6:15 H. de la mañana, un
móvil hace una llamada al 112, un espectacular accidente había tenido lugar en
una autovía de la costa, enseguida los efectivos se pusieron en marcha...
Nadie se podía explicar la imagen tan dantesca que vieron... Bomberos,
Guardia Civil y equipo forense no daban crédito a sus ojos, un BMW de alta gama
se había empotrado contra un cartelón de dirección en plena Autovía, a 1
metro de altura se había empotrado y el cartelón estaba a punto de
derrumbarse...
No tardaron ni dos minutos en cortar la circulación por la Autovía y
desviarla por carreteras adyacentes... Los trabajos se prolongaron hasta las 12
de la mañana...
El cuerpo del conductor estaba irreconocible, los hierros de la
estructura de la autovía se habían refundido con el chasis del coche y los
restos del conductor. El cuerpo del acompañante estaba prácticamente intacto,
si no fuera por desnucamiento, el cuerpo era el de una chica
había sufrido... Los agentes que participaron en el salvamento de los
cuerpos pocas veces habían asistido a un accidente con tanta violencia... Se
estimaba que había saliendo volando, atravesando la mediana y parando la
trayectoria del vehículo contra el poste del cartel anunciador en el carril
contrario... La aguja del cuenta kms. marcaba 220 kms/h.
El juez, que excusó su presencia ordenó el levantamiento de los cadáveres
y que siguiesen investigando los agentes, hasta averiguar las causas exactas del
accidente
Después de muchas horas y esfuerzos consiguieron sacar a los cadáveres,
bueno a un cadáver y los restos de un cuerpo que parecía haber tenido forma
humana antes del accidente... Los restos del vehículo fueron trasladados a un
taller que solía trabajar para la autoridad en este tipo de casos, como depósito
judicial...
Eran las 14:00H. cuando el vehículo fue depositado en el patio interior
del taller, situado a 10 kms. del lugar del accidente...
Gabriel y Richi, como lo llamaban sus compañeros, eran cabo y teniente
respectivamente, los agentes que se hicieron cargo del caso desde el
principio...
Gabriel Utrera era un cabo que llevaban unos 30 años
de servicio... Había entrado cuando cumplió los 18, atraído por el
encanto de las motos, con el tiempo fue descubriendo el mundo de las motos y
otros más profundos y oscuros de la humanidad... Con liguera barriguita, buen
humor y un cierto “callo en su chepa” (así expresaba sus sentimientos
cuando las cuestiones no funcionaban con el suficiente sentido común), había
sido elegido como mano derecha del teniente, mando máximo de aquel lugar...
El teniente Richi, así era como lo llamaban sus compañeros, para
diferenciarlo de su tío, un alto mando y muy respetado en esos ambientes... De
26 años de edad, había terminado de ascender, y su personalidad aunque era
amable, de vez en cuando se volvía brusca, cuando había conflictos entre la
ley y el sentido común... Richi, había sido enviado a aquel lugar como orden
directa de su tío, (antaño Teniente Coronel provincial, y que ahora estaba
ocupando un puesto destacado en la capital del país, como supervisor de
operaciones delicadas) él creyó oportuno que estuviese curtiéndose en los
farragosos asuntos de aquella empresa, tenía una fe increíble en el muchacho
como futuro dirigente del cuerpo armado en el que estaba, creyendo oportuno que
en su formación “torease con los más bravos”,
y así decidió enviarle al lugar en el cual el cabo trabajaba, asignándole de pareja, del cual aprendió mucho... Realmente, aunque
comenzaron con ligeros choques, poco a poco
se fue engrasando su relación hasta convertirse en la unión perfecta de
la teoría y la práctica en el trabajo...
Tras una comida rápida de la que el teniente se hizo cargo, volvieron al
taller, allí comenzaron a buscar palmo a palmo el coche...
