Auto análisis
Hay días que dicen que es mejor no levantarse, bueno, tampoco es para eso. Lo que sí es cierto que hay veces que se juntan cosas cómo de casualidad, cómo si alguien lo tuviera planeado, cómo si un guionista quisiera que ese capítulo estuviera cargado de intensidad.
Vuelvo a la cárcel de mi pasado, a los barrotes forjados de sentimientos, al traje de rayas de mis ex. Nunca negaré que me afecta demasiado y que no consigo pasar las páginas de aquellos momentos que tanto disfruté y que después los recuerdos de lo idílico me punzan constantemente.
En menos de 2 horas recibí 2 noticias de mis 2 ex. Que bonito es el número 2, parece un patito, un patito feo en este caso.
Fonda, mi más reciente ex.
Uno de los mayores motivos de nuestra ruptura fue esas 1.001 excusas sin fundamento para decirme que después de más de 4 años el vivir juntos…no le cuadraba, el trabajo…la familia…la distancia…la pinga!!!.
Una amiga suya, aunque a día de hoy más mía que suya, hizo de espía o de chivata y me contó algo que no me esperaba. Se ha independizado, eso sí a menos de 200 m de sus padres y lo ha hecho con su actual pareja. Actual pareja con la que no llevará saliendo ni un año. No pude morderme la lengua y le tuve que mandar un correito…quizás me sobró, pero me quedé más a gusto que un arbusto.
Realmente me importa muy poquito lo que haga con su vida, no me alegraré nunca de lo bueno que le pase, tampoco de lo malo, pero uno tiene un corazón, unos sentimientos y hay cosas que ya no que te afecten, sino que te dejan un poco descolocado.
Que le vaya bonito…o feo…o que no le vaya, me da igual!!!

Fergó, mi primera ex.
Ya lo intentó una vez y salio rana, lo estaba buscando y al final lo encontró. Ella misma, a través de mail claro, me contó que estaba embarazada de 6 meses, una niña que seguro que si sale a la madre será una niña preciosa.
A diferencia de Fonda, las cosas que hagan feliz a Fergó me hacen feliz a mí, aunque ese nudo en el estómago que me provocó me dejara nuevamente descolocado.
Quizás es esa cosa de haber deseado que toda esa felicidad la compartiera conmigo.

Está claro que cuando has vivido tantas cosas junto a alguien, añoras los buenos momentos y no te acuerdas de los malos.
Es posible que mi problema es ver cómo evolucionan los demás, se casan, se emparejan, se embarazan y yo, yo sigo con 18 años.
Vuelvo a la cárcel de mi pasado, a los barrotes forjados de sentimientos, al traje de rayas de mis ex. Nunca negaré que me afecta demasiado y que no consigo pasar las páginas de aquellos momentos que tanto disfruté y que después los recuerdos de lo idílico me punzan constantemente.
En menos de 2 horas recibí 2 noticias de mis 2 ex. Que bonito es el número 2, parece un patito, un patito feo en este caso.
Fonda, mi más reciente ex.
Uno de los mayores motivos de nuestra ruptura fue esas 1.001 excusas sin fundamento para decirme que después de más de 4 años el vivir juntos…no le cuadraba, el trabajo…la familia…la distancia…la pinga!!!.
Una amiga suya, aunque a día de hoy más mía que suya, hizo de espía o de chivata y me contó algo que no me esperaba. Se ha independizado, eso sí a menos de 200 m de sus padres y lo ha hecho con su actual pareja. Actual pareja con la que no llevará saliendo ni un año. No pude morderme la lengua y le tuve que mandar un correito…quizás me sobró, pero me quedé más a gusto que un arbusto.
Realmente me importa muy poquito lo que haga con su vida, no me alegraré nunca de lo bueno que le pase, tampoco de lo malo, pero uno tiene un corazón, unos sentimientos y hay cosas que ya no que te afecten, sino que te dejan un poco descolocado.
Que le vaya bonito…o feo…o que no le vaya, me da igual!!!

Fergó, mi primera ex.
Ya lo intentó una vez y salio rana, lo estaba buscando y al final lo encontró. Ella misma, a través de mail claro, me contó que estaba embarazada de 6 meses, una niña que seguro que si sale a la madre será una niña preciosa.
A diferencia de Fonda, las cosas que hagan feliz a Fergó me hacen feliz a mí, aunque ese nudo en el estómago que me provocó me dejara nuevamente descolocado.
Quizás es esa cosa de haber deseado que toda esa felicidad la compartiera conmigo.

Está claro que cuando has vivido tantas cosas junto a alguien, añoras los buenos momentos y no te acuerdas de los malos.
Es posible que mi problema es ver cómo evolucionan los demás, se casan, se emparejan, se embarazan y yo, yo sigo con 18 años.





