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A la luz de la Madre

 

 

Tu fuiste para mi

la dulce salvia

que me hizo vivir,

recinto del reposo,

posada de la dulzura,

paz.

Principio y fin de mi vida

en ti convergen

¿Donde estás?

Un mal día,

partiste, no sé dónde,

para no regresar más.

 

¿Quién osó profanar

el templo de cristal

que había en tus ojos?

cerrando su luz

 

El manantial de vida

de tu pecho

se secó para siempre

desamparando

al fruto de tu vientre.

 

Sólo te pido,

si escucharme puedes,

por el lazo de madre,

que aún te ata,

mas allá de la muerte,

a través de esa foto amarilla,

que siempre contemplo,

mándame una sonrisa.

Yo ,te mando un beso.