Los viajes de Pilimindrina
Viviendo cabeza abajo
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El tiempo pasa, pero yo sigo siendo la misma (con el pelo algo más largo y 31 añitos ya, pero la misma ;). La historia de mis aventuras en Nueva Zelanda dejó de ser contada hace ya año y medio, pero he vuelto. Tengo mil aventuras más que contar, nuevos personajes de los que hablaros... y un nuevo plan, algo muy grande que llevar a cabo.

Algo para lo que necesito vuestra ayuda :)


LISTA COMPLETA DE PERSONAJES
Sindicación
 
Un inglés vegetariano en Asturias (II)
PhotobucketSi en el tema de la alimentación me resultó totalmente imposible conseguir que Maus se deleitara con las delicias gastronómicas asturianas, con lo que sí conseguí impresionarle y dejarle boquiabierto (no sé cuántas moscas se habrá tragado el muchacho desde que aterrizó en la tierrina) fue con la belleza de nuestros bosques, lagos, montañas y acantilados. Maus y yo alquilamos un coche en el mismo aeropuerto para disponer de libertad total en nuestros desplazamientos y, la mayor parte del tiempo que pasamos recorriendo Asturias de cabo a rabo, a través de la ventanilla del copiloto sólo se podían ver dos ojos enormes pegados al cristal. Casi no pronunciaba ni palabra, y en muchas ocasiones me pedía que detuviera el coche para poder contemplar una montaña, un prado, un valle, o uno de los innumerables hórreos que pueblan Asturias y que para él eran desconocidos.

Maus se enamoró de Covadonga . Con las fotos que hizo sólo de la Basílica se podría empapelar la Capilla Sixtina y aún sobraría para postales. Le entusiasmó la historia de Pelayo, la batalla contra los Moros y la Reconquista, y de nuestra Virgen de Covadonga en la Santa Cueva. Casi se cae al agua desde la escalinata tratando de encontrar el mejor ángulo para fotografiar la Capilla, y se negó a beber de la Fuente de los 7 Caños, dice que con un matrimonio ya ha tenido bastante (Nota para los desconocedores de la historia de la Fuente: la leyenda dice que si bebes de una sentada de los 7 caños de agua, te casarás dentro del siguiente año).

Pero lo mejor fue la subida a Los Lagos. Yo siempre he dicho que en esa subida, especialmente si la haces en autobús, se puede distinguir a los nativos de Asturias de los “no-astures”... por los alaridos que pegan en las curvas. Muchos tramos de esa sinuosa carretera no cuentan con protección alguna, y lo único que hay más allá del ridículo arcén (si es que se le puede llamar así) es una caída al vacío de varios cientos de metros... eso sí, con una panorámica impresionante de la que disfrutar durante los segundos previos a tu despanzurramiento contra las rocas. Los autobuses que hacen ese recorrido sacan medio culo fuera en cada curva, y lo cierto es que da la impresión de que la caída es inevitable... de ahí los gritos, exclamaciones y rezos varios de los turistas más acostumbrados a las autopistas de la meseta (o a la M25 que rodea Londres, por poner otro ejemplo). No es de extrañar que tras ver los Lagos y de vuelta en Covadonga, los turistas pasen unos por encima de otros en su afán de dar gracias a la Santina por seguir de una pieza.

PhotobucketYo ya había advertido a Maus que aquella carretera provocaba vértigo, pero él no debió tomárselo demasiado en serio... hasta que, en medio de un comentario del estilo de “qué bonito es esto” se le ocurrió mirar hacia abajo y descubrió que lo único que veía eran montañas y más montañas y nada que lo protegiese de precipitarse en ellas más que la puerta del coche. Así, su frase quedó convertida en algo así como “qué bonito es eeeEEEEEEEHHH WWWOOOWWW!!!” y se pasó el resto del trayecto agarrado con uñas y dientes al primer sitio que pillaba (¡ahí no, malpensados!). Los del alquiler del coche me hicieron pagar un plus por las marcas de sus dedos en el salpicadero. Cuando por fin paramos el coche le castañeteaban los dientes y tenía tiesos todos los pelillos de la nuca. Pero había merecido la pena: tuvimos un día precioso con nubes y claros y los lagos estaban espectaculares. Para que no digáis que no pongo fotos nuestras, ahí arriba tenéis una de las casas tradicionales de piedra junto al lago Enol con Maus a la izquierda subido en una roca. ¿A que es majo el chaval? :P

