Mujeres incomprensibles
Ayer por la noche invité a cenar a mi casa a Steve y a Isa, otra compañera de trabajo muy dicharachera con la que estoy haciendo muy buenas migas. Steve llevaba semanas tratando de convencerme para que me enganchara a la serie que parece estar de moda en todo el mundo – y de la que yo aún no había visto un solo capítulo -, “Desperate Housewives” (si no recuerdo mal de uno de vuestros comentarios, por ahí la han rebautizado como “Mujeres desesperadas”). Pasamos una noche la mar de entretenida, entre bocados de tortilla de patatas, copillas de vino, escenas de la serie y cotilleos varios de la empresa.La televisión kiwi es tan mala o peor que la española; el único motivo de que tenga televisión es que me vino “de serie” con los muebles de la casa. Las pocas películas o documentales interesantes incluyen tal cantidad de pausas publicitarias, y los anuncios son tan sumamente malos y repetitivos, que resulta más fácil y menos irritante bajarte la película de internet…
Inciso: por supuesto, legalmente, pagando derechos de autor y utilizando servidores autorizados, como yo siempre hago.
Inciso2: ppprrfffff… JUAAAJUAJUAJUAAAA… cof cof… JUAAAJUAJUA
Fin de ambos incisos.
…y verla con tranquilidad desde la cama.
“Desperate housewives” no iba a ser menos, aunque estando en buena compañía la publicidad se hace mucho más amena.
Durante una de estas pausas pusieron un anuncio de tampones. En la pantalla, un chico de unos 19 ó 20 años va al supermercado a comprar tampones para su novia. Encuentra en promoción especial los de la marca X (ni idea de qué marca eran) y lee en la caja: “cómodos, flexibles, máxima absorción… y ahora, tamaño EXTRA PEQUEÑO”.
El chico mira la caja de tampones con gesto torcido. Busca un poco más, pero no encuentra otros. Sin parecer demasiado convencido, se lleva los tampones a caja escondiéndolos para que no los vea ningún otro cliente, se acerca a la cajera con aire de confidencialidad y le pregunta: “Oiga… ¿está segura de que sólo tienen esta talla?”.
Fundido en negro. Imagen de la caja de tampones X. Una voz femenina en off sentencia: “Los chicos nunca podrán entenderlo”. Fin del anuncio.
A continuación, otro anuncio muy cortito y rápido, proclamando que iHug es la compañía de banda ancha más apreciada por sus clientes en Nueva Zelanda.
“¡Mira!”, exclamo yo, “¡Eso es lo que yo uso!”
Steve me mira sorprendido, se pone ligeramente colorado, sonríe con timidez y comenta: “Vale, entonces ya puedes explicarnos lo del tamaño”.
Silencio. Más silencio. Carraspeo.
“Ehm… Steve… me refería a la conexión a internet”
Isa y yo tardamos media hora en superar el ataque de risa. Y otra media hora en convencer a Steve de que saliera de debajo de la mesa.