"La pulsera de la suerte"
Esperaba un fin de semana tranquilo, normalito, hasta aburrido. Entre mi estado de ánimo y el estado de ánimo de mis cuentas corrientes, no esperaba que éste fin de semana fuera especialmente diferente. Había empezado a tener esa sensación de agobio con mis amigas las hipotecas.

El miércoles fui elegido voluntario para ir a Fitur donde mi departamento tenía un pequeño minúsculo e insignificante mostradorcillo. Allí conocí a una de esas personas que te llenan enseguida, una persona especial, de esas que por una extraña razón tienes ganas de que te conozca y conocerla, al final del día nos habíamos contado más cosas de nuestras vidas que a muchos amigos. Acabamos tomando un café juntos, después de ofrecerme llevarla a casa. Disfruté de su humor, de su sinceridad, de sus ojos, de su grata conversación.Los siguientes días, cual niño de 15 años, hacía lo que fuera por verla.
El viernes tocaba Fonda, apenas un par de horas juntos, estaba tan cansada...acabó la noche con un toque de esa acidez que me sale de vez en cuando "ála!! vete a descansar que mañana tendrás que salir."
El sábado busqué una excusa para ir a ver a esa chica que tenía en la cabeza desde hacía ya unos días. "La pulsera de la suerte de Guatemala" fue lo único que me llevé de Fitur.
Ya en casa, escribí y borré un mensaje mil veces, hasta que conseguí escribir algo coherente y con sentido, necesitaba seguir conectado a ella de alguna forma. Al rato me contestó diciéndome que había estado muy raro...una llamada y un par de mensajes más y se acabaron las fichitas, directamente le dije que me había gustado mucho, lo escribí, cerré los ojos y apreté el botón de enviar. Actuó el niño de 15.

La respuesta me hubiera gustado que fuera otra, ser un "buen amigo" no era mi primera opción.
Cambié los planes primitivos de quedarme en casita viendo alguna de las películas que Julito me había dejado y me dejé convencer por Romeo para salir con sus compañeras, compañeras que no llegaron a aparecer.
Recordando viejos tiempos nos fuimos a Sagasta 28 y el alcohol empezó a correr por nuestras venas de una forma que hacía tiempo que no corría.

Mis siguientes recuerdos son flashes, un tío golpeándome la nariz, mis manos ensangrentadas, taxi a la Paz, no quise entrar, taxi a mi casa, no tengo llaves, Chini y Vegeta, La Peke curándome, La Rubia.
Me levanté sin saber donde estaba y con un dolor en la nariz que rápido me recordó lo que había pasado.
Estaba en casa de Chini y Vegeta, no dudaron en ir a buscarnos cuando Romeo les llamó, AMIGOS. Chini y la Peke me había usado de muñequito para sus prácticas de CR, al parecer actuaron según manual, postura, palabras, la cura.

Vegeta, volcado en que me olvidara de lo ocurrido, me preparó un desayuno de los ricos, mientras la pequeña Noe veía otro capítulo de Dartacán en el portátil de su Atonio (así lo dice ella).
Cogí "la pulsera de la suerte de Guatemala" la puse en un cenicero y a modo de ritual para eliminar los malos espíritus, la quemé. Esa pulsera que una simpática compañera, llena de buenas intenciones me la regaló en Fitur, esa misma pulsera que se podía haber metido por el mismísimo culo.
Y eso, eso, eso es toooodo amigos.....


El miércoles fui elegido voluntario para ir a Fitur donde mi departamento tenía un pequeño minúsculo e insignificante mostradorcillo. Allí conocí a una de esas personas que te llenan enseguida, una persona especial, de esas que por una extraña razón tienes ganas de que te conozca y conocerla, al final del día nos habíamos contado más cosas de nuestras vidas que a muchos amigos. Acabamos tomando un café juntos, después de ofrecerme llevarla a casa. Disfruté de su humor, de su sinceridad, de sus ojos, de su grata conversación.Los siguientes días, cual niño de 15 años, hacía lo que fuera por verla.
El viernes tocaba Fonda, apenas un par de horas juntos, estaba tan cansada...acabó la noche con un toque de esa acidez que me sale de vez en cuando "ála!! vete a descansar que mañana tendrás que salir."
El sábado busqué una excusa para ir a ver a esa chica que tenía en la cabeza desde hacía ya unos días. "La pulsera de la suerte de Guatemala" fue lo único que me llevé de Fitur.
Ya en casa, escribí y borré un mensaje mil veces, hasta que conseguí escribir algo coherente y con sentido, necesitaba seguir conectado a ella de alguna forma. Al rato me contestó diciéndome que había estado muy raro...una llamada y un par de mensajes más y se acabaron las fichitas, directamente le dije que me había gustado mucho, lo escribí, cerré los ojos y apreté el botón de enviar. Actuó el niño de 15.

La respuesta me hubiera gustado que fuera otra, ser un "buen amigo" no era mi primera opción.
Cambié los planes primitivos de quedarme en casita viendo alguna de las películas que Julito me había dejado y me dejé convencer por Romeo para salir con sus compañeras, compañeras que no llegaron a aparecer.
Recordando viejos tiempos nos fuimos a Sagasta 28 y el alcohol empezó a correr por nuestras venas de una forma que hacía tiempo que no corría.

Mis siguientes recuerdos son flashes, un tío golpeándome la nariz, mis manos ensangrentadas, taxi a la Paz, no quise entrar, taxi a mi casa, no tengo llaves, Chini y Vegeta, La Peke curándome, La Rubia.
Me levanté sin saber donde estaba y con un dolor en la nariz que rápido me recordó lo que había pasado.
Estaba en casa de Chini y Vegeta, no dudaron en ir a buscarnos cuando Romeo les llamó, AMIGOS. Chini y la Peke me había usado de muñequito para sus prácticas de CR, al parecer actuaron según manual, postura, palabras, la cura.

Vegeta, volcado en que me olvidara de lo ocurrido, me preparó un desayuno de los ricos, mientras la pequeña Noe veía otro capítulo de Dartacán en el portátil de su Atonio (así lo dice ella).
Cogí "la pulsera de la suerte de Guatemala" la puse en un cenicero y a modo de ritual para eliminar los malos espíritus, la quemé. Esa pulsera que una simpática compañera, llena de buenas intenciones me la regaló en Fitur, esa misma pulsera que se podía haber metido por el mismísimo culo.
Y eso, eso, eso es toooodo amigos.....






