En esta verdad recién lavada
EN ESTA VERDAD RECIEN LAVADA
Era preciso deslindar los bordes de la lluvia
sin hacernos mitad ni despedida,
crecer en la memoria feliz
de aquellas oraciones tibias
que habíamos alcanzado.
Era preciso confundir el eco entre pisadas
hasta el húmedo pasillo entre los dos
sin perder el lugar de poseernos
en las ventanas abiertas de la entrega,
sobre la insólita guanábana de cualquier presagio
diluidos en el brillo de la noche,
en la felicidad esquivando a los intrusos.
También era preciso
que nuestro afán de afilarnos
sobre la piedra sin nombre
adiamantara la hoja que somos
rebanando el pan del tiempo breve
en un trozo de verdad recién lavada.





