5 x 4
Hacía mucho tiempo que no pasaba un fin de semana tan completo cómo este. Es más, no recuerdo uno tan especial, creo que ha sido “el fin de semana”.
Kampi celebraba su cumple y eso hace que se pare el mundo, al menos para mí. Ocho éramos los elegidos y finalmente quedamos un quinteto espectacular.
Kampi: anfitrión, showman de por sí, aseguradas la risas y cualquier cosa puede pasar estando con él. Él nunca falla, amigo de los de letras grandes con el que puedes contar tanto en los buenos, cómo en los malos momentos.
Grandullón: su toque aparentemente cultureta hace que cada vez que saca sus enormes pies del tiesto sea digno de pasar con él cada uno de esos momentos. Afortunadamente disfruto habitualmente de sus toques de genialidad.
Primu: digamos que es una réplica del que suscribe o más bien, por edad, yo soy una réplica suya. Más amigo que primo y con el que me voy al fin del mundo si hiciera falta.
Leo: primo del primero. Su peculiar condición de “famoso” nos dio un juego impresionante allá por donde fuéramos. Digamos que fue imprescindible para que el fin de semana fuera tan…surrealista.
Pirrakas: O sea yo.
Días que parecían escritos por Buñuel, días que no olvidaremos ninguno de los cinco, días que nos han dejado huella y que cualquier de nosotros repetiría hoy mismo.
Por intentar resumir, buena comida con base de arroz y ali oli, muchísimas risas que aún duran cada vez que nos llamamos, copas rodeados de mujeres y un aura de buen rollo que desprendíamos que no pasaba desapercibido para nadie.
Un paseo en barco hasta Alicante con la fabulosa familia de Kampi se sumaba al espectacular fin de semana.
Y hasta aquí puedo leer.
Kampi celebraba su cumple y eso hace que se pare el mundo, al menos para mí. Ocho éramos los elegidos y finalmente quedamos un quinteto espectacular.
Kampi: anfitrión, showman de por sí, aseguradas la risas y cualquier cosa puede pasar estando con él. Él nunca falla, amigo de los de letras grandes con el que puedes contar tanto en los buenos, cómo en los malos momentos.
Grandullón: su toque aparentemente cultureta hace que cada vez que saca sus enormes pies del tiesto sea digno de pasar con él cada uno de esos momentos. Afortunadamente disfruto habitualmente de sus toques de genialidad.
Primu: digamos que es una réplica del que suscribe o más bien, por edad, yo soy una réplica suya. Más amigo que primo y con el que me voy al fin del mundo si hiciera falta.
Leo: primo del primero. Su peculiar condición de “famoso” nos dio un juego impresionante allá por donde fuéramos. Digamos que fue imprescindible para que el fin de semana fuera tan…surrealista.
Pirrakas: O sea yo.
Días que parecían escritos por Buñuel, días que no olvidaremos ninguno de los cinco, días que nos han dejado huella y que cualquier de nosotros repetiría hoy mismo.
Por intentar resumir, buena comida con base de arroz y ali oli, muchísimas risas que aún duran cada vez que nos llamamos, copas rodeados de mujeres y un aura de buen rollo que desprendíamos que no pasaba desapercibido para nadie.
Un paseo en barco hasta Alicante con la fabulosa familia de Kampi se sumaba al espectacular fin de semana.
Y hasta aquí puedo leer.
El roce hace putadas
No hay dedos en las manos para contar las ocasiones en las que el Grandullón y yo hemos dicho eso de “no hay Dios que comprenda a las mujeres” en éste último año. No sabemos que es lo que quieren, ni cómo lo quieren, tampoco las formas que tienen de manifestarse, cualquier gesto, acción o palabra que digan no se puede interpretar de la forma que aparenta, no se puede simplificar a lo que aparentemente cualquier tío daría por hecho, no. Es todo más complicado, luego nos extrañamos de que no sepan interpretar un mapa!! Para ellas nunca el 1 + 1 es = a 2 ó al menos no tiene por que ser así. Pequeña introducción reivindicativa de lo simple, de que la línea recta entre dos puntos es el camino más corto.

Estos días me han recordado a cuando salía corriendo del colegio a la tienda de frutos secos y compraba una bolsa sorpresa por 5 pesetas. Unas veces me iba cómo unas castañuelas con las cosas que me salían y otras me daban ganas de patalear.
La bolsa era mi casa y la sorpresa Laurita o mejor dicho su estado de ánimo, su comportamiento conmigo. ¿Qué toca hoy? ¿desdén? ¿complicidad? ¿unas copas? ¿un me voy a dormir a las 9 de la noche? …¿quién sabe? Ahora se acabó toda la incertidumbre, liberé mi cabeza de tanta preocupación, se acabó.
Nunca he dudado que mi transparencia llevada a límites insospechados, había dejado claro a Laurita mis sentimientos hacia ella, su opacidad producía el efecto contrario en mí.
