Diàlogo baquico
¿Por qué me juzgan? Acaso por ser un poeta soñador que disfruto
con instruirme en teorías filosóficas. Soy un caminante tras una
búsqueda, no en vano como predicen los hacedores de sortilegio y
repugnancia sino encontrar la vía más significante para situar mis
pisadas en dirección consona. ¿Qué quieren de mí? Demen la mano
y usen vuestra inteligencia sin entrar en confusión, ni lamentos.
Exterioricen la inspiración verbal sobre el signo básico que es el
mismo al de ustedes, en son de ufandad. Difiero, que es probable no
lleguen a concretar; den paso al cortejo festivo que roe el circulo
urbano que tal vez influya ante la divinidad e intervalo humano.
¡ Déjenme cultivar la semilla de la justicia y la equidad! Arquitecto de
odiseas, esquematizando el plano citadino; te diviso desde
distante a un percibo ese paraíso inédito que figura en tu
pensamiento ¿Será un mal hereditario nacer para transformarse en
ilustrador de sueños? Saben que mi vocación es soñar con lo
utópico, no importa el criterio de los demás al avivar la fogata tenue
de tu vivencia. Acepten mi mensaje contentivo de hermandad
y reflexión, compartir un gesto de un amigo quien desea congeniar el
lazo amistoso, no muestren terquedad, petulancia ni formen
tempestades irascibles, tampoco vayan a cerrar los portales de lo
compatible. ¡Muera el pasado! Vivamos el presente con optimismo
y prudencia, aceptar las derrotas, levantar un espíritu victorioso y no
declinar la búsqueda. Sugiero que se nieguen a codiciar los tesoros
del mundo ni afamen por los placeres, delicias aberraciones o vicios
del alma.