“Esto parece una imprudencia más
de un niño bonito que se ha excedido y quería chulear ante su amiguita...”
comentaba el cabo, mientras con unos guantes limpiaba el interior de aquel
vehículo, que había sido un imponente BMW 318S...
“Creo que vas a tener razón” decía el teniente
Richi, intentando forzar el maletero del coche, que con un “clack” se abrió como si fuera un resorte automático...
Hurgando y examinando detenidamente
el habitáculo se topó con algo extraño, algo que no debía estar ahí, y sin
embargo allí andaba oculto... “Gabriel,
ven un momento, que he encontrado algo...” Tras
ir desmantelando poco a poco el interior del maletero, quedó al aire una pequeña
trampilla, que al levantarla descubrió un doble fondo relleno de saquitos de
materia blanca, que precisamente no eran harina, sino más bien cocaína, y de
gran pureza a juzgar por las pruebas que hicieron...
“Querido Gabriel, si querías
aventuras, las vas a tener, esto comienza a complicarse por momentos, demasiadas
cosas en un accidente de tráfico...
Creo que tenemos algo más que un simple siniestro”
A Gabriel cuando le hablaba así su compañero se echaba a temblar
porque aunque era muy joven y le faltaba experiencia, tenía una intuición
muy desarrollada... Y si decía que “había tomate” en un asunto que había
mucha “tela que cortar”... Así que de inmediato llamaron al cuartelillo y
en breve tiempo aparecieron un par de agentes que recogieron la droga, mientras
el cabo iba a la oficina con los agentes, el teniente se dirigió hacia la
oficia del forense... Allí se topó con el huesudo y extraño tipo, no era un
hombre de la devoción del teniente, quien le dijo que por la mañana estaría
listo “el asunto”...
Las mañanas en las que había autopsia, no desayunaba mucho el teniente,
el hecho de pensar en ver carne por todos los sitios le saciaba el apetito...
Entró en la oficina del forense y allí se encontró con él...
Delgado, extraño, alto y con una peculiar forma de hablar, este forense
descuartizaba los cadáveres como si se tratasen de animales, cuestión que al
teniente, que aunque no era creyente, si mantenía un respeto hacia los cuerpos
muertos, ese extraño respeto que todo ser
humano (salvo algunos forenses) tiene...
Tras soltarle una conferencia sobre cómo
podía haber muerto, con actitud cansina y arrogante concluyó que había
muerto por aplastamiento de los órganos vitales.. No pudiendo reconocer, ni
identificarlo claramente... Eso sí declaró
que era varón por sus órganos reproductivos... Tras acabar el cigarrillo, lo
tiró al cuerpo, quedando oculto entre un amasijo de carne y huesos...
“Bueno tengo hambre... ¿me
invita la autoridad competente a almorzar?” Richi que ya había
pagado muchas veces los caprichos del teniente, se excusó con el trabajo, y
tras una sonrisa, muy diplomática, salió de allí con cierta prisa...
Por el camino se topó otra forense, se guiñaron un ojo, se notaba
cierta complicidad en sus rostros, y cada uno fue a sus asuntos...
Tras unas hondas inspiraciones al aire libre, para quitarse el olor a
muerto que se te clava en cada uno de los poros y que jamás se olvidará, el
teniente tomó dirección de su despacho, y allí hizo unas llamadas, entre
ellas destacaba la que hizo a su tío, el Teniente Coronel...
“Mal asunto teniente, debe ir con mucho cuidado, mañana le enviaré
un equipo de apoyo para echarle una mano”... El
teniente sabía que desde el despacho no podía tener la familiaridad con su tío,
y siempre se trataban como mandaban las ordenanzas, también para evitar
posibles chismes entre los compañeros...
Eran las 22:00 h. cuando salió de la oficina, tras dejar el cuadrante de
trabajo hecho para el día siguiente... Liberó al cabo de su horario, para
colocarlo en su equipo de investigación, y tras llamar al compañero que tenía
que reemplazar el lugar del Cabo,
apagó la luz de su despacho, cogió su coche personal y se pasó por la casa
del Cabo, le abrió la puerta la amable María, esposa del Cabo, y que le
trataba como de la familia, casi como a un hijo más, no admitió un no como
respuesta aquella mujer y le hizo entrar en casa y cenar con ellos...