Justo cuando tiraba la toalla, justo cuando decidí dejar de girar mi vida en busca de momentos con ella, pasó. Buscó cariño y lo encontró, me regaló los oídos con un “eres perfecto” y un “me tratas muy bien” que podía sospechar que la cosa no iría mal. Nunca la decía que no a nada y su directa petición de dormir con ella no iba a ser una excepción. Seguí dejando que fuera ella la que diera los pasos y los dio, uno a uno. Me había imaginado tantas veces este momento, toda la noche abrazado a ella, toda la noche con una sonrisa en mi cara. Aún así, mi leve experiencia con las mujeres hizo que no me sorprendiera que al día siguiente me dijera eso de “no estoy preparada” “no quiero hacerte daño” “sigamos cómo hasta ahora”.
Ingenuo de mí, pensaba que la puerta ya estaba abierta y que sería cuestión de tiempo. Así fue, cuestión de una semana viendo cómo ponía tierra de por medio hasta que llegó el mazazo final.
Con una copa en la mano, como si de un micrófono se tratara con el que sin él no se arranca, me soltó que se estaba pensando buscar otro sitio donde vivir. Se sorprendió de que yo pensara que no seguía con su novio y que ella se sentiría incómoda llevándolo a casa sabiendo que me repatearía las pelotas sobremanera, no se equivocaba lo más mínimo en ese comentario.
Silogismo de ésta mujer: Durante 2 meses: Le he dejado definitivamente + no quiero volver a saber nada de él + le he dicho que me da asco delante de sus compañeros + no quedo con él ni quiero + ven conmigo a una boda + métete en la cama conmigo = nunca lo hemos dejado, siempre estamos así, tenemos nuestros baches, pero es con él con quién quiero estar. Estaba claro!! Yo no lo he sabido interpretar, yo hice un simple razonamiento y pensaba que lo había dejado con él, nunca se me han dado bien los idiomas.
Tras todo esto me siento liberado, si se quiere ir se irá y yo no haré nada por evitarlo, es más, creo que es lo mejor. La cosa se quedará cómo una nueva pelea en la que quise boxear y en el primer round me apagaron la luz.
Molt Sort.

Estos días me han recordado a cuando salía corriendo del colegio a la tienda de frutos secos y compraba una bolsa sorpresa por 5 pesetas. Unas veces me iba cómo unas castañuelas con las cosas que me salían y otras me daban ganas de patalear.
La bolsa era mi casa y la sorpresa Laurita o mejor dicho su estado de ánimo, su comportamiento conmigo. ¿Qué toca hoy? ¿desdén? ¿complicidad? ¿unas copas? ¿un me voy a dormir a las 9 de la noche? …¿quién sabe? Ahora se acabó toda la incertidumbre, liberé mi cabeza de tanta preocupación, se acabó.
Nunca he dudado que mi transparencia llevada a límites insospechados, había dejado claro a Laurita mis sentimientos hacia ella, su opacidad producía el efecto contrario en mí.
Justo cuando tiraba la toalla, justo cuando decidí dejar de girar mi vida en busca de momentos con ella, pasó. Buscó cariño y lo encontró, me regaló los oídos con un “eres perfecto” y un “me tratas muy bien” que podía sospechar que la cosa no iría mal. Nunca la decía que no a nada y su directa petición de dormir con ella no iba a ser una excepción. Seguí dejando que fuera ella la que diera los pasos y los dio, uno a uno. Me había imaginado tantas veces este momento, toda la noche abrazado a ella, toda la noche con una sonrisa en mi cara. Aún así, mi leve experiencia con las mujeres hizo que no me sorprendiera que al día siguiente me dijera eso de “no estoy preparada” “no quiero hacerte daño” “sigamos cómo hasta ahora”.
Ingenuo de mí, pensaba que la puerta ya estaba abierta y que sería cuestión de tiempo. Así fue, cuestión de una semana viendo cómo ponía tierra de por medio hasta que llegó el mazazo final.
Con una copa en la mano, como si de un micrófono se tratara con el que sin él no se arranca, me soltó que se estaba pensando buscar otro sitio donde vivir. Se sorprendió de que yo pensara que no seguía con su novio y que ella se sentiría incómoda llevándolo a casa sabiendo que me repatearía las pelotas sobremanera, no se equivocaba lo más mínimo en ese comentario.
Silogismo de ésta mujer: Durante 2 meses: Le he dejado definitivamente + no quiero volver a saber nada de él + le he dicho que me da asco delante de sus compañeros + no quedo con él ni quiero + ven conmigo a una boda + métete en la cama conmigo = nunca lo hemos dejado, siempre estamos así, tenemos nuestros baches, pero es con él con quién quiero estar. Estaba claro!! Yo no lo he sabido interpretar, yo hice un simple razonamiento y pensaba que lo había dejado con él, nunca se me han dado bien los idiomas.
Tras todo esto me siento liberado, si se quiere ir se irá y yo no haré nada por evitarlo, es más, creo que es lo mejor. La cosa se quedará cómo una nueva pelea en la que quise boxear y en el primer round me apagaron la luz.
Molt Sort.





