TE IMAGINO
TE IMAGINO
Yo te imagino ahora aquí,
Detrás de este poema
Escuchando atentamente
Sus palabras de melancolía,
Resucitando imágenes,
Recuerdos salpicados de nostalgia
Y besos impregnados de brisa,
De sonrisas escapadas
Tras un prolongado te quiero.
Ahora, digo,
Te imagino en el íntimo olor de tu cabello,
En la piel cárdena de tus labios,
En el suspiro repleto de estrellas en tu boca
Y en el latido infinito que me provoca.
En las tardes últimas,
Cuando arañábamos el silencio
Y una nueva caricia
Se presagiaba próxima
Ante la pasión de dos cuerpos desnudos
Que surcaban la timidez primera
De los pliegues de las sábanas,
Como un mar cálido
Que se embelesa
Mirando al ocaso que se destapa.
Yo te imagino ahora aquí,
Detrás de este poema
Escuchando atentamente
Sus palabras de melancolía,
Resucitando imágenes,
Recuerdos salpicados de nostalgia
Y besos impregnados de brisa,
De sonrisas escapadas
Tras un prolongado te quiero.
Ahora, digo,
Te imagino en el íntimo olor de tu cabello,
En la piel cárdena de tus labios,
En el suspiro repleto de estrellas en tu boca
Y en el latido infinito que me provoca.
En las tardes últimas,
Cuando arañábamos el silencio
Y una nueva caricia
Se presagiaba próxima
Ante la pasión de dos cuerpos desnudos
Que surcaban la timidez primera
De los pliegues de las sábanas,
Como un mar cálido
Que se embelesa
Mirando al ocaso que se destapa.
LA SOLEDAD ESTÁ EN NOSOTROS
LA SOLEDAD ESTÁ EN NOSOTROS
La soledad no está en las calles ni en los parques,
Ni en la ciudad deshabitada, ni en este cigarrillo que se apaga.
No está en el sopor de las estatuas, ni en los colores que nos gustan, Ni en las canciones desoladas, ni en el clavo sin marco en la pared. No está en los gatos, ni en los puentes,
Ni en los absurdos pasadizos del silencio, ni en el motorista
que casi me atropella.
La soledad está en nosotros azuleando el poema,
Pastando en nuestras fuerzas,
Crispándonos la vida.
Entrega Premio Totana

Deseos
DESEOS
Hoy quisiera tener en las manos
un poco de noche
con aros de luna menguante y dormida,
quisiera una yegua desnuda, sin brida,
tendida en la hierba seca de los sueños,
mirando en silencio la paz de tus senos
y el vuelo tendido de una mariposa,
quisiera... qué cosa, un violín de sol,
de azul encordado y estuche de al menos
dos de tus sonrisas, envueltas en brisa,
desde tus costillas hasta mi canción;
quisiera un sillón, en alas de un búho
pasearme desnudo por la sala sola,
en la mar que habita treinta caracolas,
y en los ojos mudos de tu corazón.
Quisiera una parra, dos tragos de vino,
una salamandra que a medio camino
se estampe en tu vientre de sombras de trigo,
de lluvia descalza de viento y licor.
Quiero tu temblor, al clarear la aurora,
una cantimplora guarnecida en llanto,
el abrigo blanco que te desnudaba
a las siete treinta, lejos de la cama,
cerca del armario, ritual milenario,
puntual como otoño de amarillo canto,
como las sandalias pequeñas y el manto,
que sin preguntarte tu espalda besó.
Quiero un corazón, para deshojarlo
cuando vuele el cuervo, cuando los guijarros
blancos del desierto traspongan mis pasos,
cuando los ocasos desde mi ventana
sepan a mañana y en tus ojos claros
renazcan las horas de luna temprana
de jadeo y sudor.
Quiero una canción, para enamorarla,
entre los recuerdos que dejó tu falda
a la mecedora, a las medias vueltas
que guardó la alfombra en todas las sombras
y en todas las formas que inventó el amor.