El teniente valoraba enormemente su relación con el cabo y la familia,
hasta tal punto que daría su vida por ellos, no obstante eran ya como su propia
familia... Tras una breve pero intensa velada, como todas las que se sucedían
en esa sencilla pero amable casa, y de gastar bromas con la hija de 14 años con
la que se llevaba muy bien, se despidió de ellos, y comentándole la
nueva contra orden, a las 10:00 h. de la mañana tendría que estar en
casa del teniente para recogerlo...
Eran las 23:00 h. cuando llegó a su casa, tras ponerse cómodo, y
guardar en un lugar seguro el arma, le vino un pensamiento a su cabeza, el Cabo
era una persona muy afortunada al tener una familia como aquella, y él no veía
momento futuro en el que poder llegar a la situación envidiable de aquel compañero
suyo... Tras una ducha relajante, se metió en la cama e inmediatamente se durmió
profundamente...
El día había amanecido totalmente con un sol radiante, amenazaba con
ser un día especialmente caluroso, tras una ducha fresca y un desayuno frugal,
fue el preámbulo para planificar el día...
A las 10:00 h. en punto estaban llamando a la puerta, Richi totalmente
preparado, abrió la puerta, allí estaba Gabriel con una amplia sonrisa
dio los buenos días y así se pusieron en camino, tras una hora de viaje,
llegaron al aeropuerto y tras los saludos a los compañeros y comentarles su
estancia allí, pasaron por la puerta de servicio para recoger el equipaje de
investigación enviado desde la Central... La espera fue breve, apenas
inapreciable, llegaron tres personas, dos mujeres y un hombre vestidos de
paisano, que se dirigieron hacia el teniente y el cabo...
“Muy buenos días, ¿teniente
Ramos?”...
“Sí, soy yo, ¿quién pregunta por mí?”
“Soy la teniente Blanco, y aquí le presento a los compañeros, la
Sargento Pérez y al Brigada Macías...
“Muy bien pues cuando quieran,
el cabo González se hará cargo del equipaje, o si quieren desayunar podemos
dejar en consigna el equipaje”...
“Sí, un momento que están descargando el equipaje”, dijo
con voz suave la teniente Blanco...
Tras abrirse de nuevo la puerta de embarque, aparece la figura de un
hombre medio calvo canoso y de unos 50 años. Richi en cuanto lo ve se
sorprende, mirando a la teniente Blanco, sin entender nada... “Hola,
muy buenas, teniente Ramos, ¿sorprendido de verme? Cabo González”...
Tras los oportunos saludos y el abundante desayuno de trabajo en un restaurante de carretera, en el que paraban normalmente...
Eran las 11:30 h. cuando llegaron a la oficina de Richi, allí se reunieron, marcando las directrices y eliminando cabos sueltos, que pudieran distraerlos de la principal investigación...
Mientras
el cabo se iba con la comitiva, el teniente
se quedó con su tío en el despacho...
“No te esperaba por estos
lugares tan rurales... Le dijo el
sobrino, con una extraña mezcla de
desconfianza y alegría”
“Vaya, le diré a mi hermana (tu
madre), que su hijo (mi sobrino), no quiere verme, cuando vengo a
visitarlo”...
“Por favor, eso no es cierto, y lo sabes muy bien... Pero la visita de
un mando como tú suena un poco extraño, aunque seas mi tío”...
“Muy bien sobrino, veo que el cabo Gabriel
sigue estimulando tu instinto, eso está bien, desearía comer en un
lugar tranquilo, no tengo ganas de hablar más por hoy”... Con
un guiño selló una pequeña treta...
