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                                        FRÍO II

No arrancaba, le fallaba la batería, tendría que ir andando.

El colegio no estaba muy lejos, solo que en este pueblo, en lo alto de una montaña, las calles son empinadas, con una pendiente de casi el 20%, más que caminar por las calles era escalar una pared pavimentada.

Vi la fuente de los leones congelada, la primera vez que veía tal magnitud de frío, estaba hermosa, con tantos cristales de hielo por todos lados, ni una sola gota de agua en versión líquida. Me arropé la bufanda en el cuello, tapándome la boca, no quería volver a la faringitis que me postró en la cama dos días antes, y seguí mi ascenso, calle arriba, sin ninguna convicción. ¿Estaría abierto el colegio? ¿Asistiría algún niño?¿Serían las madres tan despiadadas cómo para sacar a los niños a la calle en el día más frío de los últimos veinte años?

La respuesta no tardaría en llegar, divisé por la calle Carmona, dos madres, con tres niños cada una en dirección al colegio, y mi Manuel, envuelto en múltiples capas de gorro, bufandas y guantes, que dejaban al descubierto sólo sus azules ojos, marchaba camino arriba, cual una seta multicolor, brincando. Al verme, me lanzó un beso con su mano enguantada a rayas  acelerando, retándome a una carrera que sabía ganada de antemano....Continuará.