¡Feliz cumpleaños CAL!
Querido CAL, y perdona este nombre, pero no me diste otro y yo olvidé preguntarlo, cuando el jueves pasado por la tarde me llamaste a mi casa, por teléfono para confirmar si Pitufinarosa iría a tu cumpleaños, tu décimo cumpleaños, a celebrar en el museo Picasso.
Te dije que sí, que iría sin falta, acababa de llegar de Granada, de unas jornadas y estaba algo cansada, tanto que no caí en dos cosas:
1ª Que el Centro Andaluz de las letras no tiene voz ni manos para llamar por teléfono.
2ª Que preguntaste por Pitufinarosa que no existe y por lo tanto ¿Cómo me encontraste?
Ya había recibido una invitación por carta a mi nombre verdadero y por correo, pero estaba tan cansada por unirse estos actos con otros...
Tu voz me decidió, a pesar de la noche oscura lluviosa, más propia de difuntos que de vivos. Voz masculina, dulce, sabia, temblorosa. Y allí fui, olvidando mi disfraz de pitufa, pero no importa mucho, por la calle vi tantos disfraces...Llegué con el tiempo justo de ver pasar a la sala a la Consejera de Cultura y me senté en primera fila porque las otras estaban ocupadas. Te busqué por la sala, con el oído, claro, pues solo sé tu voz, me pareció escucharla envolviendo un poema. Prueba que estuve allí, la negra noche, negro el escenario y los manteles, negro también el poema que a punto estuve de prestarle a Mª Victoria al decir que no había traído a Bécquer, yo lo llevo desde hace muchos años en mi corazón y pegaba esa noche más que ninguna:
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos
Cubrieron su cara con un blanco lienzo
Unos sollozando
Otros en silencio
De la triste alcoba todos se salieron...
¡Dios mío que solos se quedan los muertos!
Y así, luego la entrada al cocktail, la pitufa pequeña y perdida, impertinente en ese lugar de grandes, osé preguntar quién era la voz al teléfono y obtuve la misma respuesta : El CAL, seguía lloviendo y mi regreso a mi seta en mi bosque se presentaba arduo, no di contigo, había muchas voces, ninguna la tuya, no llegué a entrar, pues me sentía asustada.
Pero, pitufa rosa en un mundo de pitufos azules, desde aquí, mi lugar en mi pequeño bosque y dentro de mi seta, por esta gran ventana al mundo y sin miedo a Gargamel, quiere hacerte llegar este mensaje, cual naufrago, en una incierta botella:
Gracias por tu invitación y estuve allí buscándote en persona, acudí a tu llamada, querida voz.
Te dije que sí, que iría sin falta, acababa de llegar de Granada, de unas jornadas y estaba algo cansada, tanto que no caí en dos cosas:
1ª Que el Centro Andaluz de las letras no tiene voz ni manos para llamar por teléfono.
2ª Que preguntaste por Pitufinarosa que no existe y por lo tanto ¿Cómo me encontraste?
Ya había recibido una invitación por carta a mi nombre verdadero y por correo, pero estaba tan cansada por unirse estos actos con otros...
Tu voz me decidió, a pesar de la noche oscura lluviosa, más propia de difuntos que de vivos. Voz masculina, dulce, sabia, temblorosa. Y allí fui, olvidando mi disfraz de pitufa, pero no importa mucho, por la calle vi tantos disfraces...Llegué con el tiempo justo de ver pasar a la sala a la Consejera de Cultura y me senté en primera fila porque las otras estaban ocupadas. Te busqué por la sala, con el oído, claro, pues solo sé tu voz, me pareció escucharla envolviendo un poema. Prueba que estuve allí, la negra noche, negro el escenario y los manteles, negro también el poema que a punto estuve de prestarle a Mª Victoria al decir que no había traído a Bécquer, yo lo llevo desde hace muchos años en mi corazón y pegaba esa noche más que ninguna:
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos
Cubrieron su cara con un blanco lienzo
Unos sollozando
Otros en silencio
De la triste alcoba todos se salieron...
¡Dios mío que solos se quedan los muertos!