El restaurante al cual se desplazaron era un mesón muy discreto, con una
cocina de “relamerse los dedos”... Sus dueños, una pareja de 40 años, eran
íntimos amigos del teniente... Tras un saludo amistoso y las presentaciones
oportunas, pidieron los manjares que creyeron oportunos...
“Sobrino, en los gustos has
salido a la familia: buen sitio, discreto, buena gente... Pero
no hemos venido a hablar de tus lugares privilegiados... Verás, hizo una
pequeña pausa que aprovechó para beber vino... Desde arriba se han puesto muy
nerviosos porque se sospecha que el coche y el conductor son familiares directos
de uno de los jerifaltes del gobierno... Así que en cuanto se han enterado del
accidente, inmediatamente han creado una comisión de investigación, comisión
en la cual me han dado carta blanca para escoger a sus miembros, salvo uno, que
me ha venido impuesto desde arriba... Exactamente sobrino, ese brigada con pinta
sospechosa, es de inteligencia y es el encargado de cotorrear todo lo que se
investigue, así que habrá que neutralizar su información de alguna forma...
Por otro lado, yo escogí a dos de los mejores agentes: La Teniente Blanco
y la Sargento Macías”...
Bueno, pues mañana pongo al Cabo Utrera de niñera del Brigada y
nosotros iremos todos a una, ¿ o no Teniente Coronel? Los
ojos del Teniente Richi se habían clavado en los del Teniente Coronel como
diciendo “he acertado”... “Amén
sobrino, y ahora vayamos a terminar estos manjares, creo que de trabajo ya se ha
hablado hoy bastante”...
Tras despedirse con una buena
propina del Mesón, se dirigieron a la casa del Teniente y allí se acomodaron,
inmediatamente se durmieron...
Una serie de timbrazos resonaron como martillazos en la cabeza del
Teniente, y del Teniente Coronel, pero sobre todo en la de éste último, la
comida había sido regada con un poco más de vino de lo habitual... Tras
tirarse de la cama, Richi bajó rápidamente, abriendo la puerta, de repente vio
a la Teniente Blanco y al Cabo Gabriel, el color rojo tomó posiciones en su
rostro, y no era por el calor que hacía...
“Cabo, tomen asiento mientras me
arreglo”, dijo Richi en
calzoncillos... “¡Quien
cojones llama con tanta insis”!... El
Teniente Coronel no pudo terminar la frase al ver a la Teniente Blanco y al Cabo
Gabriel sentados en el sofá del salón de la entrada... “Cabo,
lleve a la Sargento Blanco a la
oficina, nos vemos en una hora” Richi,
subió con el Teniente Coronel a la ducha, mientras una carcajada se oía detrás
de la puerta de la calle, según ésta se cerraba... su sobrino: “¿Se
puede saber porque no me has avisado antes?” ... “ Me he quedado dormido, lo
siento tío”... “Bueno, pues que esto no se vuelva a repetir”... Un
sonoro “jajajajaja” se escuchó desde abajo...
En una hora estaban todos reunidos en el despacho del teniente. Se
formaron los grupos como estaba previsto... La Teniente pasó a formar parte del
equipo del Teniente Coronel y del Teniente Ramos... El otro equipo estaba
formado por los la Sargento, el
Brigada y el Cabo quiénes recogían
la información y se la daban al equipo del Teniente Coronel para que éste lo
analizara...
El Teniente Coronel, no obstante se guardaba “cartas en la manga”
debido a su desconfianza en algunos miembros del equipo, y por las posibles
filtraciones que pudiese haber, el punto débil de toda la comisión era el
Brigada, un pegote con el que había tenido que tragar...
En los pocos días que estuvieron allí, avanzaron mucho en sus
investigaciones, pese a cierto obstruccionismo que el Brigada intentó hacer,
sin éxito... Una mañana fue encontrado “in fraganti”,
hurgando en los documentos por la Teniente Blanco, le ordenó inmediatamente que abandonase el despacho y a la vez la
investigación... Un cruce de miradas desafiantes sostuvieron por unos instantes
el Brigada y la Teniente, ambos sabían que la guerra se había declarado...
