III CRE
Ya llegó, el III CRE estaba aquí, después de todo lo sucedido en su II edición la expectación había aumentado en los últimos días.
Me cayó un jarro de agua fría cuando me di cuenta que no podría ir por coincidirme con uno de mis maravillosos eventos, mi nueva situación departamental me había hecho quedarme al mando de la nave hasta que el bueno de mi director decida poner a una persona nueva de jefe y dejarme a mí siendo el currito que siempre he sido, pero ese es otro tema.

Tras darle vueltas y vueltas, conseguí liberarme antes y así podría asistir aunque fuera desde el sábado.
Bajo un secretismo roto sólo con el Grandullón, a las 9 de la noche llegué a Ciudad Rodrigo, precioso pueblo que realmente no tuve ocasión de conocer, pero bueno, dicen que está muy bien. Me encantó sorprenderles con mi presencia cuando la mayoría pensaba que no estaría allí.
El recibimiento el la plaza mayor de alguno de sus miembros fue halagadora, la verdad es de esos momentos en los que te sientes querido. El siguiente paso fue tomarme un punto de inflexión de Four Roses con Kili, pá que quieres más!!
Llegamos a la casa donde casi todos los miembros restantes estaban en un enorme jardín y digo casi por que faltaba ella. Llegando a la casa recibí un mensaje suyo preguntándome si iba o no iba a ir, si estoy aquí chiquilla!!! Me encantó ver su cara, parecía que realmente le importaba que yo estuviera ahí.
La piscina estaba tan bonita…que a las 10 de la noche me di mi primer chapuzón, él único valiente fue Romeo, los demás no tuvieron….salero!!
Me veía bien, con ganas, animado, estaba contento por estar ahí y el cruce de miradas con Belén me motivaba más, me encontraba en mi salsa.
Tras la cena, vimos unos videos de otros CRE y fotos en general de éste increíble grupo, un par de juegos muy currados por el Consejo y después…después había que esperar el momento en que el cansancio hiciera mella en los miembros y se fueran eliminando poco a poco sin que Belén fuera uno de ellos.
Sabía que no, me daba la impresión que ella quería lo mismo y así fue. Sólo quedabamos Romeo, Susi, Belén y yo…por Dios!!!! líate con ella y me dejas a solas ya!!! El estado de Romeo no era el más receptivo, pero ahí cumplió cómo un campeón, haciendo honor a éste su mote.
Belén dijo que se iba a dormir, claro que poniendo unos ojitos…con una copa entera en la mano…o soy tonto o esta tía quiere que le acompañe!!
Tras el obvio ofrecimiento de acompañarle hasta la puerta de la casa donde dormía…los dos con copas…nos fuimos al huerto!! Al menos es lo que ella dijo ¿me llevas al huerto? Pues claro!! ¿si no?
El huerto era una especie de garaje y no sentamos en el cemento de la entrada, ahí volvimos a hablar cómo habitualmente lo hacemos, sin ambages (palabra robada al Grandullón) sin rodeos, lo que yo ya sé y lo que ella ya sabe.
Si estuviera libre ahora tú y yo no estaríamos hablando….dios!!! son las 6 de la mañana, estamos en mitad del campo, tengo mi cabeza sobre tus piernas, me estás acariciando el pecho y ¿me dices eso? El caso es que tuvimos que volver a probar nuestros labios, necesitaba saber si besa tan bien a partir del minuto…y sí, lo hace. Al parecer a ella le encanta cómo yo lo hago.
Un rato más, sólo un rato más, hablando, acariciándonos, besándonos…volví a tener un Gulpiyuri y hacía tiempo de esto.
Una complicidad fuera de lo común, un buen rollo impresionante, una compenetración sin penetración, Dios!!! que no se rompa la noche que no se rompa!!! (momentazo Julio Iglesias).
Tras un baño en la piscina, sustituyendo la ducha fría, me fui a dormir con una sonrisa de oreja a oreja, me sentía de puta madre!! Tan de puta madre que la Susi y Romeo estaban en el salón jugando a los médicos y yo cómo si hacían punto de cruz.
Al día siguiente siguió la complicidad y el buen rollo, sin besos, sin apenas caricias, pero…ufff!! Estuvo genial.
Llegó el peor momento de todos, la despedida. Irse de un CRE es muy difícil, sabes que al día siguiente, cuando estés en la oficina, vas a estar pensando en cada uno de los buenos momentos que has pasado en ese fin de semana, lo que llamamos “síndrome PostCRE”.
Mi acompañante fue el Grandullón, quién mejor para tener una enriquecedora conversación de más de 3 horas y media.
Hablamos de lo que ha pasó, hablamos de su vida, de la mía y se nos ocurrieron ideas que…pronto materializaremos.
