Salsorro II
Va por su 5º año y este ha sido mi 2º. El año pasado me quedé boquiabierto con la organización, con las actuaciones, con el ambiente, con las clases….Este año la cosa ha sido diferente.
Era todo más grande, más magnificado, se pasó de los 900 salseros del año pasado a los 1.500 de este año y todo fue más…no sé, quizás…disperso.
Las clases estaban abarrotadas, no cabía un guaguangó, un calor sofocante que hacía que la gente desprendiera hedores indescriptibles.
Las actuaciones, muy buenas, quizás había más calidad, pero este año me sorprendió menos y estar sentado durante más de una hora…sin poder fumar, sin beber nada y estar viendo algo que te mueve el cuerpo…uff!!!

El ambiente durante la fiesta…la verdad es que no aguanté mucho tiempo, pero se veía a la gente muy dispersa, no se veía lo que el año pasado yo viví. Para pedir una copa era un mundo y para fumar, tenías que recorrerte todo un Palacio de Congresos y salir a la calle donde calor lo que se dice calor…no hacía.
La organización, de nuevo rozando la perfección, para mi gusto claro, el amigo de Chini es un genio y se notó en un evento en el que 1.500 personas disfrutaron del mundo de la salsa.
El propio lugar, diferente, Santiago de Compostela, con su Catedral y su plaza del Obradoiro, pero…el año pasado tuvimos playa a 50 metros del hotel, no sé, diferente.
Incluso los que fuimos nos dispersamos más, esta vez fuimos 13, buena gente, salseros y no tan salseros, pero buena gente, cruzrojeros en su gran mayoría. El año pasado éramos Chini y yo, lógicamente no íbamos a ir cada uno a nuestra bola.
En la disociación del grupo o mí desvinculación y la de Romeo que fue mi compañero de fatigas, soy el único y más directo responsable y culpable.

Días antes, Martuki, una amiga mía de Vigo me había dicho que quería ir a Santiago y vernos allí. La cosa se fue cogiendo forma poco a poco y yo no sabía lo que me esperaba con ella, no sé que es lo que puede querer una mujer recién separada y una niña de tres años con un tipo cómo yo. Quizás cariño, comprensión, un hombro amigo donde llorar sus penas, una excusa para escapar de su entorno o no, quizás algo más, ¿algo más que yo podía darle? ¿algo más que yo no podría llegar? no lo sé.
La cuestión es que yo tenía el compromiso y en parte las ganas de descubrir tal misterio.
Cómo ella me dijo, “si con los mensajes no te has dado cuenta de lo que siento, es que eres tonto.” Pues quizás sí, quizás si había interpretado por donde iban los tiros pero…no quería pensar que fuese así.
El viernes llegó ella, yo ya estaba en la tierra de los peregrinos desde las 9 de la mañana, junto con Romeo, Mofly, Lomito y el Doctor. Anduvimos por las calles de Santiago, allí quedamos con Pepe “El Gallego” íntimo de mi tío “El Pasteles”. Dueño de un buen restaurante y del mismo palo que mi tío, ponía mi mano en el fuego por que este personaje nos iba dar mucho juego, así fue.
Extrapolando un tema de otro, resumo diciendo que Pepe “El Gallego” se portó de lujo, no esperaba menos, comimos dos días allí, el primero los 5 que llegamos antes de que el mismo Santiago se despertara, mu rico todo y el segundo Romeo, yo y el propio Pepe….manjares y manjares, he descubierto mi nueva pasión culinaria, El Bogavante a la Plancha!!! La pena no fue disfrutar de ello con Chini sabedor de su sibaritismo.

El otro tema era ella, Martuki y sus “misteriosas” intenciones. Quedamos a cenar con ella, su amiga y unos amigos de la amiga, que son…gallegos.
Martuki nos acompañó a las exhibiciones de Salsorro, después una copa y cigarrito de después, el frío y mi cansancio, hicieron que ella me abrazara, besitos en el cuello y…que uno no es de piedra…pues me olvidé y se olvidó de unas circunstancias que hacían que todo fuera muy complicado. Nos olvidamos hasta que ella dijo….hasta aquí, le dio un repaso mental a lo que le había pasado y me dejó con el mástil…digamos que preparado para la Copa América. Me miraba y me besaba, pensaba y me soltaba, así unas cuantas veces que hacía que sufriera un dolor en una de las partes más débiles del hombre que…cuando llegué a la cama de la Habitación 415, no podía ni sentarme. ¿Por qué me pasan a mí estas cosas?.
Al día siguiente tomé una decisión, estuve con ella cómo lo estaría con una amiga y no cómo una “amiga” que ha peregrinado hasta Santiago por verme a mí, a mí!!! Es decir, me apeteció siesta y después de tomar café con ellas, nos fuimos a echar la siesta Romeo y yo, después del nuevo show salsero al que acudieron, Romeo y yo decidimos visitar los bares de copas de la capital gallega, por comparar más que nada. Cuando volvimos a quedar con ellas eran las 4 de la mañana y los cuerpos ya no estaban para mucha fiesta. Lo que dio tiempo fue para que su amiga se despachara a gusto conmigo tras preguntarle yo por su cambio de humor desde por la tarde. No me conocía y yo no quería que se fuera con la impresión que ella misma me declaró un “claro cómo no te la follaste ayer, hoy pasas de ella”. Me gustó que me hablaran tan claro, pero más me gustó que comprendiera cada una de mis palabras y de mis razones, acabando la noche con un “si yo pienso cómo tú”. Cada vez entiendo menos a las mujeres.
Las cosas quedaron así y una conversación telefónica con Martuki, ya cada uno en nuestra ciudad, acabó de aclarar todo y dejar sentado las bases de una amistad.
Bonito ¿verdad?. Pues aún me duelen !!!

