Spoiler
Vale, lo admito. Soy un "spoiler", y es que soy incapaz de no destripar el final de algo, si ese algo me ha gustado mucho o no me ha gustado nada. Pero de algo hay que morir, digo yo.
FELIZ MARÍA AUXILIADORA (pese a la lluvia)
Aunque ha salido un día pasado por agua y ya veremos cómo acaba esto (me huelo inundaciones tipo M-30 en el teatro por lo menos), ¡Feliz día de María Auxiliadora a todos los buenos cristianos y honrados ciudadanos del mundo! Y al resto también, oye, no nos vamos a poner exclusivistas ahora.
Cambios
Cómo cambia la vida en dos meses...
Me ha dejado mi novia, he decidido irme de casa el curso que viene, mis chavales se confirman -lo cual implica que dejo ese grupo-...
Muchos cambios que, he de reconocerlo, me deprimen, me acojonan pero también e dan ganas de seguir.
Me ha dejado mi novia, he decidido irme de casa el curso que viene, mis chavales se confirman -lo cual implica que dejo ese grupo-...
Muchos cambios que, he de reconocerlo, me deprimen, me acojonan pero también e dan ganas de seguir.
Etiquetas: personal
Promesa
Mañana voy a hacer mi promesa en las comunidades Iglesia Viva. Es un gesto de pertenencia, un compromiso ante mi comunidad de que ahí estoy y ahí me quiero quedar. Conmigo la harán Ana Giménez y Laura.
Es un momento importante para mí, aunque no lo haya comentado con mucha gente de fuera de la comunidad. Me da pena que gente como Álex o incluso Patricia no lo vayan a compartir conmigo, pero la vida y la fe no siempre van por el mismo camino, y a veces es difícil conjugarlas.
Pero es un paso más que siento que tenía que dar.
Es un momento importante para mí, aunque no lo haya comentado con mucha gente de fuera de la comunidad. Me da pena que gente como Álex o incluso Patricia no lo vayan a compartir conmigo, pero la vida y la fe no siempre van por el mismo camino, y a veces es difícil conjugarlas.
Pero es un paso más que siento que tenía que dar.
La gran pregunta
Llevo ocho años como animador y la gran pregunta para hacer crecer a los chavales de tu grupo es: ¿por qué? Los que son capaces de planteárselo, aunque no sepan la respuesta, son los que están creciendo.
Así que tú: ¿por qué haces lo que haces?
Así que tú: ¿por qué haces lo que haces?
Una de Tony de Mello
Una princesa árabe se había empeñado en casarse con uno de sus esclavos. Todos los esfuerzos del rey por disuadirla de su propósito resultaban inútiles y ninguno de sus consejeros era capaz de darle una solución.
Al fin se presentó en la corte un sabio y anciano médico que, al enterarse del apuro del rey, le dijo: "Su Majestad está mal aconsejada porque, si prohíbe casarse a la princesa, lo que ocurrirá es que ella se enojará con Su Majestad y se sentirá aún más atraída por el esclavo".
"¡Entonces dime lo que debo hacer!", gritó el rey.
Y el médico sugirió un plan de acción.
El rey se sentía un tanto escéptico acerca del plan, pero decidió intentarlo. Mandó que llevaran a la joven a su presencia y le dijo:" Voy a someter a prueba tu amor por ese hombre: vas a ser encerrada con él durante treinta días y treinta noches en una celda. Si al final sigues queriendo casarte con él, tendrás mi consentimiento".
La princesa, loca de alegría, le dio un abrazo a su padre y aceptó encantada someterse a la prueba. Todo marchó perfectamente durante unos días, pero no tardó en presentarse el aburrimiento. Antes de que pasara una semana, ya estaba la princesa suspirando por otro tipo de compañía y la exasperaba todo cuanto dijera o hiciera su amante. Al cabo de dos semanas estaba tan harta de aquel hombre que se puso a chillar ya aporrear la puerta de la celda. Cuando, al fin, consiguió salir, se echó en brazos de su padre, agradecida de que la hubiera librado de aquel hombre, al que había llegado a aborrecer.
Al fin se presentó en la corte un sabio y anciano médico que, al enterarse del apuro del rey, le dijo: "Su Majestad está mal aconsejada porque, si prohíbe casarse a la princesa, lo que ocurrirá es que ella se enojará con Su Majestad y se sentirá aún más atraída por el esclavo".
