"Se busca casita con jardincito"
El apartamento que Kiwilabs habia alquilado para nosotros no estaba nada mal: completamente nuevo, amueblado, con plaza de garaje y todos los gastos incluidos durante dos semanas. No obstante, los inconvenientes se iban haciendo patentes a medida que pasaban los dias: en primer lugar, la falta de espacio empezaba a resultar irritante; no teniamos ningun sitio, aparte de la barra de colgar perchas, donde colocar la ropa, y a resultas la teniamos toda amontonada en el estante superior del armario. El estante de marras quedaba a la altura justa para Maus, pero esta menda tenia que subirse a una silla cada vez que necesitaba una camiseta limpia; subirse a una silla en una habitacion a oscuras a las 7:30 de la mañana (me daba pena despertar al bello durmiente) siendo lo torpe que soy yo es llamar al desastre a voces. Aunque de forma milagrosa consegui no despatarrarme ninguna de las veces, en mas de una ocasion me encontre tratando de meterme por la cabeza unos pantalones cortos.El apartamento, situado en un segundo piso y sin ascensor, incluia “media cocina” - es decir, un microondas y un fregadero -, pero para tareas culinarias que exigieran algo mas de complejidad habia que desplazarse hasta el piso bajo, donde se encontraba la cocina comun del edificio... por supuesto cargando con ollas, sartenes, cubiertos y todos los aliños e ingredientes necesarios. Como es obvio, una vez acababamos de cocinar habia que volver a subirlo todo. El cuarto de la lavadora y secadora tambien eran comunes, y en las instrucciones, situadas claramente visibles en la pared, se leia que el inquilino que usara cualquiera de ambas maqinas debia limpiar el filtro despues de cada uso. Evidentemente, o bien los demas inquilinos no sabian leer, o esas instrucciones se las pasaban por el forro: la primera vez que Maus y yo dejamos la ropa lavando, al recogerla a la vuelta fuimos dejando un rastro de pelotillas multicolores por los pasillos cual Hansel y Gretel en busca de la casita de chocolate. Cuando abrimos el filtro y miramos dentro, descubrimos que con lo que alli habia podian rellenarse tres colchones y dos edredones nordicos. A la mañana siguiente en el trabajo los compañeros me preguntaban si iba a participar en el casting de “El señor de las pelusas”.
Luego estaban nuestros adorables vecinos… Febrero es el mes durante el cual los estudiantes vuelven a la Universidad de Waikato, y muchos de ellos se alojan en estudios y apartamentos como el nuestro. Justo enfrente del bloque en el que viviamos Maus y yo, a unos 30 metros de distancia, habia otro pequeño edificio rectangular plagado de estudiantes juerguistas. La distribucion de los estudios de ese edificio y las enormes ventanas y balcones hacen que sea clavadito a las viñetas comicas de 13 Rue del Percebe… y a los inquilinos talmente parece que los hubiera dibujado Ibañez.Para empezar teniamos a la Rockera: de unos 18 años, delgada, pelo largo grasiento y con cara de mala leche perpetua, le encantaba poner la musica tan alta que nos despertaba hasta a nosotros; no me quiero ni imaginar lo que se escucharia desde el piso contiguo al suyo. Como suele pasar con estos individuos e individuas, no les basta con ponerse unos cascos, o escuchar la musica encerrados en su cuarto, no: tienen que abrir todas las puertas y ventanas de par en par y subir el volumen hasta el maximo permitido por los altavoces, para que los vecinos australianos e indonesios disfruten rambien de su buen gusto musical. De vez en cuando, entre el estruendo de la musica se podia escuchar el rebuzno mular de alguno de los adorables estudiantes que venian a recogerla para salir de pendoneo. Entre la musica, rebuznos de ellos y los graznidos de ella, si hubieran tenido perro habrian sido clavaditos a los musicos de Bremen.
En otro de los estudios teniamos a Los Mirones: dos compañeros de piso mu cachondos ellos que tenian por costumbre sacar el movil con camara y hacer como que hablaban con alguien o que sacaban fotos a las nubes situadas justo encima de la cabeza de los vecinos de enfrente. Casualmente esto solo ocurria cuando el vecino de enfrente era chica y salia al balcon en pijama o con poca ropa. Si se daban cuenta de que habian sido descubiertos, uno de ellos se ponia a apuntar teatralmente al cielo y exclamar algo del estilo de: “Si, mira, por alla va, por alla va el globo!”. Que si yo fui una de las improvisadas modelos? Mucho me temo que podreis comprobarlo si buscais alguna pagina neozelandesa del estilo de http://www.mironesamateur.com/vecinas (Nota: la pagina me la he inventado, dejad ya de darle al link, coño!!!).Tambien teniamos al Independizao: estaba claro que era la primera vez que vivia fuera del hogar paterno, y dia si, dia no, podias ver a su madre – que debia vivir a dos calles de distancia como mucho - pasando el aspirador, haciendole la cama o llenandole la nevera de fiambreras. Cuando se marchaba, la pobre (e idiota) mujer iba cargando con la bolsa de la ropa sucia.
