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GUEIL DAI MAZ
Energía
Sindicación
 
Prólogo VII


Sentado en una gran mesa, tengo hambre, noto la tripa vacía y la cabeza en blanco. Espero la comida, un aire taponado recorre mis entrañas.
No estoy solo, me acompañan los miembros de una familia. Todos parecen ansiosos como yo. De sus bocas cae una ligera babilla, sus glándulas salivales agonizan sin poder parar de segregar.
La madre tiene hambre, el padre tiene hambre, la niña tiene hambre, el niño tiene hambre y yo tengo hambre. Ni siquiera me pregunto que hago en esa mesa.
Aparecen 5 platos, cubiertos con 5 campanas. Se destapan.
Miro mi plato, en él hay una cabeza de cocodrilo sobre un caldo que echa humo. Los niños gritan con lagrimas en los ojos:
- ¡Bien, sopa de cocodrilo!.
La madre les contesta, mientras el padre sonríe orgulloso:
- Comer con cuidado, no sea que os atragantéis.
Cojo mi cuchara. La cabeza del cocodrilo empieza a moverse, abre y cierra los ojos compulsivamente. En los otros platos las partes restantes de mi cabeza de cocodrilo (patas, colas, etc) también se mueven. Salpican, el mantel se mancha.
Me asusto y le saco los ojos al reptil con mi cuchara. Supongo que así le será mas difícil ver como me lo como, o más difícil comerme.
Sorbo lentamente el caldo mientras el resto de los comensales son atacados por las verdes extremidades del descuartizado animal.
Cada sorbo mío es un mordisco de la cabeza de cocodrilo, no puedo parar. Sigo comiendo como si mi comida no me estuviera devorando.
La cuchara cae sobre el plato limpio, yo no estoy, no hay nada, no siento nada; pero a la vez me siento bien, relajado.
Y no puedo parar de preguntarme:
- ¿Habré alcanzado la Energía?.

Elellaellosellasnosotrosvosotros.

Este escrito es el prólogo número 7 de “EL LIBRO. Principios de Energía y descompresión gaseosa”.
 
Maniaco-depresivo


“A veces pienso que sería más fácil haber nacido muerto, que sería mejor no haber nacido; no haber contado con la piadosa oportunidad de ser concebido. Egoístamente siento que este mundo no me aporta todo lo que necesito, objetivamente me pregunto qué aporto yo. Soy tan simple, tan estúpido, tan imperfecto que me veo a mi mismo como un ser complejo, envidioso de cómo los demás consiguen disfrutar. La Energía me hace ser más positivo, me ha ayudado a entenderme y equilibrarme en todos los sentidos.” Doctor Goldenrod Kleberger (1915-1984).
Al contrario de lo que, en un principio, creían los historiadores la infancia de Goldenrod fue tranquila y apacible, ausente de todo tipo de traumas y perturbaciones, con una familia que le otorgó todo el cariño y el apoyo que un niño puede necesitar.
Fue en la segunda etapa de la adolescencia, con 17 ó 18 años, cuando sin ningún motivo aparente desarrolló un comportamiento maniaco-depresivo que formaría parte de su vida hasta alcanzar la edad adulta.
Con 36 años Goldenrod conoce la Energía y poco a poco recupera la ilusión, hasta tal punto que se convierte en un gran estudioso. Publica dos libros: el primero de ellos aborda con profundidad los cuatro postulados de la Energía y tiene por título “Energía: dialéctica y práctica de los cuatro postulados” (1959). Su segundo libro es una completa biografía sobre Miriani Olivendi, en la cual destacan los excelentes análisis que se realizan sobre la obra literaria de ésta. Su titulo es “Miriani Olivendi. La dama agónica” (1970).
Goldenrod Kleberger fallece el 7 de octubre de 1984 de muerte natural. Ha sido sin duda uno de los grandes estudiosos y referentes para la Energía durante el siglo XX.
 
Atasco


Un hombre que se sentía agobiado, aturdido, cansado, dolido, desganado, y que no encontraba solución a sus problemas; decidió cortarse las venas a la altura de sus dos muñecas. Después se tumbó sobre el frío suelo de piedra, cerró los ojos y durmió.
Cuando su mujer llegó a casa y le encontró en ese estado, preguntó aterrorizada:
-¿Qué ha pasado?, ¿qué haces?
El hombre abrió los ojos y pausadamente contestó:
-Cuando se atasca la circulación es mejor buscar vías de escape.

Ilustración y texto de “Los Cuentos de la Energía” del Doctor Cohainio (1889).
 
Costumbres de la Energía

Pedro Juan Suárez (1823-1912)

Hay una serie de ejercicios que correctamente aplicados nos ayudaran, sin duda, a deshacernos en Energía.

Estiramiento/Estimulación: este ejercicio debe practicarse después de haber realizado o tenido una etapa de reposo (sueño, siesta, etc) y tiene como objetivo ayudarnos a sintonizar nuestro cuerpo y a centrar nuestra mente. El ejercicio se divide en cuatro etapas:

Primera Etapa: sentados en una silla, con la espalda erguida, estiraremos los brazos vertical y horizontalmente alternando estos dos movimientos durante diez veces. Hay que notar como los huesos y los músculo se expanden.

Segunda Etapa: de pie, con la espalada completamente recta, levantaremos ligeramente la pierna trazando un paso diagonal, y procurando doblar la rodilla lo menor posible estiraremos cinco veces cada extremidad. Se trata de buscar la misma sensación que en la primera etapa.

Tercera Etapa: elevar la mano (primero la derecha y luego la izquierda) a la altura del hombro de manera que la palma de ésta se situé paralela a un espejo (imaginario) donde nos veremos reflejados. Situar el dedo gordo de la mano elevada en el centro de la palma durante cinco minutos, después levantarlo lentamente; y colocar el dedo índice de la mano que está libre en el punto donde se apoyaba el dedo gordo rozándolo suavemente. Después deslizarlo lentamente por el antebrazo hasta la altura del codo. Hacer este ejercicio cinco veces con cada mano.

Cuarta Etapa: sentados, hay que intentar pensar en lo que queremos hacer, en aquello por lo que nos hemos levantado, por insignificante que parezca. Se trata de centrar toda nuestra atención en ello, razonar las posibles maneras que tenemos de hacerlo. Todo nuestro cuerpo debe centrarse en la mente, hay que conseguir que lo físico no tenga presencia. Una vez que nos centremos en aquello que nos importa, que nos interesa o que nos preocupa, después de analizarlo desde nuestro interior debemos volver a lo físico, respirar pausadamente y beber dos vasos de agua.


Uno de los principales precursores de las Costumbres de la Energía fue Pedro Juan Suárez. Su tesis “Energía y costumbres espirituales” introduce un aspecto importante en todo este asunto que es la aplicación del Aceite Mosca a la Energía. La familia de Pedro Juan era dueña de una de las principales empresas de fabricación y distribución del Aceite Mosca. Este aceite se ha utilizado mucho en la Santería, por ello, algunos estudiosos de la Energía (los más puristas) se han desvinculado y rechazan rotundamente la utilización de dicho aceite.
Pedro Juan Suárez potenció su utilización y aplicación a las Costumbres de la Energía con la publicación en 1857 de su libro “Aceite Mosca: costumbre y claridad” donde explica que el Aceite Mosca debe extenderse sobre el pecho desnudo durante la realización de la cuarta etapa de la Costumbre Estiramiento/Estimulación.

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