Carnavales 2007
¿Alguna vez habéis estado en los Carnavales de Badajoz? Sí en Badajoz hay Carnavales y muy buenos.
Es mi segundo año, en el primero me convertí en guardaespaldas de un Beckham que se parecía más al rubio de los Pecos que al bravo jugador inglés. Cada vez que se acercaba alguna guapa enfermera, policía o diablesa, era para preguntarnos…además con rintintín… ¿de que vais? Que te daban ganas de decirla ¿y tú? Gilipollas!!
Este año no podía ser menos, quedaban tres días y no sabíamos cual sería nuestro disfraz. Mentalmente nos disfrazamos de mosquitos, ya me veía con dos coladores en los ojos y haciendo extraños ruidos seseantes. También pensamos en la simpleza de ponernos un pijama, unas zapatillas de andar por casa, agarrar una almohada e ir de recién levantados, no cuajó, aunque cómodo iba a ser un rato.
De repente se nos encendió la bombilla!! De buzos!! Con dos cojones, me veía con aletas, el neopreno, gafas, tubo y a bucear por el mar de gente disfrazada.
Trozos de bayeta amarilla se convirtieron en las aletas, unos leotardos negros y una camiseta negra harían de neopreno, un verdugo de esos que nos ponían nuestras madres de pequeños, gafas y tuvo de los chinos y la estrella del disfraz, el pack oferta de dos botellas de pepsi Light del Alcampo harían de bombonas de oxigeno, además de un tridente de juguete…que…bueno, más que de buzo es de Neptuno, pero bueno, es Carnaval!!
Una vez en Badajoz, empezamos con la faena, ponerse unos leotardos hechos para las finas piernas femeninas en una jamonada del calibre de mis muslos, no es nada fácil. Cual torero poniéndose el traje de luces, sube que te sube…y rás!! mi primera carrera, casi lloro. Siempre he visto a mi madre darle con un poquito de esmalte de uñas para que no se haga más larga, pero ya me parecía demasiado femenino.
Conseguido lo más difícil, venía el resto, tres capas de camisetas para el frío, unos guantes de lana, un verdugo, gafas, bombonas…apretaditos cual morcillas de Burgos, marcando todos nuestros encantos y sobre todo nuestras dobleces cárnicas. Diez minutos estuvimos disfrazados dentro de la casa, lo suficiente para hacernos unas fotos, casi me muero del calor!!

En el coche, camino de la zona carnavalera, íbamos todos menos el conductor, reclinados hacia delante para no aplastar las bombonas, parecíamos agentes especiales de buceo que íbamos camino de una misión!! Cruzando el puente del Guadiana me imaginé sumergiéndome en el río con lo que llevaba puesto, me ahogo fijo!!
Llegamos a la plaza cargando los aperos necesarios e imprescindibles para la práctica del buceo, hielo, vasos de mini, coca cola y whisky para parar un tren de mercancías.
La gente nos abría paso, nos señalaba y se descojonaba, la verdad es que en estos casos no sabes si se ríen de ti o por que les ha gustado el disfraz, prefiero pensar en la opción B.
Eso sí, veían a un tío de 100 kilos, enfundado en unos leotardos, con un verdugo de niño en la cabeza, unas bayetas en los pies, dos botellas en la espalda y lo que más les llamaba la atención es que el cristal de las gafas estaba empañado!! Si lo se me disfrazo de gafa empañada, me hubieran sacado a hombros!!
Sin ánimo de ser modesto, triunfamos!! los más originales con un disfraz hecho por nosotros mismos, eso sí, con picores por todo el cuerpo, los leotardos y el verdugo no eran de licra precisamente.
Empezamos a bucear entre piratas, diablos y gatas, que eran los disfraces más socorridos. Jiji con la pirata, jaja con la gatita… les intentábamos convencer que lo que había debajo de la camiseta era un cojín y no nuestras barrigas, se lo creyeran o no, ahí estábamos nosotros con nuestros escandalosos cuerpos embutidos.
Ir a desinflar nuestras vejigas inflamadas por la bebida consumida se convertía en toda una aventura. Nuestro disfraz era ideal para donde teníamos que miccionar, el esquinazo de una iglesia embarrado por las miles de meadas que allí había caído, asqueroso pero no había otra. Nuestras baye-aletas recogían del suelo cualquier muestra de ADN de los miles de pacenses meones. El agente Grissom nos da una pasta por las aletas, la que puede liar con tanta muestra!!
Avanzada la noche y el nivel de whisky por las venas, los complementos empiezan a perder importancia y van desapareciendo como por arte de magia, mi tridente se lo quedó un indio que lo utilizó para apoyarse y no caerse, debía haber fumado mucha pipa de la Paz, el tubo…se quedó en alguna parte del mar pacense y así cada uno fuimos dejando nuestro rastro entre la gente.
Lo más alucinante de todo fue que las aletas nos duraron hasta el final!! Incluso nos costó quitárnoslas. Esto tira por tierra una teoría, la cinta americana que compras en los chinos es buenísima!!!
Dicen que los Carnavales de Badajoz son los tercer mejores de España, lo que está claro que después de nuestro paso por allí, subirá hasta el primer puesto!!