Pero mi favorito y el que nos proporciono horas y horas de cachondeo y entretenimiento gratuito era el Wanker... si quereis saber el por que del mote, no os dejare mas remedio que buscar el significado de la palabrita, o bien seguir leyendo y deducirlo vosotros solos. Todo empezo una mañana de sabado despues de desayunar; hacia un calor de mil demonios y Maus y yo estabamos vegetando, tratando de decidir que hacer. Yo sali al balcon a ver si me daba un poco el aire y eche un vistazo superficial a la 13 Rue del Percebe de enfrente a ver si habia algo que cotillear. Despues de la juerga que se habian corrido la noche anterior, y tal y como sospechaba, estaban todos roncando en sus camas. Me fije especialmente en uno de ellos, en el piso bajo, que yacia despatarrado boca abajo sobre su cama en una posicion muy poco digna; desde donde estaba yo, y con la cortina medio tapandole, solo podia verle el trasero y las piernas, sumamente peludas (no se si el trasero era peludo tambien, afortunadamente el chaval me ahorro pesadillas futuras durmiendo en gayumbos).. Ya iba a ponerme a mirar a las musarañas ante la falta de interes general del paisaje, cuando de repente aquel trasero empezo a hacer movimientos extraños... se movia hacia un lado, al cabo de unos segundos se movia hacia el otro; luego se levantaba y volvia a caer, pero todo muy despacio y a intervalos. Maus se acerco a donde yo estaba a ver que hacia alli mangada en el balcon mirando hacia abajo; le hice un gesto y señale la ventana de Wanker. Maus se quedo un rato observando, me lanzo una mirada inquisitiva y yo me encogi de hombros. “Igual se esta moviendo en sueños”, propuse. “Para mi que tiene una trempera mañanera y se la esta rozando contra el colchon”, dijo el. “Joer Maus, tu siempre pensando en lo mismo”. “Acabaramos Pili, hablo la monjita de la caridad!”, “Ssshhh... vamos a esperar a ver que hace”. Y alli nos pasamos un buen rato en plan voyeur observando los movimientos del “derrier” del vecino del bajo. A medida que pasaba el tiempo la frecuencia de los meneos culares aumentaba, y daba la impresion de estar bailando el twist tumbado boca abajo en la cama. Asqueada y muerta de risa a la vez, tuve que darle la razon a Maus: aquello era una pajilla en toda regla, aunque en una posicion algo inusual. Yo propuse que el interfecto estaba probando una vagina en lata, Maus propuso que lo hacia en esa postura para poder disimular mas facilmente si alguien entraba sin avisar. El caso es que despues de varios freneticos espasmos de sus posaderas, al fin el chaval descanso tranquilo y Maus y yo, completamente despiertos y debatiendonos entre la risa y la nausea, decidimos salir de casa para olvidar cuanto antes aquella experiencia traumatizante.
A partir de ese dia yo no pude evitar fijarme en su ventana cada vez que tenia ocasion, especialmente por las mañanas. Y maldita sea, unas veces boca abajo, otras sentado en el borde del colchon viendo la tele, otras en la silla... el caso es que el tio se la cascaba alegremente casi todas las mañanas del fin de semana, delante de la ventana y sin cortinas la mayoria de las veces. En varias ocasiones me plantee seriamente invitar a Los Mirones a mi apartamento y dejarles la exclusiva al alcance de su movil.Nuestra busqueda de vivienda comenzo la segunda semana despues de llegar; armados con un par de periodicos (“The Waikato Times”, que cada miercoles y sabado publicaba una seccion de anuncios por palabras, y “The Loot”, un semanal de articulos de segunda mano que incluia viviendas de alquiler) y una lista de agencias inmobiliarias, Maus y yo nos echamos a la calle dispuestos a encontrar nuestra casita con jardincito. No teniamos coche, y unicamente una bicicleta ruinosa que ni de coña iba a soportar el peso de los dos (apenas me soportaba a mi ya), asi que decidimos ir andando – sobre el mapa Hamilton no parece tan grande, verdad? – y limitarnos a casitas en zonas cercanas a Kiwilabs. Aquello estaba chupao, amos.
