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Romance del rey moro

 

En el claroscuro de la madrugá,

con la bolsa al hombro, la carga, detrás,

silbando canciones de corte estival,

huyendo del tedio y la soledad,

en el mes de agosto, la niña se va.

¿Adonde vas niña, con tanto calor?

-¡A buscar la playa, a buscar amor.

A sentir el aire que viene del sur,

a dejar Granada desierta!,

¡ igual que tú1.

Me quise ir en julio, más no pudo ser

La Armada española se quiso ir también

Y andaban en Ceuta, con tanto trajín,

Que se peleaban por el Perejil.

Seguí a las gaviotas, que iban  hacia allá,

Crucé la barrera de barcos sin par

Por un paso estrecho, se ve Gibraltar

Y llegué a unas playas más limpias que aquí

Con menos turistas y más porvenir.

En la carretera de un solo carril

Me jugué la vida al circular así,

Admiré a los taxis, los vi adelantar

Por la derecha por la izquierda,

Por delante y por detrás

Enormes y llenos

Tan diestros  en pasar.

Con, no poco miedo, llegué a Tetuán.

 

Se casó el Rey moro y no me invitó,

Esto no es extraño, no sabe quién soy yo

Me perdí la fiesta, pero disfruté

De lo limpia y guapa que pudo dejar

Todas las ciudades que yo iba a visitar.

 

Me volví a Granada, sin tanto calor,

Con menos dinero y más corazón.

Y al rey le deseo que sepa encontrar

Con su nueva esposa , camino de paz,

Saharas aparte, la pesca también,

 con Ana Palacios, que se lleve bien.