Y así, luego la entrada al cocktail, la pitufa pequeña y perdida, impertinente en ese lugar de grandes, osé preguntar quién era la voz al teléfono y obtuve la misma respuesta : El CAL, seguía lloviendo y mi regreso a mi seta en mi bosque se presentaba arduo, no di contigo, había muchas voces, ninguna la tuya, no llegué a entrar, pues me sentía asustada.
Pero, pitufa rosa en un mundo de pitufos azules, desde aquí, mi lugar en mi pequeño bosque y dentro de mi seta, por esta gran ventana al mundo y sin miedo a Gargamel, quiere hacerte llegar este mensaje, cual naufrago, en una incierta botella:
Gracias por tu invitación y estuve allí buscándote en persona, acudí a tu llamada, querida voz.
Ilusión
Quizás todo no sea más que una quimera, puede que esta página no exista, puede que sea pitufina la que no exista. ojalá que no sea el mundo el que no exista.
Mi querida seta
Hola amigos, hace más de un mes y de dos que no podía entrar en mi casa del bosque, pobre pitufina sin seta que habitar virtualmente. Pero hoy, despues de que ya me había aburrido de intentar entrar, zas...catapluf...Me doy de bruces con ella y aquí estoy, preparando tartita de arándanos para tal fin.
Celebremos amigos, que encontré la llave. ¡Uff que alegría...!
Celebremos amigos, que encontré la llave. ¡Uff que alegría...!
dia del libro en álora
http://www.alora.es/Inicio/N.asp?IdArticulo=1410
23 de Abril
Un 23 de abril de 1983 mi padre, José Cobos Ruiz, falleció.
Ya hace 25 años, es hora de hacerle saber que le seguimos recordando.
abro aquí un nuevo capítulo de este blog en su memoria, espero vuestras colaboraciones.
Ya hace 25 años, es hora de hacerle saber que le seguimos recordando.
abro aquí un nuevo capítulo de este blog en su memoria, espero vuestras colaboraciones.
Día de la paz
PREFIERO
Prefiero la risa de los niños
Jugando en esta plaza de la fuente de arriba
A un ruido ensordecido, bombas extrañas,
Rasgando vidas
Prefiero tranquilos amaneceres
campos llenos de olivos
A bandadas de uniformes
Masas grises, tediosas despedidas
Prefiero alegres naranjales, limoneros
escolares cantando
A ojos rojos llorosos,
campos marchitos,
Hambre y sed de justicia...
Yo prefiero la Paz
¿Tu qué prefieres?
30-01-2008 Álora Mª Teresa Cobos
Prefiero la risa de los niños
Jugando en esta plaza de la fuente de arriba
A un ruido ensordecido, bombas extrañas,
Rasgando vidas
Prefiero tranquilos amaneceres
campos llenos de olivos
A bandadas de uniformes
Masas grises, tediosas despedidas
Prefiero alegres naranjales, limoneros
escolares cantando
A ojos rojos llorosos,
campos marchitos,
Hambre y sed de justicia...
Yo prefiero la Paz
¿Tu qué prefieres?
30-01-2008 Álora Mª Teresa Cobos
Ayobe

Niño querido
vienes de lejos
muy bienvenido.
Letras de Álora
Aquí, en este pueblecito del sur de Adalucía, nos reunimos los escritores de todos los géneros en la biblioteca Tomás García, el primer jueves de cada mes a las siete de la tarde. Llevamos un extracto de escrito nuestro, otro de nuestro autor preferido y si es la primera vez, una pequeña biografía literaria. Y leemos, hablamos , comentamos.
¿Lo que tenemos en común?- Lugar de residencia, gusto por las letras.
¿Lo que nos diferencia?- Todo lo demás.
¿Quieres unirte a nosotros?- Hazlo saber.
De momento esta será nuestra segunda casa, iremos colgando textos, nuestros, ajenos.
¿Lo que tenemos en común?- Lugar de residencia, gusto por las letras.
¿Lo que nos diferencia?- Todo lo demás.
¿Quieres unirte a nosotros?- Hazlo saber.
De momento esta será nuestra segunda casa, iremos colgando textos, nuestros, ajenos.