En alguna parte he oido yo la expresion esa de “solo los perros rabiosos y los ingleses se exponen al sol a mediodia”... pues ahora habria que añadirle: “...y las novias de los ingleses tambien”. Los dias que pasamos Maus y yo buscando casa bajo un sol abrasador y un calor que derretia el asfalto, acompañados por el eterno chirrido de las cigarras, nos convencieron que encontrar una casa habitable en Hamilton, Nueva Zelanda, iba a resultar algo mas complicado de lo que habiamos pensado. La mayoria de las viviendas vistas desde fuera parecian la casa ideal: casitas de una planta de madera o ladrillo, con su buzon de correos tan mono alli a la entrada, su caminito, su garage y el jardin, como la que se puede ver en la foto, que fue una de las que visitamos; hasta ahi todo bien. El problema venia cuando entrabas y te encontrabas, primero, con que la practica totalidad de casas en alquiler en Nueva Zelanda vienen vacias... y cuando digo vacias, quiero decir vacias: ni camas, ni armarios, ni sofas, ni electrodomesticos ni nada de nada. Aparte de ese ligero inconveniente, que habria implicado gastarse una pasta en muebles de segunda mano, estaba el tema de las moquetas: ya habia comentado previamente que a los ingleses les encantan las moquetas, no solo en las habitaciones y el salon, sino tambien en la cocina y en el baño (si, si, moqueta en el baño). Pues los neozelandeses no les van a la zaga: solo les falta enmoquetar la pared. Y no habria ningun problema si la moqueta cumpliera los minimos exigibles de decencia... pero en la mayoria de casas que visitamos, donde encima te pedian que te descalzaras para entrar, casi tuvimos que desinfectarnos las plantas de los pies al salir. Aquellas moquetas estaban sucias, llenas de agujeros, con manchas de grasa y otras sustancias no identificables (no es que no se pudieran identificar, es que preferiamos no conocer su origen) y totalmente peladas... algunas incluso tenian pulgas!. En las paredes, la mayoria de hogares de Nueva Zelanda aun se decantan por el papel pintado, en muchos casos con adornos florales que cruzan la frontera del mal gusto para adentrarse directamente en la abominacion estetica. Sin embargo aun era preferible el espantoso papel pintado a las manchas que encontramos en alguna de las casas: era como si hubieran matado a un gato agarrandolo por el rabo y estrellandolo contra las paredes.Asi que ahi estabamos Maus y yo, caminando kilometros y kilometros por zonas residenciales de Hamilton en las que no encontrabas un solo bar o tiendecita donde parar y beber algo, tachando casas de nuestra lista y echando pestes contra el ultimo agente inmobiliario que nos habia asegurado que la casa iba a ser poco menos que la residencia de verano de Paris Hilton. Francamente, dudo mucho que Paris Hilton tenga la casa llena de termitas, hormigas, ratas y con un agujero en medio del suelo del pasillo.
Desanimados, decidimos olvidarnos de las casitas y empezar a buscar un apartamento algo mas grande que el que teniamos. Los apartamentos, al fin y al cabo, vienen casi todos amueblados, son mucho mas baratos y suelen quedar en el mismo centro. En mi mente dije adios a la casita con jardincito y Maus y yo nos pusimos a elaborar nuevas listas. Ya nos dolian los pies solo de pensar en reanudar la busqueda.
El martes 31 de enero, cuando ya solo faltaba un dia para comunicarle a la empresa dueña de los apartamentos si nos ibamos o queriamos quedarnos mas tiempo (en cuyo caso tendriamos que empezar a pagar), me fui a tomar una cerveza con uno de nuestros vecinos, Larry. Conoci a Larry - un sudafricano timido de ojos azules - el segundo dia despues de llegar, cuando llame a su puerta para pedirle sal, como la tipica maruja de las telenovelas. Desde ese dia se convirtio en nuestro primer amigo en Nueva Zelanda. Larry es un ingeniero de caminos que esta en Hamilton buscando trabajo, como muchos otros compatriotas que abandonaron Sudafrica despues del cambio de gobierno; el martes aquel se paso por nuestro apartamento a preguntarnos que tal nos habia ido en la busqueda y a proponernos salir a tomar algo. Maus estaba aun recuperandose de un quemazo impresionante en las piernas que habia pillado el fin de semana anterior (del cual os hablare en el siguiente articulo), asi que se quedo en casa, pero yo tenia ganas de contarle nuestras penas a alguien. Entre cerveza y cerveza me pregunto si habia mirado en una pagina de subastas neozelandesa, llamada TradeMe, donde tambien anunciaban alquileres. Sin demasiadas esperanzas me dirigi al cibercafe y eche un vistazo a la seccion de alquileres... y alli se fraguo el milagro.La primera casa de la lista estaba, segun la descripcion, completamente amueblada, tenia dos habitaciones, garage, jardin y estaba a 10 minutos caminando de Kiwilabs. El anuncio venia acompañado de dos fotos que mostraban una casa limpia, luminosa y agradable, y el alquiler, aunque ligeramente mas alto de los que habiamos estado mirando, era algo mas bajo del que habia estado pagando en Mix Village por mi miniapartamento. Parpadee. El anuncio seguia alli, era real. Un segundo despues, sobre la silla donde habia estado sentada solo quedaban volutas de humo y podia verse un agujero con forma de Pilimindrina en la puerta del ciber; jadeando, me abalance sobre el primer telefono publico que encontre. Llame al telefono que incluia el anuncio procurando no parecer demasiado ansiosa (“quiero ver esa casa, quiero ver esa casa, QUIERO VERLA AHORA”) y el dueño me dio hora para el dia siguiente. Me negue a hacerme demasiadas ilusiones: seguro que cuando la vieramos no se pareceria en nada a la descripcion. Larry se ofrecio a llevarnos en coche para evitarnos una nueva caminata, y a las 7 de la tarde del miercoles alli estabamos plantados los tres, a la puerta de una casita de madera blanca con un enorme balcon. El dueño nos abrio la puerta y, desde el primer momento en que posamos la vista dentro, supe que aquella casa tenia que ser nuestra.
