Un espíritu
Volaré de nuevo sobre el río de la amargura, me impregnaré de su perfume, sentiré su esencia. Podré ver como mi sombra se hunde en un mar de lágrimas, como se aleja de mi hasta desaparecer, tan sólo es agua, el mismo agua dadora de vida y que ahora me la quita. Nadie sabrá nunca qué ocurrió, en qué momento de mi vida me perdí a mí mismo, cuando dejé de ser yo. Nadie me echará de menos, seré quizá un bonito recuerdo para algunos, algo etéreo, desde luego, pero mi retrato mitigará el dolor de la ausencia de esos pocos, al comprobar que aparentemente sigo cerca de ellos, porque hoy, no os hablo de la muerte física, hoy os hablo de la muerte del alma.
Fdo. David Rodríguez Hernández
Fdo. David Rodríguez Hernández





