Murphy, mi amante más fiel
Ley de Murphy: aquélla que promulga que, si algo en este mundo puede ir mal, irá mal.

Ejemplos de la vida diaria:
1. Si una tostada untada de mantequilla se cae encima de la alfombra persa, lo hará siempre por la cara de la mantequilla (uno de los ejemplos más conocidos de la famosa ley; afortunadamente, no me gusta la mantequilla).
2. La fila que tú has elegido siempre será la que más lenta avance. Si se te ocurre cambiar a otra fila, ésta automáticamente se ralentizará, mientras que aquella de la que provienes comenzará a avanzar. Esto es válido en el supermercado, en el banco o en un embotellamiento de tráfico (comprobado por Pilimindrina en múltiples ocasiones).
3. La probabilidad de que un tío que te encuentras en la discoteca tenga novia es directamente proporcional a lo buenorro que te parezca. Si está como un tren, no sólo tendrá novia, sino que la tía estará allí con él metiéndole mano. Si sientes que es amor a primera vista, descubrirás que su novia es tu mejor amiga (comprobado por Pilimindrina, a excepción del último paso… pero dadme tiempo).
Ejemplos científicos:
1. Las probabilidades de que un experimento funcione son inversamente proporcionales a su importancia (comprobado un número “x tiende a infinito” de veces por Pilimindrina)
2. Los experimentos más básicos, sencillos y aquellos en los que resulta imposible que nada vaya mal, serán los que primero fallen. Al mismo tiempo, aquel experimento cuyo protocolo ocupa 7 folios, que realizas por primera vez tú sola, en el que por accidente metiste la manaza en el medio estéril,
pisaste una de las placas de cultivo, estornudaste encima de las células hipersensibles y olvidaste a temperatura ambiente durante 8 horas una proteína que sólo soporta estar fuera del congelador durante 30 segundos… ese experimento dará un resultado perfecto, indiscutible, elegante y que abrirá las puertas a nuevas teorías revolucionarias. Jamás podrás repetir ese resultado, por muchas veces que vuelvas a realizar el experimento (comprobado por Pilimindrina, que está planteándose seriamente crear una nueva revista científica internacional titulada “Journal of Irreproducible Results”, o “Revista de los Resultados Irrepetibles”).
3. Si se te ha olvidado añadir algún reactivo al último paso de un experimento que ha durado dos meses y al que le queda una noche para completarse, lo recordarás en el mismo momento en el que te has puesto el pijama para ir a la cama (comprobado personalmente por Pilimindrina… que tuvo que subir al laboratorio a las 3 de la mañana).
Inciso: para más coñas, el resultado del experimento fue negativo. Fin del inciso.
4. No importa con cuánto cuidado calcules los días que tarda un cultivo celular en crecer hasta que se satura y necesita un cambio de medio… siempre acabará saturándose en fin de semana. Si el cultivo es importante, se saturará en fin de semana largo. Si es crucial, se saturará en Nochebuena, Nochevieja, tu cumpleaños o el de tu aniversario con tu pareja. Si es la única colonia de células superviviente después de un experimento que te ha llevado dos años, se saturará el primer día de tus vacaciones en Tegucigalpa (sí, por desgracia también comprobado por Pilimindrina).
Estos, y muchos otros ejemplos de lo más variopinto, me reafirman una y otra vez en que no importan los novios que tenga o los planes que haga. Mi media naranja se llama Murphy, y me demuestra su incondicional amor a diario y con pasión (y sin com-pasión).
¿Y a qué viene todo esto? Ah claro, casi se me olvida. La última prueba de amor de mi querido Murphy se podría enunciar como:
a) Cuando acabas de dejar a tu pareja, te sientes libre cual pajarillo y lo único que quieres es volar de flor en flor disfrutando de la variedad, te encontrarás con que los tíos no te hacen ni puto caso (véase ‘Etapa inglesa de Pilimindrina’).
Inciso: si alguno te hace caso, te saldrá rana. Véase la historia de Ojitos en la lista de personajes de la etapa inglesa. Fin del Inciso.
b) Cuando estás colada por un tío y por primera vez en tu vida te planteas que el tema puede ser serio, el tío se largará a 13000 kms de distancia y pasarás semanas sin saber si vuelve o no; si durante ese tiempo descubres que no te interesa ningún otro tío, y además prefieres no meterte en camisas de 11 varas hasta que tengas alguna respuesta acerca de lo que “el tuyo” pretende hacer, te encontrarás con que resultas absolutamente irresistible para los hombres que te rodean.
Ya no es sólo Hairy Dave el que me tira los tejos. Ahora tengo un estudiante de último año de carrera que me tira tejos, sequoyas y baobabs. Y para que os cachondeéis de mí (y de ellos) un poquito más, os adelanto que están celosos el uno del otro. Y Maus está celoso de los dos.
Al menos no puedo quejarme de que mi vida sea aburrida…
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¿Me contáis vuestras leyes de Murphy particulares?

Ejemplos de la vida diaria:
1. Si una tostada untada de mantequilla se cae encima de la alfombra persa, lo hará siempre por la cara de la mantequilla (uno de los ejemplos más conocidos de la famosa ley; afortunadamente, no me gusta la mantequilla).
2. La fila que tú has elegido siempre será la que más lenta avance. Si se te ocurre cambiar a otra fila, ésta automáticamente se ralentizará, mientras que aquella de la que provienes comenzará a avanzar. Esto es válido en el supermercado, en el banco o en un embotellamiento de tráfico (comprobado por Pilimindrina en múltiples ocasiones).
3. La probabilidad de que un tío que te encuentras en la discoteca tenga novia es directamente proporcional a lo buenorro que te parezca. Si está como un tren, no sólo tendrá novia, sino que la tía estará allí con él metiéndole mano. Si sientes que es amor a primera vista, descubrirás que su novia es tu mejor amiga (comprobado por Pilimindrina, a excepción del último paso… pero dadme tiempo).
Ejemplos científicos:
1. Las probabilidades de que un experimento funcione son inversamente proporcionales a su importancia (comprobado un número “x tiende a infinito” de veces por Pilimindrina)
2. Los experimentos más básicos, sencillos y aquellos en los que resulta imposible que nada vaya mal, serán los que primero fallen. Al mismo tiempo, aquel experimento cuyo protocolo ocupa 7 folios, que realizas por primera vez tú sola, en el que por accidente metiste la manaza en el medio estéril,
pisaste una de las placas de cultivo, estornudaste encima de las células hipersensibles y olvidaste a temperatura ambiente durante 8 horas una proteína que sólo soporta estar fuera del congelador durante 30 segundos… ese experimento dará un resultado perfecto, indiscutible, elegante y que abrirá las puertas a nuevas teorías revolucionarias. Jamás podrás repetir ese resultado, por muchas veces que vuelvas a realizar el experimento (comprobado por Pilimindrina, que está planteándose seriamente crear una nueva revista científica internacional titulada “Journal of Irreproducible Results”, o “Revista de los Resultados Irrepetibles”).3. Si se te ha olvidado añadir algún reactivo al último paso de un experimento que ha durado dos meses y al que le queda una noche para completarse, lo recordarás en el mismo momento en el que te has puesto el pijama para ir a la cama (comprobado personalmente por Pilimindrina… que tuvo que subir al laboratorio a las 3 de la mañana).
Inciso: para más coñas, el resultado del experimento fue negativo. Fin del inciso.
4. No importa con cuánto cuidado calcules los días que tarda un cultivo celular en crecer hasta que se satura y necesita un cambio de medio… siempre acabará saturándose en fin de semana. Si el cultivo es importante, se saturará en fin de semana largo. Si es crucial, se saturará en Nochebuena, Nochevieja, tu cumpleaños o el de tu aniversario con tu pareja. Si es la única colonia de células superviviente después de un experimento que te ha llevado dos años, se saturará el primer día de tus vacaciones en Tegucigalpa (sí, por desgracia también comprobado por Pilimindrina).
Estos, y muchos otros ejemplos de lo más variopinto, me reafirman una y otra vez en que no importan los novios que tenga o los planes que haga. Mi media naranja se llama Murphy, y me demuestra su incondicional amor a diario y con pasión (y sin com-pasión).
¿Y a qué viene todo esto? Ah claro, casi se me olvida. La última prueba de amor de mi querido Murphy se podría enunciar como:
a) Cuando acabas de dejar a tu pareja, te sientes libre cual pajarillo y lo único que quieres es volar de flor en flor disfrutando de la variedad, te encontrarás con que los tíos no te hacen ni puto caso (véase ‘Etapa inglesa de Pilimindrina’).
Inciso: si alguno te hace caso, te saldrá rana. Véase la historia de Ojitos en la lista de personajes de la etapa inglesa. Fin del Inciso.
b) Cuando estás colada por un tío y por primera vez en tu vida te planteas que el tema puede ser serio, el tío se largará a 13000 kms de distancia y pasarás semanas sin saber si vuelve o no; si durante ese tiempo descubres que no te interesa ningún otro tío, y además prefieres no meterte en camisas de 11 varas hasta que tengas alguna respuesta acerca de lo que “el tuyo” pretende hacer, te encontrarás con que resultas absolutamente irresistible para los hombres que te rodean.
Ya no es sólo Hairy Dave el que me tira los tejos. Ahora tengo un estudiante de último año de carrera que me tira tejos, sequoyas y baobabs. Y para que os cachondeéis de mí (y de ellos) un poquito más, os adelanto que están celosos el uno del otro. Y Maus está celoso de los dos.
Al menos no puedo quejarme de que mi vida sea aburrida…
(continuará…)
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¿Me contáis vuestras leyes de Murphy particulares?