"¡Entonces dime lo que debo hacer!", gritó el rey.
Y el médico sugirió un plan de acción.
El rey se sentía un tanto escéptico acerca del plan, pero decidió intentarlo. Mandó que llevaran a la joven a su presencia y le dijo:" Voy a someter a prueba tu amor por ese hombre: vas a ser encerrada con él durante treinta días y treinta noches en una celda. Si al final sigues queriendo casarte con él, tendrás mi consentimiento".
La princesa, loca de alegría, le dio un abrazo a su padre y aceptó encantada someterse a la prueba. Todo marchó perfectamente durante unos días, pero no tardó en presentarse el aburrimiento. Antes de que pasara una semana, ya estaba la princesa suspirando por otro tipo de compañía y la exasperaba todo cuanto dijera o hiciera su amante. Al cabo de dos semanas estaba tan harta de aquel hombre que se puso a chillar ya aporrear la puerta de la celda. Cuando, al fin, consiguió salir, se echó en brazos de su padre, agradecida de que la hubiera librado de aquel hombre, al que había llegado a aborrecer.
Blogueando
50 contradicciones del mundo femenino
1. Gritar furiosa y llorar desconsoladamente durante la misma discusión.
2. Conquistar a un mujeriego para transformarlo en un hombre de familia.
3. Dejar a ese reluciente hombre de familia para conquistar a otro mujeriego.
4. En una cita, insistir en pagar la mitad de la cena y no volver a salir con él si acepta la oferta.
5. En invierno, salir con una remera diminuta y pollerita y terminar envuelta en un sweater enorme y prestado que dice "Viaje de egresados 1998".
6. Repetir incansablemente que sólo necesitás amor, comprensión y estabilidad, y sentir repulsión por un hombre bueno y simple que te manifiesta frontalmente su devoción.
7. Comprar modernas prendas holgadas y llenas de cachivaches que sólo otra mujer puede apreciar.
8. Ponerse a dieta terminal para ir a un casamiento y comer como una piraña fuera de control durante toda la fiesta.
9. Seguir pretendiendo que los hombres puedan ver lo enojada o triste que estás sin haberles contado nada.
10. Guardar rencor y bronca durante meses y estallar porque se derramó la sal.
11. Analizar tu vida amorosa desglosando cada frase y cada actitud de tu pareja con tus amigas pero cortar una relación si la tarotista asegura que no es el indicado.
12. Enamorarte de un hombre casado porque es incapaz de traicionar a su mujer.
13. Despotricar cuando un hombre pesado e insistente te corteja, y perder la cordura cuando por fin deja de hacerlo.
14. Catalogar a una amiga sexualmente hiperactiva como “una perdida” y a una más selectiva de perdedora o lesbiana encubierta.
15. Comprar una remera de verano en noviembre sabiendo que en enero va a estar a mitad de precio.
16. Dejar a un hombre porque ya no te gusta y que vuelva a gustarte cuando él encuentra a otra.
17. Ponerte ropa nueva para una cita sabiendo que un viejo vestido negro te queda mucho mejor.
18. Hacerte la permanente si tu pelo es lacio, plancharlo si está enrulado o teñirlo de rubio si es oscuro.
19. Insistir y esperar cuando la relación está acabada hace tiempo.
20. Morir de amor por un hombre que cría sólo a sus hijos y sentir pena por una mujer que hace lo mismo.
21. Decir que las modelos “son demasiado flacas” mientras te tambaleass por el cuarto día de ayuno.
22. Declarar durante todo el año que celebrar el aniversario es una estupidez y enojarte con tu pareja cuando la fecha llega y se olvida.
23. Seducir a un hombre sabiendo con seguridad que jamás vas a dejar que te toque un pelo.
24. Negarte a dejar los dulces para bajar el colesterol pero hacer la dieta del arroz para usar un vestido.
25. Creer en el horóscopo en las semanas que anuncia cosas buenas.
26. Ir a una fiesta en zapatos de tacón y tirarlos debajo de la mesa luego de quince minutos para poder bailar.
27. Hablar de dieta con una torta en la mano y hablar de tortas cuando estás a dieta.
28. Quejarse de que la depilación es un hábito primitivo y gritar de asco cuando tu marido dice que dejes de hacerlo.
29. Tomar sol al mediodía untada en aceite de cocina y comprar crema antiarrugas y gel para contorno de ojos.
30. Declamar una y otra vez fuerte e independiente que sos y simular debilidad e indefensión cuando necesitás de un hombre.