Hasta el próximo CRE!!!
Me cayó un jarro de agua fría cuando me di cuenta que no podría ir por coincidirme con uno de mis maravillosos eventos, mi nueva situación departamental me había hecho quedarme al mando de la nave hasta que el bueno de mi director decida poner a una persona nueva de jefe y dejarme a mí siendo el currito que siempre he sido, pero ese es otro tema.

Tras darle vueltas y vueltas, conseguí liberarme antes y así podría asistir aunque fuera desde el sábado.
Bajo un secretismo roto sólo con el Grandullón, a las 9 de la noche llegué a Ciudad Rodrigo, precioso pueblo que realmente no tuve ocasión de conocer, pero bueno, dicen que está muy bien. Me encantó sorprenderles con mi presencia cuando la mayoría pensaba que no estaría allí.
El recibimiento el la plaza mayor de alguno de sus miembros fue halagadora, la verdad es de esos momentos en los que te sientes querido. El siguiente paso fue tomarme un punto de inflexión de Four Roses con Kili, pá que quieres más!!
Llegamos a la casa donde casi todos los miembros restantes estaban en un enorme jardín y digo casi por que faltaba ella. Llegando a la casa recibí un mensaje suyo preguntándome si iba o no iba a ir, si estoy aquí chiquilla!!! Me encantó ver su cara, parecía que realmente le importaba que yo estuviera ahí.
La piscina estaba tan bonita…que a las 10 de la noche me di mi primer chapuzón, él único valiente fue Romeo, los demás no tuvieron….salero!!
Me veía bien, con ganas, animado, estaba contento por estar ahí y el cruce de miradas con Belén me motivaba más, me encontraba en mi salsa.
Tras la cena, vimos unos videos de otros CRE y fotos en general de éste increíble grupo, un par de juegos muy currados por el Consejo y después…después había que esperar el momento en que el cansancio hiciera mella en los miembros y se fueran eliminando poco a poco sin que Belén fuera uno de ellos.
Sabía que no, me daba la impresión que ella quería lo mismo y así fue. Sólo quedabamos Romeo, Susi, Belén y yo…por Dios!!!! líate con ella y me dejas a solas ya!!! El estado de Romeo no era el más receptivo, pero ahí cumplió cómo un campeón, haciendo honor a éste su mote.
Belén dijo que se iba a dormir, claro que poniendo unos ojitos…con una copa entera en la mano…o soy tonto o esta tía quiere que le acompañe!!
Tras el obvio ofrecimiento de acompañarle hasta la puerta de la casa donde dormía…los dos con copas…nos fuimos al huerto!! Al menos es lo que ella dijo ¿me llevas al huerto? Pues claro!! ¿si no?
El huerto era una especie de garaje y no sentamos en el cemento de la entrada, ahí volvimos a hablar cómo habitualmente lo hacemos, sin ambages (palabra robada al Grandullón) sin rodeos, lo que yo ya sé y lo que ella ya sabe.
Si estuviera libre ahora tú y yo no estaríamos hablando….dios!!! son las 6 de la mañana, estamos en mitad del campo, tengo mi cabeza sobre tus piernas, me estás acariciando el pecho y ¿me dices eso? El caso es que tuvimos que volver a probar nuestros labios, necesitaba saber si besa tan bien a partir del minuto…y sí, lo hace. Al parecer a ella le encanta cómo yo lo hago.
Un rato más, sólo un rato más, hablando, acariciándonos, besándonos…volví a tener un Gulpiyuri y hacía tiempo de esto.
Una complicidad fuera de lo común, un buen rollo impresionante, una compenetración sin penetración, Dios!!! que no se rompa la noche que no se rompa!!! (momentazo Julio Iglesias).
Tras un baño en la piscina, sustituyendo la ducha fría, me fui a dormir con una sonrisa de oreja a oreja, me sentía de puta madre!! Tan de puta madre que la Susi y Romeo estaban en el salón jugando a los médicos y yo cómo si hacían punto de cruz.
Al día siguiente siguió la complicidad y el buen rollo, sin besos, sin apenas caricias, pero…ufff!! Estuvo genial.
Llegó el peor momento de todos, la despedida. Irse de un CRE es muy difícil, sabes que al día siguiente, cuando estés en la oficina, vas a estar pensando en cada uno de los buenos momentos que has pasado en ese fin de semana, lo que llamamos “síndrome PostCRE”.
Mi acompañante fue el Grandullón, quién mejor para tener una enriquecedora conversación de más de 3 horas y media.
Hablamos de lo que ha pasó, hablamos de su vida, de la mía y se nos ocurrieron ideas que…pronto materializaremos.
Hasta el próximo CRE!!!





