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Vida y obra de un Pirrakas
Intentaré contar mi vida.
Acerca de
Mi lema es "Carpe Diem", aunque a veces es difícil cumplirlo. Hago las cosas y luego las pienso. ¿Virtud o defecto?
Sindicación
 
La fugaz Inés y mi examen de autoconciencia.
Igual que llegó en forma de ilusión, se desvaneció en forma de decepción. Sin más banquetes craneales, sin marear más garbones y sin dejar pisada en ninguna de las partes más viscerales de mí.
Su frialdad en el reencuentro provocado por mí, su desinterés y apatía hacia mi propia persona, me hizo ver que tampoco, que tampoco sería ella la próxima jugadora.
Nunca sabré por qué, por qué ese repentino cambio de actitud, por qué pasé de ser alguien especial, a ser más común que una gripe en ésta época. Ni soy especial, ni soy común.
No sería justo justificar su actuación con un “nunca enteré a las mujeres” aunque eso también sea verdad. En este caso hay algo más, un expediente X, es cómo si en una semana, que es el tiempo que me dio tiempo a relacionarme con ella, hubiera conocido a dos personas totalmente distintas, Miss Jekyll y Miss Hyde.



Quizás y casi con total seguridad, es por esa más que comprobada teoría que tenemos los tíos de que una mujer se interesa por ti mientras no sabe que te puede tener y pasan de una forma olímpica cuando se da cuenta que un solo chasquido de sus dedos bastaría para tenerte. Pues bien, no me chasquees prima que éste no bailará pa ti.
Fue un craso error compararla con McDowell, aquí cabe esa frase que compara dioses y gitanos.
Ha sido una semana muy larga, fiesta desde el miércoles, un sota, caballo y rey que me ha hecho más que pensar en cambiar mis hábitos de mis intervalos de inacción laboral.
Es un ritmo de vida que me empieza a asediar, un compás de supervivencia que me carga y que los efectos secundarios no compensan los no pocos buenos momentos que producen esta vida de jaranero.
Sí, es verdad, suena a manida autoreprimenda de un típico lunes de resaca, pero no, no lo es. Tampoco me retiro a una vida monacal de retiro y oración, pero sé que no puedo seguir así, mi cuerpo me manda mensajes subliminales avisándome que no puedo, no debo seguir con ésta regularidad de juerga y desenfreno, ya no.



 
Doña Inés del Alma mía
Aunque parezca todo lo contrario, hacía mucho tiempo que no me sentía tan atraído así por una mujer. Sí, quizás McDowell se pareciera mucho a esta sensación, pero no sé por qué no es lo mismo, no sé si es más o menos, pero es diferente.
La verdad es que son casos muy similares, las dos llegaron de repente a mi vida, fruto de una casualidad y el feeling mutuo fue muy fuerte desde el primer momento.
Sólo espero que éste caso no acabe cómo el de McDowell, que precisamente hace unos días la vi y estoy seguro que ella me vio a mí, en un Irish Pub con su “chico” y no nos saludamos, triste, pero tenía que ser así por evitar males mayores.
Esto es más de película, en esas en las que hay una cantante y entre el público un hombre que se vuelve loco por su voz, por sus gestos, por ella. Sonrío al pensar, que de la única película que realmente me acuerdo es Torrente II cuando Santiago Segura babea mirando a Inés Sastre, bueno, pues no!! esa no es la idea.
Ella canta en el grupo del garito que últimamente se ha convertido en nuestro local habitual. Ya la había visto más veces, ya la había oído más veces, pero hará un par de semanas y no sé por qué, me fijé especialmente y me encantó, hubiera dado lo que fuera en ese momento por tomarme una copa con ella. Justo una semana después, el hada madrina me tocó con su varita mágica y me susurró al oído “deseo concedido”.
Los limones y el demacrado Antonio Vega tocaban en “La botellita de Serrano”, ¿por que no? puede estar bien. Habíamos quedado con Ramón, el guitarra de Los Secretos y allí estaba, hablando con dos chicas y la vi, una de ellas era mi Inés Sastre. No dudé en hablar con ella, presentarme, aquí se acaba todo posible parecido a Torrente II. Cómo por arte de magia, Ramón, la otra chica, Inés y yo nos quedamos solos, el resto del grupo se había esfumado, me daba igual.