Inmediatamente después del enfrentamiento con el Brigada y de recoger
los papeles que había estado fisgoneando, fue a ver al Teniente Coronel y a
contarle lo sucedido... Una pequeña indigestión sufrió el Teniente Coronel al
oír lo que la Teniente Blanco le iba relatando, le había
fastidiado el desayuno... Richi asistía con una leve sonrisa a toda
aquella situación, aunque todo el mundo deseaba la desaparición de aquel
lastre con que habían equipado a
la investigación, sabían las consecuencias que tendría aquel
enfrentamiento... Las primeras palabras del Teniente Coronel fueron: “¡Cagüen todo lo que se menea! ¡Putos
niñatos de mierda!” Enseguida
se dio cuenta de que había una señorita en su presencia: “Perdona
Maitane, no es por ti... Pero es que me pone de muy mala leche determinados
personajillos que quieren ascender y que para ello hacen lo que sea... Querido
sobrino, Maitane, tenemos que estar bien atentos a los próximos movimientos del
enemigo”...
“Tío, creo que puedo enterarme de los movimientos que va a dar el
enemigo, mientras tanto vosotros podéis ir elaborando un plan, para cuando
vengan mal dadas”...
El Teniente pensaba en la
información que podía ofrecerle Yoana,
una forense muy atípica, en comparación con su compañero, un forense mitad
científico, mitad carnicero...
Era muy atractiva y con un espíritu más bello si cabe... Con una cabeza
muy bien amueblada, a Richi no se le había escapado esta perla perdida en un
pueblo costero...
Yoana estaba en su despacho, a vueltas con los tubos de ensayo, “Buenos
días, novia de la muerte”, dijo
con tono humorístico el teniente... “Buenos días, hijo del Cuerpo Benemérito”,
dijo en el mismo tono Yoana... Acercándose por detrás, Richi la acarició con
sus manos, por entre la abertura de la bata blanca... “¡Mmm!...
¿Quieres pertenecer al cuerpo Benemérito de una forma más personal?
Yoana agitaba un tubo de ensayo con coqueteo, y dándose poco a poco media
vuelta, le dio un dulce beso... “A
la hora de comer en mi casa”...
“¿Comida y siesta, cariño?”...
Respondió Richi...
“Comida, siesta y lo que se
tercie”... De nuevo lo volvió a
besar profunda y dulcemente, para luego separarse muy poco a poco, y tras
propinarle un cachete en el trasero de Richi... “A
trabajar mi teniente, la Benemérita te llama” se quedó hurgando con sus cosas, a la vez que Richi salía muy contento
de la sala de trabajo de aquella maravillosa forense...
A las 15:30 h. estaba Richi en la casa de Yoana, aparcó su Ibiza en
lugar discreto y tras una ligera supervisión por el retrovisor, avanzó hacia
la puerta como un adolescente
cuando va por primera vez a ver a su amada, aunque no era la primera vez que iba
por allí... Tras una liberación de adrenalina (siempre tenía esa sensación
cuando se cruzaba con Yoana) respiró hondo y tocó suavemente el timbre, unos
segundos pasaron que creyó horas... Una puerta se abrió y asomó una cabecita
risueña... “Pasen, las Fuerzas
del Orden, y sean bienvenidas” Yoana
se había puesto cómoda... Batín sedoso con estampados japoneses y sin apenas
prenda alguna debajo, sus formas se volvían aún más voluptuosas...
Casi no hubo palabras entre ellos, un profundo y dulce beso, siguió a
otro y luego una caricia, para luego terminar en el sofá, saltándose el plan
previsto... Aunque su comida fueron besos con caricias... La siesta amor sobre
cuerpos...
No pudieron resistir un pequeño tentempié a media tarde, para seguir
hurgando en sus cuerpos y excitar si cabía aún más los rincones silenciosos
de aquella casa, sólo rotos por los susurros de los amantes enloquecidos...
