logotipo

img_google
Vida y obra de un Pirrakas
Intentaré contar mi vida.
Acerca de
Mi lema es "Carpe Diem", aunque a veces es difícil cumplirlo. Hago las cosas y luego las pienso. ¿Virtud o defecto?
Sindicación
 
Una promesa es una promesa y seis media docena.
Pensaba que no volvería a pasar, que no volvería a tener la oportunidad de disfrutar de ella, de volver abrazarla, de volver a oler su pelo, de escucharla, de mirarla, de coger su mano, de entrar dentro de sus ojos, de bailar con ella, de sentirla, de decirle todo lo que se me pasa por la cabeza cuando estoy cerca de ella. Ella, ella y siempre ella.
Casualidad, sin esperármelo, de pronto recibo la privilegiada información, esa noche la vería, la volvería a ver. No volví a pensar en ello hasta el momento en que Romeo me dijo, está ahí, en la barra pidiendo, seguramente un whisky con coca cola.
Por la tarde había estado celebrando con Julito su cumpleaños, eso sólo tiene un sentido, one way, peligro, danger. Cuando quedé con Grandullón, Tortu, Kili y Romeo, llevaba lo que se viene llamando una media castaña importante, que afortunadamente se me empezó a pasar desde el momento que la vi, se me fue pasando poco a poco la tontería.
Un abrazo frío, distante, de esos que saben a…a nada, insípido, raro, muy raro. Con ella no, con ella no me reservo pensamientos, con ella según pasa por mi mente me sale por la boca haciendo mover mis labios y convirtiéndolos en palabras.
Se lo dije, se lo recriminé, se lo eché en cara ¿Qué pasa? ¿Que es esto? No me ha sabido a nada!!! estaba claro que había pasado cosas que hacía deslizarse un iceberg entre los dos y no quería que nos hundiera este Titanic. Volví a insistir, "esta vez dame un abrazo cómo tu sabes, cómo sólo tú me lo sabes dar", try again y….sí, esta vez sí, volví a sentir esa sensación inexplicable que recorre por todo mi cuerpo unos segundos mientras dura ese abrazo. Inexplicable repito.
A partir de ahí las cosas volvieron casi a su ser, casi. Algún baile, aluna conversación, alguna mirada de las mías, alguna mirada de las suyas, algunas cosas que antes nos hacían ser …especiales, espirituales.
Fue en el crepúsculo de la noche cuando definitivamente volvimos a ser lo que éramos, una larga conversación, totalmente solos en un garito repleto de gente. Hablamos de lo que teníamos que hablar, abiertamente, sinceramente, cómo siempre. Su opinión, mi opinión, sus conclusiones, las mías. Parecido, muy parecido, pero con distinto resultado para cada uno de los dos o mejor dicho, para cada uno de los tres. Ley de vida, alguien dijo “la libertad de uno acaba donde empieza la del otro”.
Otro abrazo de esos que saben a jamón y no a pavo 0% grasa. Vaciles, bromas y más pensamientos saliéndome por la boca como flechas hacia una diana, preciosa diana. Quería hacerla ver que se diferenciar nuestra amistad, nuestra especial amistad, nuestro rollo espiritual y el mero y anecdótico hecho de que esté totalmente enamorado de ella. Me encanta decírselo, me encanta poder decírselo sin miedo a pensar en lo que pensará de mí, ya sé lo que piensa y afortunadamente para mí corazón lo tengo muy claro desde un principio, principio que va cumplir un año. Si sabes que te vas a dar la ostia con total seguridad, fácil, no montas en el monopatín, aunque te mueras de ganas por hacerlo.
Ha pasado tiempo y han pasado cosas, ha habido lagunas y vacíos, ha habido distancias y desiertos, momentos malos, muchas “echadas de menos”, pero sigo pensando lo mismo, incluso más reforzado, de lo que pensaba de ella cuando escribí lo que sentía de ella y lo que era ella para mi.
Siempre serás mi McDowell.





No