Quisiera que fueran las seis de la tarde
para levantarme sin decir adiós.
Mi sangre se desnuda
MI SANGRE SE DESNUDA
Mi sangre se desnuda
ante los pies del alba
una armonía creciente se desata
saboreando sexo,
perfume y existencia
Una libertad hambrienta
tiñe delirios en las ramas de mi piel
Me permito cantar susurros
para voltear sentidos
Escucho el día abrirse
en la madrugada que se rompió
desanublando el alma ...
Sería la mar
SERÍA LA MAR
con lunas y corales
porque en mi sueño,
su piel me humedecía
los labios de negra caracola
y pasaban por el filo de mi cuello
como mariposas de mar
entre mis costados cansados,
con aros de espuma que buscaban
las ansias de volar
hasta el velo del deseo.
Sería la luna vestida de gitana
porque en mi espalda,
sus manos de ternura
repiqueteaban como cascabeles
en el vaivén de un sortilegio
y su rojo pañuelo en la nostalgia
enjugaba caricias de caleta,
como rosa en la patria de Asherat,
como incienso en la puerta del otoño
- alas de pájaro extraviado en sus pestañas -,
como las veces que besé la boca
de aquella tempestad de espejo y agua,
como la simple excomunión del tiempo,
como la mar vestida de domingo
para darme la sal entre la arena.
Como sombra del cielo en los aleros,
como la blusa que perdiste anoche,
como sonrisa de muerte sin sombrero,
como canto de cantos encantados,
como danza de peces en mi sueño,
sería la mar.
He venido
HE VENIDO
He venido a cosechar luz
para embarazarme
y abrir ventanas sobre el azul
sensual del infinito
he venido a beber el vino que gotea el cosmos
sobre sus tentáculos ennegrecidos
para multiplicar dioses
en rostros híbridos de símbolos
y de nubes
he venido a sangrar pájaros
en el cáliz sagrado del viento
para embriagarme de sus vuelos
y lograr la etérea danza
sobre el espectro divinizado
que temporiza la sal humana
He venido a sembrar futuros
vagando sombras y desiertos
para abrir mis mares en máscaras de sol .
En esta verdad recién lavada
EN ESTA VERDAD RECIEN LAVADA
Era preciso deslindar los bordes de la lluvia
sin hacernos mitad ni despedida,
crecer en la memoria feliz
de aquellas oraciones tibias
que habíamos alcanzado.
Era preciso confundir el eco entre pisadas
hasta el húmedo pasillo entre los dos
sin perder el lugar de poseernos
en las ventanas abiertas de la entrega,
sobre la insólita guanábana de cualquier presagio
diluidos en el brillo de la noche,
en la felicidad esquivando a los intrusos.
También era preciso
que nuestro afán de afilarnos
sobre la piedra sin nombre
adiamantara la hoja que somos
rebanando el pan del tiempo breve
en un trozo de verdad recién lavada.
Nuestros dias
NUESTROS DIAS
Vienen húmedas noches
Con trinos de primavera,
Caen sobre mis labios
Como tus besos.
Se hará de día
En tus ojos
Y juntos,
Apagaremos la tarde.
La mañana,
También será nuestra.
Lo siento mi amor, no puedo
LO SIENTO MI AMOR, NO PUEDO
Vuelvo a mis cuatro paredes de fino gotéele
Y baratos paisajes enmarcados.
Una paloma revolotea en el alfeizar de la ventana
Mientras se abre la luz en un resquicio de oscura nube
Y de los labios me sube,
El silbido de aquella nuestra canción
Mientras voy bajando la mirada del cielo
Para ver el brillo cristalino y frío
De tanta lágrima que está inundando el suelo.
Sí, ya sé, me dirías, que intentase olvidar…
Lo siento mi amor, no puedo.