La casita lo tenia absolutamente TODO. No solo muebles y electrodomesticos, sino tambien television, equipo de musica, cuberteria, vajilla, ollas, sartenes y demas artilugios de cocina, tostadora, licuadora, aspiradora, cortinas, toallas y ropa de cama. El jardin era enorme y tenia numerosas plantas con flores y arboles frutales, y de su cuidado se hacia cargo el dueño. La segunda habitacion estaba situada detras del garage, separada del resto de la vivienda, y ofrecia una perfecta habitacion para invitados o familiares que vinieran a visitarnos (o para tener un lugar comodo donde dormir despyues de un cabreo de pareja). La casa tenia tambien calefaccion - otra curiosidad de Nueva Zelanda: las casa no tienen aislante termico, las paredes son practicamente de papel, y no tienen calefaccion central –, sistema de alarma y garage con mando a distancia. En la foto podeis comprobar las vistas desde el balcon.Me quede mirando al casero con cara de paranoica: esa casa no la tocaba NI DIOS! En esa zona y a ese precio, yo sabia que la proxima persona que la viera se la quedaria, y que habia sido cuestion de pura suerte ser los primeros en pasar a verla. Le ofreci referencias, mis datos bancarios, el nombre y el telefono de mi jefe en Hamilton, 3 meses de sexo oral, la virginidad de mis hijas, la de mis hijos si hacia falta y mi esclavitud de por vida. Afortunadamente para mi (y para Maus) el hombre ya hizo ademan de negativa en cuanto empece a mencionar las referencias y nos dijo: “No me hace falta ninguna referencia, yo soy una persona que se fia mucho del cara a cara y de mirar a los ojos a la persona, y se que con vosotros no voy a tener ningun problema. Si os gusta la casa, podemos arreglar el contrato de alquiler hoy mismo, y asi no se la enseño a nadie mas”.
En ese momento me converti a la primera religion que se me paso por la cabeza durante 3 segundos, lo suficiente para dar gracias a cualquier ser superior que hubiera por alla arriba. Despues deduje que cualquier ser superior se habria quedado horrorizado si hubiera estado en mi cabeza 5 segundos atras y me habria condenado al fuego eterno, aparte de haber convertido la casita en una pocilga. Asi que regrese discretamente al ateismo y me conforme con que Murphy hubiese estado despistado ese dia.
La casita no quedaria libre hasta dos semanas mas adelante, el 14 de Febrero, pero vistas las circunstancias habria esperado por ella 4 meses si hubiera hecho falta. Una media hora mas tarde Larry, Maus y yo salimos de alli con la copia del contrato en la mano y una sonrisa de oreja a oreja: por fin teniamos casita con jardincito!
Nota finish: en el momento de escribir esto hace ya tres dias que nos hemos mudado a nuestra nueva casita. No mas falta de espacio, no mas depender de la cocina y la lavadora comun, no mas vecinos pajilleros (bueno, al menos no tan visibles desde mi ventana :P). Por fin me puedo empezar a sentir en casa!
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Curiosidades de Nueva Zelanda y los kiwis:
1. Beben Mirinda!!! Y yo que creia que esa marca habia desaparecido hace ya siglos!
2. Entre las particularidades del acento neozelandes esta que poronuncian las "e" como "i". Asi, te encuentras con que frases como "turn left" y "check book" ("gire a la izquierda" y "talonario de cheques") acaban sonando "turn lift" y "chick book".
3. Los sueldos, los prestamos y los alquileres se pagan cada dos semanas en vez de mensualmente.
4. En Hamilton, cuando la dueña de una tienda tiene un chichi de lujo, lo anuncia asi:
