Los viajes de Pilimindrina
Viviendo cabeza abajo
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El tiempo pasa, pero yo sigo siendo la misma (con el pelo algo más largo y 31 añitos ya, pero la misma ;). La historia de mis aventuras en Nueva Zelanda dejó de ser contada hace ya año y medio, pero he vuelto. Tengo mil aventuras más que contar, nuevos personajes de los que hablaros... y un nuevo plan, algo muy grande que llevar a cabo.

Algo para lo que necesito vuestra ayuda :)


LISTA COMPLETA DE PERSONAJES
Sindicación
 
El Mundo es un pañuelo ( ...y nosotros los mocos)
PhotobucketAyer por la noche recibí un correo de Muso comentándome que había empezado a escribir “una especie de blog de esos, no sé si sabes a lo que me refiero”. Le dije que tenía media idea. Cuando traté de entrar en su página me salió que el acceso estaba restringido, así que volví a escribirle para ver qué leches había que hacer para cotillear en él. En ese momento me fijé que su respuesta a mi último correo había sido casi inmediata, y le propuse una llamadita de Skype, ya que se había dado la coincidencia de estar los dos conectados a la misma hora (lo cual puede parecer frecuente cuando se vive en el mismo país, pero resulta harto complicado cuando cada uno reside en extremos opuestos del Globo). Así podríamos de paso conectar nuestras webcams y vernos los morros después de tanto tiempo.

Como ya había comentado en alguna ocasión, Muso no sabe nada de mí que tenga que ver con otros seres humanos de sexo masculino; no porque yo tenga nada que ocultar, sino porque él me pidió expresamente, desde el mismo día que lo dejamos, no tener noticia alguna de mis escarceos amorosos. Sabe que no soy la Madre Teresa de Calcuta, pero no quiere que se lo confirme, y sabe que me he venido a Nueva Zelanda, conoce de oídas a mis compañeros de trabajo, mi jefe, mis excursiones… pero no sabe nada de un inglesillo indeciso llamado Maus. Y esta situación pretendía seguir así hasta que un día él mismo me confirmara que el tema sentimental estaba ya superado y que podía escuchar mis historias sin censura y cortes publicitarios de por medio.

Pero, ¡ah, el destino! Todo eso cambió ayer.

Muso y yo nos pasamos un par de horas haciéndonos monerías delante de la webcam…

Inciso: no, no hubo striptease, aunque le pillé en gallumbos y con el pechamen al aire.

Inciso 2: no, yo no estaba en gallumbos y con el pechamen al aire... con el frío que hace estos días en Nueva Zelanda y la ignorancia absoluta de los kiwis hacia el concepto de “calefacción central”, esta menda estaba arrebujada en la silla delante del ordenador, con jersey, chaqueta polar y envuelta en una manta.

Fin de ambos incisos.

Photobucket…y hablando de las circunstancias de nuestras vidas, el precio de las habas en Perú y la posibilidad de que Rappel se presente al próximo certamen de Mister Tanga de Leopardo. Durante todo este rato, Muso tenía abierta la conexión al MIrc y de vez en cuando tecleaba un rato para decirle a alguien que ahora mismo estaba ocupado enseñándole a su ex un grano que le había salido junto al ombligo, y que no podía hablar con él/ella. ¡Coño, que una ha sido su ex durante año y pico y tiene preferencia en estas cosas!

Justo cuando nos estábamos despidiendo me comentó que había una chica en el Irc que se quejaba de que no le hacía ni puñetero caso, y los dejé dándole a la lengua (bueno, más bien a los dedos) mientras yo trataba de desempaquetarme de mis 5 capas de ropa y mantas para ponerme el pijama e irme a contar ovejas merinas.

Viernes por la mañana en Nueva Zelanda. Pilimindrina se levanta, se arranca las legañas con unas tenazas, desayuna, se ducha, se sube al coche, y con los ojos aún medio cerrados y esquivando estudiantes y viejecillas madrugadoras (no sabéis lo que cuesta luego desincrustar las dentaduras postizas del guardabarros) se dirige al trabajo. Como siempre, nada más llegar, revisa el correo. Un mensaje. De Muso. Título: “estoy flipando”.

Abro el mensaje pensando: “la tía que ha conocido es en realidad un transexual bien dotado que ha tratado de violarle sobre el órgano de la parroquia”

Pero no.

Era peor.

Bueno, casi.

PhotobucketLa “tía del MIrc” era una asturiana viviendo en Tarragona que empezó a hacerle preguntas acerca de “esa ex con la que hablas tanto”. Muso se puso sentimentaloide y le contó nuestra historia. Y… ¡sorpresa, sorpresa! Esto de la fama y el cotillón trae consigo estos problemas… la muchacha le suelta un: “¡Anda, esa historia me la conozco yo!”. Muso, curioso, pregunta: “¿Me conoces de antes?”. Y la chica responde: “No, pero he leído acerca de ti en un blog. ¡Tú eres Muso!, ¿verdad?”. “¿Muso? ¿Ein? ¿De qué me hablas?”

Ains…

Así fue como Muso llegó hasta mi blog.

Como yo ya había predicho en alguna de mis comeduras de tarro en las que me planteaba qué ocurriría si mi madre/mi hermana/mis acreedores/mis amantes lésbicas etc etc encontrasen mi blog, Muso no se lo leyó. Al menos no entero. Echó un vistazo al título, al último artículo y a la lista de personajes y tuvo bastante. Cerró la página, con el corazón latiendo a ritmo de samba. Volvió a abrirla. Fue al principio del blog y se buscó a sí mismo… y obviamente se encontró. Lo que leyó debió animarle y ayudarle un poco a superar la impresión de poder confirmar lo que seguramente ya sospecharía: que yo no he sido una monjita de la caridad durante el último año; es algo obvio, y no tengo ningún motivo para serlo, pero Muso es al fin y al cabo un hombre, y los hombres en general se sienten mejor creyendo que la mujer que ha estado con ellos ya no vuelve a desear a nadie más por los siglos de los siglos.

Conozco muy bien a mi Muso, y sé que esta noche no dormirá demasiado bien. Pero también sé que tirará para adelante y que lo que ha leído le ayudará a espabilarse y pasar página. En el fondo no me arrepiento de que esto haya ocurrido: lo de ocultar datos no es lo mío, y tenía ya ganas de poder contarle mis historias sin sentir que andaba pisando huevos, o que en cualquier momento se me podía escapar algún detalle que le hiriese.

PhotobucketMe pregunto quién sería la “asturiana en Tarragona”. Toca el silbato si andas por ahí, y cuéntanos qué te pareció a ti encontrarte sin esperarlo con el personaje de un blog que lees de vez en cuando sin siquiera estar segura de si lo que lees es real o ficticio :). Eso sí, te tengo que pedir que, si vuelves a charlar con mi Muso, por favor no le des más detalles de los que él mismo quiera leer. Háblale de ti, no de mí. O si le hablas de mí, en vez de comentarle que me ligué a un tío casado, o que me lié con un italiano raro, o que le dejé un mensajito a un camarero del Pizza Hut, recuérdale sólo lo estúpida que fui por dejar escapar a una persona tan excepcional como él. Porque él no necesita saber lo mucho que le echo de menos, o el gran amigo que perdí al mismo tiempo que el amante, ni necesita saber que a veces me siento como una salpicadura de barro al recordar cómo no fui capaz de luchar por él por culpa de mi absurdo orgullo, cómo mi falta de paciencia hizo naufragar una bonita historia con una persona que me quería más que a nadie en el mundo, que aún me quiere. No. Él necesita saber que pronto va a superar todos sus problemas y que va a encontrar a alguien que, esta vez, sí le merezca. Alguien para quien él sea lo más importante del mundo. Alguien que no sólo le quiera, sino que esté profundamente enamorada de él. Vamos, alguien como la persona que yo debería haber sido y no fui.

La cuenta atrás sigue… aunque hoy no es Maus quien ocupa mis pensamientos.
No