31. Decir que no querés nada para Navidad y secretamente esperar el regalo sorpresa.
32. Remover esos aros divinos de tus inmensas orejas alérgicas, esperar dos o tres días y volver a usarlos.
33. Decir que “lo importante es lo de adentro” cuando tenés un novio feo, y alegar que “la piel es todo” cuando conseguiste uno lindo.
34. Creerle al mismo hombre cuando habías jurado no volver a hacerlo.
35. Perseguir a tu pareja para que colabore en la cocina pero echarlo por inepto en cuanto empieza a ayudar.
36. Espiar y acechar a las compañeras de oficina más vagas e ineptas para amargarte y sufrir.
37. Probarse ropa durante toda una tarde y salir con el primer conjunto que elegiste.
38. Arrancarte los pelos de piernas, axilas y cavado con cera caliente o una máquina eléctrica y llorar cuando te quebrás una uña.
39. Abandonar a tu novio porque es celoso y sentirse fea y desamparada cuando no te celan.
40. Ser capaz de dirigir una empresa de doscientos empleados, un país de treinta millones de habitantes o una familia de doce miembros pero llamar a tu mamá cuando te duele la muela.
41. Dejar la ropa más nueva y linda para salir cuando en realidad pasás cuarenta y ocho horas semanales en la oficina y tres o cuatro en una salida.
42. Pellizcar bebés ajenos, pensar hasta el cansancio los nombres de tus futuros hijos, emocionarse con los embarazos de tus amigas y llorar desconsoladamente el primer día de atraso.
43. Ir a una fiesta o reunión en la que está el hombre que te rompió el corazón.
44. Preguntar si estás gorda para que te digan que estás flaca.
45. Mirar comedias romáticas y melodramas al día siguiente de cortar con el amor de tu vida.
46. Censurar a las amas de casa porque no tienen una carrera y a las que tienen una carrera porque la empleada doméstica cuida de sus hijos.
47. Sentir discriminación si eligen a un hombre para tu puesto pero tener un derrame cerebral de ira si eligen a otra mujer.
48. Llorar con los documentales de los animalitos de “Animal Planet” e hiperventilarse de excitación frente a una cartera de cuero.
49. Considerar que a los sesenta años un hombre es joven, y una mujer una abuela.
50. Bajar de peso, hacerte las uñas, broncearte y vestirte mejor cuando terminás una relación y engordar 20 kilos y ponerte el jogging, cuando empezás una.
Profundamente machista, pero el 9 me ha marcado.
1. Gritar furiosa y llorar desconsoladamente durante la misma discusión.
2. Conquistar a un mujeriego para transformarlo en un hombre de familia.
3. Dejar a ese reluciente hombre de familia para conquistar a otro mujeriego.
4. En una cita, insistir en pagar la mitad de la cena y no volver a salir con él si acepta la oferta.
5. En invierno, salir con una remera diminuta y pollerita y terminar envuelta en un sweater enorme y prestado que dice "Viaje de egresados 1998".
6. Repetir incansablemente que sólo necesitás amor, comprensión y estabilidad, y sentir repulsión por un hombre bueno y simple que te manifiesta frontalmente su devoción.
7. Comprar modernas prendas holgadas y llenas de cachivaches que sólo otra mujer puede apreciar.
8. Ponerse a dieta terminal para ir a un casamiento y comer como una piraña fuera de control durante toda la fiesta.
9. Seguir pretendiendo que los hombres puedan ver lo enojada o triste que estás sin haberles contado nada.
10. Guardar rencor y bronca durante meses y estallar porque se derramó la sal.
11. Analizar tu vida amorosa desglosando cada frase y cada actitud de tu pareja con tus amigas pero cortar una relación si la tarotista asegura que no es el indicado.
12. Enamorarte de un hombre casado porque es incapaz de traicionar a su mujer.
13. Despotricar cuando un hombre pesado e insistente te corteja, y perder la cordura cuando por fin deja de hacerlo.
14. Catalogar a una amiga sexualmente hiperactiva como “una perdida” y a una más selectiva de perdedora o lesbiana encubierta.
