El otro extremo del mundo...
Ya tenía medio escrito el siguiente artículo. Iba a contaros que, por bocazas, tuve que hacer una entrevista por teléfono en italiano, y que había estado toda esa semana dando el coñazo a mis amigos italianos para entrenar. Que la entrevista me había salido muy bien, pero que al final no me habían dado el puesto porque además tenía que escribir en italiano (podrían haberlo dicho antes de hacerme pasar por todo el trago, leñe).Por el medio de todo eso me llegó la contestación a otro curri que envié, casi sin esperanza alguna (se había pasado ya el plazo para solicitar el puesto) a Nueva Zelanda. El trabajo es poco menos que el ideal para una científica, en un laboratorio independiente de la Universidad, trabajando 8 horas al día, 5 días por semana. No esperaba respuesta, o bien la esperaba al cabo de varios meses, pero llegó a la semana de haber contactado con ellos. Me llamaron a casa. Me volvieron a llamar para acribillarme a preguntas desde 5 flancos diferentes. Me enviaron un batallón de tests psicológicos, numéricos y verbales que tuve que hacer por internet y que me dejaron con un dolor de cabeza que me quitó incluso las ganas de sexo durante... estoooo... una media hora.
Y tres horas después de enviar los resultados de los tests, recibí otro mail.
Contenía tres archivos adjuntos.
El primero de ellos era un contrato de trabajo con una oferta completa para trabajar en Nueva Zelanda durante dos años y medio.Los otros dos, un par de folletos sobre condiciones del puesto de trabajo y la estructura de la empresa.
Si acepto, tengo que empezar a trabajar el 16 de Enero... ¡¡¡Dentro de mes y medio!!!
En el otro extremo del Mundo...
Tengo hasta el viernes que viene para pensármelo.
¿Realmente hay algo que pensar? :)
Seguiremos informando...