LOS INDIVIDUOS COMO "PIEZAS" DE LOS GRUPOS
Después de haber leido el texto de Julio Carabaña, y a pesar de que creo no haber entendido todos los aspectos que en el se resaltan, me gustaría comentar sobre lo que si creo que me ha quedado claro del texto referido.
La idea del texto, como también queda bien reflejado en el título del mismo, es defender las ventajas del individualismo, del tratamiento d los individuos como individuales, frente a las ideas multiculturalistas que consideran a los individuos como pertenecientes a un grupo o cultura determinado.
He de decir que, en principio, estoy de acuerdo con la idea de considerar a las personas como diferentes entre sí, por el hecho de ser eso, personas, ya que si se considera a una persona diferente de aquellas que constituyen la mayoría del entorno donde vive, por ejemplo, por el hecho de pertenecer a un grupo social determinado y minoritario, se está favoreciendo el estabecimiento de límites, de "fronteras" entre grupos sociales y, también, entre culturas. En definitiva, se favorece la creación de grupos sociales cada vez más diferenciados. De hecho la ley, como se afirma en el texto, siempre alude a sujetos individuales al referirse a derechos y obligaciones.
Sin embargo, detrás de cada individuo existe una cultura propia, ya que somos "seres culturales", y esta cultura sin duda influye en la forma que cada individuo tiene de comportarse, de actuar, de ser, en definitiva, por lo que no creo tampoco que haya que "suprimir" esa cultura, que no tener en cuenta esa cultura que porta cada individuo, a la hora de educarlo. Relacionado con esta idea, está la consideración de la diferencia como enriquecimiento de todos y todas, de acercamiento y no de distanciamiento entre personas de diferente cultura o, como matiza también este autor, personas de diferente sociedad. Este es otro aspecto al que en el texto se le da importancia, la diferencia entre cultura y sociedad. Como se refleja en la lectura, la cultura es algo que los hombres llevan consigo, y la sociedad lo toma como algo más, digamos, general, más amplio, y por ello afirma que lo que "choca", lo que se pone en contacto, son los grupos de hombres, las sociedades, mientras que las culturas sólo "chocan" si los hombres que las "llevan" tienen esa intención e intentan imponer una sobre otra. Este autor, afirma que el multicultiuralismo no suele diferenciar entre estos dos términos y, por tanto, tampoco diferencia entre problemas intrasociales e intersociales. Dicha diferenca tampoco la considero demasiado importante a la hora de tratarlo en la escuela, ya que no dejan de ser problemas por "diferencias".
Volviendo a lo dicho anteriormente, estoy de acuerdo con que el reconocimiento jurídico de derechos y deberes a grupos o colectivos, lleva a la confrontación entre los mismos, ya que se refuerzan las fronteras y límites entre unos y otros, y aparecen los "privilegios" de unos grupos sobre otros. Esto, por tanto, no nos conduciría hacía el principio de la igualdad. Sin embargo, la consideración de las personas como individuales, atribuyéndoles los principios de libertad y de igualdad como individuos, no como grupos, favorece la relación entre dichas personas y disminuye la confrontación entre los grupos a los que dichas personas puedan "pertenecer" según el criterio que queramos observar (ideología, gustos, hábitos, etc.).
Puede existir la posibilidad de considerar el tratamiento multiculturalista, es decir, de grupos de personas diferentes (inmigrantes, gitanos, homosexuales...), sea el tratamiento educativoa adecuado.
A modo de conclusión diré que, a la hora de tratar los problemas que se nos puedan palntear en educación, creo que lo más acertado es tratar al individuo con ese problema desde un punto de vista individual, como persona individual, no como persona perteneciente a un determinado grupo o de una determinada cultura. Es decir, tratar a los que son diferentes de lo establecido como mayoritario, como diferentes porque son personas, independientemente de donde vengamos, o a aquellos que presenten algún tipo de problema, intentar solucionarlo o compensarlo desde la perspectiva de la persona individual, independientemente de que en un grupo social aparezca más o menos, ya que, antes de grupos o culturas somos individuos, con características propias e individuales. No obstante, tampoco hay que olvidar la cultura o sociedad de donde venimos como una característica propia de nuestra condición de personas, como seres sociales que somos, destacando por encima de todo, la igualdad de unos sobre otros.
