Espectáculos
Un fin de semana “Non Stop”, actividades a diario. Parecía que una de las agencias con las que trabajo me hubiera o hubiese organizado un fin de semana para no tener ni un momento en blanco.
Día: Viernes
Hora: 21:00 horas
Actividad: Teatro “El amor y otros pecados”
Convocatoria: Kili, Maca, Grandullón y yo.
Cayeron repentinamente unas invitaciones el día anterior y tenía muy buena pinta. Tras dos intentos fallidos de quedar con alguna de mis fichas lanzadas, pasé a la opción B, ir con mis compadres. Es la opción B más A que tengo, pero…entre ir con ellos al teatro e ir con una Gachí, no hay color.
El prota, Javier Veiga, aquel que presentó el Club de la Comedia al principio, un fenómeno. La obra se basaba en los pecados capitales, en el pecado original, una pareja que se está separando y entre medias historias de las grandes o no tan grandes parejas de la historia: Sansón y Dalila, César Augusto y Cleopatra, Napoleón y Josefina, Franco y Carmen Polo. Todo en un tono de humor…humor negro que te hacía partirte la caja cada 2 x 3.

Después quedamos con los Pishitas, esos amigos del Puerto de Santa María con más arte que tó las cosas!!! Al Grandullón y a mí, nos dieron las 5 de la mañana con ellos, yo con mi agua de régimen y ellos con sus Whisky de no régimen. Estuvo muy gracioso.
Día: Sábado
Hora: 20:00 horas
Actividad: Fútbol “Real Madrid & Espanyol”
Convocatoria: Kili, Grandullón, Romeo, Primo Frutas y yo.
El Grandullón tenía la imperiosa necesidad de salir a comer fuera y claro, todo lo que sea comer a mí…A pesar de que la idea de tener que cortar la sobremesa a eso de las 18:00 no le hacía mucha, aceptó venirse al partido por la tarde.
Tras una muy agradable comida con Bazo y la Moles en Miraflowers de la Sierra, nos dirigimos al Coliseum donde habíamos quedado con el resto.
Ellos a sus sitios y yo al mío. La cosa empezó muy mal, un Espanyol que no se jugaba nada en la liga, con suplentes y pensando en la final de la UEFA del próximo miércoles contra el Sevilla, se puso 0-2 en pocos minutos. Los 80.000 espectadores que estábamos allí teníamos un extraño optimismo y nunca vi el Bernabeu animar al equipo de esa forma cuando va perdiendo.
Se marcó el 1-2, Van Nistelrooy sumando para conseguir su Pichichi. De nuevo una jarra de agua fría cuando el Rifle Pandiani nos clava su tercer gol, en fuera de juego por cierto.
En la segunda parte vivimos el ambiente de las grandes remontadas, el espíritu de los Juanito, Valdano, Santillana, etc..
2-3 Enorme Raúl, cómo siempre dejándose la piel por los colores, algo que ya no se estila desgraciadamente.
3-3 Reyes, listo cómo el sólo, aprovechó una confusión en la defensa españolista.
4-3 Higuaín, el Pipita. Cuando el estadio estaba votando, 80.000 gargantas desgañitándose, el tiempo se acababa y …el chaval que no había marcado desde hacía muchas jornadas, puso los cojones que hacían falta para pelear un balón desde el suelo y hacer una pared con Reyes y marcar a Kameni por bajo. El estadio de repente estalló!!! Parecía cómo si hubiéramos ganado ya la liga, un ambiente increíble que sólo consigue crear algo tan visceral cómo el mundo del fútbol.

