en los niños y adolescentes (traducción: si los niños se quedan ciegos por hacerse muchas pajas). Aunque a esas alturas, el “diálogo” se reducía a Bob y yo hablando a voz en grito y creando ecos en todas y cada una de las paredes de los laboratorios colindantes. Nuestros pobres compañeros neozelandeses, tan discretos ellos y poco dados a la dialéctica agresiva, a los que ya casi habíamos llevado al límite de su aguante hablando de Maorís, mujeres feas y otros varios temas políticamente incorrectos, ahora nos miraban con ojos como platos y gotas de sudor resbalando por sus frentes, agarrados a los restos de sus bocadillos y preguntándose si podrían salir de la sala discretamente para no tener que escucharnos hablar de si un crío de 12 años se tiene que sentir culpable por cascársela todas las noches. Cuando por fin Bob y yo levantamos la mirada, nos encontramos con 8 ó 9 pares de ojos suplicantes. Decidimos dejar la conversación para más adelante.

Un rato más tarde me pasé por el despacho de Bob; tenía curiosidad por saber qué motivo podía existir para que un tío que me contaba chistes guarros todas las mañanas pensara que masturbarse no estaba bien. “Es por motivos religiosos”, me contestó, dejándome de piedra.

Ese día me enteré de que Bob es mormón.

¿Por qué Bob y yo nos llevamos tan bien siendo tan diferentes? ¿Cómo una mujer atea, independiente, sin hijos ni intención de tenerlos, sin marido ni intención de tenerlo, a la que le encanta el sexo sin compromiso, puede llevarse tan bien con un polaco mormón, tan enamorado de su mujer que le salen corazoncitos por los ojos cada vez que habla de ella, tan loco por sus hijas que casi parece una de ellas, con valores tan sumamente dispares? No sé por qué le caigo bien a él, pero el motivo de que él me caiga tan bien a mí es sencillo: me encanta Bob porque es una persona llena de contrastes. Una persona sorprendente e íntegra. Un niño grande capaz de convertirse en la persona más responsable de este mundo cuando la situación lo requiere. Un eterno bromista que sabe detectar cuándo estás triste y no duda en animarte el día con un abrazo de oso.

Me gusta Bob porque es mi Pitufo. Y yo su Pitufina.
 
Ni rastro del tsunami...
Esta es una de esas situaciones extrañas en las que todo el mundo (¡literalmente!) se entera de lo que ocurre en tu casa antes que tú. Estaba yo esta mañana recién duchada y desayunada, cuando se me ocurrió echarle un ojo al correo electrónico... y de repente me encuentro con unos 15 mensajes de lectores, amigos y conocidos preguntándome si estoy bien, si el tsunami ha sido tan terrible y si han evacuado ya mi ciudad. Como os podréis imaginar, se me quitaron las ojeras de golpe y corrí despendolada a encender la tele y comprobar qué clase de cataclismo había sucedido; al correr las cortinas casi esperaba encontrarme con 15 especies diferentes de peces tropicales nadando detrás del cristal.

PhotobucketPero no, señoras y caballeros, todo fue una falsa alarma. Aunque, efectivamente, hubo un terremoto bastante gordo en el Pacífico, no demasiado lejos de donde esta servidora se gana el sustento cada día; y aunque, efectivamente también, de madrugada se declaró una alarma de tsunami que esperaban alcanzase la ciudad de Gisborne (en la Costa Este de la Isla Norte) aproximadamente a las 6 a.m., un par de horas después las autoridades pertinentes se retractaron y la cosa quedó en nada. La mayor parte de los residentes de Nueva Zelanda, yo incluida, nos pasamos esas críticas horas roncando bajo las sábanas.

Lo mejor del día fueron las escenas del telediario mostrando a un par de chavaletes de pie en la playa de Gisborne agarrados a su tabla de surf y mirando al horizonte; cuando la reportera se acercó a preguntarles qué coño hacían ahí plantados en bañador, los chicos contestaron, todos convencidos ellos: "Estamos esperando a ver si llega la ola. ¡Esta va a ser buena!".

Nota: y ya que hablamos de Gisborne, os daré un dato curioso acerca de ella: es la ciudad del Mundo que primero ve salir el Sol cada día.
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Mujeres incomprensibles
PhotobucketAyer por la noche invité a cenar a mi casa a Steve y a Isa, otra compañera de trabajo muy dicharachera con la que estoy haciendo muy buenas migas. Steve llevaba semanas tratando de convencerme para que me enganchara a la serie que parece estar de moda en todo el mundo – y de la que yo aún no había visto un solo capítulo -, “Desperate Housewives” (si no recuerdo mal de uno de vuestros comentarios, por ahí la han rebautizado como “Mujeres desesperadas”). Pasamos una noche la mar de entretenida, entre bocados de tortilla de patatas, copillas de vino, escenas de la serie y cotilleos varios de la empresa.

La televisión kiwi es tan mala o peor que la española; el único motivo de que tenga televisión es que me vino “de serie” con los muebles de la casa. Las pocas películas o documentales interesantes incluyen tal cantidad de pausas publicitarias, y los anuncios son tan sumamente malos y repetitivos, que resulta más fácil y menos irritante bajarte la película de internet…

Inciso: por supuesto, legalmente, pagando derechos de autor y utilizando servidores autorizados, como yo siempre hago.

Inciso2: ppprrfffff… JUAAAJUAJUAJUAAAA… cof cof… JUAAAJUAJUA

Fin de ambos incisos.

…y verla con tranquilidad desde la cama.

“Desperate housewives” no iba a ser menos, aunque estando en buena compañía la publicidad se hace mucho más amena.

Durante una de estas pausas pusieron un anuncio de tampones. En la pantalla, un chico de unos 19 ó 20 años va al supermercado a comprar tampones para su novia. Encuentra en promoción especial los de la marca X (ni idea de qué marca eran) y lee en la caja: “cómodos, flexibles, máxima absorción… y ahora, tamaño EXTRA PEQUEÑO”.

El chico mira la caja de tampones con gesto torcido. Busca un poco más, pero no encuentra otros. Sin parecer demasiado convencido, se lleva los tampones a caja escondiéndolos para que no los vea ningún otro cliente, se acerca a la cajera con aire de confidencialidad y le pregunta: “Oiga… ¿está segura de que sólo tienen esta talla?”.

Fundido en negro. Imagen de la caja de tampones X. Una voz femenina en off sentencia: “Los chicos nunca podrán entenderlo”. Fin del anuncio.

A continuación, otro anuncio muy cortito y rápido, proclamando que iHug es la compañía de banda ancha más apreciada por sus clientes en Nueva Zelanda.

“¡Mira!”, exclamo yo, “¡Eso es lo que yo uso!”

Steve me mira sorprendido, se pone ligeramente colorado, sonríe con timidez y comenta: “Vale, entonces ya puedes explicarnos lo del tamaño”.

Silencio. Más silencio. Carraspeo.

“Ehm… Steve… me refería a la conexión a internet”

Isa y yo tardamos media hora en superar el ataque de risa. Y otra media hora en convencer a Steve de que saliera de debajo de la mesa.