Es mi segundo año, en el primero me convertí en guardaespaldas de un Beckham que se parecía más al rubio de los Pecos que al bravo jugador inglés. Cada vez que se acercaba alguna guapa enfermera, policía o diablesa, era para preguntarnos…además con rintintín… ¿de que vais? Que te daban ganas de decirla ¿y tú? Gilipollas!!
Este año no podía ser menos, quedaban tres días y no sabíamos cual sería nuestro disfraz. Mentalmente nos disfrazamos de mosquitos, ya me veía con dos coladores en los ojos y haciendo extraños ruidos seseantes. También pensamos en la simpleza de ponernos un pijama, unas zapatillas de andar por casa, agarrar una almohada e ir de recién levantados, no cuajó, aunque cómodo iba a ser un rato.
De repente se nos encendió la bombilla!! De buzos!! Con dos cojones, me veía con aletas, el neopreno, gafas, tubo y a bucear por el mar de gente disfrazada.
Trozos de bayeta amarilla se convirtieron en las aletas, unos leotardos negros y una camiseta negra harían de neopreno, un verdugo de esos que nos ponían nuestras madres de pequeños, gafas y tuvo de los chinos y la estrella del disfraz, el pack oferta de dos botellas de pepsi Light del Alcampo harían de bombonas de oxigeno, además de un tridente de juguete…que…bueno, más que de buzo es de Neptuno, pero bueno, es Carnaval!!
Una vez en Badajoz, empezamos con la faena, ponerse unos leotardos hechos para las finas piernas femeninas en una jamonada del calibre de mis muslos, no es nada fácil. Cual torero poniéndose el traje de luces, sube que te sube…y rás!! mi primera carrera, casi lloro. Siempre he visto a mi madre darle con un poquito de esmalte de uñas para que no se haga más larga, pero ya me parecía demasiado femenino.
Conseguido lo más difícil, venía el resto, tres capas de camisetas para el frío, unos guantes de lana, un verdugo, gafas, bombonas…apretaditos cual morcillas de Burgos, marcando todos nuestros encantos y sobre todo nuestras dobleces cárnicas. Diez minutos estuvimos disfrazados dentro de la casa, lo suficiente para hacernos unas fotos, casi me muero del calor!!

En el coche, camino de la zona carnavalera, íbamos todos menos el conductor, reclinados hacia delante para no aplastar las bombonas, parecíamos agentes especiales de buceo que íbamos camino de una misión!! Cruzando el puente del Guadiana me imaginé sumergiéndome en el río con lo que llevaba puesto, me ahogo fijo!!
Llegamos a la plaza cargando los aperos necesarios e imprescindibles para la práctica del buceo, hielo, vasos de mini, coca cola y whisky para parar un tren de mercancías.
La gente nos abría paso, nos señalaba y se descojonaba, la verdad es que en estos casos no sabes si se ríen de ti o por que les ha gustado el disfraz, prefiero pensar en la opción B.
Eso sí, veían a un tío de 100 kilos, enfundado en unos leotardos, con un verdugo de niño en la cabeza, unas bayetas en los pies, dos botellas en la espalda y lo que más les llamaba la atención es que el cristal de las gafas estaba empañado!! Si lo se me disfrazo de gafa empañada, me hubieran sacado a hombros!!
Sin ánimo de ser modesto, triunfamos!! los más originales con un disfraz hecho por nosotros mismos, eso sí, con picores por todo el cuerpo, los leotardos y el verdugo no eran de licra precisamente.
Empezamos a bucear entre piratas, diablos y gatas, que eran los disfraces más socorridos. Jiji con la pirata, jaja con la gatita… les intentábamos convencer que lo que había debajo de la camiseta era un cojín y no nuestras barrigas, se lo creyeran o no, ahí estábamos nosotros con nuestros escandalosos cuerpos embutidos.
Ir a desinflar nuestras vejigas inflamadas por la bebida consumida se convertía en toda una aventura. Nuestro disfraz era ideal para donde teníamos que miccionar, el esquinazo de una iglesia embarrado por las miles de meadas que allí había caído, asqueroso pero no había otra. Nuestras baye-aletas recogían del suelo cualquier muestra de ADN de los miles de pacenses meones. El agente Grissom nos da una pasta por las aletas, la que puede liar con tanta muestra!!
Avanzada la noche y el nivel de whisky por las venas, los complementos empiezan a perder importancia y van desapareciendo como por arte de magia, mi tridente se lo quedó un indio que lo utilizó para apoyarse y no caerse, debía haber fumado mucha pipa de la Paz, el tubo…se quedó en alguna parte del mar pacense y así cada uno fuimos dejando nuestro rastro entre la gente.
Lo más alucinante de todo fue que las aletas nos duraron hasta el final!! Incluso nos costó quitárnoslas. Esto tira por tierra una teoría, la cinta americana que compras en los chinos es buenísima!!!
Dicen que los Carnavales de Badajoz son los tercer mejores de España, lo que está claro que después de nuestro paso por allí, subirá hasta el primer puesto!!