15. Comprar una remera de verano en noviembre sabiendo que en enero va a estar a mitad de precio.
16. Dejar a un hombre porque ya no te gusta y que vuelva a gustarte cuando él encuentra a otra.
17. Ponerte ropa nueva para una cita sabiendo que un viejo vestido negro te queda mucho mejor.
18. Hacerte la permanente si tu pelo es lacio, plancharlo si está enrulado o teñirlo de rubio si es oscuro.
19. Insistir y esperar cuando la relación está acabada hace tiempo.
20. Morir de amor por un hombre que cría sólo a sus hijos y sentir pena por una mujer que hace lo mismo.
21. Decir que las modelos “son demasiado flacas” mientras te tambaleass por el cuarto día de ayuno.
22. Declarar durante todo el año que celebrar el aniversario es una estupidez y enojarte con tu pareja cuando la fecha llega y se olvida.
23. Seducir a un hombre sabiendo con seguridad que jamás vas a dejar que te toque un pelo.
24. Negarte a dejar los dulces para bajar el colesterol pero hacer la dieta del arroz para usar un vestido.
25. Creer en el horóscopo en las semanas que anuncia cosas buenas.
26. Ir a una fiesta en zapatos de tacón y tirarlos debajo de la mesa luego de quince minutos para poder bailar.
27. Hablar de dieta con una torta en la mano y hablar de tortas cuando estás a dieta.
28. Quejarse de que la depilación es un hábito primitivo y gritar de asco cuando tu marido dice que dejes de hacerlo.
29. Tomar sol al mediodía untada en aceite de cocina y comprar crema antiarrugas y gel para contorno de ojos.
30. Declamar una y otra vez fuerte e independiente que sos y simular debilidad e indefensión cuando necesitás de un hombre.
31. Decir que no querés nada para Navidad y secretamente esperar el regalo sorpresa.
32. Remover esos aros divinos de tus inmensas orejas alérgicas, esperar dos o tres días y volver a usarlos.
33. Decir que “lo importante es lo de adentro” cuando tenés un novio feo, y alegar que “la piel es todo” cuando conseguiste uno lindo.
34. Creerle al mismo hombre cuando habías jurado no volver a hacerlo.
35. Perseguir a tu pareja para que colabore en la cocina pero echarlo por inepto en cuanto empieza a ayudar.
36. Espiar y acechar a las compañeras de oficina más vagas e ineptas para amargarte y sufrir.
37. Probarse ropa durante toda una tarde y salir con el primer conjunto que elegiste.
38. Arrancarte los pelos de piernas, axilas y cavado con cera caliente o una máquina eléctrica y llorar cuando te quebrás una uña.
39. Abandonar a tu novio porque es celoso y sentirse fea y desamparada cuando no te celan.
40. Ser capaz de dirigir una empresa de doscientos empleados, un país de treinta millones de habitantes o una familia de doce miembros pero llamar a tu mamá cuando te duele la muela.
41. Dejar la ropa más nueva y linda para salir cuando en realidad pasás cuarenta y ocho horas semanales en la oficina y tres o cuatro en una salida.
42. Pellizcar bebés ajenos, pensar hasta el cansancio los nombres de tus futuros hijos, emocionarse con los embarazos de tus amigas y llorar desconsoladamente el primer día de atraso.
43. Ir a una fiesta o reunión en la que está el hombre que te rompió el corazón.
44. Preguntar si estás gorda para que te digan que estás flaca.
45. Mirar comedias romáticas y melodramas al día siguiente de cortar con el amor de tu vida.
46. Censurar a las amas de casa porque no tienen una carrera y a las que tienen una carrera porque la empleada doméstica cuida de sus hijos.
47. Sentir discriminación si eligen a un hombre para tu puesto pero tener un derrame cerebral de ira si eligen a otra mujer.
48. Llorar con los documentales de los animalitos de “Animal Planet” e hiperventilarse de excitación frente a una cartera de cuero.
49. Considerar que a los sesenta años un hombre es joven, y una mujer una abuela.
50. Bajar de peso, hacerte las uñas, broncearte y vestirte mejor cuando terminás una relación y engordar 20 kilos y ponerte el jogging, cuando empezás una.
Profundamente machista, pero el 9 me ha marcado.