La cama fue el lugar donde fueron sobresaltados sobre las
23:00H. cada cubrió sus cuerpos con lo primero que pilló a mano, Richi cogió
su arma reglamentaria, e hizo una señal a Yoana, cuando estuvo preparado en un
lugar discreto...
“Buenas noches y perdón por
molestar a estas horas... ¿Está mi sobrino?” Dijo
el Teniente Coronel con cierta preocupación...
“Sí... Sí... Pero pase,
pase”... Dijo
Yoana con una amable sonrisa...
“Por cierto dile a mi sobrino,
que ya puede salir de su escondrijo y dejar la pistola en paz”... Dijo
en voz alta y con un guiño hacia Yoana el Teniente Coronel... Richi salió la
pistola apuntando al suelo, unas braguitas y su guerrera abierta... “La
próxima vez avisaré antes por teléfono, para no tener que ver espectáculos
tan lamentables, sobrino... Menos mal que no estamos de servicio, si no te iba a
caer un buen paquete”... Richi
se sonrojó al oir estas palabras... “Tranquilo
sobrino, no era mi intención interrumpiros pero tenemos muy poco tiempo y mañana
por la mañana hemos de ponernos ya en funcionamiento... Como ves, no te he
dejado mucho tiempo para tus averiguaciones”...
“¿Una copa?”... Interrumpió
Yoana...
“Sí, por favor, ponme un brandy
con mucho hielo... Vamos a necesitarla”... Murmuró
el Teniente Coronel...
“Y ahora, si no os importa voy a
continuar explicando el motivo de visita a la casa de Yoana en horas tan
intempestivas... Como ya podéis imaginar la liebre sobre el caso se ha
levantado, y algunos de los altos jerifaltes del gobierno se están poniendo muy
nerviosos... Por eso quieren que se dé carpetazo enseguida... Pero claro, se
encuentran con la profesionalidad de un equipo de investigadores, coordinado por
un viejo Teniente Coronel sacado de la reserva, para que la investigación no se
desmande... Pues ya está... Ya se desmandó, y claro, las vidas de todos
nosotros están en los rincones oscuro de algún despacho en estos momentos,
pendientes de una sentencia...
Vamos, quiero decir con toda esta parrafada que ESTAMOS
JODIDOS, así que no puedo salir de esta casa sin desarrollar un plan sobre
nuestra fuga, no sin haber resuelto antes el caso... Así que vamos poner las
cartas boca arriba y contadme todos los detalles que sepáis del caso, por ridículos
que parezcan”...
Richi y Yoana se miraron, sabían
que aquello era muy serio, tras un breve silencio, comenzaron a reorganizar el
caso... Todos fueron aportando datos e intuiciones llegando a la siguiente
conclusión...
El sobrino del Ministro de Economía, era una especie de correo-enlace
entre la Capital y la costa, la policía andaba detrás de la pista de la Conexión
Marejada, que era como se conocía en clave a la operación... La policía no
sabía exactamente el contacto en la Capital, pero sí los proveedores de la
mercancía y su procedencia...
Y hasta el mismo momento del accidente no sabían quien era el enlace, ni
los distintos destinatarios de las sustancias, ahora ya podían decir que los
destinatarios eran personas de gran potencial económico y gran influencia
social, máxime cuando comenzaron a notar presiones en determinadas esferas
gubernamentales...
Por otra parte, Yoana también hizo comentarios, acerca de las presiones
recibidas por parte del forense, para dar carpetazo, cuando él mismo en casos
de menor enjundia, había tardado más en examinar los cuerpos... Richi apuntó
un dato que a su tío le vino muy
bien para sus investigaciones...
Eran las 3:00 h. de la mañana cuando se dio la reunión por concluida...
El plan estaba claro, y había que dormir, el día siguiente iba a ser muy
duro...