PhotobucketLe encantó Cangas de Onís, y fue allí donde me reveló una de sus facetas desconocidas hasta el momento: le apasionan las casas medio derruidas. Yo ahí como una idiota tratando de enseñarle el Puente Romano, el ayuntamiento, la iglesia, las casas de indianos... y el tío se pasaba horas haciéndole fotos a una casa que por las pintas debía ser el lugar donde Jesús hizo el catecismo, cuando menos. También le enseñé la cara oculta de la estatua de Pelayo, en la que se revela su auténtico hobby, que no era matar moros, sino más bien dedicarse al onanismo, como puede apreciarse con claridad - y con una flecha - en la foto... si es que está claro que los hombres siempre han sido hombres desde los albores de la Historia.

El Cabo Peñas también dio para una amplia sesión fotográfica... tan amplia que casi se nos hace de noche en medio de las rocas, porque el señorito no hacía más que quedarse atrás cámara en ristre mientras yo ya estaba en la cruz que señala el punto más septentrional de Asturias (y el segundo de España). Tuvimos la suerte de que ese día no había ni una nube en el cielo y el paisaje que podía observarse desde los riscos era realmente impresionante. Más de una vez tuve que sacar a Maus de su trance al encontrármelo en el borde de un precipicio con la boca abierta. Me costó 2 horas desencajarle la gaviota de la mandíbula, y al final del día aún iba escupiendo plumas.

El segundo día se empeñó en conducir por primera vez en su vida un coche europeo. El chico de la agencia de alquileres había sido tan amable de añadirle como segundo conductor sin cobrarnos un duro, y el coche estaba a todo riesgo, luego decidí que la cosa no podía ir demasiado mal. Yo recordaba mi propia experiencia conduciendo un enorme Nissan Primera con el volante a la derecha el fin de semana que ayudé a Dino con su mudanza a Manchester y, aunque acabé con los nudillos despellejados a base de darme hostiazos contra la puerta tratando de cambiar de marchas con la derecha, recordaba que la cosa no había sido demasiado complicada. De modo que Maus y yo cambiamos asientos y le cedí el Citroën C2.

PhotobucketMira que le había advertido: “por la derecha, recuerda que en España se conduce por la derecha”. “Yes, yes”. Pues ni yes ni leches, oye. No hizo más que meter primera y arrancar y el tío tan feliz por el carril contrario... “Maus, what the fuck are you doing??? Keep your right!!!” (“Maus, ¿¿¿qué... ehm... demonios haces??? ¡¡¡Por la derecha!!!”). Afortunadamente el Dios que protege a los ingleses torpes y a las españolas demasiado confiadas debió apiadarse de nosotros (o eso, o Murphy andaba despistadillo ese día) y no apareció nadie para desplazarnos amablemente a golpes de guardabarros a nuestro carril. Maus pegó un volantazo, demostró la utilidad de la banda sonora del arcén derecho (que de paso le vino muy bien para calcular por dónde andaba esa rueda) y continuó su viaje sin volver a invadir carriles ajenos. Eso sí, cada vez que venía un camión o un autobús por el carril contrario pegaba un respingo. “Tengo la impresión de que se nos vienen encima”, se lamentaba. Le comprendí perfectamente... era exactamente la misma sensación que había tenido yo allá por el verano del 2003 cuando me vine a tierras inglesas en mi Reichín.

