La realidad y el deseo
Qué gran título de Luis Cernuda. Creo que expresa muy bien el mayor problema del ser humano: el contraste entre lo que queremos y lo que existe en realidad.
Leí, no recuerdo donde —quizás en un libro de Lorenzo Silva— que algún psiquiatra del siglo pasado, digo yo que sería Freud, intentó explicar el enamoramiento como una neurosis. No nos enamoramos de personas reales, sino de construcciones mentales ideales, y cuando creemos que nos enamoramos de una persona en realidad estamos proyectando esa imagen neurótica sobre ella, a la que no llegamos a ver tal como es en realidad.
Yo soy un romántico, y no puedo estar de acuerdo con esto. Yo de verdad creo que las personas están hechas para encontrarse de verdad, aunque nos podemos equivocar.
Pero a veces me planteo algo parecido. Ahora mismo siento que existe una gran distancia entre lo que deseo y lo que quiero. Será una rayada mía, pero siento que tiene sentido.
Los hombres (los seres humanos, para los políticamente correctos) tenemos deseos, cosas que creemos son buenas para nosotros al corto plazo. Tiene que ver con las emociones. Y yo desearía estar con una persona.
Pero por otro lado, lo que nos diferencia de los animales es que también queremos cosas, que creemos son buenas para nosotros a largo plazo, y somos capaces de preferirlas a los deseos. Tiene que ver con la razón. Y creo sinceramente que no me haría bien estar (otra vez...) con esa persona.
Lo malo, al menos para mí, es que soy un sentimental, ya lo he dicho antes. Y no es tan fácil anteponer la razón a los sentimientos. Decía una canción de Mecano que "olvidar 15 000 encantos es mucha sensatez/ y no sé si seré sensato". Es duro pasar página, cuando esa página ha sido una de las mejores de tu vida.
Esa ha de ser mi labor este verano, aunque sin olvidarme de que, como siempre digo a mis alumnos, lo importante es pensar en los demás, ya sea en el campamento, el Campobosco o lo que sea. Seguir adelante: Here I go again.
Leí, no recuerdo donde —quizás en un libro de Lorenzo Silva— que algún psiquiatra del siglo pasado, digo yo que sería Freud, intentó explicar el enamoramiento como una neurosis. No nos enamoramos de personas reales, sino de construcciones mentales ideales, y cuando creemos que nos enamoramos de una persona en realidad estamos proyectando esa imagen neurótica sobre ella, a la que no llegamos a ver tal como es en realidad.
Yo soy un romántico, y no puedo estar de acuerdo con esto. Yo de verdad creo que las personas están hechas para encontrarse de verdad, aunque nos podemos equivocar.
Pero a veces me planteo algo parecido. Ahora mismo siento que existe una gran distancia entre lo que deseo y lo que quiero. Será una rayada mía, pero siento que tiene sentido.
Los hombres (los seres humanos, para los políticamente correctos) tenemos deseos, cosas que creemos son buenas para nosotros al corto plazo. Tiene que ver con las emociones. Y yo desearía estar con una persona.
Pero por otro lado, lo que nos diferencia de los animales es que también queremos cosas, que creemos son buenas para nosotros a largo plazo, y somos capaces de preferirlas a los deseos. Tiene que ver con la razón. Y creo sinceramente que no me haría bien estar (otra vez...) con esa persona.
Lo malo, al menos para mí, es que soy un sentimental, ya lo he dicho antes. Y no es tan fácil anteponer la razón a los sentimientos. Decía una canción de Mecano que "olvidar 15 000 encantos es mucha sensatez/ y no sé si seré sensato". Es duro pasar página, cuando esa página ha sido una de las mejores de tu vida.
Esa ha de ser mi labor este verano, aunque sin olvidarme de que, como siempre digo a mis alumnos, lo importante es pensar en los demás, ya sea en el campamento, el Campobosco o lo que sea. Seguir adelante: Here I go again.