Era todo más grande, más magnificado, se pasó de los 900 salseros del año pasado a los 1.500 de este año y todo fue más…no sé, quizás…disperso.
Las clases estaban abarrotadas, no cabía un guaguangó, un calor sofocante que hacía que la gente desprendiera hedores indescriptibles.
Las actuaciones, muy buenas, quizás había más calidad, pero este año me sorprendió menos y estar sentado durante más de una hora…sin poder fumar, sin beber nada y estar viendo algo que te mueve el cuerpo…uff!!!

El ambiente durante la fiesta…la verdad es que no aguanté mucho tiempo, pero se veía a la gente muy dispersa, no se veía lo que el año pasado yo viví. Para pedir una copa era un mundo y para fumar, tenías que recorrerte todo un Palacio de Congresos y salir a la calle donde calor lo que se dice calor…no hacía.
La organización, de nuevo rozando la perfección, para mi gusto claro, el amigo de Chini es un genio y se notó en un evento en el que 1.500 personas disfrutaron del mundo de la salsa.
El propio lugar, diferente, Santiago de Compostela, con su Catedral y su plaza del Obradoiro, pero…el año pasado tuvimos playa a 50 metros del hotel, no sé, diferente.
Incluso los que fuimos nos dispersamos más, esta vez fuimos 13, buena gente, salseros y no tan salseros, pero buena gente, cruzrojeros en su gran mayoría. El año pasado éramos Chini y yo, lógicamente no íbamos a ir cada uno a nuestra bola.
En la disociación del grupo o mí desvinculación y la de Romeo que fue mi compañero de fatigas, soy el único y más directo responsable y culpable.

Días antes, Martuki, una amiga mía de Vigo me había dicho que quería ir a Santiago y vernos allí. La cosa se fue cogiendo forma poco a poco y yo no sabía lo que me esperaba con ella, no sé que es lo que puede querer una mujer recién separada y una niña de tres años con un tipo cómo yo. Quizás cariño, comprensión, un hombro amigo donde llorar sus penas, una excusa para escapar de su entorno o no, quizás algo más, ¿algo más que yo podía darle? ¿algo más que yo no podría llegar? no lo sé.
La cuestión es que yo tenía el compromiso y en parte las ganas de descubrir tal misterio.
Cómo ella me dijo, “si con los mensajes no te has dado cuenta de lo que siento, es que eres tonto.” Pues quizás sí, quizás si había interpretado por donde iban los tiros pero…no quería pensar que fuese así.
El viernes llegó ella, yo ya estaba en la tierra de los peregrinos desde las 9 de la mañana, junto con Romeo, Mofly, Lomito y el Doctor. Anduvimos por las calles de Santiago, allí quedamos con Pepe “El Gallego” íntimo de mi tío “El Pasteles”. Dueño de un buen restaurante y del mismo palo que mi tío, ponía mi mano en el fuego por que este personaje nos iba dar mucho juego, así fue.
Extrapolando un tema de otro, resumo diciendo que Pepe “El Gallego” se portó de lujo, no esperaba menos, comimos dos días allí, el primero los 5 que llegamos antes de que el mismo Santiago se despertara, mu rico todo y el segundo Romeo, yo y el propio Pepe….manjares y manjares, he descubierto mi nueva pasión culinaria, El Bogavante a la Plancha!!! La pena no fue disfrutar de ello con Chini sabedor de su sibaritismo.

El otro tema era ella, Martuki y sus “misteriosas” intenciones. Quedamos a cenar con ella, su amiga y unos amigos de la amiga, que son…gallegos.
Martuki nos acompañó a las exhibiciones de Salsorro, después una copa y cigarrito de después, el frío y mi cansancio, hicieron que ella me abrazara, besitos en el cuello y…que uno no es de piedra…pues me olvidé y se olvidó de unas circunstancias que hacían que todo fuera muy complicado. Nos olvidamos hasta que ella dijo….hasta aquí, le dio un repaso mental a lo que le había pasado y me dejó con el mástil…digamos que preparado para la Copa América. Me miraba y me besaba, pensaba y me soltaba, así unas cuantas veces que hacía que sufriera un dolor en una de las partes más débiles del hombre que…cuando llegué a la cama de la Habitación 415, no podía ni sentarme. ¿Por qué me pasan a mí estas cosas?.
Al día siguiente tomé una decisión, estuve con ella cómo lo estaría con una amiga y no cómo una “amiga” que ha peregrinado hasta Santiago por verme a mí, a mí!!! Es decir, me apeteció siesta y después de tomar café con ellas, nos fuimos a echar la siesta Romeo y yo, después del nuevo show salsero al que acudieron, Romeo y yo decidimos visitar los bares de copas de la capital gallega, por comparar más que nada. Cuando volvimos a quedar con ellas eran las 4 de la mañana y los cuerpos ya no estaban para mucha fiesta. Lo que dio tiempo fue para que su amiga se despachara a gusto conmigo tras preguntarle yo por su cambio de humor desde por la tarde. No me conocía y yo no quería que se fuera con la impresión que ella misma me declaró un “claro cómo no te la follaste ayer, hoy pasas de ella”. Me gustó que me hablaran tan claro, pero más me gustó que comprendiera cada una de mis palabras y de mis razones, acabando la noche con un “si yo pienso cómo tú”. Cada vez entiendo menos a las mujeres.
Las cosas quedaron así y una conversación telefónica con Martuki, ya cada uno en nuestra ciudad, acabó de aclarar todo y dejar sentado las bases de una amistad.
Bonito ¿verdad?. Pues aún me duelen !!!