Saliendo del Estadio vi cómo decenas de aficionados se abalanzaban sobre el coche de Beckham que no había jugado por sanción y él desde dentro haciendo gestos de victoria y Victoria…calladita.
No paraba de ver caras sonrientes, de gente emocionada, eufórica y cuando llegaba al punto de encuentro con mi gente, la imagen de la jornada: se encontraban un abuelo y un nieto que deben ver el fútbol en distintos lugares de la grada, se fundieron en un abrazo impresionante, que envidia. Me empezó a picar la nariz síntoma de hacer pucheros.
El resto de la noche la pasamos celebrando lo que habíamos visto.
Día: Domingo
Hora: 21:30 horas
Actividad: Concierto “Luís Miguel”
Convocatoria: Kili y yo.
Un compromiso de comer con los Pishitas me martilleaba la cabeza, igual era la resaca. Alonso en la parrilla de salida, tirado en el sofá y …la llamada. Me inventé una excusa para no ir. Al rato me sentí culpable y pensé que merecían el esfuerzo de ir a comer con ellos. Chueca, no es un sitio en el que me sienta muy cómodo, pero comimos en un restaurante bastante curioso y me gustó.
Tras el café de rigor, marché para el concierto.
Kili y yo en el concierto de uno de nuestros pocos ídolos de la música que tenemos en común. Yo ya sabía lo que era Luis Miguel en concierto, Kili lo iba a descubrir en breve. Antes, nos enteramos de que el Barça había empatado y nos poníamos líderes.
Tras hacernos esperar un poco, salió un impecable Luís Miguel con su perfecto traje, el Palacio de los Deportes abarrotado empezó a vibrar!!
Una voz impresionante, una orquesta espectacular, un coro…que coro!! Una rubia y una peazo morena que se movía…cómo se movía!!
Boleros, Romances…el público cantábamos todas sus canciones y él, él se metía a la gente en el bolsillo con cada uno de sus elegantes gestos.
De repente, el momentazo, 10 mariachis de un blanco radiante al escenario. El palacio no podía más. Luís Miguel de riguroso negro empezó a cantar las espectaculares rancheras, empezó con La Bikina, para mí la mejor. Kili, amante incondicional de éste género musical, sólo decía… Dios!!! Dios!!! por cierto, no cantó La Incondicional, grrrrr!!
El remate final, volvió a cambiar su vestuario, esta vez americana de terciopelo con camisa negra, igualmente impecable. Remató la faena con muchos de sus clásicos, “Cómo es posible que a mi lado, has encontrado otro querer….”, “No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia, será que no me amas”, “Por debajo de la mesa…”.

Impresionante, merecieron la pena las 4 horas que estuvimos de pie. A la salida nos esperaba Maca, ella sería la víctima de nuestra emoción y le tocó aguantar la euforia producida por el impresionante concierto. Kili, esto si que es un Gulpiyuri.
Digamos que pocas veces se puede pasar un fin de semana cargado de tantas emociones, de espectáculos tan diversos. Aunque el espectáculo de la vida es constante y sobre todo imprevisible.
Día: Viernes
Hora: 21:00 horas
Actividad: Teatro “El amor y otros pecados”
Convocatoria: Kili, Maca, Grandullón y yo.
Cayeron repentinamente unas invitaciones el día anterior y tenía muy buena pinta. Tras dos intentos fallidos de quedar con alguna de mis fichas lanzadas, pasé a la opción B, ir con mis compadres. Es la opción B más A que tengo, pero…entre ir con ellos al teatro e ir con una Gachí, no hay color.
El prota, Javier Veiga, aquel que presentó el Club de la Comedia al principio, un fenómeno. La obra se basaba en los pecados capitales, en el pecado original, una pareja que se está separando y entre medias historias de las grandes o no tan grandes parejas de la historia: Sansón y Dalila, César Augusto y Cleopatra, Napoleón y Josefina, Franco y Carmen Polo. Todo en un tono de humor…humor negro que te hacía partirte la caja cada 2 x 3.