Cada noche volvíamos al hotel completamente derrengados. Sin embargo el cansancio parecía desaparecer como por arte de magia en cuanto abríamos la puerta de la habitación... ¡qué misterio, oye! Siempre teníamos energías para una o varias sesiones de ejercicios gimnásticos varios antes de dormir. Y después de dormir. Y en medio. La primera noche le comenté a la recepcionista si había algún problema en que yo durmiese en la habitación “alguna noche”. A lo mejor si llega a saber que iba a acabar durmiendo allí las 5 noches no habría dicho que “sin problemas” tan alegremente. Pero amos a ver, ¿cuántas de vosotras, público femenino (o público masculino gay, también me vale) os habríais quedado a dormir en casa de vuestra familia teniendo a pocos metros a uno de los poquísimos ejemplares de inglés buenorro? Hombreporfavorquevaaseresto...

Bien pensado, creo que los 5 kg menos de Maus a la vuelta no se debieron únicamente a las dificultades gastronómicas...

Esto... a lo que íbamos, en qué estaré yo pensando...

Se acabaron las vacaciones y Maus y yo nos volvimos a la fría y lluviosa Mix Village. Una vez más tuve que despedirme de mi familia y mis amigos sin estar segura de cuántos meses pasarían hasta que volviera a verlos. Las vacaciones en mi tierrina fueron también el dulce preámbulo a la triste despedida que me esperaba a mi vuelta: mi adiós a Muso, tras tres días en los que hicimos poco más que llorar y recordar tiempos que nunca más recuperaríamos. Tras un fin de semana melancólico y solitario esta semana en el laboratorio me esperaba otra mala noticia: unos resultados que llevaba semanas esperando han demostrado que el trabajo que llevo haciendo durante unos 8 meses no ha servido prácticamente para nada. Explicarlo sería demasiado complicado, pero por desgracia es algo bastante frecuente en ciencia, como sabréis todos aquellos que hayáis pasado por un departamento de investigación. A consecuencia de ello va a ser bastante complicado solicitar un nuevo proyecto, y la opción de marcharme de Mix Village para hacer otro postdoc en un lugar distinto del Mundo se hace cada vez más probable.

La semana anterior a mis vacaciones tuve una entrevista en una empresa privada aquí mismo en Mix Village. La entrevista fue fenomenal, sería un trabajo en el que cobraría mucho más y creo que les gusté. De hecho ayer mismo me llegó un correo suyo diciéndome que estaban interesados, aunque aún estaban pendientes de la confirmación de las plazas por parte de la Dirección de la empresa. El problema es que a pesar de todo eso, el puesto no me interesa. ¿Por qué? Porque básicamente sería un trabajo repetitivo y aburrido. Vamos, la antítesis de mi idea de trabajo, el terror de cualquier científica. Así que creo que voy a decir que nanay.

PhotobucketHoy mismo he mandado otro curri... a Sydney. ¿Qué tal os suena “Sigo single en Australia”? Es una tierra que siempre me ha atraído, aunque nunca he tenido la oportunidad de visitarla. El trabajo sería en una compañía bastante famosa de Biotecnología, y en el anuncio es como si estuvieran definiendo lo que yo hago a diario en el laboratorio. Vamos, que soy la candidata perfecta (y la más modesta, qué coño, ¡viva yo!). Ahora sólo falta que ellos piensen lo mismo y que acepten candidatos de fuera de Australia, lo cual no está nada claro. ¡Emoción, intriga, dolor de barriga! Os mantendré informados ;)

Maus sigue locamente enamorado de mí, me quiere, me adora, soy maravillosa, estupenda y fantástica. A ver cuándo se cae de la burra. La última noticia es que piensa dejar a su mujer... ¡¡¡horror!!!. Ya le he dicho por activa y por pasiva que el que deje a su mujer no garantiza en absoluto que yo vaya a salir con él (¡con lo bien que se está “single”!), y para ser sinceros dudo mucho que un Maus soltero pueda mantener este nivel de emoción que tenemos ahora. Me conozco y no tengo demasiada confianza en que salga nada estable de esto. Ni ganas tampoco. Sobre todo si me planteo irme. ¿Cómo se lo tomará este hombre si le digo que me piro a Sydney? Se admiten comentarios de toda índole y color.

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Nota: foto titulada “Sombras de Pilimindrina y Maus Sobre Pared de Faro de Candás”, ganadora del certamen anual “Cursilería Suprema 2005”, en exclusiva para los lectores de mi blog. © Pilimindrina.
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