Hasta las 5 y media de la mañana con ella, tomando copas, riéndome cómo hacía mucho que no me reía con una mujer, vacile por aquí, vacile por allá. Entre medias más momentos de buena música, en el Honky Tonk, donde en directo tocaban la Musicalité, grupo que me gusta bastante, no les hice ni caso, sólo me importaba ella.
Tenía su teléfono, tenía su sonrisa, tenía sus ojos, tenía unas ganas tremendas de volver a saber de ella y no había ni llegado aún a casa.
Al día siguiente era viernes, día en el que tocaba su banda en el garito, el plan estaba claro. Volví a compartir con ella unas horas, unas risas, más acercamiento y sobre todo ese “eres especial” que me regaló, terminó por volverme loco. Una cita, una cena, los dos solos salió de esa noche, esto tiene buena pinta.
Cómo no, mi falta de eso que llaman paciencia, volvió a hacer de las suyas y varios fueron los sms que le llegaron desde mi móvil. El consejo que sabiamente me dio Kili ayer, me lo podía haber dado antes, muestra tus encantos y no tus intenciones. Mis encantos, si es que los tengo, se los demostré siendo yo mismo, pero mis intenciones también, me encanta y así se lo hice saber. A veces me pregunto si la sinceridad no me la puedo meter de vez en cuando por el mismísimo culo!!!
Al día siguiente Kili y yo llegamos a altas horas ya al garito, ella nunca está allí a esas horas y menos un sábado, pues éste día sí, un cumpleaños tenía la culpa. Me vio, vino y me dio un abrazo que todavía me sabe. Después de unas breves risas, ella hizo lo normal, volver con la gente que estaba y seguir celebrando el cumpleaños. Kili se ponía malo, no entendía por que no volvió a hacerme caso en toda la noche, yo lo veía lógico o lo que quería era darle una explicación, disculparla de algún modo.
Algún sms más, nunca fuera de tono, nunca nada de lo que me tuviera que arrepentir. Dejó de contestarme, un día, dos, el tercero no pude más y la llamé para confirmar la cita de éste jueves, no me lo cogía, una, dos, lo siguiente fue un sms suyo diciéndome que no podía hablar ni quedar, todo en el mismo lote. Todo se me vino abajo, sobre todo el ánimo.
Así que aquí estoy de nuevo, con una mujer permanente en mi mente, pensando en que todos los sms que me llegan son de ella y luego no lo son, con el móvil en la mano pensando en si le mando uno más o no, sin saber si tendré la oportunidad de mostrarle esos encantos que se me suponen o si ya, en tan sólo unos días, ella ha decidido que no, que el juego ha llegado al GAME OVER.
¿Alguién dudaba de que esto no tendría final feliz?
Yo ya no creo en la mala suerte.

 
Año nuevo...
Pereza, desidia, indolencia, flojedad, desgana, indiferencia, apatía, desinterés, inapetencia. Muchas palabras para explicar una sola cosa, un solo estado de ánimo, un solo momento.
Llevaba días pensando en pintar la primera hoja del año, escribir lo que fue la transición del 2006 al 2007. Se había convertido en una obligación y no es la motivación que me tiene que llevar a escribir esta forma de expresarme.
Desde hace tiempo las Navidades no son para mí unas buenas fechas, quizás desde que la ilusión que tienes cuando eres niño empieza a evaporarse, quizás desde que falta mi padre y dejamos de disfrutar en familia para pasar a añorarle, brindando por un nuevo año con doce lágrimas en los ojos.
Salvo por esos días de tregua laboral que te sirven para cometer los excesos que te prometiste no hacer, salvo algún gulpiyuri este año disfrazado de concierto de Fito, salvo esos salvos, para mí han sido un día más…incluso un día menos.

Todo se derrumba y es tan fácil
Todos mis castillos son de arena
Todo lo que sueño es tan frágil
Todo lo que bebo es tu ausencia
Y mi pobre corazón de hierro
Se me fue oxidando con las penas

Es que tengo sueño y no me duermo
Este fuego que ya no calienta
Todo lo que canto es tan estéril
Todas las canciones son la misma
Muy pocas personas, demasiada gente
Diferente sangre de una misma herida


Incluso esos manidos propósitos de nuevo año, adelgazar, dejar de fumar, cuidarse más en general, no han llegado a pasar por mi mente, fue un fin de semana más, un fin de semana menos.
Los temas básicos de mi vida, trabajo, amor, dinero, amistad, siguen prácticamente igual, igual, igual, igual y bueno, a veces es mejor que las cosas se queden cómo están, que no empeoren al menos.
Quizás los planes a corto y medio plazo, es decir, el II CRE que estamos preparando y el Camino de Santiago con Kili y Grandullón, sean lo que me sacan un poco de la rutina diaria y de esa sensación de vivir en el día de la marmota.
Los planes a largo plazo son más pajas mentales que planes, ese “Gulpiyuri Bar” con Kili es un sueño que se haría posible si nos toca la lotería o un socio capitalista se fiara de nuestro poder de convocatoria, yo desde luego que estoy seguro que la cosa sería un éxito, ¿alguien con unos cuantos kilos que le sobren? y no me refiero a kilos de peso, que de esos ya tenemos nosotros para montar 18 bares y una bolera.
En fin.


Cuando ya no sirven las palabras
Cundo se ha rajado la ilusión
me emborracho con whisky barato
a ver si me escuece el corazón

Quiero ser tan duro como el hierro
pero me derrito con tu olor.
Quise hacer un cielo en el infierno
a ver si acertaba por error



Lo único que me queda para este año son los “esperos”, es decir, espero que en este año mi vida de un cambio a mejor, espero que todo me vaya mejor, espero que alguien que me atraiga se fije en mí, espero mejorar en mi trabajo y por supuesto mejorar en ese papel que te dan a final de cada mes llamado curiosamente nómina…no… a mí….ná... de ná, que gilipollez.
Una reflexión sobre lo que es mi vida, lo que fue y lo que será, para empezar este nuevo año.