Después quedamos con los Pishitas, esos amigos del Puerto de Santa María con más arte que tó las cosas!!! Al Grandullón y a mí, nos dieron las 5 de la mañana con ellos, yo con mi agua de régimen y ellos con sus Whisky de no régimen. Estuvo muy gracioso.
Día: Sábado
Hora: 20:00 horas
Actividad: Fútbol “Real Madrid & Espanyol”
Convocatoria: Kili, Grandullón, Romeo, Primo Frutas y yo.
El Grandullón tenía la imperiosa necesidad de salir a comer fuera y claro, todo lo que sea comer a mí…A pesar de que la idea de tener que cortar la sobremesa a eso de las 18:00 no le hacía mucha, aceptó venirse al partido por la tarde.
Tras una muy agradable comida con Bazo y la Moles en Miraflowers de la Sierra, nos dirigimos al Coliseum donde habíamos quedado con el resto.
Ellos a sus sitios y yo al mío. La cosa empezó muy mal, un Espanyol que no se jugaba nada en la liga, con suplentes y pensando en la final de la UEFA del próximo miércoles contra el Sevilla, se puso 0-2 en pocos minutos. Los 80.000 espectadores que estábamos allí teníamos un extraño optimismo y nunca vi el Bernabeu animar al equipo de esa forma cuando va perdiendo.
Se marcó el 1-2, Van Nistelrooy sumando para conseguir su Pichichi. De nuevo una jarra de agua fría cuando el Rifle Pandiani nos clava su tercer gol, en fuera de juego por cierto.
En la segunda parte vivimos el ambiente de las grandes remontadas, el espíritu de los Juanito, Valdano, Santillana, etc..
2-3 Enorme Raúl, cómo siempre dejándose la piel por los colores, algo que ya no se estila desgraciadamente.
3-3 Reyes, listo cómo el sólo, aprovechó una confusión en la defensa españolista.
4-3 Higuaín, el Pipita. Cuando el estadio estaba votando, 80.000 gargantas desgañitándose, el tiempo se acababa y …el chaval que no había marcado desde hacía muchas jornadas, puso los cojones que hacían falta para pelear un balón desde el suelo y hacer una pared con Reyes y marcar a Kameni por bajo. El estadio de repente estalló!!! Parecía cómo si hubiéramos ganado ya la liga, un ambiente increíble que sólo consigue crear algo tan visceral cómo el mundo del fútbol.

Saliendo del Estadio vi cómo decenas de aficionados se abalanzaban sobre el coche de Beckham que no había jugado por sanción y él desde dentro haciendo gestos de victoria y Victoria…calladita.
No paraba de ver caras sonrientes, de gente emocionada, eufórica y cuando llegaba al punto de encuentro con mi gente, la imagen de la jornada: se encontraban un abuelo y un nieto que deben ver el fútbol en distintos lugares de la grada, se fundieron en un abrazo impresionante, que envidia. Me empezó a picar la nariz síntoma de hacer pucheros.
El resto de la noche la pasamos celebrando lo que habíamos visto.
Día: Domingo
Hora: 21:30 horas
Actividad: Concierto “Luís Miguel”
Convocatoria: Kili y yo.
Un compromiso de comer con los Pishitas me martilleaba la cabeza, igual era la resaca. Alonso en la parrilla de salida, tirado en el sofá y …la llamada. Me inventé una excusa para no ir. Al rato me sentí culpable y pensé que merecían el esfuerzo de ir a comer con ellos. Chueca, no es un sitio en el que me sienta muy cómodo, pero comimos en un restaurante bastante curioso y me gustó.
Tras el café de rigor, marché para el concierto.
Kili y yo en el concierto de uno de nuestros pocos ídolos de la música que tenemos en común. Yo ya sabía lo que era Luis Miguel en concierto, Kili lo iba a descubrir en breve. Antes, nos enteramos de que el Barça había empatado y nos poníamos líderes.
Tras hacernos esperar un poco, salió un impecable Luís Miguel con su perfecto traje, el Palacio de los Deportes abarrotado empezó a vibrar!!
Una voz impresionante, una orquesta espectacular, un coro…que coro!! Una rubia y una peazo morena que se movía…cómo se movía!!
Boleros, Romances…el público cantábamos todas sus canciones y él, él se metía a la gente en el bolsillo con cada uno de sus elegantes gestos.
De repente, el momentazo, 10 mariachis de un blanco radiante al escenario. El palacio no podía más. Luís Miguel de riguroso negro empezó a cantar las espectaculares rancheras, empezó con La Bikina, para mí la mejor. Kili, amante incondicional de éste género musical, sólo decía… Dios!!! Dios!!! por cierto, no cantó La Incondicional, grrrrr!!
El remate final, volvió a cambiar su vestuario, esta vez americana de terciopelo con camisa negra, igualmente impecable. Remató la faena con muchos de sus clásicos, “Cómo es posible que a mi lado, has encontrado otro querer….”, “No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia, será que no me amas”, “Por debajo de la mesa…”.

Impresionante, merecieron la pena las 4 horas que estuvimos de pie. A la salida nos esperaba Maca, ella sería la víctima de nuestra emoción y le tocó aguantar la euforia producida por el impresionante concierto. Kili, esto si que es un Gulpiyuri.
Digamos que pocas veces se puede pasar un fin de semana cargado de tantas emociones, de espectáculos tan diversos. Aunque el espectáculo de la vida es constante y sobre todo imprevisible.