La idea del texto, como también queda bien reflejado en el título del mismo, es defender las ventajas del individualismo, del tratamiento d los individuos como individuales, frente a las ideas multiculturalistas que consideran a los individuos como pertenecientes a un grupo o cultura determinado.
He de decir que, en principio, estoy de acuerdo con la idea de considerar a las personas como diferentes entre sí, por el hecho de ser eso, personas, ya que si se considera a una persona diferente de aquellas que constituyen la mayoría del entorno donde vive, por ejemplo, por el hecho de pertenecer a un grupo social determinado y minoritario, se está favoreciendo el estabecimiento de límites, de "fronteras" entre grupos sociales y, también, entre culturas. En definitiva, se favorece la creación de grupos sociales cada vez más diferenciados. De hecho la ley, como se afirma en el texto, siempre alude a sujetos individuales al referirse a derechos y obligaciones.
Sin embargo, detrás de cada individuo existe una cultura propia, ya que somos "seres culturales", y esta cultura sin duda influye en la forma que cada individuo tiene de comportarse, de actuar, de ser, en definitiva, por lo que no creo tampoco que haya que "suprimir" esa cultura, que no tener en cuenta esa cultura que porta cada individuo, a la hora de educarlo. Relacionado con esta idea, está la consideración de la diferencia como enriquecimiento de todos y todas, de acercamiento y no de distanciamiento entre personas de diferente cultura o, como matiza también este autor, personas de diferente sociedad. Este es otro aspecto al que en el texto se le da importancia, la diferencia entre cultura y sociedad. Como se refleja en la lectura, la cultura es algo que los hombres llevan consigo, y la sociedad lo toma como algo más, digamos, general, más amplio, y por ello afirma que lo que "choca", lo que se pone en contacto, son los grupos de hombres, las sociedades, mientras que las culturas sólo "chocan" si los hombres que las "llevan" tienen esa intención e intentan imponer una sobre otra. Este autor, afirma que el multicultiuralismo no suele diferenciar entre estos dos términos y, por tanto, tampoco diferencia entre problemas intrasociales e intersociales. Dicha diferenca tampoco la considero demasiado importante a la hora de tratarlo en la escuela, ya que no dejan de ser problemas por "diferencias".
Volviendo a lo dicho anteriormente, estoy de acuerdo con que el reconocimiento jurídico de derechos y deberes a grupos o colectivos, lleva a la confrontación entre los mismos, ya que se refuerzan las fronteras y límites entre unos y otros, y aparecen los "privilegios" de unos grupos sobre otros. Esto, por tanto, no nos conduciría hacía el principio de la igualdad. Sin embargo, la consideración de las personas como individuales, atribuyéndoles los principios de libertad y de igualdad como individuos, no como grupos, favorece la relación entre dichas personas y disminuye la confrontación entre los grupos a los que dichas personas puedan "pertenecer" según el criterio que queramos observar (ideología, gustos, hábitos, etc.).
Puede existir la posibilidad de considerar el tratamiento multiculturalista, es decir, de grupos de personas diferentes (inmigrantes, gitanos, homosexuales...), sea el tratamiento educativoa adecuado.
A modo de conclusión diré que, a la hora de tratar los problemas que se nos puedan palntear en educación, creo que lo más acertado es tratar al individuo con ese problema desde un punto de vista individual, como persona individual, no como persona perteneciente a un determinado grupo o de una determinada cultura. Es decir, tratar a los que son diferentes de lo establecido como mayoritario, como diferentes porque son personas, independientemente de donde vengamos, o a aquellos que presenten algún tipo de problema, intentar solucionarlo o compensarlo desde la perspectiva de la persona individual, independientemente de que en un grupo social aparezca más o menos, ya que, antes de grupos o culturas somos individuos, con características propias e individuales. No obstante, tampoco hay que olvidar la cultura o sociedad de donde venimos como una característica propia de nuestra condición de personas, como seres sociales que somos, destacando por encima de todo, la igualdad de unos sobre otros.