Efectivamente, a las 10:00 h., el Teniente Coronel pasó, junto con el
cabo por la casa de la forense y tras meter el coche oficial en el garaje,
salieron en 5 minutos de allí dos coches, el Oficial, una monovolumen verde
metalizada y el coche del Teniente Richi, éste iba conducido por el Cabo Utrera
que tomó una dirección al cuartelillo, mientras el coche oficial, conducido
por Richi se dirigió hacia el cementerio, y allí pudieron descubrir una pieza
clave en este rompecabezas...
El propio forense hacía entrega a un repartidor de una Agencia de
transportes de una caja, que el propio trabajador lo depositaba extrañamente en
la parte delantera de la furgoneta, junto a él, cuestión ésta que chocaba
mucho... Decidieron seguir la furgoneta, que puso dirección a la Capital, a
cierta distancia por la monovolumen... El viaje resultó más corto, debido a la
tensión que se respiraba, incluso Yoana, que iba escondida en el maletero, un
poco incómoda, pero discretamente resguardada de miradas curiosas...
El Teniente Coronel fue llamando a las patrullas de vez en cuando para
que les ayudaran en el seguimiento... Patrullas que eran afines a él, y que había
manejado hilos para aquél día estuviera de servicio... Incluso en la entrada
de la Capital no perdieron en ningún momento contacto con el vehículo y fue
relativamente fácil realizar el recorrido... A estas alturas todo la policía
estaba al tanto del asunto...
Como si se tratase del
seguimiento de un animal en un garaje, el Teniente Coronel y su equipo llegaron
a una zona residencial, allí giró en una calle, seguido con la mayor discreción
por parte del Teniente Richi, allí pudieron comprobar que una de las calles
estaba cortada, y que había mucha seguridad, era la calle en la que vivía el
Ministro de Economía y Hacienda, pudieron observar cómo la furgoneta de
reparto tenía permiso para entrar hasta la misma entrada del Chalet del
Ministro, y allí entregaba el paquete, firmando la entrega el propio
Ministro...
Entre
un grupo de personas sobresalía la figura del Presidente del Gobierno...
“Vaya, vaya, así que los
informes son ciertos... El Presidente
y el Ministro son familia, a través de sus mujeres y del padre del chico, es el
cuñado de ambos... Un reputado traficante ilegal de armas y drogas... Veníamos
desde hace 1 año investigando la Conexión Marejada, y aunque se sospechaba de
él, no teníamos pruebas... Desde ayer nos vinieron informes de un infiltrado
nuestro en la organización...
Tras una red de empresas constructoras se esconden nombres y apellidos
importantes y los compañeros de la policía judicial están investigando y
cerrando las posibles salidas de este complicado puzzle... Ellos no saben hasta
qué punto están a un paso de caer en el abismo”... Suena
el teléfono del Teniente Coronel...
“Dígame... De acuerdo, muchas gracias...
El Teniente Richi se queda, atónito ante la breve conversación del
Teniente Coronel... “¿Qué
pasa?, preguntó el Teniente Richi en un
ataque de curiosidad aguda...
“Nada sobrino, la fiera está en
la jaula”...
“Pues entonces vayamos por ella”... Respondió
ansioso el Teniente Richi...
“No Teniente, hoy es tiempo de
dolor, dejemos que despidan a los suyos como quieran... Ya habrá más días”...
La forense, que había seguido con mucho interés la conversación dijo, sacudiendo unos billetes amarrados en la mano y con una sonrisa pícara:
“Nos esperan unas vacaciones en el Amazonas”...
“¡Hmm!”... Contestó
el Teniente...
“Tranquilo Richi, y sobre todo
diferencia las prendas tuyas de las de tu pareja”... Comentó
con cierta sorna el Teniente Coronel... Ambos se pusieron colorados...
“Sobrino, arranca, tengo que
preparar el equipaje y esto ya está visto”...
La furgoneta se fue alejando, sabiendo sus ocupantes que la bomba estaba a punto de estallar...
fin